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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 43

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Capítulo 43: Capítulo 43: La Llama Camaleónica y la Controversia del Juez

El amanecer sobre el Coliseo de Cristal trajo consigo un aire frío y cargado de electricidad estática. La Fase Uno de clasificación individual había concluido, dejando un regusto amargo de sospecha en la boca de los jueces y una tensión palpable entre los participantes. Las miradas de **Marcus**, **Arthur** y **Camilo** recorrían las gradas como faros de búsqueda, deteniéndose un segundo más de lo necesario en **Luna**, **Zephyr** y **Volt**. Sabían que había anillos ocultos, y la Fase Dos sería su campo de caza.

—¡Atención! —tronó la voz del presentador, rompiendo el silencio tenso—. ¡Comenzamos la sesión de tarde con un combate que promete ser… inesperado! En la esquina izquierda, un participante que pasó desapercibido en el escaneo inicial, clasificado como “Nivel Básico”: **¡FireStorm**! ¡Y en la esquina derecha, el experto en contrahechizos y barreras mágicas, **Darian Shield**!

Un murmullo de confusión recorrió la multitud. ¿Un luchador básico en esta etapa? Muchos ni recordaban su paso por el escáner.

Entre las sombras de la zona de espera, **FireStorm** dio un paso al frente. Su apariencia era desconcertante: un joven de casi dos metros de altura, con un cuerpo delgado pero musculoso, postura altiva y una belleza perfilada que parecía esculpida en mármol. Su cabello era de un **blanco platino corto**, peinado con un estilo urbano moderno hacia adelante, enmarcando un rostro que oscilaba entre la ternura inocente y una picardía traviesa. Sus ojos, de un **marrón profundo**, parecían tímidos, evitando el contacto directo con las miradas intensas de las espectadoras, lo que le hacía sonrojar levemente, ganándose susurros de admiración.

Sin embargo, cuando puso un pie en la arena, su expresión cambió. La timidez desapareció, reemplazada por una frialdad calculadora y una mirada penetrante que pareció atravesar a su oponente. En el dedo anular de su mano derecha, un anillo de metal común brillaba tenuemente, registrado por el sistema como una simple joya sin poder. Nadie sabía que ese anillo era la llave del **Fuego Primordial**, heredado de **Lucien Beaufort**, el séptimo Príncipe de la Naturaleza.

—¿Tú eres mi oponente? —se burló Darian, ajustando sus guantes de bloqueo mágico—. El escáner dijo que solo tienes fuego básico. Esto será rápido.

FireStorm sonrió, una sonrisa pícaro que no llegaba a sus ojos marrones.

—El fuego es como la vida, Darian. Puede ser una chispa cálida… o el infierno que consume mundos. Depende de cómo lo alimentes.

—¡Comience el combate!

Darian no perdió tiempo. Lanzó una **Barrera de Silencio Mágico**, un hechizo diseñado para apagar cualquier fuente de energía externa. Luego, disparó proyectiles de fuerza pura.

FireStorm no se movió. De su palma surgió una pequeña llama de color **rojo intenso**. Era fuego común, básico, danzante.

—Fuego Rojo: **Combustión Pura** —murmuró FireStorm.

La llama roja se expandió rápidamente, formando un muro que no solo bloqueó los proyectiles, sino que los desintegró al contacto. El calor era tan intenso que el aire se ondulaba. Darian retrocedió, sorprendido.

—¿Solo fuego rojo? ¡Puedo contrarrestar eso! —gritó, lanzando un torrente de agua mágica.

FireStorm rió suavemente. Sus ojos marrones parecieron destellar por un instante con un reflejo verdoso.

—¿Agua? Entonces cambiemos la receta.

De repente, la llama roja en su mano cambió de color. Se volvió de un **verde esmeralda tóxico**.

—Fuego Verde: **Plaga Incandescente**.

El fuego verde no quemó el agua; la atravesó como si no existiera, convirtiéndose en un gas venenoso y ardiente que envolvió a Darian. El oponente tosió violentamente, cayendo de rodillas. No era solo quemadura; el humo verde intoxicaba su sistema mágico, anulando su capacidad de concentrarse.

