El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 6
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- Capítulo 6 - 6 Capítulo 6 La Sinfonía del Acero y el Silencio
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6: Capítulo 6: La Sinfonía del Acero y el Silencio 6: Capítulo 6: La Sinfonía del Acero y el Silencio La rutina en **Windsors & Co.** se transformó radicalmente con la llegada de los gemelos Romanov.
Lo que antes era un refugio silencioso y tenso, ahora resonaba con el sonido de herramientas, risas y, ocasionalmente, el estruendo controlado de poderes elementales siendo puestos a prueba.
**Xavier Romanov** había convertido una esquina del taller en su dominio personal.
Con un chasquido de sus dedos, hacía brotar pequeñas fuentes de agua salada del suelo de concreto, donde flotaban criaturas bioluminiscentes diminutas que él mismo convocaba.
Su carisma era contagioso; incluso el estoico Jake sonreía ante sus historias exageradas sobre batallas contra krakens en los mares del Jurásico.
—¡No es exageración!
—reía Xavier, haciendo que una pequeña ballena de agua saltara sobre la cabeza de Drake mientras este soldaba una pieza de metal—.
¡Era enorme!
Tenía dientes del tamaño de espadas y ojos que brillaban como faros en la niebla.
Drake, con la máscara de soldador levantada, rodó los ojos pero sonrió.
—Sí, sí, muy impresionante, “Príncipe de las Profundidades”.
Ahora ayúdame a sostener esta viga antes de que se caiga y nos aplaste a todos.
Tu fuerza de titán debe servir para algo más que contar cuentos.
Xavier rio y, con un movimiento fluido, usó una columna de agua presurizada para levantar la viga de tres toneladas y mantenerla en su lugar mientras Drake aplicaba la soldadura final.
La coordinación entre la mecánica precisa de Drake y el control fluido de Xavier era perfecta.
Por otro lado, **Zack Romanov** había encontrado su nicho en la acústica del taller.
Había descubierto que las frecuencias sonoras podían afinar las máquinas con una precisión milimétrica.
Pasaba horas sentado en silencio, con sus auriculares especiales, escuchando el “latido” de los motores y corrigiendo vibraciones imperceptibles para el oído humano con simples toques de su llave inglesa.
Pero fue con **Josué** con quien Zack estableció un vínculo más profundo y misterioso.
Cada tarde, después del trabajo, Zack se sentaba cerca de Josué mientras este reparaba generadores antiguos.
No hablaban mucho.
Zack simplemente tarareaba melodías suaves, notas bajas que parecían resonar directamente en el pecho de Josué.
—Esa canción…
—murmuró Josué un día, dejando caer su destornillador—.
La he escuchado antes.
En mis sueños.
Hay viento…
mucho viento golpeando contra torres de cristal.
Y alguien cantando esa misma melodía mientras cae.
Zack dejó de tararear y lo miró con sus ojos azules penetrantes.
—Es la **Canción de Cuna del Norte**, Josué.
Una melodía que las madres Windsor cantaban a sus hijos hace siglos para calmar las tormentas interiores.
¿Por qué la recordarías tú?
Josué se llevó las manos a la cabeza, frunciendo el ceño mientras una punzada de dolor agudo le atravesaba la sien.
Por un segundo, el aire a su alrededor se congeló, cubriendo su banco de trabajo con una capa de escarcha gruesa y brillante.
—¡No lo sé!
—exclamó, asustado, rompiendo el hielo con un golpe de mano que liberó una onda de calor contradictoria—.
¡Dejad de decir tonterías!
¡Soy Josué Gómez!
¡Nací en los barrios bajos, mis padres eran chatarreros y murieron en un incendio!
¡No soy ningún príncipe!
El taller quedó en silencio.
Jack, que estaba entrenando con Jake en la otra esquina, se detuvo al instante.
Drake dejó la soldadora y se acercó rápidamente a Josué, poniendo una mano protectora en su hombro.
—Tranquilo, hermano —dijo Drake con voz firme, mirando con advertencia a Zack—.
Nadie dice que no seas Josué.
Solo estamos…
explorando posibilidades.
Zack bajó la mirada, arrepentido.
—Lo siento, Josué.
No quería hacerte daño.
Solo…
tu alma vibra con esa canción.
Es innegable.
Pero tienes razón, si tu mente no está lista, forzarla es cruel.
Josué respiró hondo, temblando, mientras la escarcha en la mesa se derretía lentamente.
—Gracias, Drake —susurró, agradeciendo la presencia sólida de su hermano adoptivo—.
Solo quiero ser útil aquí.
No quiero ser un problema.
—Nunca has sido un problema —afirmó Drake, apretando su hombro—.
Eres el mejor mecánico que conozco.
Y mi hermano.
Eso es todo lo que importa.
Jack observó la escena desde la distancia, sintiendo una extraña empatía.
Él también sabía lo que era tener un poder que no entendías y un destino que otros habían escrito para ti.
Se acercó lentamente.
—Oye, Josué —dijo Jack suavemente—.
Quizás no necesites recordar quién eras para saber quién eres ahora.
Eres el que nos protege a todos cuando entrenamos.
Eres el que arregla lo que rompemos.
Eso te define más que cualquier nombre antiguo.
