El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 7
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- Capítulo 7 - 7 Capítulo 7 Instintos de un Rey Olvidado
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7: Capítulo 7: Instintos de un Rey Olvidado 7: Capítulo 7: Instintos de un Rey Olvidado Una semana había pasado desde la llegada de los gemelos Romanov.
El taller **Windsors & Co.** ya no era solo un refugio; se había convertido en una fortaleza viva, donde la magia y la tecnología se entrelazaban en una simbiosis perfecta.
Sin embargo, la tranquilidad era una ilusión frágil, como el hielo fino sobre un lago profundo.
La tensión crecía día a día.
Los sensores de Drake detectaban patrullas de la Reina Victtoria merodeando el perímetro del barrio con más frecuencia.
Las sombras de la Liga de la Naturaleza se veían acechando en los tejados distantes.
Era cuestión de tiempo antes de que decidieran atacar.
Para prepararse, Jake Frost había intensificado el entrenamiento de todos, pero su atención estaba particularmente fija en **Josué**.
—De nuevo —ordenó Jake, lanzando una estocada rápida con su espada de energía hacia Josué.
Josué, que estaba limpiando un motor, reaccionó sin pensar.
No hubo vacilación, ni duda.
Su cuerpo se movió con una fluidez sobrenatural, girando sobre sus talones y usando la llave inglesa no como una herramienta, sino como una extensión de su brazo para desviar el golpe de Jake con un *clang* metálico preciso.
Antes de que Jake pudiera recuperar el equilibrio, Josué ya había colocado la punta de la llave en la garganta del guerrero, mientras una capa de escarcha se extendía instantáneamente desde sus pies, congelando el suelo bajo Jake para inmovilizarlo.
El silencio cayó sobre el taller.
Xavier dejó de jugar con su agua.
Zack bajó sus auriculares.
Drake detuvo su soldadora.
Todos miraban la escena con la boca abierta.
Josué parpadeó, como si despertara de un trance.
Miró la llave en la garganta de Jake, luego el hielo bajo sus pies, y retiró la mano bruscamente, dejando caer la herramienta al suelo con un ruido seco.
—¡Lo siento!
¡No sé qué pasó!
—exclamó, pálido, retrocediendo—.
Solo…
vi el ataque venir.
Sentí cómo debías moverte antes de que lo hicieras.
Fue como…
como si ya hubiera peleado contra ti mil veces.
Jake se liberó del hielo con un calor suave de su propia energía, poniéndose de pie lentamente.
Sus ojos azules estudiaban a Josué con una intensidad nueva.
—Eso no fue suerte, Josué.
Eso fue **técnica militar de alto nivel**.
Movimientos de la Guardia Real del Norte.
Una técnica que se perdió hace años cuando el reino cayó.
—¿Guardia Real?
—Josué negó con la cabeza, temblando—.
Yo nunca he sido guardia.
Soy mecánico.
Solo arreglo cosas.
—Un mecánico no desarma a un maestro espadachin con una llave inglesa —murmuró Jake, más para sí mismo que para los demás—.
Tu cuerpo recuerda lo que tu mente ha olvidado.
Drake se acercó, poniéndose entre Jake y Josué, protector.
—Basta, Jake.
No lo asustes más.
Si tiene reflejos rápidos, es porque ha tenido que defenderse en las calles.
Eso es todo.
Jake miró a Drake, y por un segundo, vio el dolor en los ojos del joven mecánico.
Drake necesitaba creer que Josué era solo Josué, su hermano adoptivo, el chico que encontró medio muerto en la playa años atrás.
Admitir que Josué podía ser algo más, algo ligado a una guerra sangrienta y a un linaje perdido, rompía la frágil normalidad que habían construido.
—Tienes razón, Drake —dijo Jake suavemente, bajando la espada—.
Solo son reflejos.
Sigamos entrenando.
Pero esa noche, la verdad salió a la superficie de otra manera.
Estaban todos reunidos en la zona común del taller, intentando relajarse.
Xavier había creado una pequeña proyección holográfica de un arrecife de coral en el techo, y Zack hacía sonar una melodía suave con copas de cristal llenas de agua a diferentes niveles.
De repente, Josué se llevó las manos a la cabeza, gritando.
—¡Ahhh!
¡Mi cabeza!
—¡Josué!
—Drake corrió a su lado, sosteniéndolo mientras el joven se retorcía de dolor.
En la mente de Josué, fragmentos de memoria chocaban como icebergs.
