El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 63
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Capítulo 63: Capítulo 63: El Eco de una Amistad Inconclusa y la Contención Imposible
El rugido de **Shadow-Dragón** desgarró el aire viciado de la **Arena del Eclipse**. La bestia que se alzaba ante ellos era una distorsión grotesca del chico solitario que Jack y su equipo habían encontrado hacía apenas unas semanas durante aquella persecución frenética. No había años de risas compartidas, ni batallas ganadas codo a codo; solo hubo unos breves instantes de conexión genuina, miradas de entendimiento en medio del caos y la promesa tácita de un rescate que nunca llegó a tiempo antes de su captura. Y sin embargo, para Jack, esa chispa efímera era suficiente. No luchaba por un pasado largo, sino por el **futuro robado** de alguien que merecía una oportunidad.
—¡Muere, Jack! —bramó Shadow, su voz distorsionada resonando con un dolor que trascendía la corrupción. Lanzó una esfera de energía oscura que serpenteó por el aire, cambiando de trayectoria con una inteligencia malévola.
Jack no se movió, sus ojos clavados en los pozos blancos y vacíos de la bestia. *”Lo vi luchar contra sus cadenas hace pocas semanas”*, pensó Jack, recordando la soledad de Shadow en aquel encuentro fugaz. *”Vi el miedo en sus ojos cuando lo capturaron. No voy a fallarle ahora.”*
Una barrera de sombras ultravioletas interceptó el impacto. **Steve Wittelsbach**, con la **Máscara Mítica** brillando, absorbió la explosión, siendo lanzado hacia atrás pero protegiendo a Jack.
—¡Resiste, muchacho! —gritó Steve, su voz cargada de una urgencia feroz—. ¡Recuerda quién eras antes de que te convirtieran en esto! ¡Recuerda esos momentos de claridad!
Shadow-Dragón ladeó la cabeza, la voz de Steve pareciendo causar una fisura en su programación.
—Steve… —siseó la bestia, confundida—. Esos recuerdos… duelen. La oscuridad… es más fácil. ¡Desapareced!
Con un aleteo poderoso, Shadow generó un tornado de cuchillas de sombra. **Marina Aquarius** y **Terra Stone** levantaron defensas combinadas de agua comprimida y roca, deteniendo el ataque masivo apenas a metros del grupo.
—No podemos seguir solo defendiendo —dijo **Solar Frost**, sus puños ardiendo—. Nos va a superar.
—¡No lo atacaremos con odio! —intervino Jack, poniéndose de pie, ayudado por **Bella** y **Philips**—. Solo compartimos unos momentos con él, pero fue suficiente para ver su verdadero yo. Si logramos amplificar esa chispa, podemos romper el control.
—¿Crees que puedes salvarlo con solo unos minutos de conexión? —preguntó **Victtoria Lightning** desde la distancia, observando con escepticismo—. Esa cosa es un arma ahora.
—La conexión no se mide en tiempo, sino en intensidad —respondió Jack, activando su **Paradoja Pura**.
Shadow cargó hacia adelante, sus garras buscando el corazón de Jack. El equipo se interpuso.
—¡Ahora, Gabriel! —ordenó Jack.
**Gabriel Stuart** activó sus **Guantes Imperiales**, proyectando ilusiones hipnóticas. Pero no mostró falsedades; proyectó los **recuerdos reales y breves** que compartieron: la mirada de Shadow al ser acorralado, el instante en que Jack le tendió la mano antes de que se lo llevaran. Imágenes fugaces pero potentes de humanidad.
La bestia dudó, su garra frenando milímetros antes de impactar.
—¿Qué… qué es esto? —murmuró Shadow, llevándose una mano a la cabeza—. ¡Esos momentos… fueron reales!
—¡Son tu verdad! —gritó **Luna Chronos**, lanzando un **Bucle Temporal** sobre esos fragmentos de memoria, obligando a la mente de Shadow a revivir esa esperanza una y otra vez.
Aprovechando la apertura, **Philips Beaufort (FireStorm)** envolvió las extremidades de Shadow en llamas azules purificadoras.
—¡Aguanta! ¡Solo fueron unos días, pero importaron!
Shadow rugió, explotando una onda psíquica que lanzó a todos lejos.
