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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 56

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Capítulo 56: Capítulo 56: La Tregua de los Cinco Días y las Sombras que Tejen

El anuncio del presentador resonó en el Coliseo de Cristal como un trueno inesperado en un cielo despejado. *”Receso oficial de cinco días”*. La multitud, inicialmente confundida, comenzó a vitorear con entusiasmo, interpretando la decisión como un acto de misericordia hacia los guerreros agotados tras una jornada de combates sobrehumanos. Sin embargo, en las gradas reservadas para los participantes, el ambiente era radicalmente diferente. No había celebración, solo una tensión silenciosa y miradas de sospecha cruzándose entre los miembros del equipo del Nexo.

**Jack Frost** fue el primero en romper el silencio, su voz baja pero urgente mientras se agrupaban en un rincón apartado de los vestuarios, lejos de oídos indiscretos.

—Cinco días —murmuró, frotándose la barbilla con gesto pensativo—. Es demasiado tiempo para ser solo “descanso”. En un torneo de esta magnitud, cada hora cuenta. Detener todo justo cuando estamos en racha… no es benevolencia, es estrategia.

**Luna Chronos** asintió, sus ojos ámbar oscureciéndose ligeramente mientras analizaba los hilos temporales inmediatos.

—Lo siento también, Jack. El futuro inmediato se vuelve borroso durante estos cinco días. Es como si alguien estuviera cubriendo ese periodo con un manto de niebla espesa. Los jueces… especialmente Camilo… están planeando algo que no quieren que veamos venir.

**Philips Beaufort (FireStorm)**, quien hasta ahora había mantenido su postura tímida pero alerta, habló con una claridad que sorprendió a todos. Sus ojos marrones brillaron con un destello multicolor apenas perceptible.

—Mi fuego me dice lo mismo. Hay calor acumulándose bajo la arena. No es el calor del sol, es el de una fragua. Están preparando un horno, y nosotros somos el metal que van a templar… o a quebrar.

**Solar Frost** cruzó los brazos, su expresión seria.

—Entonces no podemos quedarnos de brazos cruzados. Si nos dan cinco días, los usaremos para entrenar más duro que nunca. Pero no aquí, en las instalaciones del torneo donde surely nos vigilan. Necesitamos un lugar seguro.

—Yo conozco un lugar —intervino **Jake Frost**, dando un paso al frente. Su espada **Storm** brillaba tenuemente a su lado—. Hay unas ruinas antiguas en los límites del distrito neutral, fuera del rango de los sensores del coliseo. Mi padre, Klaus, me habló de ellas. Son ideales para entrenar sin ser vistos. Además… creo que no estaremos solos allí.

Jack entendió la indirecta de inmediato. Una sensación cálida y familiar recorrió su mente, la presencia de **Aelion** despertando de su largo letargo analítico.

*”Tienes razón, muchacho”*, resonó la voz de Sky Thunder/Aelion en la cabeza de Jack, sonando más clara y lúcida que en semanas anteriores. *”Es hora de que hablemos. He estado procesando cada movimiento de este torneo, cada fluctuación de energía. Y hay dos cosas que debo decirte antes de que comience el entrenamiento. Dos verdades que cambiarán cómo ves a tus aliados y a tu enemigo.”*

Jack cerró los ojos un instante, comunicándose mentalmente.

*”¿Qué has descubierto, Aelion?”*

La voz del antiguo fundador sonó grave, cargada de una sospecha profunda.

*”Primero: ese chico, Philips Beaufort, FireStorm. Su poder… no es de este universo, Jack. Lo he sentido en cada combate. Esa ‘Llama Universal’ que cambia de color y propiedad… es una firma energética cósmica, trascendente. Proviene de una dimensión fuera de nuestro multiverso conocido. Es un poder que debería ser imposible aquí, y sin embargo, él lo controla con una naturalidad aterradora. Ten cuidado con lo que despierta en él. Ese poder es un imán para entidades mayores que los propios Genios.”*

Jack abrió los ojos, mirando a Philips con nueva comprensión. El joven notó la mirada y le devolvió un asentimiento leve, como si supiera que su secreto había sido parcialmente descifrado.

