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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 62

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Capítulo 62: Capítulo 62: El Abrazo de la Serpiente y la Luz que Rompe Cadenas

El aire en la **Arena del Eclipse** se había vuelto espeso, cargado no solo de magia residual, sino de una tensión emocional asfixiante. La jaula de energía amarilla que atrapaba a **Bella Lightning** zumbaba con una frecuencia agresiva, diseñada específicamente para anular su conexión con la luz lunar. Dentro de ella, Bella golpeaba las barreras invisibles con puños de pura frustración, sus ojos violetas llenos de lágrimas de rabia.

Fuera de la jaula, **Victtoria Lightning** flotaba con una elegancia depredadora. Su traje amarillo y rojo brillaba bajo la luz del eclipse artificial, y su cabello, una cascada de electricidad estática, ondeaba sin viento. No miraba a Jack ni al resto del equipo; toda su atención estaba fijada obsesivamente en su hija.

—Deja de luchar, Bella —dijo Victtoria, extendiendo una mano hacia la jaula. Su voz era suave, melosa, pero escondía un filo de acero—. Mamá está aquí. He venido a sacarte de este nido de mentiras. Esos chicos… Jack, Solar, los demás… solo te usan. Son peones en un juego que no entiendes. Solo yo puedo protegerte. Solo yo soy tu familia real.

Desde el otro lado de la barrera, **Jack Frost** intentaba avanzar, pero una horda de bestias de sombra, invocadas por los jueces, le cerraba el paso.

—¡Bella! ¡No la escuches! —gritó Jack, lanzando una ráfaga de hielo que fue devorada por las sombras—. ¡Es una trampa! ¡Ella no quiere protegerte, quiere controlarte!

—¡Cállate, Jack! —rugió Victtoria, girando la cabeza hacia él con una mirada de desprecio puro—. Tú no sabes nada del amor de una madre. Tú no sabes lo que es perder un reino, perderlo todo por culpa de idealismos estúpidos. No permitiré que mi hija cometa los mismos errores. ¡Vendrá conmigo y reconstruiremos nuestro imperio, lejos de vuestra influencia corruptora!

Bella se detuvo, jadeando. Las palabras de su madre, aunque envenenadas, tocaban una fibra profunda de dolor y soledad que siempre había carregado. *”¿Y si tiene razón?”*, pensó por un instante. *”¿Y si todos me están usando?”*. La duda era el arma más potente de Victtoria, más efectiva que cualquier rayo.

En la torre de control, **Camilo** sonreía con satisfacción mientras observaba los monitores.

—Funciona. La duda la debilita. La jaula está drenando su voluntad. Pronto se rendirá voluntariamente.

—Entonces es el momento de asegurar la captura —ordenó **Marcus**—. Activa el protocolo de transferencia. Traed a la chica a nuestra zona de contención inmediatamente después de que Victtoria la toque.

Pero lo que los villanos no habían calculado era la fuerza del vínculo que Bella había forjado con sus amigos. Y tampoco habían previsto la reacción de quienes portaban reliquias de un origen desconocido.

—¡Bella, mírame! —la voz de **Maximiliano Windsor** resonó clara y potente, cortando la niebla mental que Victtoria estaba tejiendo. Max flotaba sobre la arena, su **Collar de Diamantes Estelar** (*Galaktisches Geheimnis*) brillando con una intensidad cegadora. La luz que emanaba no era blanca ni dorada; era un espectro multicolor, como una galaxia entera comprimida en una gema.

—Tu madre miente porque tiene miedo —continuó Max, su voz amplificándose gracias a la energía cósmica del collar—. Miedo de que crezcas, de que seas libre, de que seas más fuerte que ella. Eso no es amor, Bella. Eso es posesión. ¡Nosotros te hemos visto luchar! ¡Hemos visto tu corazón! ¡Eres una guerrera, no una princesa cautiva!

La luz del collar de Max chocó contra la jaula de energía de Victtoria. Y ocurrió lo imposible: la tecnología de supresión, diseñada para bloquear magias convencionales, no pudo procesar la firma energética de la reliquia. Los sensores de Victtoria empezaron a fallar.

