El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 51
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Capítulo 51: Capítulo 51: Estrategias de Hielo y la Sombra de la Duda
El segundo día de las **Eliminatorias Directas** amaneció con una niebla densa cubriendo el Coliseo de Cristal, reflejando la incertidumbre que se cernía sobre los participantes restantes. La atmósfera era más pesada; la emoción inicial había dado paso a una tensión calculadora. Cada movimiento contaba, cada error podía ser el último.
El presentador, con su voz resonando a través de la bruma matutina, anunció los primeros emparejamientos del día:
—¡Bienvenidos de vuelta! La muerte del torneo acecha a los débiles. Hoy, veremos si la técnica puede superar a la fuerza bruta y si la magia puede resistir lo desconocido. ¡Comenzamos con **Jake Frost** contra **Grom el Indestructible**!
**Jake Frost** subió a la plataforma con una calma gélida. Su espada **Storm**, envuelta en una aura eléctrica tenue, descansaba en su mano derecha. No llevaba armadura pesada, solo su túnica de combate ajustada que permitía máxima movilidad. Frente a él, **Grom** era una montaña de músculos y placas de acero encantado. Medía casi tres metros, y su martillo de guerra, “Rompe-Cielos”, parecía capaz de aplastar un edificio de un solo golpe. Grom no tenía magia elemental visible; su poder residía en una fuerza física sobrehumana y una defensa absoluta.
—Pequeño hombre de hielo —rugió Grom, golpeando su martillo contra el pilar de la arena, haciendo vibrar toda la estructura—. Tu espada se doblará como un palillo. Te aplastaré hasta que no quede ni polvo.
La campana sonó. Grom no esperó. Se lanzó hacia adelante con una velocidad sorprendente para su tamaño, saltando entre los pilares con impactos que hacían volar escombros. Levantó el martillo y lo dejó caer con fuerza cataclísmica sobre Jake.
Jake no bloqueó. Sabía que recibir ese golpe directamente, incluso con su escudo de hielo, lo enviaría al abismo. En su lugar, activó **Paso del Relámpago**. Su cuerpo se disolvió en electricidad azul por una fracción de segundo, reapareciendo dos pilares más allá justo cuando el martillo pulverizaba la piedra donde estaba antes.
—Demasiado lento —dijo Jake, su voz fría cortando el aire.
Grom gruñó, girando con furia. —¡No puedes huir forever!
El gigante comenzó una carga implacable, destruyendo todo a su paso. No importaba si Jake se teletransportaba; Grom simplemente destruía el terreno, reduciendo las plataformas disponibles, acorralando al guerrero de hielo en un espacio cada vez más pequeño. La multitud contenía la respiración. Jake estaba siendo empujado hacia el borde del coliseo, sin espacio para maniobrar.
—Ahora veo tu patrón —murmuró Jake, observando cómo Grom cargaba siempre en línea recta, confiado en su invulnerabilidad.
Jake clavó la espada **Storm** en el pilar donde se encontraba. Cerró los ojos y canalizó no solo su hielo, sino la electricidad estática del ambiente, mezclándola con la humedad del aire.
—**Tormenta de Cristal Estático**.
Una niebla densa y brillante cubrió instantáneamente la arena. Grom, ciego por la densidad de la niebla, rugió y golpeó el aire, pero sus golpes solo encontraban vapor.
—¡Sal y pelea, cobarde!
—No estoy huyendo. Estoy preparando el terreno —respondió la voz de Jake, resonando desde todas direcciones gracias a la acústica de la niebla.
De repente, la temperatura descendió drásticamente. La niebla húmeda comenzó a congelarse, pero no formaba hielo sólido en el suelo, sino millones de cristales de hielo microscópicos suspendidos en el aire, cargados con electricidad estática de alta voltaje. El aire se volvió conductor.
Grom, cubierto de sudor por el esfuerzo y con su armadura de metal expuesta, se convirtió inadvertidamente en el pararrayos perfecto.
