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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 45

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Capítulo 45: Capítulo 45: Choque de Fuegos, Luz Solar y la Llama Primordial

El aire en el Coliseo de Cristal parecía haberse vuelto más denso, cargado con la expectativa de un enfrentamiento que los jueces habían orquestado con malicia calculada. Tras la victoria coordinada de Jack y FireStorm, **Marcus** no perdió tiempo. Su objetivo era claro: poner a prueba la naturaleza del fuego de cada uno, forzando una comparación directa que pudiera revelar qué llama era la “verdadera” y cuál la impostora.

—¡Atención, espectadores! —tronó la voz del presentador, vibrando con una emoción artificial—. ¡La Fase Dos continúa con un duelo que promete iluminar nuestras gradas! ¡En la esquina izquierda, el prodigio de la luz estelar, **Solar Frost**! ¡Y en la derecha, el enigma de la llama multicolor, **FireStorm**! ¡Fuego contra Fuego! ¡Luz contra… Misterio!

Un rugido de anticipación sacudió el estadio. Todos recordaban la actuación controvertida de FireStorm y el poder abrumador pero “familiar” de Solar. Verlos chocar era como presenciar una colisión de estrellas.

**Solar** subió a la plataforma con su paso firme y confiado. Su cabello rubio fuego brillaba bajo las luces, y sus ojos naranjas irradiaban una calma solar. Llevaba el secreto de su linaje (hijo de Leandro Guzmán) bien guardado bajo su alias de “primo lejano de los Frost”. Para él, este combate no era solo una prueba; era un riesgo. Si usaba demasiado poder, podría delatar su conexión con el Príncipe de la Luz.

**FireStorm**, por su parte, entró con esa dualidad desconcertante que lo caracterizaba. Caminaba con una postura altiva, su altura de dos metros imponiendo respeto, pero su rostro perfilado mostraba ese rubor tímido y esa sonrisa pícaro que desarmaba a cualquiera. Sus ojos marrones, aparentemente normales, escaneaban a Solar con una curiosidad intelectual, como un científico observando un espécimen raro.

—”Así que tú eres el otro fuego legendario”, pensó FireStorm, tocando inconscientemente su anillo “común”. “Veamos si tu luz puede soportar el calor de mi aurora.”

—Que gane el mejor —dijo Solar, extendiendo una mano envuelta en llamas blancas y doradas.

—Oh, definitivamente lo haré —respondió FireStorm con una voz suave, casi coqueta, antes de que su expresión se endureciera al sonar la campana—. Pero espero que no te quemes intentando seguirme el ritmo.

**¡Comience el combate!**

Solar no esperó. Lanzó una ráfaga de **Rayos Solares Concentrados**, haces de luz pura tan densos que podían cortar el acero.

—¡Lluvia de Amanecer!

FireStorm no se inmovilizó. De sus palmas surgió una llama **blanca brillante**.

—Fuego Blanco: **Espejo Absoluto**.

Las llamas blancas de FireStorm formaron una barrera reflectante perfecta. Los rayos de Solar impactaron y fueron devueltos con el doble de intensidad, obligando a Solar a crear un escudo de luz urgente para no ser alcanzado por su propio ataque.

—¿Reflejar mi luz? —exclamó Solar, sorprendido—. Interesante. Pero veamos esto.

Solar saltó al aire, rodeado de un aura dorada.

—¡Ataque Legendario: **Arcoíris Letal del Sol Eterno**!

Los siete rayos de colores surgieron de él, girando como una galaxia ofensiva. Era su técnica definitiva, una mezcla de luz y fuego estelar.

FireStorm sonrió, sus ojos marrones brillando con un destello multicolor interno que solo unos pocos podrían notar.

—Bonito espectáculo. Pero yo tengo todos los colores… y más.

FireStorm comenzó a cambiar rápidamente. Su llama base se tornó **azul**, creando una corriente de aire frío que dispersó los rayos verdes y azules de Solar. Luego, cambió a **fucsia**, abriendo pequeños portales dimensionales para esquivar los rayos rojos y violetas que venían directamente hacia él. Finalmente, su llama se volvió **dorado puro**.

—Fuego Dorado: **Transmutación Áurea**.