—¡NO PODÉIS SALVARME! —gritó, y esta vez, su voz sonó aterrada, humana—. ¡HUID, JACK! ¡SI TE ACERCAS… TE MATARÉ DE VERDAD!
Jack corrió hacia él, ignorando el peligro.
—Nunca huiré de ti. Esos momentos que compartimos… valen la pena luchar por todo un futuro.
Shadow, en pánico, formó una lanza de sombra sólida.
—¡Te lo advertí!
La lanza atravesó el hombro izquierdo de Jack, clavándolo casi en el aire, pero Jack siguió avanzando, impulsado por pura voluntad. Puso su mano sana sobre el pecho blindado de la bestia.
—Duele, ¿verdad? —susurró Jack—. Duele porque aún estás ahí. Y mientras duela, hay esperanza.
La conexión del **Nexo** se estableció. Jack canalizó su esencia directamente hacia el núcleo corrupto.
*”Estoy aquí, Shadow”*, resonó la voz de Jack en la mente de la bestia. *”No estás solo. Te voy a sacar.”*
Por un instante, la armadura parpadeó, mostrando el rostro torturado del chico debajo.
—J-Jack… —balbuceó la voz humana—. Duele… tanto…
—Lo sé. Aguantas un poco más.
En la torre de control, **Caspian** frunció el ceño.
—La conexión del Nexo está estabilizando al sujeto. Aumentad la dosis. Sobrecargad su sistema. Si no puede controlar el poder, se autodestruirá, llevándose a Jack con él.
—Hecho —confirmó **Arthur**, manipulando los controles.
El cuerpo de Shadow comenzó a hincharse. Venas de energía púrpura brillante aparecieron bajo la armadura, pulsando violentamente.
—¡Se está sobrecargando! —gritó **Maximiliano**—. ¡Va a estallar! ¡Jack, aléjate!
Shadow abrió los ojos, inyectados en sangre.
—¡HUYE, JACK! ¡VAN A HACERME EXPLOTAR! Intentó empujar a Jack, pero estaba bloqueado.
Jack, clavado por la lanza, tomó una decisión desesperada.
—Si vas a explotar… yo contendré la explosión.
Jack expandió su **Paradoja Pura**, creando una esfera de contención alrededor de ambos.
—¡Confía en mí, Shadow! ¡Una vez más!
La energía creció exponencialmente. Jack gritó de esfuerzo.
—¡Equipo! ¡Ayudadme a sostener la barrera!
Sin dudarlo, **Solar**, **Philips**, **Steve**, **Max**, **Gabriel**, **Luna**, **Marina**, **Terra**, **Zephyr**, **Volt**, **Zack**,**Xavier**, **Sara**, **Bella** y **Jake** se unieron, colocando sus manos sobre la esfera. Cada uno aportó su esencia. La esfera multicolor brilló con una intensidad cegadora. Dentro, Jack y Shadow estaban suspendidos en un vacío de colores.
—No morirás hoy, Shadow —susurró Jack, mirando a su amigo a los ojos—. Porque tenemos algo que ellos nunca tendrán. Tenemos un equipo.
La explosión fue inminente, contenida solo por la fuerza de voluntad colectiva.
Que ocurrirá con Jack y Shadow? explotarán ó habrá un milagro? deja tu comentario sobre este capítulo!
La esfera multicolor que contenía la explosión de energía oscura se disipó con un estruendo sordo, dejando tras de sí un cráter humeante en el centro de la **Arena del Eclipse**. Dentro del círculo de protección, **Jack Frost** jadeaba, sosteniendo su hombro herido. Frente a él, **Shadow** no había vuelto a su forma humana. La contención de la explosión había evitado su autodestrucción, pero la corrupción seguía intacta, rugiendo con más furia que antes.
La armadura de sombras vivas de Shadow brillaba con un violeta inestable. Sus ojos seguían siendo pozos blancos y vacíos, sin rastro de la consciencia gris que Jack esperaba ver. No hubo palabras de agradecimiento, ni reconocimiento. Solo un gruñido bestial que sacudió el suelo.
—¡Atrás! —gritó **Jack**, interponiéndose entre la bestia y sus amigos—. ¡Todavía no! ¡La corrupción es demasiado profunda! ¡No ha vuelto en sí!