—¿Qué…? —Grom sintió un hormigueo en sus botas antes de que fuera demasiado tarde.
Jake apareció detrás del gigante, levantando la espada.
—**Descarga Resonante**.
Un rayo azul blanco salió de la espada, no hacia Grom directamente, sino hacia la nube de cristales cargados. La electricidad se multiplicó, atravesando cada cristal y convergiendo simultáneamente en la armadura de Grom desde miles de ángulos distintos.
El gigante rugió de dolor mientras su propio cuerpo conducía la corriente. Sus músculos se contrajeron involuntariamente, paralizando su movimiento. El calor de la descarga evaporó el sudor instantáneamente, creando una explosión de vapor que lo desequilibró.
Aprovechando la parálisis temporal, Jake lanzó una estocada de hielo puro en la articulación de la rodilla de Grom, debilitando su soporte. Luego, con un giro de muñeca, generó una onda de choque sónica con su espada.
Grom, incapacitado por el shock eléctrico y sin equilibrio, cayó de espaldas. Antes de que pudiera recuperarse, Jake presionó la punta de **Storm** en su garganta, con chispas bailando peligrosamente cerca de su piel.
—Ríndete —ordenó Jake, su mirada heterocromática fija en la del gigante.
Grom, reconociendo la derrota y la inteligencia táctica de su oponente, dejó caer el martillo.
—Me rindo.
La multitud estalló en vítores. No había sido una victoria de fuerza bruta, sino de estrategia y control elemental. Jake había demostrado que incluso el muro más grueso tiene grietas si sabes dónde golpear.
Tras la recuperación de la arena, el presentador anunció el siguiente duelo, uno que había generado especulaciones feverish desde el día anterior.
—¡Y ahora, el combate que todos esperaban! ¡El misterioso **FireStorm**, contra el anulador de magia, **Silas el Silenciador**!
**Philips Beaufort**, manteniendo su fachada de chico tímido pero con una determinación acerada en su interior, subió a los pilares. Su oponente, **Silas**, era un mago anciano de túnicas grises, conocido por su habilidad para crear zonas de “vacío mágico” donde ningún hechizo podía ser lanzado. Era el counter perfecto para cualquier mago elemental convencional.
—Tu fuego es colorido, niño —dijo Silas con voz rasposa, levantando un bastón de madera negra—. Pero en mi presencia, la magia muere. No podrás encender ni una cerilla.
Philips sonrió levemente, esa sonrisa pícaro que desarmaba a sus enemigos.
—Señor Silas, usted asume que mi fuego es solo magia. Pero el fuego es vida, es química, es emoción… y a veces, es algo mucho más antiguo que sus leyes de silencio.
La campana sonó. Silas no perdió tiempo. Golpeó el suelo con su bastón.
—**Dominio de Nullificación**.
Una onda gris se expandió desde él, apagando instantáneamente cualquier fuente de energía mágica en la arena. Las luces decorativas del coliseo parpadearon. Philips intentó lanzar una bola de fuego rojo básica, pero la llama se extinguió en su palma antes de formarse.
La multitud jadeó. ¿Había sido neutralizado tan rápido?
—Te lo dije —se burló Silas, avanzando lentamente—. Sin magia, eres solo un chico indefenso.
Philips miró su mano vacía, luego levantó la vista hacia Silas. Sus ojos marrones brillaron con un destello dorado.
—Correcto. Sin *magia*, estoy indefenso. Pero esto… —susurró— no es magia. Es mi esencia.
De repente, una llama no surgió de su mano, sino que brotó directamente de su piel, de sus poros, como si su sangre misma estuviera ardiendo. No era roja. Era de un **verde esmeralda translúcido**.
—**Llama Universal: Combustión Biológica**.
El fuego verde no necesitaba oxígeno externo ni conjuros mágicos; se alimentaba de la propia energía vital de Philips, que era inagotable. Además, al ser de naturaleza biológica/celular, la nullificación de Silas, diseñada para hechizos externos, no tuvo efecto.
