El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 42
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Capítulo 42: Capítulo 42: El Frenesí Dimensional de Volt Spark y la Sombra de la Sospecha
La atmósfera en el Coliseo de Cristal había alcanzado un punto de ebullición crítica tras los eventos del combate anterior. La revelación del anillo de **Luna Chronos**, aunque negada oficialmente, había dejado una cicatriz de desconfianza en el aire. Los jueces, **Marcus**, **Arthur** y **Camilo**, observaban la arena con una intensidad depredadora, sus ojos escaneando cada movimiento de los participantes restantes, buscando el más mínimo brillo de un artefacto legendario. La cacería había comenzado, y todos los portadores potenciales eran ahora presas bajo vigilancia constante.
—¡El siguiente combate promete sacudir los cimientos de la realidad! —anunció el presentador, cuya voz parecía vibrar con una emoción febril, consciente de que cada pelea podía ser la última antes de una gran expulsión—. ¡En la esquina izquierda, el maestro de la distorsión dimensional, **Kaelen Void**! ¡Y en la derecha, la chispa imparable, **Volt Spark**!
**Volt Spark** subió a la plataforma con una energía cinética apenas contenida. Pequeños arcos eléctricos saltaban de su cabello rubio platino a sus hombros, y sus ojos brillaban con un azul eléctrico intenso. Era el hijo de **Eliot Howard**, el Príncipe del Rayo, y llevaba en su sangre la furia de las tormentas. Sin embargo, nadie sabía que también llevaba la responsabilidad de un Anillo que había tenido que perseguir a través de dimensiones inestables hasta quedar atrapado en su propia esencia. Por ahora, el anillo permanecía invisible, camuflado por su voluntad férrea, indetectable para los sensores que ya habían fallado una vez.
Su oponente, **Kaelen Void**, era una figura encapuchada cuya presencia distorsionaba la luz a su alrededor. No pertenecía a ninguno de los cinco reinos principales; era un mercenario de las dimensiones de bolsillo, experto en abrir grietas en la realidad para atacar desde ángulos imposibles. Su poder era **Magia Dimensional Pura**, capaz de desviar cualquier ataque físico o energético hacia otro plano existencial.
—Veamos si tu electricidad puede viajar donde no hay espacio —burló Kaelen, abriendo una pequeña grieta violeta en su palma.
El combate comenzó a una velocidad vertiginosa. Volt se lanzó forward, convirtiéndose en un rayo viviente. Golpeó con puños electrificados, pero Kaelen simplemente abrió un portal frente a sus nudillos; los golpes salieron disparados desde la espalda de Volt, obligándolo a esquivar sus propios ataques con una agilidad sobrehumana.
—¡Demasiado lento! —gritó Kaelen, lanzando cuchillas dimensionales que cortaban el espacio mismo, dejando estelas negras que tardaban segundos en desaparecer.
Volt tuvo que activar su **Reflejo Relámpago**, una habilidad innata que le permitía moverse ligeramente hacia atrás en el tiempo (milisegundos) para esquivar ataques inevitables. La multitud jadeó al ver cómo Volt parecía teletransportarse milagrosamente justo antes de ser cortado, dejando una imagen residual que era destruida por la cuchilla.
—¡Esto es increíble! —comentó el narrador, luchando por seguir la acción—. ¡Volt Spark está peleando contra la geometría misma!
Pero Kaelen tenía un as bajo la manga. Cerró los puños y la arena entera comenzó a fragmentarse, el suelo perdiendo su coherencia física.
—¡Colapso Dimensional: **Agujero Negro Enano**!
Una esfera de gravedad aplastante apareció sobre la cabeza de Volt, amenazando con comprimirlo hasta la nada. Volt intentó escapar, pero la gravedad distorsionada anulaba su velocidad, clavándolo en el suelo. Cayó de rodillas, sintiendo cómo sus huesos crujían bajo la presión. La electricidad a su alrededor se volvía errática, chispas rojas y negras escapando de su control, señal de que su cuerpo estaba al límite.
En las gradas, **Jack** observaba con preocupación, apretando los puños.
—Está perdiendo el control. Si esa gravedad lo comprime demasiado, su cuerpo no resistirá. La presión dimensional es diferente a la física normal.
**Zephyr**, aún recuperándose de su propio combate y con la sospecha de los jueces aún pesando sobre él, negó con la cabeza, sus ojos fijos en la arena.
—No lo conoces bien. Volt no se rinde. Cuanto más lo aprietan, más fuerte explota. Es la naturaleza del rayo: busca el camino de menor resistencia, pero si no lo hay… lo crea.
Dentro de la esfera de gravedad, Volt cerró los ojos. Sentía el **Anillo de Rayo** en su dedo índice (invisible bajo su guante sin dedos) vibrar frenéticamente, calentándose como un metal al rojo vivo. El anillo no le daba poder extra de la nada; amplificaba su capacidad de conectar con las corrientes dimensionales, permitiéndole *ser* la corriente en lugar de solo viajar por ella.