*Vio un cielo violeta.* *Vio un barco partiéndose en dos.* *Vio a un hombre con armadura dorada y azul, de cabello bicolor, extendiendo una mano ardiente hacia él.* *”No morirás hoy, heredero del Norte”, decía la voz del hombre.* *”Tu nombre es Josué”, mentía el hombre para protegerlo.* *”Somos los fantasmas que el mundo olvidó”.* —¡Papá…!
—gritó Josué, con lágrimas en los ojos, aunque no sabía por qué usaba esa palabra.
No recordaba a sus padres biológicos.
Solo recordaba la sensación de pérdida absoluta y el calor de esas manos salvadoras.
La temperatura en el taller descendió veinte grados en un segundo.
Las tuberías estallaron por la congelación repentina.
El agua de las copas de Zack se convirtió en hielo sólido.
La proyección de Xavier se distorsionó y apagó.
—¡Controlalo, Josué!
—gritó Jack, creando una barrera de fuego para contrarrestar el frío que amenazaba con congelar a todos.
—¡No puedo!
—lloró Josué, cayendo de rodillas—.
¡Hay tanto frío!
¡Y tanta tristeza!
Fue entonces cuando **Zack Romanov** hizo algo inesperado.
Se acercó a Josué, ignorando el frío que le quemaba la piel, y puso sus manos sobre los oídos del joven.
—Escucha mi voz, Josué.
Solo mi voz.
Olvida el resto.
Zack comenzó a cantar.
No era una canción con letra, sino una vibración pura, una frecuencia sónica que resonaba con la estructura misma del alma de Josué.
Era la misma frecuencia que usaban los sanadores del Reino Jurásico para calmar las tormentas mentales.
Lentamente, el frío comenzó a remitir.
La escarcha en las paredes se derritió.
Josué dejó de temblar, cayendo inconsciente en los brazos de Drake.
El silencio volvió al taller, roto solo por la respiración agitada de todos.
—¿Qué fue eso?
—preguntó Xavier, serio, con el agua aún goteando de sus manos.
—Una fuga de memoria —respondió Jake, con el ceño fruncido—.
Su bloqueo mental se está debilitando.
Cuanto más estrés sufra, más poder saldrá a la superficie.
Y si no aprende a controlarlo pronto…
la próxima vez podría congelar todo el bloque de edificios.
Drake cargó a Josué en brazos, llevándolo a su habitación con un cuidado infinito.
—No dejaremos que eso pase.
Lo protegeremos.
Siempre.
Jack observó a Drake cargar a su hermano, y sintió una punzada en el corazón.
Él también tenía a alguien a quien proteger: a Jake, su único familia restante.
Sabía exactamente lo que sentía Drake.
—Necesitamos un plan, Jake —dijo Jack en voz baja—.
Si vienen por nosotros, no podemos depender solo de las defensas del taller.
Tenemos que salir a buscar información.
Saber cuándo y cómo van a atacar.
Jake asintió, mirando hacia la puerta cerrada de la habitación de Josué.
—Tienes razón.
Mañana iremos al Mercado de Sombras de nuevo.
Pero esta vez, iremos todos.
Y estaremos preparados para lo peor.
Lo que ninguno de ellos sabía era que, en ese preciso momento, la **Espada Mata Reyes** ya había sido entregada al asesino.
Y el ataque no sería “mañana”.
Sería esa misma noche, cuando la guardia estuviera más baja, aprovechando el agotamiento tras el episodio de Josué.
En las sombras del callejón exterior, una figura encapuchada observaba la ventana del taller.
La espada negra en su mano pulsaba con un hambre antigua, sedienta de sangre real.
—Dormid bien, príncipes —susurró el asesino con una sonrisa cruel bajo la capucha—.
Porque cuando despertéis, uno de vosotros ya no estará entre los vivos.
La noche sería larga.
Y el destino de Josué Gómez estaba a punto de cambiar para siempre, no por voluntad propia, sino por el sacrificio más puro del amor fraternal.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz ¿Creéis que Josué debería empezar a recordar pequeños fragmentos, o es mejor que el golpe de la Espada Mata Reyes sea el detonante único y total de su memoria?
¡Déjalo en los comentarios!
No olviden dejar sus Power Stones.
El próximo capítulo será de alta tensión: la infiltración en el mercado y el inicio del ataque sorpresa.
¡Nos vemos en el Capítulo 8!
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