—¿Qué… qué es esto? —jadeó Darian, intentando levantar una nueva barrera, pero sus manos temblaban por el veneno.

La multitud contenía la respiración. Eso no era fuego básico.

FireStorm avanzó, su postura elegante y letal.

—Aún no has visto nada.

Su llama cambió de nuevo, esta vez a un **azul cristalino**.

—Fuego Azul: **Criollama Absoluta**.

El fuego azul no quemaba; congelaba. Donde tocaba el suelo, se formaba hielo sólido y puro, cristalino, pero que a la vez emitía calor distorsionado. FireStorm lanzó una lanza de este fuego azul. Darian intentó bloquearla, pero la lanza atravesó su escudo mágico, congelándolo instantáneamente y quemando su esencia mágica al mismo tiempo. Era una paradoja térmica: hielo que quemaba, fuego que congelaba.

Darian cayó inconsciente, atrapado en un bloque de hielo azul humeante.

El combate debería haber terminado ahí. Pero FireStorm, sintiendo la atención de los jueces, decidió empujar los límites. Quería ver hasta dónde podían llegar antes de detenerlo.

Su llama cambió a **fucsia eléctrico**.

—Fuego Fucsia: **Dimensión Voltáica**.

Relámpagos púrpuras salieron de su cuerpo, abriendo pequeños portales dimensionales a su alrededor. Se teletransportó detrás del cuerpo inconsciente de Darian y apareció de nuevo en el centro, dejando estelas de arcoíris en el aire.

Luego, la llama se tornó **morada oscura**.

—Fuego Morado: **Espectro Óseo**.

Su propia carne pareció disolverse bajo las llamas moradas, revelando un esqueleto incandescente, una antorcha viviente de huesos de fuego. Por un segundo, su silueta pareció transformarse en la de un **dragón esquelético** de llamas moradas, rugiendo sin sonido, antes de volver a su forma humana.

La arena quedó en silencio absoluto. Nadie se movía.

En la balconada de los jueces, **Marcus** se puso de pie de un salto, derramando su tinta.

—¡Esto es imposible! —gritó, su voz amplificada por magia—. ¡Fuego tóxico, hielo ardiente, teletransportación, transformación espectral! ¡Esa variedad de elementos no corresponde a un solo linaje de fuego! ¡Es una trampa! ¡Debe estar usando un artefacto prohibido o múltiples núcleos mágicos ilegales!

El presentador, nervioso, anunció:

—¡El ganador es… FireStorm! Pero… eh… los jueces solicitan una revisión inmediata.

Marcus bajó a la arena, seguido por Arthur y Camilo, rodeando a FireStorm, quien ya había vuelto a su forma normal, con su llama reducida a una chisqa roja básica en su dedo. Su rostro volvía a tener esa expresión tímida e inocente, como si no hubiera hecho nada malo.

—Joven FireStorm —dijo Marcus con voz acusatoria, señalando el anillo en su dedo—. El escáner inicial lo marcó como ornamento común. Pero sus habilidades… cambio de elementos, transformación parcial… ¡eso es propio de un Anillo Legendario o de una fusión ilegal! ¡Exigimos un re-escaneo inmediato y su descalificación preventiva hasta probar lo contrario!

La multitud murmuró. ¿Descalificarían al chico por ser demasiado poderoso?

FireStorm inclinó la cabeza, fingiendo confusión, pero sus ojos marrones brillaron con un destello multicolor apenas perceptible, como una aurora boreal interna.

—¿Descalificarme? —preguntó con voz suave pero firme—. Juez Marcus, ¿acaso la diversidad de poder es ahora un crimen? Mi fuego es único. Es mi esencia, mi don. No uso artefactos prohibidos. Este anillo es solo un recuerdo familiar, sin poder mágico residual, como certificó su propia máquina.

—¡Su máquina falló o fue engañada! —rugió Arthur—. ¡Nadie puede cambiar la naturaleza de su fuego a voluntad! ¡Rojo, verde, azul, fucsia, morado! ¡Eso es antinatural!