Silas abrió los ojos de par en par. —¡Imposible! ¡Mi campo anula todo!
—Tu campo anula lo que viene de fuera —explicó Philips, caminando hacia el anciano a través de la zona gris—. Mi fuego viene de dentro. De un lugar al que tus reglas no llegan.
Silas, desesperado, lanzó proyectiles de anti-magia pura. Philips ni se inmutó. Su llama verde cambió instantáneamente a un **azul criogénico**.
—**Frio Ardiente**.
El fuego azul tocó los proyectiles y, en lugar de quemarlos, los congeló en el aire, deteniendo su trayectoria molecular. Luego, Philips sopló suavemente, y los proyectiles congelados se hicieron añicos, cayendo como polvo inocuo.
—¡Aléjate! —gritó Silas, retrocediendo hasta el borde del pilar. Intentó reforzar su campo de nullificación, duplicando la potencia. El aire se volvió pesado, opresivo.
Philips detuvo su avance. Cerró los ojos un instante, escuchando la voz interior de su **Ley de la Divina Llama**. *”Adaptación total”*.
Su aura cambió nuevamente. Esta vez, se tornó de un **fucsia vibrante**.
—**Fase Dimensional**.
El cuerpo de Philips se volvió ligeramente translúcido. Los ataques de Silas lo atravesaron sin hacer daño, como si fuera un holograma. Philips se teletransportó instantáneamente detrás del anciano, apareciendo sin sonido.
—El fuego no solo quema, señor Silas. También ilumina los caminos que usted no puede ver.
Con un toque suave en la espalda de Silas, Philips liberó una pequeña chispa de llama **blanca pura**.
—**Purificación de Alma**.
La llama blanca no quemó la ropa ni la piel de Silas. Atravesó su cuerpo y disipó la concentración mental necesaria para mantener el campo de nullificación. El campo gris se desvaneció como humo. Silas cayó de rodillas, no por dolor físico, sino porque su conexión mágica había sido temporalmente “reiniciada” por la pureza de la llama.
—Tu magia ha vuelto —dijo Philips, ayudándole a ponerse de pie con caballerosidad—. Pero ya no necesitas usarla para ganar. Ríndete, y conservará tu dignidad.
Silas, aturdido y reconociendo la superioridad abrumadora de un poder que trascendía su comprensión, bajó la cabeza.
—Me rindo. Nunca he visto… tal cosa.
La multitud rugió con una mezcla de miedo y adoración. FireStorm no solo había vencido; había reescrito las reglas del combate frente a sus ojos.
En la balconada de los jueces, **Marcus** apretó los puños hasta que los nudillos se pusieron blancos.
—Biología… dimensión… purificación… —murmuró, sudando frío—. No hay límite para ese chico. Caspian tendrá que ajustar los planes. Si lo subestimamos, podría romper la trampa él solo.
—O quizás —dijo Arthur con una sonrisa malévola—, eso lo hace el cebo perfecto. Nadie sospechará de la trampa si el premio es tan brillante.
Mientras los asistentes retiraban a Silas, Philips bajó de la plataforma, recuperando su postura tímida y sonrojándose ante los aplausos, como si no hubiera hecho nada extraordinario. Pero en sus ojos, el destello multicolor permanecía, una advertencia silenciosa para cualquiera que se atreviera a desafiarlo realmente.
El día continuó, con más combates pendientes. **Sara Thunder**, **Zack Romanov**, **Xavier**, **Bella Lightning** y los demás miembros del equipo de Jack aún tenían que subir a la arena. La presión aumentaba, pero la victoria de Jake y la demostración cósmica de Philips habían establecido un estándar muy alto. El mensaje estaba claro: el equipo del Nexo no era solo un grupo de aliados; era una fuerza imparable que combinaba técnica, estrategia y poderes legendarios.