*”No luches contra la gravedad”* susurró la voz del anillo en su mente, una resonancia eléctrica que calmó su dolor. *”Conviértete en la frecuencia que fluye a través de ella. Sé el puente entre dimensiones.”*
Volt abrió los ojos. Ya no eran azules; eran blancos puros, como el núcleo de un relámpago cósmico, irradiando una luz que parecía quemar la oscuridad del agujero negro.
—¡No soy solo electricidad! —rugió, su voz distorsionada por la energía, resonando en múltiples tonos simultáneamente—. ¡Soy la frecuencia que rompe la realidad!
Se levantó, desafiando la gravedad aplastante. Su cuerpo comenzó a emanar un aura dorada y azul, una manifestación física de su poder original llevado al límite legendario. El aire a su alrededor crepitaba con estática pura.
—¡Ataque Final: **Frenesí Dimensional del Rayo Cósmico**!
Volt desapareció. No se movió rápido; se multiplicó. Cien copias de Volt, hechas de pura energía eléctrica y distorsión espacial, aparecieron en todos los puntos de la arena simultáneamente. Cada copia lanzó un rayo. Kaelen intentó abrir portales para desviarlos, creando docenas de grietas violetas, pero eran demasiados ataques, llegando desde todas las dimensiones a la vez: arriba, abajo, dentro, fuera, pasado y futuro. Los portales de Kaelen comenzaron a colapsar bajo la sobrecarga de energía, incapaces de procesar tal volumen de datos dimensionales.
La explosión resultante fue cegadora. Una onda de choque eléctrica barrió la arena, disipando el agujero negro y lanzando a Kaelen violentamente contra la barrera de contención, dejándolo inconsciente antes de tocar el suelo, su cuerpo humeante por la sobrecarga.
Volt aterrizó en el centro, jadeando, con el humo saliendo de su cuerpo. Había ganado, pero apenas. Lo más importante: **no había revelado el anillo**. Solo había mostrado un dominio impresionante de su poder original, llevado a un nivel que rozaba lo divino, algo que los jueces podían atribuir a su linaje de Eliot Howard y no necesariamente a un artefacto externo.
Sin embargo, en la balconada de los jueces, **Arthur** tomó notas frenéticas, su pluma rasgando el pergamino digital.
—Esa firma energética… esa capacidad de tocar otras dimensiones sin un catalizador visible… es sospechosa —murmuró para sus colegas, sus ojos estrechándose—. Primero la chica del tiempo con su “manifestación natural”, luego el chico del viento con su “despertar”, y ahora este. Están despertando uno tras otro. Marcus, debemos intensificar los escaneos. Algo se nos escapa.
**Marcus** asintió lentamente, su mirada fija en Volt mientras era ayudado a salir de la arena.
—Sí. Pero no podemos acusarlos sin pruebas. Si son portadores, sus anillos están perfectamente ocultos. Tendremos que esperar a que cometan un error… o forzarlos a usar todo su poder en la siguiente ronda.
**Jack** sintió una mirada fría clavada en la nuca. Giró la cabeza y vio a Marcus y Arthur murmurando entre sí, señalando discretamente hacia donde estaba Volt, y luego hacia el grupo de Jack.
—Nos están vigilando —murmuró Jack para sus compañeros, su voz tensa—. Después de lo de Luna, la mención del anillo de Zephyr y ahora esto, saben que hay más portadores. Y van a empezar a cazar sistemáticamente.
El presentador anunció la victoria de Volt, pero el ambiente ya no era de celebración, sino de tensión creciente y miedo latente. La fase de clasificación individual había terminado, y los resultados estaban claros: los herederos de los antiguos príncipes estaban aquí, eran poderosos, y algunos habían comenzado a despertar sus legados. Pero también estaban marcados.
—Atención a todos los participantes clasificados —anunció la voz mecánica del sistema, cortando los murmullos—. La Fase Dos comenzará mañana al amanecer. Preparad vuestras estrategias. La verdadera guerra por los Anillos… acaba de comenzar.
Mientras la multitud se dispersaba, Jack buscó con la mirada a Solar, a Marina, a Terra, a Zephyr y a Volt. Todos evitaban mirarse directamente, conscientes de que cualquier contacto podría delatarlos ante los espías de los Genios. Pero en ese silencio compartido, había un entendimiento tácito: estaban solos, pero no aislados.
Entre las sombras de una columna lejana, **FireStorm** observaba la escena con una sonrisa pícaro. Sus ojos marrones parecían haber captado un destello multicolor por una fracción de segundo.
—”Cazan ratones cuando deberían temer al dragón”, pensó, tocando su anillo “común”. “Mañana, cuando me suba a esa arena, les daré un espectáculo que nunca olvidarán. Verán fuego como nunca han visto… y quizás, solo quizás, empiecen a entender que hay llamas que ni siquiera sus sensores pueden medir.”
La noche cayó sobre el Coliseo, pero para los portadores de los anillos, la oscuridad sería larga y llena de ojos observadores. El juego había cambiado. Ya no era solo ganar; era sobrevivir sin revelar el secreto que podía costarles la vida.
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