El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 50
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Capítulo 50: Capítulo 50: El Amanecer de las Eliminatorias y la Verdad bajo la Llama
El sol se levantó sobre el Coliseo de Cristal, bañando la arena en un tono dorado que contrastaba con la frialdad de la noche anterior. El único día de descanso concedido por los jueces había sido breve pero intenso; los participantes habían entrenado en secreto, repasado estrategias y fortalecido vínculos silenciosos. Ahora, el aire vibraba con una expectativa eléctrica. Había terminado la fase de clasificación; comenzaban las **Eliminatorias Directas**.
El presentador, con una voz renovada y dramática, anunció desde lo alto:
—¡Bienvenidos al segundo día del Gran Concurso! ¡Las reglas han cambiado! A partir de este momento, no hay segundas oportunidades. Cada combate es a eliminación directa. El perdedor abandona el torneo para siempre. ¡Que comiencen los **Octavos de Final**!
La multitud rugió, sedienta de acción real. Las pantallas gigantes mostraron el primer emparejamiento: **FireStorm** vs. **Kaelen Void**, el maestro dimensional que había luchado contra Volt Spark anteriormente.
**FireStorm** subió a la plataforma con esa dualidad que ya empezaba a ser legendaria: pasos tímidos, rostro sonrojado por las miradas, pero una postura interna de absoluta calma. Frente a él, Kaelen sonreía con arrogancia, abriendo portales violetas a su alrededor.
—Se acabó tu suerte, chico básico —burló Kaelen—. Hoy verás lo que es la verdadera dimensión.
El combate comenzó. Kaelen lanzó cuchillas espaciales que cortaban el aire desde ángulos imposibles. FireStorm no se movió hasta el último segundo. Entonces, su llama cambió de un rojo básico a un **azul cristalino**.
—Fuego Azul: **Criollama Dimensional** —susurró.
El fuego azul no solo congeló las cuchillas, sino que congeló los propios portales de Kaelen, sellándolos antes de que pudieran cerrarse. La explosión de hielo y energía espacial lanzó a Kaelen fuera de la plataforma en segundos. FireStorm volvió a su forma “inocente”, saludando tímidamente a la multitud mientras ganaba su pase a la siguiente ronda.
Pero lo más importante ocurrió después del combate. Siguiendo el plan trazado la noche anterior, **Jack Frost** logró coordinar un encuentro breve en los túneles de acceso, lejos de las cámaras, aprovechando la confusión de los siguientes combates. Allí estaban los siete portadores: **Jack** (como Nexo y líder táctico), **Luna**, **Solar**, **Marina**, **Terra**, **Zephyr**, **Volt** y, por fin, **FireStorm**.
El ambiente era tenso. Todos sabían que confiar ciegamente en un desconocido con poder cósmico era arriesgado.
—Bien, hemos luchado juntos en espíritu, pero no podemos hacerlo en la práctica si hay secretos —dijo Jack, cruzándose de brazos y mirando directamente a FireStorm—. Nos dijiste que eras “uno de los otros”. Pero para confiar nuestra vida a alguien, necesitamos saber quién es. ¿Cuál es tu nombre real? ¿Y qué eres realmente?
FireStorm los observó uno por uno. Vio la determinación en Jack, la curiosidad en Luna, la cautela en Solar. Suspiró, y por primera vez, dejó caer completamente la máscara de timidez. Su postura se enderezó, volviéndose altiva y regia. Sus ojos marrones brillaron con un destello multicolor interno, como una aurora boreal contenida.
—Tienen derecho a saber —dijo con una voz clara, firme y madura, muy diferente a la del chico tímido—. Mi nombre no es solo FireStorm. Ese es un alias para este torneo. Mi nombre real es **Philips Beaufort**.
Un silencio absoluto cayó sobre el grupo.
—¿Beaufort? —murmuró **Solar**, frunciendo el ceño—. Ese apellido… aparece en los registros antiguos como el linaje del **Príncipe de Fuego**, **Lucien Beaufort**. Pero se decía que su línea estaba extinta o escondida.
—No está extinta —confirmó Philips, con una sonrisa melancólica—. Solo oculta. Soy el heredero del Reino del Oeste, un reino que existe bajo un velo dimensional impenetrable. Y mi poder… —extendió su mano, y una pequeña llama danzó en su palma, cambiando de rojo a verde, luego a dorado, luego a un blanco cegador en cuestión de segundos—… no es solo fuego elemental. Es la **Llama Universal**. Una herencia combinada de mi padre Lucien y de mi madre, cuya esencia proviene de un universo más allá del nuestro. Por eso mis llamas cambian, por puedo adaptar mi fuego a cualquier realidad.
**Luna** dio un paso adelante, sus ojos ámbar brillando con reconocimiento.
—Por eso sentí esa resonancia cósmica. No eras solo un portador de anillo. Eres… algo más. Tu anillo es solo un canalizador; el poder viene de ti.
—Exacto —asintió Philips—. Y por eso los Genios me temen. No pueden predecir mi fuego porque trasciende sus leyes. Pero necesito vuestra ayuda. Si me atrapan, no solo pierden un aliado; pierden la única llama que puede contrarrestar la oscuridad total que están preparando.
**Jack** extendió su mano hacia Philips.
—Bienvenido al equipo, Philips Beaufort. No importa de qué universo vengas. Aquí luchamos por este mundo.
Philips estrechó la mano de Jack, y por un instante, una chispa de fuego dorado y hielo azul se mezcló entre sus palmas sin chocar, simbolizando la unión del Nexo y la Llama Universal.
Mientras el grupo sellaba su alianza, en las gradas superiores, los jueces observaban sin saber aún la magnitud de lo que acababa de ocurrir. Pero su atención pronto se desvió hacia el siguiente combate, y luego al siguiente.
Las **Eliminatorias** continuaron con una intensidad brutal durante el resto de la jornada.
* **Solar Frost** derrotó a un maestro de sombras usando una explosión de luz pura que eliminó cada rincón oscuro de la arena, demostrando que la luz absoluta no deja lugar para el engaño.
* **Marina Aquarius** venció a un pyromante creando un tsunami contenido que apagó cada llama sin tocar al oponente, demostrando un control quirúrgico del agua y la presión.
Cada victoria fue más épica que la anterior. La multitud estaba entregada, vitoreando a sus héroes. Pero detrás de escena, la presión aumentaba. Los jueces notaban que los portadores no solo ganaban, sino que lo hacían con una coordinación sospechosa, como si compartieran una mente colmena.
Al finalizar esta primera jornada de eliminatorias, varios participantes habían caído, reduciendo el número de competidores a la mitad. Quedaban aún muchos combates por delante para llegar a los cuartos de final y semifinales. La carretera hacia la gloria se estrechaba, y con cada victoria, la trampa de los Genios se cerraba un poco más, aunque ellos aún no lo sabían.
Jack miró a sus nuevos aliados, con Philips ahora integrado plenamente en el círculo.
—Esto es solo el comienzo —dijo Jack en voz baja—. Faltan muchas batallas antes de llegar al final. Mantengámonos unidos, vigilemos nuestras espaldas y preparémonos para lo peor. Porque siento que los jueces guardan algo grande para cuando quedemos pocos.
La arena rugió de nuevo, llamando a los siguientes combatientes. El torneo apenas comenzaba su verdadera fase mortal, y el camino hacia la final sería largo, sangriento y lleno de pruebas que pondrían a prueba no solo su poder, sino su confianza mutua.
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