El Revisor Absoluto - Capítulo 4
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4: Los Guardianes del Texto 4: Los Guardianes del Texto Capítulo 4: Los Guardianes del Texto La entrada a las catacumbas de la Biblioteca Nacional estaba oculta detrás de un estante de libros antiguos en la sala de manuscritos coreanos.
Min-Woo la encontró de inmediato – en el epílogo no publicado, Gamma Scritor había descrito la ubicación con detalles precisos que él había corregido personalmente.
«Aquí está», dijo, moviendo el estante con ayuda de Seo-Jun.
Se abrió un pasadizo oscuro, iluminado solo por pequeñas luces de neón que parecían haber sido instaladas recientemente.
«Cuidado», advirtió Ji-Eun, entrando la primera.
«En el borrador del capítulo 51, mencioné que las catacumbas están llenas de trampas que responden al sonido».
Min-Woo sacó su libreta y revisó rápidamente: «Sí – las trampas se activan con ruidos fuertes, pero no con la voz humana.
Escribiste que los antiguos escribas coreanos diseñaron esto para poder discutir mientras trabajaban».
Los tres bajaron las escaleras de piedra hasta llegar a un pasillo largo y estrecho, donde las paredes estaban cubiertas de libros amontonados hasta el techo.
El aire olía a papel viejo y humedad.
De repente, se oyó un crujido como de hojas de papel rasgándose.
Desde entre los libros aparecieron las criaturas que Min-Woo esperaba: los Guardianes del Texto.
Eran formas humanoides de aproximadamente dos metros de altura, con cuerpos hechos de páginas amarillentas cosidas entre sí y ojos de tinta negra brillante.
En sus manos llevaban armas que parecían plumas gigantes.
«Son exactamente como las describiste», dijo Seo-Jun, adoptando una postura de defensa.
«En el capítulo 33, mencionaste que sus puntos débiles están en la espalda – donde se encuentra el “nudo de la encuadernación”», explicó Min-Woo, señalando a uno de los guardianes.
«Si logramos cortarlo, la criatura se desarma».
El primer guardián atacó, golpeando con su pluma gigante.
Seo-Jun esquivó de un salto y le dio un puñetazo en el pecho, pero su golpe solo dejó una marca en las páginas.
«No funcionan los golpes normales», gritó Seo-Jun.
«¡Usa la tinta!», le gritó Ji-Eun, sacando de su mochila un pequeño frasco que llevaba consigo.
«Es tinta de arroz – la usaba para escribir los primeros borradores de la novela».
Min-Woo cogió el frasco y se acercó sigilosamente a otro guardián.
Con su dedo, marcó una línea en la espalda de la criatura, justo donde estaba el nudo de encuadernación.
El guardián se detuvo de golpe y empezó a desmoronarse, convirtiéndose en un montón de páginas sueltas.
«¡Funciona!», exclamó Ji-Eun, mientras Seo-Jun cogía otro frasco y atacaba a un tercer guardián.
Mientras luchaban contra los últimos guardianes, Min-Woo notó que en la pared del fondo había una puerta con inscripciones en caracteres hanja antiguos.
«Allí está», dijo, señalando la puerta.
«El Manuscrito Perdido está dentro».
Cuando los tres llegaron a la puerta, esta se abrió sola.
Dentro había una pequeña habitación circular, con una mesa en el centro donde reposaba un rollo de pergamino envuelto en tela roja.
Al acercarse a la mesa, el pergamino se abrió solo y apareció un texto brillante: [MANUSCRITO PERDIDO: “EL ORIGEN DEL TEXTO”] CONTENIDO: La historia de cómo los Correctores del Universo crearon el mundo como una novela que escriben juntos REVELACIÓN: Los supervivientes que leyeron Rumbos Desgarrados son los únicos que pueden cambiar el final de la historia MENSAJE PARA EL REVISOR: “Tú eres el único que puede corregir los errores del universo.
La elección está en tus manos” «¿Qué significa esto?», preguntó Seo-Jun, mirando a los otros dos.
Ji-Eun se acercó al pergamino y tocó sus páginas con cuidado: «Esto es lo que intenté escribir en la novela, pero nunca pude terminarlo.
Los Correctores del Universo no son dioses – son escritores que se aburrieron de sus historias y decidieron hacer realidad la más emocionante».
«Y la novela…», empezó Min-Woo, conectando los puntos.
«Rumbos Desgarrados no fue inventada por ti.
Fue una premonición – o tal vez un mensaje que los Correctores enviaron para prepararnos».
De repente, todo el pasadizo empezó a temblar.
Un texto gigante apareció en el aire de la habitación: [ORDENANZA DE ESCRITURA N°3: LA ELECCIÓN DEL REVISOR] TIPO: PRUEBA FINAL DEL PRIMER ARCO OBJETIVO: Elegir entre tres opciones: 1.
Aceptar ser el “Corrector Principal” de los Universo y controlar el curso de la historia 2.
Destruir el Manuscrito Perdido y devolver el mundo a su estado original 3.
Dejar que los Correctores sigan escribiendo la historia, pero con la posibilidad de intervenir cuando lo creas necesario TIEMPO LIMITE: 10 MINUTOS Min-Woo miró el texto, luego a sus compañeros.
Sabía qué opción habría elegido el protagonista de Rumbos Desgarrados, pero él no era un personaje de novela – era un revisor que creía en la importancia de cada palabra, cada elección.
«No podemos dejar que los demás decidan nuestro destino», dijo, mirando a Ji-Eun y Seo-Jun a los ojos.
«Pero tampoco podemos tomar el control completamente.
Necesitamos encontrar un tercer camino – justo como hiciste en la novela».
FIN DEL CAPÍTULO 4
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