Pero en las sombras, el reloj seguía corriendo. Cada victoria los acercaba más a la fase final, y a la inevitable confrontación con la oscuridad que esperaba en la jaula de Shadow.
La niebla matutina que había cubierto el Coliseo de Cristal durante el combate de Jake se disipó lentamente, dando paso a un cielo despejado pero tenso. La victoria estratégica del hermano del Nexo había establecido un nuevo estándar: en estas eliminatorias, la fuerza bruta no era suficiente; la inteligencia y la adaptación eran las verdaderas armas de supervivencia. La multitud, aún vibrando por la demostración de hielo y electricidad, esperaba con ansias los siguientes duelos.
El presentador, cuya voz resonaba con una energía renovada, anunció los siguientes emparejamientos desde lo alto de la cabina de transmisión:
—¡La batalla continúa! La arena no conoce piedad. A continuación, veremos un choque de velocidades imposibles y una prueba de luz contra oscuridad absoluta. ¡Que suban **Sara Thunder** y **Vortex el Devorador**!
#### **COMBATE 1: LA VELOCIDAD DEL TRUENO VS. EL VACÍO DEVORADOR**
**Sara Thunder** hizo su entrada con una elegancia atlética inconfundible. Su **cabello medio largo, ondulado y de un profundo color negro azulado**, ondeaba tras ella como una estela de noche mientras aterrizaba suavemente sobre uno de los pilares flotantes de obsidiana. Llevaba su traje de combate ajustado, diseñado para minimizar la resistencia al aire, y en sus manos brillaban dos dagas cortas cargadas con energía estática constante. Sus **ojos negros**, intensos y penetrantes, escaneaban el terreno con la precisión de una depredadora. No era una portadora de anillo legendario, pero su linaje como hija adoptiva de la Reina Isabella Thunder y su conexión innata con las tormentas la convertían en una fuerza letal.
Frente a ella, **Vortex** emergió de una espiral de viento negro. Era un mago especializado en gravedad y succión, capaz de crear campos de vacío que absorbían cualquier proyectil físico o energético. Su reputación era temible: nadie había logrado ni siquiera tocarlo en las rondas anteriores.
—Tu velocidad es impresionante, niña —dijo Vortex con una voz que sonaba como el silbido del viento en una cueva—. Pero mi vacío absorbe todo lo que se mueve. Cuanto más rápido vayas, más rápido serás devorada.
La campana sonó. Sara no dudó. Se lanzó hacia adelante, convirtiéndose en un borrón azul y plateado, donde sus mechones **negros azulados** se difuminaban con la velocidad. Sus dagas trazaron arcos de luz en el aire mientras intentaba cerrar la distancia. Sin embargo, a cinco metros de Vortex, el aire se espesó repentinamente. Una fuerza invisible tiró de ella hacia el centro de la espiral negra que giraba alrededor del mago.
—¡Te tengo! —gritó Vortex, ampliando el campo de succión.
Sara sintió cómo su cuerpo era arrastrado inexorablemente hacia el núcleo del vacío. Intentó clavar sus dagas en el suelo para anclarse, pero la piedra se desmoronó bajo la presión gravitatoria. Estaba siendo succionada hacia una muerte segura por asfixia o aplastamiento.
La multitud contuvo el aliento. Parecía el fin. Pero Sara, en medio del caos, cerró sus intensos ojos negros. *”No luches contra la corriente”*, recordó las palabras de Jack durante el entrenamiento. *”Conviértete en la tormenta.”*
En lugar de resistir la succión, Sara relajó su cuerpo y dejó que la fuerza la acelerara. Pero justo antes de cruzar el umbral del vacío, activó su habilidad única: **Carga Cinética Retardada**.
Su cuerpo comenzó a brillar con un azul cegador. Absorbió toda la energía cinética de la succión, almacenándola en cada célula de su cuerpo en lugar de dejar que la afectara físicamente.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Vortex, confundido al ver que su presa no era desgarrada por la gravedad.