Donde los rayos restantes de Solar tocaron el fuego dorado de FireStorm, se convirtieron instantáneamente en estatuas de oro macizo, cayendo pesadamente al suelo sin explotar. FireStorm había neutralizado el ataque legendario de Solar simplemente transformando su naturaleza energética.

La multitud jadeó. Nadie había visto nunca algo así.

Solar aterrizó, respirando con dificultad. Su poder era inmenso, pero la versatilidad de FireStorm era desconcertante. Cada vez que Solar usaba un elemento, FireStorm tenía un contra-elemento listo.

—Tu fuego es poderoso, Solar —admitió FireStorm, caminando lentamente hacia él, su llama oscilando entre el rojo y el morado—. Es puro, noble, como el sol mismo. Pero el mío… el mío es caos y orden a la vez. Es la esencia misma de la creación y la destrucción.

Solar frunció el ceño. Sentía una resonancia extraña en el fuego de FireStorm, algo antiguo que le recordaba a las historias que su padre Leandro le contaba sobre los otros Príncipes.

—¿Quién eres realmente? —preguntó Solar en voz baja, solo para que FireStorm lo escuchara—. Ese poder no es normal. No es solo fuego.

FireStorm se detuvo, su sonrisa pícaro desapareciendo por un instante, reemplazada por una mirada penetrante y seria.

—Soy quien decide ser. Un viajero. Un observador. Y hoy, tu oponente. ¿Eso basta?

Antes de que Solar pudiera responder, FireStorm lanzó un ataque final, no para herir, sino para demostrar superioridad. Su llama se tornó **negra** por una fracción de segundo, oscureciendo la arena, silenciando el ruido de la multitud y haciendo que las sombras se alargaran amenazadoramente. Luego, instantáneamente, volvió a un **rojo básico**.

—Fuego Rojo: **Ola de Calor Simple**.

Una onda de calor convencional barrió la plataforma. Solar, confundido por el breve destello de oscuridad absoluta que pareció tocar su alma, bajó la guardia un milisegundo. La onda lo empujó hacia atrás, haciéndole perder el equilibrio y caer de rodillas fuera del círculo central de combate.

El presentador gritó:

—¡Fuera del límite! ¡El ganador es **FireStorm**!

El silencio reinó un segundo antes de que estallaran los aplausos, mezclados con murmullos de confusión. ¿Había usado magia oscura? ¿Por qué la luz de Solar falló?

En la balconada, **Marcus** estaba pálido.

—Viste eso —susurró a Arthur—. Por un segundo, la luz desapareció. Oscuridad pura. Y luego transmutación a oro, reflexión blanca, portales fucsia… ¡Tiene control sobre *todos* los aspectos elementales del fuego! Eso no es posible sin el Anillo de Fuego Primordial. ¡Es él! ¡Debe ser el heredero de Lucien!

—Pero Lucien no tiene hijos registrados —argumentó Arthur, nervioso—. ¿Cómo es posible?

—El reino del Oeste… —murmuró Marcus, sus ojos estrechándose—. Ese reino oculto bajo hechizos dimensionales. Si existe, y si FireStorm viene de allí… entonces tenemos al Príncipe de Fuego frente a nosotros. Y está jugando con nosotros.

Mientras los jueces debatían en voz baja, **Jack** observaba desde las gradas, con una sensación de vértigo.

—Solar perdió… pero no por falta de poder. Fue superado estratégicamente. Ese chico, FireStorm… es un nivel completamente diferente.

A su lado, **Luna** se estremeció.

—Vi su aura cuando usó esa llama negra. No era solo oscuridad. Era… vacío. Como si pudiera borrar la existencia misma. Jack, tenemos que tener cuidado. Si los jueces se dan cuenta de lo que realmente es, no intentarán descalificarlo. Intentarán matarlo o capturarlo para usar ese poder.

En la arena, **FireStorm** ayudó a **Solar** a levantarse, recuperando instantáneamente su postura tímida y sonrojada.

—Lo siento, ¿te hice daño? —preguntó con voz suave, como si no acabara de dominar el combate—. Tu luz es increíble, de verdad. Solo tuve… mucha suerte hoy.

Solar lo miró, confundido por el cambio drástico de personalidad, pero asintió lentamente.

—Suerte o no, eres formidable. Gracias por no quemarme hasta las cenizas.