**Shadow-Dragón** embistió ciegamente, sus garras chocando contra un muro de hielo creado apresuradamente por Jack. La fuerza del impacto hizo retroceder al Príncipe del Nexo varios metros.
—Es inútil, Jack —dijo **Solar Frost**, lanzando una ráfaga de fuego estelar para distraer a la bestia—. Tu conexión lo estabilizó por un segundo, pero no fue suficiente para romper el control de Caspian. Sigue siendo una máquina de matar.
—Entonces lo contendremos hasta el final —respondió Jack, con los dientes apretados, limpiándose la sangre de la comisura de los labios—. No lo dejaré solo en esa oscuridad, aunque tenga que luchar contra él cada segundo.
La batalla se reanudó con una intensidad desesperada. El equipo de Jack tuvo que dividir sus fuerzas: algunos contenían a Shadow, mientras otros repelían a las bestias menores que los jueces seguían invocando.
* **Xavier** y **Zack Romanov** trabajaban en perfecta sincronía; Xavier invocaba proyecciones acuosas de **Mussy** para inmovilizar las extremidades de Shadow, mientras Zack usaba frecuencias sónicas para aturdir sus sentidos bestiales.
* **Philips Beaufort (FireStorm)** cambiaba constantemente el color de sus llamas, usando el azul para enfriar la rabia de Shadow y el verde para neutralizar el veneno de sus garras, pero la bestia se adaptaba con rapidez aterradora.
* **Luna** aceleraba el tiempo de las heridas de sus compañeros para mantenerlos en combate, pero ella misma comenzaba a palidecer por el esfuerzo.
* **Bella**, **Sara**, **Marina**, **Terra**, **Zephyr** y **Jake** formaban una barrera móvil, protegiendo a Jack cada vez que intentaba acercarse de nuevo a Shadow para intentar otra conexión.
Era un punto muerto agotador. Shadow era demasiado fuerte, y el equipo, aunque valiente, estaba llegando a su límite. Fue en ese momento crítico, cuando la desesperanza comenzaba a cundir, que el cielo artificial de la Arena del Eclipse se rasgó de una manera diferente. No fue una trampa de los jueces, ni una invocación de Caspian.
Un portal de energía **azul estelar**, puro y antiguo, se abrió en las alturas. Una presión atmosférica cambió instantáneamente; el aire se volvió gélido, cargado con la esencia de los reinos superiores. De él descendió una figura que hizo callar incluso a la bestia Shadow por un instante.
Era **Klaus Frost**.
Su llegada fue silenciosa pero imponente. Aterrizó entre Jack y la bestia, levantando una mano. Una pared de hielo absoluto, tan fría que quemaba el alma, se materializó instantáneamente, congelando a **Shadow-Dragón** en pleno ataque. La bestia rugió, atrapada en un bloque de hielo indestructible que resistía incluso su energía corrupta, ganando unos segundos vitales de respiro para todos.
—Padre… —susurró Jack, sorprendido, tambaleándose por el cansancio—. ¿Qué haces aquí? ¿Cómo…?
—No hay tiempo para explicaciones largas, Jack —dijo Klaus con voz grave y urgente, sin apartar la vista del dragón congelado que comenzaba a agrietar el hielo desde dentro—. Una emergencia de nivel cósmico ha estallado en la **Dimensión Estelar**. Se ha abierto una **grieta dimensional desconocida**, un rasgón en la realidad proveniente de un universo que jamás habíamos detectado.
Klaus giró rápidamente hacia **Steve Wittelsbach**, **Maximiliano Windsor** y **Gabriel Stuart**. Su expresión era severa, propia de quien comunica una orden inapelable del destino.
—Esa grieta está trayendo caos, disturbios y enemigos jamás vistos a nuestra dimensión. Los reinos están siendo atacados por fuerzas que no comprendemos. Vuestra presencia es requerida allá, **inmediatamente**.
Los tres Emperadores se tensaron, sintiendo la gravedad en la voz de Klaus.
—¿Qué ocurre exactamente? —preguntó **Steve**, con el ceño fruncido.
