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El Revisor Absoluto - Capítulo 3

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3: El Camino al Manuscrito Perdido 3: El Camino al Manuscrito Perdido EL REVISOR ABSOLUTO Capítulo 3: El Camino al Manuscrito Perdido El camino hacia la Biblioteca Nacional cruzaba el Centro Histórico de Seúl, donde los edificios coloniales se mezclaban con rascacielos modernos – ahora todos marcados por las huellas de tinta negra de los Malche.

A su alrededor, grupos de Ensayistas se congregaban en las plazas, sus cuerpos irradiando luces de colores vibrantes según el Corrector al que habían hecho contrato: azul para “El Proofreader del Tiempo”, rojo para “El Editor de Guerras”, dorado para “La Tipógrafa del Destino”.

«Cuidado ahí», susurró Ji-Eun, agarrando el brazo de Min-Woo para detenerlo.

«Ese grupo de la derecha – son de “El Narrador del Han” – atacan sin preguntar a cualquiera que no emita luz».

Min-Woo observó el grupo mientras pasaba las páginas de su libreta: «En el capítulo 12 de Rumbos Desgarrados, describiste a sus equivalentes como “guardianes del pesar colectivo”.

Solo atacan a quienes tienen un “perfil narrativo fuerte” – pero el Hechizo del Borrador debería hacer que pasemos desapercibidos».

«¿El Hechizo del Borrador?» preguntó Ji-Eun, mirándolo con extrañeza.

«Ese concepto lo descarté en la primera versión, creí que era demasiado abstracto».

«Para un escritor puede ser abstracto, pero para un revisor es perfectamente lógico», respondió Min-Woo, parándose en la entrada de una calle empedrada.

«Funciona como el botón de “ocultar texto” en un procesador de palabras – hace que nuestro ser no aparezca en el “índice narrativo” de los Correctores.

Solo necesitamos decir la frase clave».

Tomó una respiración honda y dijo en voz clara: «”Este personaje se mantendrá en modo borrador hasta nueva orden”».

Inmediatamente, una luz grisácea y tenue envolvió a ambos, como si estuvieran viéndose a través de un cristal empañado.

Los Ensayistas de “El Narrador del Han” pasaron a su lado hablando entre ellos, sin siquiera notar su presencia.

«¡Increíble!», exclamó Ji-Eun, mirando sus propias manos como si no se creyera lo que veía.

«Claro que lo es.

Lo escribiste tú misma en el borrador del capítulo 42 – yo solo ajusté la estructura de la frase para que fuera más concisa», sonrió Min-Woo, continuando su camino.

A medida que se acercaban a la biblioteca, escucharon el sonido de golpes y gritos provenientes de una plaza cercana.

Allí, un hombre alto y musculoso, vestido con un uniforme de seguridad rasgado, enfrentaba a tres Ensayistas de “La Tipógrafa del Destino”.

Estos últimos lanzaban bolas de tinta dorada que se movían en espiral, intentando atraparlo.

El hombre esquivaba con habilidad los ataques, usando movimientos que parecían coordinados hasta el milímetro – cada paso, cada giro, calculado con precisión.

«Ese es Lee Seo-Jun», dijo Ji-Eun con reconocimiento.

«Trabajaba como guardia en la editorial.

Siempre estuvo ahí cuando llevaba los manuscritos a imprimir».

Min-Woo observó la pelea con atención: «Él no tiene Contrato – no emite luz alguna.

Y los movimientos que usa…

son exactamente los que describiste en el capítulo 7 como “tácticas de supervivencia para personajes sin poderes mágicos”».

«¿De verdad?» preguntó Ji-Eun, sorprendida.

«Nunca imaginé que alguien las recordaría».

«Vamos a ayudarlo», decidió Min-Woo, sacando el bolígrafo de tinta tradicional que llevaba en el bolsillo.

«Este es un “Item de Escritura” – en el capítulo 23 mencionaste que la tinta de los bolígrafos coreanos antiguos puede neutralizar los poderes de los Ensayistas.

Lo comprobé hace unos minutos con los Malche».

Se acercó sigilosamente y, con un movimiento rápido, marcó un círculo en el suelo con la tinta.

En el momento en que las bolas de tinta dorada tocaron la línea, se desvanecieron como humo.

«¡Aquí!», gritó Seo-Jun, aprovechando la distracción para dar un golpe preciso a uno de los Ensayistas en el pecho.

La luz dorada de este desapareció de inmediato, y el hombre cayó al suelo inconsciente.

Los otros dos, sorprendidos, decidieron retirarse corriendo.

Seo-Jun se acercó a ellos, jadeando pero con una sonrisa en el rostro: «Choi Min-Woo…

el revisor que siempre dejaba comentarios detallados en cada capítulo.

Y Yoon Ji-Eun – la autora.

No puedo creer que los esté viendo aquí».

«Igual que nosotros no podemos creer que estés usando las tácticas de la novela», respondió Min-Woo, estrechándole la mano.

«¿Cómo las conoces tan bien?» «Soy tu único lector después de él», dijo Seo-Jun, señalando a Min-Woo.

«Me gustaba mucho la historia – la leía todas las noches después del trabajo.

Cuando empezaron los cambios en el mundo, lo primero que se me ocurrió fue recordar todo lo que había leído».

Mientras hablaban, la fachada de la Biblioteca Nacional se iluminó con un brillo azul intenso.

Apareció un nuevo texto en el aire: [AVISO DE ORDENANZA N°2] EL MANUSCRITO PERDIDO HA SIDO LOCALIZADO EN LAS CATACUMBAS BÁSICAS TIEMPO LIMITE RESTANTE: 30 MINUTOS ADVERTENCIA: SE HAN ACTIVADO LOS “GUARDIANES DEL TEXTO” «Los Guardianes del Texto», murmuró Min-Woo, cerrando su libreta.

«En el epílogo no publicado, describiste a estos como criaturas hechas de páginas de libros antiguos.

Sé cómo derrotarlos…

pero va a ser complicado sin poderes de los Correctores».

«No necesitamos sus poderes», dijo Seo-Jun, ajustándose el cinturón de su uniforme.

«Tú conoces la trama, ella la escribió, y yo sé cómo luchar.

Juntos somos más fuertes que cualquier Ensayista».

Min-Woo sonrió – por primera vez desde que había empezado todo – y miró hacia la entrada de la biblioteca: «Bien.

Vamos a recuperar ese manuscrito y a descubrir por qué la historia que revisé se ha vuelto real».

FIN DEL CAPÍTULO 3

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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