—Nunca haría eso —rió FireStorm con picardía—. Me caes bien. Quizás podamos entrenar juntos algún día. Quién sabe, tal vez aprenda a controlar mis “llamas locas”.

Mientras salían de la arena, **Marcus** tomó una decisión.

—Cancelen los siguientes emparejamientos aleatorios —ordenó en voz baja—. Quiero a FireStorm en la **Prueba de Supervivencia Extrema** de mañana. Lo pondremos en la Arena del Vacío, contra bestias que resisten todo tipo de magia. Si es realmente el heredero de Lucien, tendrá que usar su forma completa para sobrevivir. Y ahí… lo atraparemos.

La sombra de la traición se cernía sobre el torneo. Los jueces ya no buscaban pruebas; estaban preparando una trampa mortal. Y FireStorm, consciente o no de la magnitud del peligro que se avecinaba, seguía sonriendo con esa inocencia engañosa, sin saber que su mayor desafío no sería un monstruo, sino la codicia de hombres que querían poseer lo divino.

Que poder realmente oculta ese chico FireStorm? Que trampa ahora vendrá para el chico de las llamas camaleónica? los leo en los comentarios!

La noche cayó sobre el Coliseo de Cristal con una pesadez opresiva. Las estrellas parecían haberse apagado, como si el propio cielo temiera lo que estaba por ocurrir. Tras la victoria controvertida de **FireStorm** sobre Solar Frost, los jueces **Marcus**, **Arthur** y **Camilo** habían convocado una sesión de emergencia. Ya no les bastaba con sospechar; necesitaban certeza absoluta, aunque eso significara jugar con fuego literalmente.

Al amanecer, la voz del presentador resonó, carente de su habitual entusiasmo, reemplazada por un tono solemne y casi fúnebre.

—¡Atención, participantes y espectadores! Debido a… circunstancias excepcionales detectadas en la ronda anterior, el jurado ha decidido activar un protocolo especial de verificación. ¡Bienvenidos a la **Prueba de Supervivencia Extrema**!

Un murmullo de horror recorrió las gradas. Todos conocían las leyendas de esa prueba: una arena diseñada no para medir habilidad, sino para romper espíritus. Un lugar donde la magia convencional moría asfixiada.

—El participante seleccionado para esta prueba inaugural es… **¡FireStorm**! —anunció Marcus, cuya voz goteaba una satisfacción maliciosa desde la balconada—. Deberá sobrevivir durante diez minutos en la **Arena del Vacío**, sin asistencia, sin rendición y sin límites de poder. Si logra salir con vida, su clasificación será confirmada. Si falla… bueno, el vacío no devuelve a sus víctimas.

En las gradas, **Jack** se puso de pie de un salto.

—¡Esto es una trampa! —gritó, pero su voz se perdió en el rugido confundido de la multitud.

**Solar**, aún adolorido por su combate anterior, miró a Jack con preocupación.

—La Arena del Vacío anula la mayoría de los elementos básicos. Fuego, agua, tierra… todo se apaga allí dentro. ¿Cómo pretende sobrevivir ese chico?

Mientras tanto, **FireStorm** subió a la plataforma con esa misma dualidad desconcertante. Por fuera, parecía el joven tímido de cabello blanco platino, sonrojándose levemente ante las miles de miradas aterradas. Por dentro, una voz antigua y ecoica resonaba en su mente, una dualidad misteriosa que era parte de su esencia dormida: *”Cuidado, pequeño príncipe. El vacío que han creado es un juguete comparado con lo que llevas dentro. No despiertes a la bestia aún. No eres digno… todavía.”*

FireStorm cerró los ojos un instante, calmando esa voz interior. Sus ojos marrones se abrieron, firmes y decididos.

—Acepto la prueba —dijo con voz clara, sorprendiendo a todos por la ausencia de miedo en su tono.

Las puertas de la Arena del Vacío se abrieron. No era un lugar físico común; era una dimensión de bolsillo creada por los Genios, un espacio grisáceo donde el aire era escaso y la gravedad fluctuaba violentamente. Bestias formadas de pura anti-magia, sombras devoradoras de esencia, fueron liberadas en la jaula. Eran criaturas que existían para comerse cualquier fuente de energía elemental.

—¡Comience la prueba! —rugió Marcus.