Sara abrió los ojos, ahora completamente blancos por la sobrecarga de energía, contrastando violentamente con su cabello oscuro.
—Gracias por el impulso —susurró.
En el instante exacto en que pasó rozando el núcleo del vacío, liberó toda la energía acumulada en una sola dirección: hacia atrás.
—**Estallido Sónico Reverso**.
La explosión de sonido y electricidad fue tan potente que rompió la coherencia del campo de vacío de Vortex. La espiral negra se fragmentó en mil pedazos, disipándose instantáneamente. La onda de choque impulsó a Sara hacia arriba, lejos del peligro, mientras lanzaba a Vortex hacia atrás con fuerza brutal.
Antes de que el mago pudiera recuperar el equilibrio, Sara ya estaba sobre él. No usó sus dagas para herir, sino para descargar una **Descarga Paralizante de Alta Frecuencia** directamente en los puntos de presión de su sistema nervioso.
Vortex cayó de rodillas, incapaz de mover un solo músculo, mientras chispas azules bailaban sobre su piel.
—Velocidad no es solo correr —dijo Sara, aterrizando grácilmente frente a él y guardando sus dagas, acomodando su melena **negra azulada** sobre su hombro—. Es saber cuándo detenerse y cuándo golpear.
El juez levantó la mano.
—¡Ganadora por incapacitación: Sara Thunder!
La multitud estalló en vítores. Sara había demostrado que incluso el poder más absorbente tenía un límite si se usaba su propia fuerza en su contra.
#### **COMBATE 2: LUZ VIVA CONTRA LAS SOMBRAS ETÉREAS**
Tras limpiar la arena de los residuos de energía estática, el presentador anunció el siguiente duelo, uno que prometía ser un espectáculo visual sin precedentes.
—¡Y ahora, un enfrentamiento de contrastes absolutos! ¡La portadora de la luz lunar, **Bella Lightning**, contra el señor de las sombras intangibles, **Umbra**!
**Bella Lightning** subió a la plataforma con una serenidad que contrastaba con la tensión del torneo. Su presencia era inconfundible: su **cabello largo de un amarillo intenso y dorado**, con esas características **raíces de un violeta profundo** que parecían pulsar con energía mágica, brillaba con luz propia bajo el sol. Sus **ojos violeta intenso**, heredados de su linaje Lightning, reflejaban una calma profunda y una determinación orgullosa. No llevaba armas; sus manos eran suficientes para canalizar los fotones. Frente a ella, **Umbra** era una figura encapuchada hecha casi enteramente de sombra viviente. Podía volverse intangible, atravesar paredes y hacer que los ataques físicos lo traspasaran como humo.
—Tu luz es cálida, pequeña —burló Umbra, su voz resonando desde todas direcciones a la vez—. Pero las sombras no pueden ser quemadas. Puedes iluminar la oscuridad, pero nunca podrás tocarla.
Bella sonrió suavemente, y sus hebras **amarillas y violetas** parecieron ondear sin viento.
—Las sombras solo existen porque hay algo que bloquea la luz. Si elimino el obstáculo… o si hago que la luz esté en todas partes a la vez… ¿qué queda de ti?
La campana sonó. Umbra se disolvió inmediatamente, convirtiéndose en una mancha de oscuridad que se deslizaba por el suelo y trepaba por los pilares. Bella lanzó varias esferas de luz concentrada, pero atravesaron la sombra sin causar daño. Umbra reapareció detrás de ella, formando una garra de oscuridad sólida para atacar.
Bella giró, pero la garra la atravesó parcialmente, dándole una sensación de frío extremo que le robaba el calor corporal.
—Te estoy drenando —susurró Umbra en su oído—. Pronto serás solo una cáscara fría.
Bella jadeó, sintiendo cómo su energía disminuía. Los ataques físicos eran inútiles; la magia directa era absorbida o evadida. Necesitaba cambiar la naturaleza del campo de batalla.