*”Y segundo”*, continuó Aelion, y su tono se volvió doloroso, lleno de rabia contenida. *”Shadow. He podido tocar su mente brevemente a través de las conexiones residuales del Nexo. Está mal, Jack. Muy mal. La influencia de Caspian y los Genios ha penetrado profundo en su psique. Ya no es solo manipulación; están reescribiendo su esencia, convirtiendo su dolor en combustible para una bestia. Si no lo liberamos antes del Eclipse, cuando lo saquen a la arena… no será el Shadow que conoces. Será una máquina de matar programada para una sola cosa: destruirte a ti y extraer el Nexo de tu cuerpo. No habrá piedad en sus ojos, solo vacío.”*

Un escalofrío helado recorrió la columna de Jack. La imagen de Shadow, su amigo, convertido en un monstruo sin alma, era insoportable.

—Lo sacaremos —dijo Jack en voz alta, dirigiéndose a todo el grupo, con una determinación férrea en su voz heterocromática—. Sea cual sea el plan de los jueces, sea cual sea la transformación de Shadow, lo traeremos de vuelta. Estos cinco días no serán de descanso. Serán de preparación para la guerra.

Mientras el equipo de Jack trazaba sus planes en las sombras, en la cúspide de la torre de control del coliseo, la atmósfera era igualmente tensa pero con un propósito oscuro. **Marcus**, **Arthur** y **Camilo** estaban reunidos en una sala blindada, frente a un holograma masivo que proyectaba la figura encapuchada de **Caspian**, líder de los Cuatro Genios. A su lado, flotando en una pantalla secundaria, aparecía la imagen de una mujer de cabello rubio eléctrico y ojos severos: **Victtoria Lightning**, la reina destronada y madre de **Bella Lightning**.

—El receso ha sido anunciado —informó **Camilo** con una sonrisa fría—. Caerán en la trampa. Bajarán la guardia, confiarán en que tienen tiempo, y eso será su perdición.

**Caspian** asintió lentamente, su voz distorsionada llenando la sala.

—Excelente. Durante estos cinco días, acelerad la carga de energía en la celda de Shadow. Quiero que su conexión con el lado oscuro sea total. Cuando llegue el día del Eclipse, no debe quedar ni un rastro de su humanidad. Debe ser el arma perfecta para destruir al Nexo.

—¿Y la chica? —preguntó **Marcus**, señalando la imagen de Victtoria en la pantalla—. ¿Está segura de que cooperará?

**Victtoria Lightning** dio un paso al frente en la proyección. Su expresión era una mezcla de preocupación materna y resentimiento antiguo.

—Mi hija, Bella, está ahí fuera, jugando a ser heroína junto al chico del Nexo, Jack Frost —dijo con voz tensa—. No saben los peligros reales que acechan. Si siguen por este camino, morirán. Caspian me ha prometido que, si ayudo a preparar la Arena del Eclipse y proporciono mis datos sobre las debilidades eléctricas del equipo, él garantizará su seguridad *después* del ritual. No quiero perder a mi hija, Marcus. Haré lo que sea necesario para protegerla, incluso si eso significa traicionar a sus amigos temporalmente.

**Arthur** sonrió con satisfacción.

—Perfecto. El amor de una madre es el cableado más predecible que existe. Usaremos tu conocimiento para ajustar las trampas de la Arena del Eclipse, específicamente aquellas diseñadas para neutralizar a Bella y a Zack Romanov. Cuando lleguen a la final, creerán que están luchando contra monstruos, sin saber que el escenario mismo está diseñado para fallarles en el momento crítico.

—Recuerda, Victtoria —advirtió **Camilo** con suavidad peligrosa—, si intentas advertirles, si haces cualquier movimiento en falso, la seguridad de Bella dejará de estar garantizada. Tu cooperación debe ser absoluta.