FireStorm dio un paso adelante, su altura de dos metros imponiéndose sobre los jueces. Su postura era altiva, su mirada penetrante.

—Si creen que es trampa, están invitados a verificarlo. Escanéenme de nuevo. Pregunten a mi oponente, aunque esté inconsciente. Pero les advierto… —su voz bajó un tono, volviéndose peligrosa—, si intentan descalificarme por miedo a lo que no entienden, estarán admitiendo que el torneo teme a la verdadera innovación. ¿O acaso el sistema de los Genios… perdón, de los Organizadores, solo permite poderes predecibles?

La mención sutil de “Genios” hizo palidecer a Marcus. ¿Sabía algo el chico?

—Haremos la revaluación —dijo Marcus, recuperando la compostura, pero con rabia en los ojos—. Volverás a pasar por el escáner avanzado. Y si encontramos la más mínima anomalía en ese anillo o en tu flujo de energía, te expulsaremos permanentemente.

—Como gusten —respondió FireStorm, extendiendo su mano con el anillo visible—. Pero no encontrarán nada que no sea mi propio poder. Porque yo soy la llama que se adapta. Y las llamas… no se pueden encadenar con reglas viejas.

Mientras lo escoltaban hacia la zona de escaneo avanzado, **Jack**, observando desde las gradas junto a su equipo, sintió un escalofrío.

—Ese chico… —murmuró Jack, frunciendo el ceño—. Vi sus ojos. Por un segundo, no eran marrones. Eran… de todos los colores. Como un arcoíris vivo.

**Solar**, a su lado, asintió lentamente, con una expresión de reconocimiento instintivo.

—Su fuego… se sentía antiguo. Más antiguo que el mío. Y esa capacidad de cambiar de elemento… es leyenda. He leído sobre ello en los archivos de mi padre. Fuego Primordial.

**Luna**, aún bajo vigilancia, miró a FireStorm con preocupación.

—Si lo acorralan, podría verse obligado a mostrar más. Y si muestra demasiado, los jueces no solo lo descalificarán… intentarán capturarlo.

FireStorm, mientras caminaba hacia el escáner, lanzó una mirada rápida hacia las gradas, deteniéndose en Jack y Solar. Una sonrisa pícaro curvó sus labios. *”Pronto sabréis quiénes somos”*, pareció decir esa mirada. *”Y entonces, el verdadero juego comenzará.”*

El escáner avanzado se activó, bañando a FireStorm con luces de todas las frecuencias conocidas. El resultado, sin embargo, dejó a los jueces boquiabiertos y furiosos: el anillo seguía leyendo como “inerte”, y el flujo de energía de FireStorm, aunque masivo, aparecía como **único y original**, no como una suma de elementos externos. Su poder era tan fundamental que el sistema no podía categorizarlo como “trampa”.

—Imposible… —susurró Arthur, golpeando la consola—. ¡Es un error del sistema! ¡Nadie tiene un poder tan versátil por naturaleza!

FireStorm se encogió de hombros, recuperando su aire inocente.

—Les dije. Soy especial. ¿Puedo irme ahora o necesitan que les dibuje un mapa de mis capacidades?

Marcus lo miró con odio puro, pero no tenía pruebas.

—Retírese. Pero lo tendremos vigilado. Cada movimiento, cada respiro. Si falla, caerá.

FireStorm asintió y salió de la arena, dejando atrás a unos jueces frustrados y a una audiencia que acababa de presenciar el nacimiento de una leyenda viva. La duda estaba sembrada: ¿Era un tramposo genial o el portador de un poder perdido milenios atrás? Y lo más importante: ¿De qué lado estaría esa llama cuando la guerra estallara?

Wow! Que poderes tan lleno de diversidad de elementos en solo unas llamas prohibidas hace milenios atrás! Qué pasará cuando los jueces descubran la verdad oculta de esa leyenda? será FireStorm un aliado para Jack o un enemigo? Los leo en los comentarios!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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