—¿Qué… qué es esa energía? —exclamó Victtoria, retrocediendo un paso mientras la jaula comenzaba a agrietarse bajo la presión de la luz multicolor—. ¡Mis sistemas no pueden identificarla! ¡No responde a ninguna ley física conocida!

—¡Ahora, Zack! —gritó **Steve Wittelsbach**.

**Zack Romanov**, liberado temporalmente de las bestias gracias a las ilusiones de Gabriel, ajustó sus auriculares.

—¡Frecuencia de resonancia inversa! Si esa jaula no puede procesar la energía de Max, la haré colapsar desde dentro.

Zack lanzó una onda sónica modulada perfectamente para coincidir con la frecuencia de fallo de la jaula. Combinada con la luz cósmica de Max, el efecto fue devastador. La jaula amarilla vibró violentamente y luego explotó en mil fragmentos de energía inofensiva.

Bella cayó hacia adelante, pero antes de tocar el suelo, unas sombras ultravioletas la sostuvieron suavemente. Era **Steve**, quien había usado su **Máscara Mítica** (*Dunkler Phönix*) para crear una plataforma de sombras sólidas bajo ella.

—Te tenemos, pequeña —dijo Steve con una sonrisa tranquilizadora, depositándola suavemente junto a Jack.

Bella levantó la vista, viendo a Jack, a Sara, a Max, a Steve. Vio la preocupación genuina en sus ojos, algo que jamás había visto en la mirada calculadora de su madre.

—Gracias… —susurró, limpiándose las lágrimas. Luego, su expresión se endureció. Se puso de pie, y su cuerpo comenzó a brillar con una luz violeta tan intensa que hizo retroceder a las bestias de sombra—. Pero esto no ha terminado.

Victtoria, furiosa por haber perdido a su presa, rugió con una ira que hizo temblar las plataformas.

—¡Cómo os atrevéis! ¡Me la quitáis de las manos! ¡Pagaréis por esto!

Su cabello se erizó, liberando arcos de electricidad azul y roja que carbonizaron el suelo a su alrededor.

—Si no puedo tenerla por las buenas, la tendré por las malas. ¡Destruiré a cada uno de vosotros hasta que ella sea la única superviviente y tenga que venir a mí por ayuda!

Victtoria lanzó un ataque masivo: un **Rayo Cataclísmico**, una columna de energía pura que bajó del cielo del eclipse directamente hacia el grupo. Era un ataque diseñado para arrasar ciudades enteras.

—¡Escudo combinado! —ordenó Jack.

Pero no fue necesario un escudo convencional. **Gabriel Stuart** dio un paso al frente, cruzando los brazos. Sus **Guantes Imperiales** (*Schattenarmee* y *Goldener Kaiser*) brillaron con un oro líquido y diamantes negros fluientes.

—Vuestra ira es predecible, Victtoria —dijo Gabriel con una calma inquietante, su voz resonando con un eco hipnótico, un vestigio del poder de **Lysander Romano-Weiss**—. Deja de luchar. Tu odio solo te debilita. ¿No ves que estás sola? Incluso tus “aliados” los jueces te usarán y te descartarán cuando ya no les sirvas.

Las palabras de Gabriel, potenciadas por la magia de seducción e ilusión de los guantes, penetraron la mente de Victtoria por un instante. La villana dudó, su ataque se desvió ligeramente, impactando el suelo lateralmente en lugar de al grupo. Fue suficiente.

—¡Philips, ahora! —gritó Jack.

**Philips Beaufort (FireStorm)** saltó hacia el rayo desviado. Su cuerpo se envolvió en llamas que cambiaban de color a una velocidad vertiginosa: rojo, verde, azul, fucsia. Al llegar al punto de impacto, su fuego se volvió **blanco puro**, la temperatura máxima de la Llama Universal.

—¡Absorción Total! —rugió Philips.

Las llamas blancas devoraron el rayo cataclísmico de Victtoria, absorbiendo su energía y redirigiéndola hacia el cielo, donde explotó inofensivamente como fuegos artificiales cósmicos.