—Si no puedo tocarte… haré que todo sea luz —murmuró.
Bella cerró sus ojos **violeta** y extendió los brazos. En lugar de lanzar proyectiles, comenzó a cantar un tono bajo y puro. Su cuerpo, y especialmente su cabello **amarillo con raíces violetas**, comenzó a emitir una radiación suave que no era caliente, sino **luz coherente**.
—**Técnica de Iluminación Omnidireccional: Aurora Total**.
De repente, no hubo sombras. La luz no venía de un punto específico; emanaba de cada partícula de aire en la arena, de la propia ropa de Bella, e incluso del suelo. La intensidad aumentó gradualmente hasta que no quedó ni un solo rincón oscuro donde esconderse.
Umbra gritó. Al no haber sombras donde fundirse, su forma intangible comenzó a fallar. La luz coherente forzaba a su esencia a materializarse para interactuar con la realidad.
—¡No! ¡Demasiada luz! —gritó Umbra, volviéndose visible y sólido, parpadeando dolorosamente mientras su forma de sombra se volvía inestable.
Bella abrió los ojos, que ahora brillaban como dos soles violetas en miniatura.
—Ahora sí puedo tocarte.
Corrió hacia Umbra, quien intentaba desesperadamente volver a disolverse, pero la luz ambiental lo mantenía anclado a la realidad física. Bella colocó ambas manos sobre el pecho del villano.
—**Pulso de Purificación Fotónica**.
Una onda de luz blanca y dorada atravesó el cuerpo de Umbra, no quemándolo, sino saturando su esencia de sombra con tanta energía positiva que la oscuridad se disipó por completo. Umbra cayó al suelo, convertido nuevamente en un humano normal, inconsciente pero vivo, sin rastro de sus poderes oscuros temporales.
La arena quedó en silencio un momento, maravillada por la belleza y eficacia del ataque. Luego, los aplausos estallaron con furia.
—¡Ganadora indiscutible: Bella Lightning! —anunció el juez.
Bella ayudó gentilmente a Umbra a ser retirado por los asistentes, mostrando una compasión que pocos competidores habrían tenido. Mientras bajaba de la plataforma, buscó con la mirada a Jack entre la multitud. Él le devolvió una sonrisa orgullosa. Su equipo no solo ganaba; ganaba con honor y estrategia. La imagen de su cabello **amarillo y violeta** brillando bajo el sol se grabó en la mente de todos los espectadores.
En la balconada de los jueces, **Marcus** observaba con creciente irritación.
—Uno tras otro —murmuró—. Frost usa el entorno, Thunder usa la física, Lightning reescribe las reglas de la luz… Y ese tal FireStorm es simplemente imposible de categorizar.
—Son demasiado buenos —coincidió Arthur, ajustando sus gafas—. Esto complica el plan de Caspian. Si llegan a la final en este estado, controlarlos será difícil.
—Por eso tenemos la Fase Final —respondió Marcus con una sonrisa fría—. Dejemos que ganen sus combates. Dejemos que confíen en su fuerza. Cuando llegue el momento de la verdad, cuando Shadow sea liberado… verán que su gloria era solo el preludio de su caída.
Mientras los jueces tramaban, la jornada continuó. **Zack Romanov** y **Xavier Romanov** se preparaban para sus respectivos combates, listos para demostrar que el poder del sonido y la bestia prehistórica no tenían igual. El equipo del Nexo estaba en racha, invicto y más unido que nunca. Pero la sombra de la traición se alargaba, y el descanso de cinco días que los jueces planeaban anunciar pronto sería solo una pausa calculada antes de la tormenta perfecta.
La arena rugió de nuevo, llamando a los siguientes guerreros. El camino hacia la cima era empinado, pero para Jack y sus amigos, rendirse no era una opción. Cada victoria era un paso más cerca de rescatar a Shadow y desenmascarar a los Genios, sin importar el precio.
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