Josué levantó la vista, sus ojos celestes brillando con gratitud.
—Gracias, Jack.
Tienes razón.
Soy Josué.
Y punto.
Pero esa noche, mientras todos dormían, **Jake Frost** se quedó despierto, observando desde las sombras del piso superior.
Había visto la escarcha.
Había sentido la fluctuación de energía: hielo puro mezclado con una resistencia mental férrea.
*”Se está agrietando”*, pensó Jake, con el corazón encogido por una mezcla de esperanza y terror.
*”La memoria no se puede borrar para siempre.
Solo se comprime.
Y cuanto más presión hay, más violenta será la explosión cuando se libere.”* Jake recordó aquella noche, años atrás, durante la Gran Guerra Fría.
Recordó cómo su padre, **Klaus Frost**, el Rey de Magik, había desaparecido en la batalla final contra los Titanes.
Todos daban por muerto al Rey, incluida Stella, la madre de Jake, quien cayó poco después protegiendo el cofre de la Llave Ancestral.
Jake creció creyendo que estaba solo en el mundo, cargando con la responsabilidad de proteger a su hermano menor, Jack, el único familia que le quedaba.
Nunca imaginó que Klaus hubiera sobrevivido.
Nunca supo que, en una playa volcánica lejana, su padre había realizado un milagro prohibido para salvar a un príncipe caído del Norte, borrando su memoria y cambiándole el rostro para ocultarlo de la muerte.
Para Jake, Josué era solo un misterio, un chico con un poder latente que recordaba peligrosamente al difunto linaje Windsor.
—Si Klaus estuviera vivo…
—susurró Jake para sí mismo, sacudiendo la cabeza ante la idea absurda—.
Si papá estuviera vivo, habría venido por nosotros.
Habría venido por Jack.
No, él murió heroicamente.
Y los Windsor cayeron con su reino.
Este chico…
este chico es solo una víctima más de la guerra.
Jake no tenía forma de saber la verdad.
No tenía manera de contactar a un fantasma.
Solo podía confiar en sus instintos.
—Protegeré a este chico —se prometió Jake, apretando los puños—.
No porque sea un príncipe perdido, sino porque es inocente.
Y porque Drake lo ama como a un hermano.
No permitiré que la historia se repita.
No permitiré que otro rey caiga mientras yo pueda sostener la espada.
Mientras Jake luchaba con sus dudas y su dolor no resuelto, en las profundidades de la ciudad, en una mansión oculta bajo una cúpula de energía violeta, la **Reina Victtoria Lightning** observaba un holograma que mostraba el plano del taller **Windsors & Co.** A su lado, una figura encapuchada sostenía una espada larga y negra, cuya hoja parecía absorber la luz de la habitación.
La empuñadura estaba adornada con calaveras de reyes antiguos.
—El informe es confirmado, Majestad —dijo la figura con voz rasposa—.
Los fugitivos están allí.
El Nexo, el traidor Jake, y…
los hermanos Windsor.
Victtoria sonrió, una expresión fría y calculadora.
—Excelente.
Drake Windsor es un obstáculo menor.
Pero el otro…
el rubio de ojos azules…
Mis espías dicen que tiene un potencial latente increíble.
Si lo capturamos vivo, podríamos extraer su sangre real para potenciar nuestros ejércitos.
Incluso si su memoria está bloqueada, su esencia real sigue intacta.
—¿Y si resiste?
—preguntó la figura, acariciando la hoja de la espada negra.
—Entonces usarás esto —dijo Victtoria, señalando la espada—.
La **Espada Mata Reyes**.
Forjada con el metal de las coronas fundidas de los reinos caídos.
Un solo golpe puede extinguir el linaje real más poderoso.
Matará su cuerpo y sellará su alma para siempre, impidiendo cualquier reencarnación o despertar.
La figura encapuchada inclinó la cabeza.
—Será hecho, Majestad.
Mañana por la noche, el taller Windsor caerá.
Y el último Príncipe del Norte morirá antes de despertar.
Victtoria se giró hacia la ventana, mirando las luces de la ciudad.
—Que así sea.
Que la noche traiga el fin de los Windsor.
Y el comienzo de mi imperio eterno.
La trama se cerraba alrededor del taller.
Los héroes, ajenos a la tormenta que se avecinaba, dormían confiados en sus runas de protección.
Pero ninguna runa es invencible contra una traición bien planeada y un arma diseñada para matar dioses.
Jake, sin saber que la espada que podría matar a su nuevo amigo estaba siendo afilada para un príncipe cuyo padre quizás aún respiraba en las sombras, se preparó para la guardia nocturna.
El conteo regresivo había comenzado.
Faltaban diez días.
Diez días para que Josué Gómez dejara de existir y **Malik Windsor** renaciera de las cenizas, trayendo consigo secretos que sacudirían los cimientos del multiverso.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz ¿Cómo creéis que reaccionará Jake cuando descubra que su padre Klaus está vivo y fue quien salvó a Josué?
¿Sentirá rabia por haberle ocultado la verdad o alivio?
¡Déjalo en los comentarios!
No olviden dejar sus Power Stones.
La historia avanza hacia su punto de inflexión más importante.
¡Nos vemos en el Capítulo 7!
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