—Lo sé —respondió Victtoria, bajando la mirada con dolor—. Solo asegúrense de que ella sobreviva. Eso es todo lo que me importa.

La transmisión se cortó, dejando a los tres jueces solos en la sala blindada.

—Todo está en marcha —dijo **Marcus**, frotándose las manos con anticipación siniestra—. Cinco días de “paz” para ellos. Cinco días de pesadilla para nosotros, preparando el infierno en la tierra. Cuando vuelvan a subir a esa arena, no reconocerán el suelo que pisan.

—Y cuando Shadow sea liberado… —añadió **Arthur** con una risita baja—, verán que el verdadero torneo apenas comienza.

Mientras la conspiración se tejía en las alturas y el entrenamiento secreto se preparaba en las ruinas antiguas, el sol comenzaba a ponerse sobre el Coliseo de Cristal, bañando la ciudad en tonos rojos y dorados que parecían presagiar la sangre que pronto se derramaría. La tregua había comenzado, pero nadie, ni los héroes ni los villanos, se engañaba pensando que era real. Era simplemente la calma antes de la tormenta más violenta que el multiverso hubiera visto jamás.

Jack miró hacia el horizonte, sintiendo el peso de la responsabilidad sobre sus hombros.

—Cinco días —susurró para sí mismo—. Solo necesitamos cinco días para cambiar el destino.

El primer día del receso oficial amaneció con un cielo grisáceo, como si el propio multiverso contuviera la respiración ante la tregua engañosa. Mientras la multitud en la ciudad celebraba el descanso con festivales y apuestas sobre los ganadores finales, **Jack Frost** y su equipo se deslizaban silenciosamente hacia las afueras del distrito neutral, alejándose de los ojos vigilantes del Coliseo de Cristal.

Guiados por **Jake**, llegaron a un lugar que el tiempo parecía haber olvidado: las **Ruinas del Silencio**. Eran los restos de una antigua fortaleza pre-fundación, construida con bloques de piedra negra que absorbían la magia ambiental, creando una burbuja natural de privacidad perfecta. Ni los sensores de Caspian ni las visiones de Luna podían penetrar fácilmente este lugar; era un punto ciego en el mapa dimensional.

—Este es el lugar —dijo Jake, desenvainando su espada **Storm** para limpiar la maleza que cubría la entrada principal—. Aquí podremos entrenar sin que los Genios sepan qué estamos tramando.

El grupo entró en el patio central de las ruinas. El aire era frío pero puro, cargado de una energía estática antigua. **Steve Wittelsbach**, **Maximiliano Windsor** y **Gabriel Stuart** ya los esperaban allí, habiendo llegado antes del amanecer mediante teletransportación discreta. Los tres Emperadores Redimidos lucían serios, vestidos con ropas de entrenamiento simples que no ocultaban su aura imponente.

—Bienvenidos al campo de batalla real —saludó **Steve**, su voz grave resonando en las piedras. Sus ojos grises plata se clavaron inmediatamente en Jack—. No tenemos cinco días completos. Tenemos cuatro y medio. El quinto día será para el descanso final antes de la tormenta. Así que empecemos ahora mismo.

**Jack** asintió, sintiendo cómo la presencia de **Aelion** en su mente se agitaba, ansiosa por comenzar.

—Aelion dijo que hay variantes del Nexo que no he explorado —dijo Jack, mirando a sus mentores—. Variantes que podrían marcar la diferencia contra Shadow.

—Correcto —intervino **Maximiliano**, cruzándose de brazos. Su cabello amarillo con mechas azules ondeaba suavemente—. El Nexo no es solo un equilibrio entre fuego y hielo, Jack. Es el punto de convergencia de *todas* las paradojas. Sky Thunder lo usaba para reescribir leyes físicas locales. Tú has estado usándolo como un escudo y un martillo. Hoy aprenderás a usarlo como una **llave**.