La multitud en las gradas guardó silencio, atónita. Nunca habían visto tal demostración de poder coordinado. Las reliquias misteriosas y la Llama Universal habían neutralizado el ataque más fuerte de la reina caída.

Victtoria cayó de rodillas, exhausta por el esfuerzo fallido. Miró a su alrededor, rodeada. Jack y su equipo formaban un semicírculo protector alrededor de Bella. No había odio en sus ojos, solo determinación.

—Ríndete, Victtoria —dijo Jack, dando un paso adelante—. Esto ha terminado. No puedes ganar contra todos nosotros. Y Bella… Bella ya ha elegido.

Bella dio un paso al frente, separándose de la protección de Jack para quedar cara a cara con su madre.

—Madre —dijo Bella, con voz firme y triste—. Te quiero. Siempre te querré. Pero no puedo ser tu prisionera. No puedo ser tu herramienta para recuperar un pasado que ya no existe. Tengo que seguir mi propio camino. Con ellos.

Victtoria levantó la vista, sus ojos ámbar llenos de un dolor genuino pero por el orgullo.

—Te arrepentirás, Bella. Cuando el mundo te traicione, cuando te rompan el corazón… recordarás este día. Recordarás que te ofrecí seguridad y tú elegiste el caos.

—Prefiero el caos con mis amigos que la prisión contigo —respondió Bella.

En la torre de control, **Arthur** chasqueó los dedos con impaciencia.

—Se acabó el sentimentalismo. La fase de “captura familiar” ha fallado. Activad la **Fase de Eliminación Total**. Liberad a **Shadow**. Que la bestia haga lo que nosotros no pudimos.

—¿Estás seguro? —preguntó **Camilo**—. Si lo liberamos ahora, podría atacar indiscriminadamente.

—Ese es el punto —sonrió Marcus con crueldad—. Que ataque a todos. Especialmente a Jack. Veremos cuánto dura su “amistad” cuando tengan que elegir entre salvarse a sí mismos o salvar a su amigo monstruoso.

Una alarma estridente comenzó a sonar en toda la arena. Las luces violetas parpadearon en rojo sangre. Una voz mecánica anunció:

—⚠️ **ALERTA DE CONTENCIÓN CRÍTICA** ⚠️. EL SUJETO “SHADOW” HA SIDO LIBERADO. PROTOCOLO DE ANIQUILACIÓN INICIADO.

El suelo central de la arena se abrió con un estruendo ensordecedor. Una columna de humo negro y energía púrpura salió disparada hacia el cielo. De las profundidades, una risa distorsionada, mitad humana mitad bestial, resonó en cada rincón del Coliseo.

—¡JAAAAACK! —rugió la voz, cargada de dolor y rabia—. ¡VIENES POR MÍ… PERO SOLO ENCONTRARÁS TU FIN!

Una figura gigantesca emergió de la grieta. Era **Shadow**, pero transformado. Su cuerpo estaba cubierto por una armadura de sombras vivas que goteaban oscuridad pura. Sus ojos eran dos pozos vacíos de luz blanca. Detrás de él, alas de dragón hechas de pura energía negativa se desplegaron, oscureciendo aún más el cielo del eclipse.

—¡Shadow! —gritó Jack, sintiendo un dolor agudo en el pecho, como si su propio corazón estuviera siendo apuñalado.

—Oh, no… —susurró **Steve**, palideciendo al ver el estado de su antiguo aliado (o en esta línea, la víctima de la manipulación)—. Lo han corrompido completamente. Ya no hay rastro del chico que conocíamos.

Shadow-Dragón batió sus alas, generando una onda de choque que lanzó a varios participantes menores fuera de la arena. Luego, clavó su mirada en Jack.

—Tú… el Nexo… la fuente de todo mi dolor —siseó Shadow, preparando una esfera de energía oscura en sus garras—. ¡Muere!

La verdadera batalla, la prueba definitiva de lealtad y sacrificio, acababa de comenzar. Y esta vez, el enemigo llevaba el rostro de un amigo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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