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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 46

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Capítulo 46: Capítulo 46: La Arena del Vacío y la Prueba de Supervivencia Extrema

La noche cayó sobre el Coliseo de Cristal con una pesadez opresiva. Las estrellas parecían haberse apagado, como si el propio cielo temiera lo que estaba por ocurrir. Tras la victoria controvertida de **FireStorm** sobre Solar Frost, los jueces **Marcus**, **Arthur** y **Camilo** habían convocado una sesión de emergencia. Ya no les bastaba con sospechar; necesitaban certeza absoluta, aunque eso significara jugar con fuego literalmente.

Al amanecer, la voz del presentador resonó, carente de su habitual entusiasmo, reemplazada por un tono solemne y casi fúnebre.

—¡Atención, participantes y espectadores! Debido a… circunstancias excepcionales detectadas en la ronda anterior, el jurado ha decidido activar un protocolo especial de verificación. ¡Bienvenidos a la **Prueba de Supervivencia Extrema**!

Un murmullo de horror recorrió las gradas. Todos conocían las leyendas de esa prueba: una arena diseñada no para medir habilidad, sino para romper espíritus. Un lugar donde la magia convencional moría asfixiada.

—El participante seleccionado para esta prueba inaugural es… **¡FireStorm**! —anunció Marcus, cuya voz goteaba una satisfacción maliciosa desde la balconada—. Deberá sobrevivir durante diez minutos en la **Arena del Vacío**, sin asistencia, sin rendición y sin límites de poder. Si logra salir con vida, su clasificación será confirmada. Si falla… bueno, el vacío no devuelve a sus víctimas.

En las gradas, **Jack** se puso de pie de un salto.

—¡Esto es una trampa! —gritó, pero su voz se perdió en el rugido confundido de la multitud.

**Solar**, aún adolorido por su combate anterior, miró a Jack con preocupación.

—La Arena del Vacío anula la mayoría de los elementos básicos. Fuego, agua, tierra… todo se apaga allí dentro. ¿Cómo pretende sobrevivir ese chico?

Mientras tanto, **FireStorm** subió a la plataforma con esa misma dualidad desconcertante. Por fuera, parecía el joven tímido de cabello blanco platino, sonrojándose levemente ante las miles de miradas aterradas. Por dentro, una voz antigua y ecoica resonaba en su mente, una dualidad misteriosa que era parte de su esencia dormida: *”Cuidado, pequeño príncipe. El vacío que han creado es un juguete comparado con lo que llevas dentro. No despiertes a la bestia aún. No eres digno… todavía.”*

FireStorm cerró los ojos un instante, calmando esa voz interior. Sus ojos marrones se abrieron, firmes y decididos.

—Acepto la prueba —dijo con voz clara, sorprendiendo a todos por la ausencia de miedo en su tono.

Las puertas de la Arena del Vacío se abrieron. No era un lugar físico común; era una dimensión de bolsillo creada por los Genios, un espacio grisáceo donde el aire era escaso y la gravedad fluctuaba violentamente. Bestias formadas de pura anti-magia, sombras devoradoras de esencia, fueron liberadas en la jaula. Eran criaturas que existían para comerse cualquier fuente de energía elemental.

—¡Comience la prueba! —rugió Marcus.

Las bestias se lanzaron sobre FireStorm. Eran rápidas, invisibles casi, y su tacto apagaba cualquier llama normal instantáneamente. FireStorm intentó usar su fuego rojo básico, pero se extinguió al contacto con la atmósfera del vacío.

—¿Ves? —se burló Arthur desde la balconada—. Sin su “trampa”, es solo un niño.

Pero entonces, FireStorm sonrió. Una sonrisa que no era ni tímida ni pícaro, sino profundamente antigua.

—Mi fuego no es de este universo —susurró, aunque nadie pudo oírlo—. Es **Universal**.

De su pecho, una llama comenzó a arder. No era roja, ni verde, ni azul. Era un color indecible, una mezcla cambiante que parecía contener galaxias enteras en su interior. Era la **Llama Universal** en su estado base, camaleónica, adaptándose al vacío mismo. En lugar de ser apagada, la llama *absorbió* el vacío, alimentándose de la nada para crecer más brillante.

Las bestias de anti-magia chocaron contra él y fueron repelidas violentamente. La llama de FireStorm cambió a un **morado profundo**, creando una barrera dimensional que las bestias no podían cruzar. Luego, osciló a un **blanco ceniza**, congelando el tiempo local alrededor de las criaturas, dejándolas inmóviles en el aire.

—¡Imposible! —gritó Marcus, golpeando la consola—. ¡El vacío debería haberlo consumido! ¡Esa no es magia elemental normal!

Dentro de la mente de FireStorm, la voz interior rugió: *”¡Usa el Negro! ¡Bórralos de la existencia!”*

Pero FireStorm negó mentalmente. *”No aún. Ese poder está sellado. No soy digno de la Ley de la Divina Llama todavía. Madre, padre… esperad un poco más.”*

En su lugar, FireStorm elevó sus manos. Su llama se tornó de un **dorado intenso**, pero con vetas de un bronce extraño, casi vinotinto, que pulsaban con una energía que hacía vibrar los cimientos del coliseo real, no solo de la arena.

—**Llama Universal: Eco del Cosmos** —murmuró.

Una onda de choque de energía pura, que no era ni calor ni frío, sino pura existencia, barrió la arena. Las bestias de vacío no fueron quemadas ni congeladas; fueron *reescritas*. Su naturaleza de anti-magia fue transformada en luz pura, disolviéndose en polvo de estrellas inofensivo.

Los diez minutos aún no habían pasado, pero la arena estaba limpia. FireStorm seguía de pie, intacto, con su llama bailando suavemente en su palma, cambiando de colores rítmicamente como un corazón vivo.

—He sobrevivido —anunció, su voz resonando con una autoridad que hizo callar a los jueces—. ¿Es suficiente prueba, Juez Marcus?

Marcus estaba pálido, sudando frío. Lo que acababa de ver trascendía cualquier conocimiento sobre los Anillos Legendarios. Eso no era solo el poder de Lucien Beaufort; había algo más, algo cósmico y aterrador que no podían categorizar.

—La… la prueba ha concluido —tartamudeó Marcus, recuperando la compostura con esfuerzo—. FireStorm… pasa a la siguiente ronda.

Mientras FireStorm salía de la arena, la multitud estalló en vítores, pero también en miedo reverencial. Habían visto algo prohibido, algo que intuitivamente sabían que no debería existir en su realidad.

En las gradas, **Jack** miraba a FireStorm con una mezcla de asombro y terror.

—Ese poder… no se sentía como fuego. Se sentía como… el universo mismo ardiendo.

**Luna**, con sus ojos ámbar muy abiertos, susurró:

—Vi colores que no existen, Jack. Vi galaxias en sus llamas. Ese chico… tiene algo dormido dentro. Algo mucho más grande que un anillo.

FireStorm, al salir, recuperó instantáneamente su máscara de timidez, sonrojándose ante los aplausos y evitando las miradas directas. Pero en lo profundo de sus ojos marrones, un destello de **negro profundo galáctico** brilló por una fracción de segundo, recordándole que el sello de su madre era frágil, y que alguien, pronto, vendría a romperlo.

La prueba había terminado, pero la cuenta atrás para el verdadero despertar había comenzado. Y los jueces, ahora aterrorizados, se daban cuenta de que habían despertado a algo que quizás no podrían controlar nunca.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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