**Gabriel** dio un paso adelante, su aura dorada iluminando las sombras de las ruinas.

—Para abrir puertas, primero debes romper tus propios límites. Tu miedo a perder el control te frena. Shadow será despiadado; si dudas un segundo, morirás. Hoy, vamos a forzarte a ese límite.

#### **SESIÓN 1: LA PARADOJA VIVA**

El entrenamiento comenzó brutalmente. **Steve** atacó primero. No usó magia compleja, solo velocidad pura y sombras. Se movía tan rápido que era invisible, apareciendo detrás de Jack para lanzar golpes que buscaban puntos vitales.

—¡Defiéndete! —gritó Steve.

Jack intentó crear un muro de hielo, pero Steve lo atravesó como humo y lo golpeó en el hombro, enviándolo a rodar por el suelo.

—¡El hielo es predecible! ¡El fuego es obvio! —rugió Steve, apareciendo de nuevo frente a él—. ¡Usa el Nexo! ¡Sé la contradicción!

Jack se levantó, jadeando. Cerró los ojos, escuchando la voz de Aelion. *”No elijas uno. Elige ambos. Al mismo tiempo. En el mismo espacio.”*

Jack extendió las manos. En su palma derecha nació una llama roja intensa; en la izquierda, una escarcha azul absoluta. En lugar de lanzarlas por separado, las obligó a chocar en el centro de su pecho.

El dolor fue agonizante. Fuego y hielo luchaban por dominar, amenazando con hacerlo estallar.

—¡No las mezcles! —gritó **Maximiliano** desde la sidelines—. ¡Haz que coexistan sin tocarse! ¡Crea un núcleo inestable!

Jack apretó los dientes, sudando frío. Visualizó un punto microscópico en su interior donde el calor extremo y el frío absoluto existían simultáneamente sin anularse. Una esfera grisácea, pulsante y violenta, se formó entre sus manos. El aire alrededor de él comenzó a distorsionarse; la gravedad fluctuaba, las piedras flotaban y caían al ritmo de la respiración de Jack.

—Esto es… —susurró **Solar**, observando con asombro desde atrás junto a Philips—. Es como si el espacio alrededor de Jack se estuviera rompiendo y arreglando constantemente.

—Es la **Esfera de Paradoja Pura** —explicó **Gabriel** con orgullo—. Si logra controlarla, podrá tocar a Shadow y hacer que su propia existencia colapse momentáneamente, anulando su regeneración oscura.

De repente, la esfera en las manos de Jack explotó, no con fuego ni hielo, sino con una onda de silencio absoluto que derribó a todos los presentes, incluso a Steve. Jack cayó de rodillas, exhausto, pero sus ojos brillaban con una luz nueva, una mezcla de blanco y negro giratorio.

—Lo logré… por un segundo —jadeó Jack.

Steve sonrió, una expresión rara en su rostro usualmente serio.

—Fue suficiente para derribarme. Mañana lo harás durar un minuto. Y luego, una hora. Hasta que sea tan natural como respirar.

#### **SESIÓN 2: LA VERDAD SOBRE FIRESTORM**

Mientras Jack recuperaba el aliento, **Philips Beaufort (FireStorm)** se acercó lentamente. Había estado observando el entrenamiento en silencio, con esa dualidad tímida/poderosa que lo caracterizaba.

—Aelion habló contigo, ¿verdad? —preguntó Philips, su voz suave pero firme—. Sobre mi origen.

Jack levantó la vista, asintiendo.

—Dijo que tu poder no es de este universo. Que eres… algo más.

Philips suspiró y se sentó en una piedra cercana. Sus ojos marrones brillaron fugazmente con un espectro arcoíris.

—Es verdad. Mi madre… ella no era de aquí. Venía de una dimensión donde las leyes de la física son sugerencias, no reglas. Su esencia, la **Llama Universal**, fluye en mis venas. Por eso mis llamas cambian de color, de propiedad, de realidad. No estoy limitado al fuego, al hielo o al rayo. Puedo ser cualquiera de ellos, o ninguno.

