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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 47

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Capítulo 47: Capítulo 47: Ecos del Vacío y la Sombra de los Genios

El silencio que siguió a la salida de **FireStorm** de la Arena del Vacío no fue de alivio, sino de un temor reverencial que se extendió como una onda expansiva por todo el Coliseo de Cristal. Los espectadores, que momentos antes vitoreaban con euforia, ahora murmuraban con voces temblorosas, algunos incluso retrocediendo en sus asientos como si el joven de cabello blanco platino pudiera quemarlos con solo mirarlos. Habían visto algo que desafiaba su comprensión: llamas que no consumían oxígeno, colores que parecían contener galaxias enteras y una capacidad de reescribir la realidad misma del vacío.

En la balconada principal, **Marcus**, **Arthur** y **Camilo** permanecían inmóviles, sus rostros pálidos bajo la luz artificial. La prueba había sido un fracaso estrepitoso para sus planes; en lugar de acorralar al chico o forzarlo a revelar un artefacto prohibido, habían demostrado al mundo entero que su poder era innato, antiguo y terrifyingamente vasto.

—Esto se nos ha ido de las manos —susurró Arthur, limpiándose el sudor de la frente con un pañuelo tembloroso—. Eso no era magia elemental. Eso era… creación pura. ¿Visteis cómo transformó a las bestias de anti-magia en polvo de estrellas? Ningún anillo legendario registrado tiene esa capacidad.

Marcus apretó los puños sobre la barandilla, sus nudillos blancos por la tensión. Sus ojos, llenos de una frustración mezclada con miedo, no se apartaban de la figura de FireStorm, quien ahora caminaba hacia la zona de espera con esa postura dual que lo caracterizaba: hombros encogidos y rostro sonrojado por la atención, pero con una mirada que, por breves instantes, parecía perforar la realidad.

—No importa qué sea —dijo Marcus con voz ronca, recuperando apenas su autoridad—. Si no podemos controlarlo, debemos contenerlo. Los Cuatro Genios necesitan ver esto. No podemos seguir jugando a ser jueces corruptos; esto requiere intervención directa. Ese chico… es una anomalía que amenaza el equilibrio que Caspian quiere imponer.

—¿Y si es uno de los nuestros? —preguntó Camilo, con duda—. Si porta el Anillo de Fuego, debería estar de nuestro lado.

—¡Mira esas llamas! —estalló Marcus en un susurro furioso—. ¡Eso no es solo el fuego de Lucien! Hay algo más allí, algo cósmico. Si los Genios deciden que es una amenaza, lo borrarán sin dudarlo. Y nosotros con él si no actuamos con cautela. Retirad las siguientes pruebas programadas. Necesitamos consultar con la cúpula antes de poner a alguien más en esa arena con… *eso*.

Mientras los jueces conspiraban en las sombras, **Jack Frost** y su equipo observaban desde las gradas inferiores, aún procesando lo ocurrido. La atmósfera alrededor de ellos era densa, cargada de preguntas sin respuesta.

—Jack —dijo **Luna**, su voz apenas audible sobre el murmullo de la multitud—. Cuando usó esa llama dorada con vetas vinotinto… sentí una resonancia en mi propio anillo. No era hostil, pero era… abrumadora. Como si estuviera viendo el nacimiento de un universo. Ese chico no es solo un portador. Es algo más.

**Solar**, sentado junto a ellos, tenía la mirada fija en el suelo, sus manos apretadas en puños.

—Mi fuego se sintió pequeño comparado con el suyo —admitió con honestidad, algo raro en él—. Pensé que mi linaje era especial, que la luz de mi padre era única. Pero lo que vi ahí… trasciende los elementos. Es como si su fuego pudiera convertirse en cualquier cosa. Tiempo, espacio, materia… todo.

**Volt Spark**, aún recuperándose de su propio combate, añadió con gravedad:

—Los jueces están aterrados. Lo vi en sus caras. Ya no planean descalificarlo; planean cómo sobrevivir a él. Si Marcus llama a los Genios directamente, ese chico estará en peligro mortal. Tenemos que hacer algo.

Jack asintió, su mente trabajando a toda velocidad. La intuición le decía que **FireStorm** no era un enemigo, sino un aliado potencial, quizás el más poderoso de todos. Pero acercarse a él ahora, bajo la vigilancia constante de unos jueces paranoicos, sería suicida.