Las bestias se lanzaron sobre FireStorm. Eran rápidas, invisibles casi, y su tacto apagaba cualquier llama normal instantáneamente. FireStorm intentó usar su fuego rojo básico, pero se extinguió al contacto con la atmósfera del vacío.

—¿Ves? —se burló Arthur desde la balconada—. Sin su “trampa”, es solo un niño.

Pero entonces, FireStorm sonrió. Una sonrisa que no era ni tímida ni pícaro, sino profundamente antigua.

—Mi fuego no es de este universo —susurró, aunque nadie pudo oírlo—. Es **Universal**.

De su pecho, una llama comenzó a arder. No era roja, ni verde, ni azul. Era un color indecible, una mezcla cambiante que parecía contener galaxias enteras en su interior. Era la **Llama Universal** en su estado base, camaleónica, adaptándose al vacío mismo. En lugar de ser apagada, la llama *absorbió* el vacío, alimentándose de la nada para crecer más brillante.

Las bestias de anti-magia chocaron contra él y fueron repelidas violentamente. La llama de FireStorm cambió a un **morado profundo**, creando una barrera dimensional que las bestias no podían cruzar. Luego, osciló a un **blanco ceniza**, congelando el tiempo local alrededor de las criaturas, dejándolas inmóviles en el aire.

—¡Imposible! —gritó Marcus, golpeando la consola—. ¡El vacío debería haberlo consumido! ¡Esa no es magia elemental normal!

Dentro de la mente de FireStorm, la voz interior rugió: *”¡Usa el Negro! ¡Bórralos de la existencia!”*

Pero FireStorm negó mentalmente. *”No aún. Ese poder está sellado. No soy digno de la Ley de la Divina Llama todavía. Madre, padre… esperad un poco más.”*

En su lugar, FireStorm elevó sus manos. Su llama se tornó de un **dorado intenso**, pero con vetas de un bronce extraño, casi vinotinto, que pulsaban con una energía que hacía vibrar los cimientos del coliseo real, no solo de la arena.

—**Llama Universal: Eco del Cosmos** —murmuró.

Una onda de choque de energía pura, que no era ni calor ni frío, sino pura existencia, barrió la arena. Las bestias de vacío no fueron quemadas ni congeladas; fueron *reescritas*. Su naturaleza de anti-magia fue transformada en luz pura, disolviéndose en polvo de estrellas inofensivo.

Los diez minutos aún no habían pasado, pero la arena estaba limpia. FireStorm seguía de pie, intacto, con su llama bailando suavemente en su palma, cambiando de colores rítmicamente como un corazón vivo.

—He sobrevivido —anunció, su voz resonando con una autoridad que hizo callar a los jueces—. ¿Es suficiente prueba, Juez Marcus?

Marcus estaba pálido, sudando frío. Lo que acababa de ver trascendía cualquier conocimiento sobre los Anillos Legendarios. Eso no era solo el poder de Lucien Beaufort; había algo más, algo cósmico y aterrador que no podían categorizar.

—La… la prueba ha concluido —tartamudeó Marcus, recuperando la compostura con esfuerzo—. FireStorm… pasa a la siguiente ronda.

Mientras FireStorm salía de la arena, la multitud estalló en vítores, pero también en miedo reverencial. Habían visto algo prohibido, algo que intuitivamente sabían que no debería existir en su realidad.

En las gradas, **Jack** miraba a FireStorm con una mezcla de asombro y terror.

—Ese poder… no se sentía como fuego. Se sentía como… el universo mismo ardiendo.

**Luna**, con sus ojos ámbar muy abiertos, susurró:

—Vi colores que no existen, Jack. Vi galaxias en sus llamas. Ese chico… tiene algo dormido dentro. Algo mucho más grande que un anillo.

FireStorm, al salir, recuperó instantáneamente su máscara de timidez, sonrojándose ante los aplausos y evitando las miradas directas. Pero en lo profundo de sus ojos marrones, un destello de **negro profundo galáctico** brilló por una fracción de segundo, recordándole que el sello de su madre era frágil, y que alguien, pronto, vendría a romperlo.

La prueba había terminado, pero la cuenta atrás para el verdadero despertar había comenzado. Y los jueces, ahora aterrorizados, se daban cuenta de que habían despertado a algo que quizás no podrían controlar nunca.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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