**Luna** se acercó, fascinada.

—Por eso mi visión del tiempo se vuelve borrosa cuando te miro. Tu existencia tiene múltiples líneas temporales superpuestas.

—Exacto —confirmó Philips—. Y por eso los Genios me temen tanto. No pueden predecirme porque yo mismo no sé siempre qué forma tomará mi poder hasta que la necesito. Pero hay un precio. Mi padre, Lucien, me enseñó a controlar la parte elemental. Pero la parte cósmica… esa está sellada. Mi madre puso un bloqueo en mi mente y en mi alma. Dijo que si despertaba ese poder completo antes de estar listo, consumiría no solo a mis enemigos, sino a todo lo que amo. La **Ley de la Divina Llama** es demasiado grande para un corazón mortal.

**Steve** escuchó desde la distancia, su expresión endureciéndose.

—Un poder sellado por amor… conozco esa historia demasiado bien. Pero ten cuidado, muchacho. En la batalla final, ese sello podría romperse por la presión. Y si lo hace, necesitarás a alguien que te ancle a esta realidad, o te perderás en el cosmos para siempre.

—Yo lo haré —dijo Jack, poniéndose de pie con dificultad pero con determinación—. Somos el Nexo. Mi trabajo es mantener el equilibrio. Si tu fuego amenaza con consumir la realidad, yo seré el muro que lo contenga. Juntos.

Philips sonrió, una sonrisa genuina y cálida que hizo que su rostro tímido brillara.

—Gracias, Jack. Entonces, si vamos a salvar a Shadow y detener a Caspian, más vale que empecemos a entrenar también mi control. No quiero ser un riesgo para ustedes.

#### **SESIÓN 3: PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA**

Mientras el sol comenzaba a ponerse, tiñendo las ruinas de tonos violetas, el grupo se reunió en círculo. Los Emperadores trazaron un plan detallado para los próximos días.

—Mañana trabajaremos en trabajo en equipo —dijo **Maximiliano**—. Portadores contra No-Portadores. Queremos ver cómo interactúa el Nexo de Jack con la Llama Universal de Philips y el Tiempo de Luna bajo estrés combinado.

—Y nosotros —añadió **Gabriel**, mirando a Solar, Marina y Terra—, nos enfocaremos en potenciar sus habilidades específicas para contrarrestar las trampas ambientales que Caspian seguramente ha preparado en la Arena del Eclipse.

**Zack** ajustó sus auriculares, captando una frecuencia lejana.

—He estado monitoreando las comunicaciones del coliseo. Hay mucha actividad encriptada. Algo grande se está cocinando. Escuché menciones frecuentes a “Protocolo de Caos Emocional” y a un nombre clave: **V-L**.

Todos se tensaron.

—¿V-L? —preguntó **Bella**, palideciendo ligeramente—. ¿Podría ser…?

—No saltemos a conclusiones —advirtió **Jake**—, pero mantengamos la guardia alta. Sea quien sea, está ayudando a los Genios.

Jack miró a sus amigos, a sus mentores, y luego hacia el horizonte donde se alzaba el Coliseo, una silueta oscura contra el cielo crepuscular.

—Sea lo que sea lo que planeen, no estarán preparados para esto —dijo Jack, cerrando el puño, donde una pequeña chispa de paradoja gris aún danzaba—. Hemos roto nuestros límites hoy. Mañana los rompemos de nuevo. Y cuando llegue el día del Eclipse, no iremos a luchar por un premio. Iremos a recuperar a nuestro amigo y a terminar esto de una vez por todas.

La noche cayó sobre las Ruinas del Silencio, pero el entrenamiento apenas comenzaba. En la oscuridad, las llamas de Philips brillaban suavemente, el hielo de Jack centelleaba, y las sombras de Steve observaban, guardianes de una esperanza que se forjaba golpe a golpe, secreto a secreto, en la calma antes de la tormenta definitiva.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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