—Por ahora, no podemos intervenir directamente —dijo Jack, bajando la voz para que solo su equipo lo escuchara—. Si nos acercamos, los marcamos a todos. Pero tenemos que estar preparados. Si los Genios vienen por él, tendremos que elegir un bando. Y yo elijo proteger a quienes luchan contra la oscuridad, sea cual sea su origen.

En la zona de espera, **FireStorm** se sentó en un rincón apartado, intentando hacerse pequeño. Su dualidad interna bullía; la voz de la **Ley de la Divina Llama** susurraba advertencias en su mente: *”Te han visto. El sello se agrieta. Ese tal Chico… siento su esencia acercándose. Prepárate, príncipe. Tu verdadero despertar está cerca, y cuando llegue, nada volverá a ser igual.”*

FireStorm cerró los ojos, respirando hondo para calmar el caos interior. Sabía que no podía usar los colores supremos (Plata, Negro Galáctico, Blanco Ceniza) aún. Su madre los había sellado por una razón: su emocionalidad y su dualidad debían equilibrarse primero. Pero la prueba del Vacío había mostrado destellos de ese poder prohibido, y eso había alertado a fuerzas que dormían desde hacía milenios.

De repente, un mensajero con la librea de los jueces se acercó a él, temblando visiblemente.

—Eh… participante FireStorm —tartamudeo el mensajero, evitando mirar directamente a los ojos del joven—. Los jueces… eh… han decidido suspender sus próximos combates hasta nuevo aviso. Por favor, permanezca en la zona designada de “Contención Especial”. No es un arresto, es… por su seguridad.

FireStorm levantó la vista, sus ojos marrones brillando con esa chispa pícaro que desarmaba a cualquiera.

—¿Mi seguridad? —preguntó con voz suave, fingiendo inocencia—. Oh, qué amables. Supongo que tienen miedo de que queme la arena sin querer, ¿verdad? No se preocupen, soy muy cuidadoso con mis… “llamas locas”.

El mensajero tragó saliva y asintió rápidamente, alejándose casi corriendo. FireStorm soltó una risita baja, pero sus ojos se endurecieron por un instante. *”Contención Especial”*, pensó. *”Quieren tenerme vigilado. Bien. Jugaremos a su juego por ahora. Pero cuando Él llegue… verán lo que significa realmente el fuego.”*

Mientras tanto, en las profundidades del coliseo, lejos de las miradas del público, **Marcus** activó un canal de comunicación cifrado, conectando directamente con la base oculta de los **Cuatro Genios**.

—Señor Caspian —dijo Marcus, inclinando la cabeza ante la pantalla holográfica donde una figura encapuchada lo observaba con ojos fríos—. Tenemos una situación crítica. Un participante, alias FireStorm, ha demostrado capacidades que exceden los parámetros de los Anillos Legendarios. Creemos que podría ser el heredero perdido de Lucien, pero hay… componentes cósmicos en su poder que no podemos identificar. Solicitamos instrucciones inmediatas. ¿Lo eliminamos o lo capturamos?

La figura en la pantalla guardó silencio un momento, luego una voz distorsionada respondió:

—No lo toquéis aún. Si es realmente quien creemos, su muerte podría desencadenar una reacción en cadena catastrófica. Esperad. Hay otro que viene, uno con esencia de Fénix. Dejad que se encuentren. Queremos ver qué sucede cuando el Fuego Primordial se encuentra con el Renacido. Entonces, y solo entonces, actuaremos. Preparad la trampa final para cuando esos dos se crucen.

Marcus asintió, aunque una gota de frío recorrió su espalda.

—Como ordenéis, señor.

La red se cerraba. Los Genios no querían eliminar a FireStorm inmediatamente; querían usarlo como cebo o como catalizador para algo mayor. Y en el centro de esa tormenta venidera estaba un joven que aún no conocía la magnitud total de su propio legado, esperando una mirada que cambiaría su destino para siempre.

El torneo continuaría, pero las reglas habían cambiado irreversiblemente. La cacería de anillos se había convertido en una partida de ajedrez cósmico, y las piezas más importantes acababan de entrar en el tablero.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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