—No sabemos el origen de esa grieta ni qué hay al otro lado —admitió Klaus con franqueza—. Solo sabemos que está desestabilizando toda la estructura de la Dimensión Estelar. Vosotros tres, como **Guardianes Multiversales**, debéis volver a tomar vuestra posición. Es vuestro deber proteger la dimensión y los reinos que pertenecen a ella. Debéis trabajar junto con los demás guerreros de la Dimensión Estelar para restaurar esas grietas y defender nuestros hogares de esta invasión caótica.
El impacto de la noticia golpeó al equipo. No había menciones de reliquias específicas, ni de secretos que nadie conocía. Solo había un llamado al deber supremo: la defensa de la existencia misma.
—¿Nos vamos? —preguntó **Maximiliano**, mirando a Jack con dolor evidente—. ¿Ahora, en medio de esta batalla?
—Si no vais, la Dimensión Estelar caerá, y con ella, todo lo que conocemos —respondió Klaus implacablemente—. Malik y Drake ya están en primera línea, pero necesitan vuestro poder y vuestra experiencia como Guardianes. El caos que emerge de esa grieta desconocida no espera.
**Gabriel** apretó los puños, sus guantes imperiales brillando tenuemente.
—Es una elección imposible. Dejaros solos contra Caspian, los Jueces y esa bestia…
—No es una elección, Gabriel. Es una obligación —intervino Klaus con firmeza—. Sois Guardianes Multiversales. Vuestro lugar está donde la realidad se rompe. Confío en que Jack y el resto del equipo pueden resistir aquí hasta que nosotros estabilicemos la situación allá.
Jack sintió cómo el suelo se hundía bajo sus pies. Perder a Steve, Max y Gabriel justo ahora, cuando Shadow estaba desbocado y los jueces tenían la ventaja, parecía una sentencia de muerte. Pero veía la urgencia en los ojos de su padre.
—Id —dijo Jack con voz ronca, forzándose a sonar fuerte—. Proteged la Dimensión Estelar. Nosotros nos encargaremos de esto.
Klaus asintió, orgulloso pero apurado. Con un gesto de mano, mantuvo el hielo sobre Shadow mientras abría un segundo portal estable hacia la Dimensión Estelar. Los tres Emperadores Redimidos lanzaron una última mirada al grupo, una mirada llena de promesas no cumplidas y dolor por la separación.
—¡Resistid! ¡No dejéis que el caos gane aquí ni allá! —gritó **Steve** antes de cruzar el portal junto a Max y Gabriel, siguiendo a Klaus.
El portal se cerró detrás de ellos, dejando un silencio sepulcral por un instante. Pero la tregua duró poco. Con la partida de Klaus, el hielo que contenía a **Shadow-Dragón** comenzó a resquebrajarse violentamente. Con un rugido ensordecedor, la bestia explotó el bloque de hielo, liberándose con una furia renovada al sentir la ausencia de los poderosos guardianes.
Desde la torre de control, **Marcus**, **Arthur** y **Camilo** reían a carcajadas, aprovechando la distracción.
—¡Perfecto! —gritó Marcus—. ¡Los veteranos han huido corriendo a salvar su dimensión! ¡Quedan solo los niños y una bestia incontrolable! ¡Acabad con ellos! ¡Que la Fase Final termine en baño de sangre!
Jack se puso de pie, respirando con dificultad, mirando a sus amigos restantes: Solar, Luna, Philips, Bella, Sara, Marina, Terra, Zephyr, Volt, Zack, Xavier y Jake. Estaban cansados, heridos y sin sus mentores más poderosos. Pero en los ojos de Jack no había derrota. Había una furia fría y calculadora.
—No estamos solos —dijo Jack, activando su Paradoja Pura, haciendo que el aire a su alrededor vibrara con energía cruda—. Todavía nos tenemos los unos a los otros. Y mientras haya uno de nosotros en pie, Shadow no ganará, y Caspian no triunfará. ¡Formación de combate! ¡Ahora!
La bestia cargó, libre y furiosa. El equipo respondió, uniéndose en una defensa desesperada. La batalla más difícil de sus vidas acababa de comenzar, con la sombra de la pérdida acechando y la esperanza pendiente de un hilo muy fino. Una batalla que tendrían que librar solos, hasta que el destino decidiera intervenir de una forma que nadie podía imaginar aún.
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