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El señor de los misterios - Capítulo 586

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Capítulo 586: Capítulo 586 — Despedida y Reencuentro Capítulo 586: Capítulo 586 — Despedida y Reencuentro Editor: Nyoi-Bo Studio —¿Qué?

¿Me conoce?

El Boticario regordete, Darkwill, se alarmó mientras le susurraba.

Los ojos redondos de la lechuza miraron hacia adelante al responder: —Me di cuenta de que claramente se detuvo durante dos segundos en el momento en que te vio, luego de entrar.

—¿Quizás pensó que alguien como yo no coincide con su imagen mental de un Boticario?

—replicó.

La lechuza extendió sus alas y se bajó del hombro: —Si pensar eso es lo que te deja más tranquilo…

—…

¿Qué libros has estado leyendo recientemente?

— La gordura en la cara del Boticario regordete tembló.

El búho respondió con severidad y seriedad: —Mi lectura se basa en tus estándares de conocimiento, como aquellos relacionados al fútbol… Desafortunadamente, las palabras que entiendes y puedes enseñarme son limitadas.

No tengo más remedio que leer novelas populares que requieren menos vocabulario… Además, todas aparecen serializadas en el periódico.

Darkwill se rio entre dientes: —Compraré un libro de recetas más adelante.

Se llama “Guía de los Métodos de Balam Este Para Cocinar Aves” —sin esperar a que la lechuza respondiera, su expresión se oscureció y murmuró para sí mismo—: ¿Me conoce?

Se parece a un hombre promedio oriundo de Loen.

Al menos más de la mitad de su sangre debe ser de Loen… …Llegué a usar un nombre falso para quedarme en algunas ciudades de Loen.

No sería extraño que me reconociera.

Pero aun así necesito estar en guardia.

Si no recibo ninguna noticia sobre el Viejo antes de marzo, entonces tendré que dejar este lugar…

Dicho eso, giró la cabeza para mirar a la lechuza que volvió a subir a su hombro: —A veces, resultas bastante útil.

—No, tus ojos y tu lenguaje corporal me dicen que en tus verdaderos pensamientos están en algo como “Maldición.

Quería comprar una mascota que me ayudara a vencer a monstruos y a gángsters.

Y buscando ingredientes Beyonder para una receta de pociones según estándares de un dragón, terminé comprando un pájaro tonto que solo sabe leer periódicos y obras de teatro.

¡Maldita sea!

¡Quiero vaciarle otra poción en la garganta!

—repitió el búho como un loro imitando el tono del Boticario regordete.

La expresión de Darkwill se volvió rígida por unos segundos antes de reírse: —¡Es bueno que sepas eso, pájaro tonto!…

Si no tuviera los poderes de un Domador de Bestias, ¡ni hubieras consumido una sola poción!

Dentro de la tienda de hierbas, el hombre y el pájaro se callaron.

Después de un rato, el búho fingió que no había pasado nada, preguntando: —Darkwill, ¿realmente va a funcionar?

Ya le has confiado lo mismo a docenas de aventureros.

—No soy bueno para encontrar personas, así que solo puedo depender de la ayuda de alguien más.

Además, deben encontrar y confirmar la ubicación del Viejo antes de reclamar el pago.

¡No necesito gastar ni un solo centavo!

—el Boticario regordete celebró sus palabras antes de suspirar—.

El Viejo siempre se consideraba a sí mismo una persona afortunada y un ganador del destino.

Debería estar bien…

*** —¿Será realmente efectiva la medicina elaborada a partir de esto?

Mientras regresaban a la Posada Viento Azul en un transporte, Danitz miró la bolsa de papel junto a Klein.

Las cosas dentro eran hierbas negras, caparazones de insectos de formas extrañas y flores de colores raros.

No parecía nada confiable.

Klein asintió con la cabeza: —Sí.

—Ni siquiera lo has bebido aún… —replicó inconscientemente.

«Confío en él.

Aunque su boca apestaba y sea bastante vil, tiene un corazón, hasta se podría decir amable…

Además, el Capitán Elland cree que su medicina es lo suficientemente efectiva…»  Como Gehrman Sparrow no respondió a las dudas de Danitz.

Tomó directamente la bolsa de papel y la guardó.

Sin necesidad de ninguna palabra hablada, Danitz sabía a qué se refería.

Le correspondía a él preparar la medicina.

Además, recientemente se estaba acostumbrado a responsabilizarse de asuntos similares, por lo que no tenía ningún impulso para resistirse.

Después de regresar a la Posada Viento Azul, Klein acercó una silla para sentarse mientras veía a Danitz encender la chimenea y sacar una olla.

Luego la llenó de agua y agregó las hierbas.

Inclinándose hacia atrás, Klein sintió que su cabeza se sentía mareada.

Estaba muy exhausto y sentía que podía quedarse dormido en cualquier momento.

Para poder esperar a que la medicina termine de prepararse de forma a aliviar lo más rápido posible su enfermedad, se obligó a sí mismo a considerar varios problemas, con tal de que la fatiga no lo venciese.

«Considerándolo cuidadosamente, durante la batalla contra la Vicealmirante Plaga, si no hubiera logrado atacarla furtivamente y reprimirla desde el principio, evitando que alcance su ritmo ideal hasta que eventualmente encontrara la oportunidad de forzar una brecha entre nosotros volviéndose invisible, entonces me habría derrotado fácilmente.» «Los dos poderes de invisibilidad y dolencias realmente son como un error desequilibrando un juego.

Combinados con el ataque letal de una Asesina y con la interferencia del placer, realmente dificultan bastante que uno pueda enfrentarla directamente, incluso comprometen la posibilidad de escapar.

Uno solo puede ver irremediablemente cómo su cuerpo se debilita gradualmente padeciendo todo tipo de dolencias.

Finalmente, su víctima incluso podría rendirse a sus encantos y dejar de resistirse…» «Por un lado, es porque todos los que pertenecen a la 5a Secuencia son muy poderosos.

Como se esperaba de la Secuencia previa a un semidiós.

Por otro lado, también sé mostró que los diversos poderes del Hambre Creciente realmente no son de mucha utilidad ante ella.

No puede considerarse multifacético sin poseer algunas debilidades.» «Sí.

Los poderes de un Maestro de Manágil de 5a Secuencia de la ruta del Vidente serían altamente efectivos contra la invisibilidad…» «Mientras tanto, puedo intentar ayudar al Boticario regordete a encontrar a su maestro, pero sin ninguna información y solo con una foto, solo podré probar suerte.

Tendré que ver cuándo puedo encontrar una pista directamente.

Después de todo, no soy un dios, y no puedo encontrar gente remotamente…» «¡Espera, de cierta manera, soy un dios!» «Puedo hacer que los creyentes del Dios del Mar me ayuden a encontrarlo.

Mientras ese viejo caballero llamado Roy King haya visitado Bayam alguna vez, definitivamente se habría encontrado con otros y habrá sido visto por los lugareños.

La mayoría de los residentes nativos creen secretamente en el Dios del Mar…

esto es lo que significa tener a disposición un mar de personas…» «Además, antes de que el Capitán Elland abandone Bayam, debería pedirle que me presente un punto de contacto dentro del ejército.

De esa forma, de contar con algo así, podré conseguir que me paguen por cualquier información en el futuro.

Ellos también pueden verificar si hubo algún viajero llamado Roy King en los transatlánticos que llegaron en los últimos meses.» «Hay otro método.

He colocado el transceptor de radio sobre la niebla gris durante cierto tiempo.

Debería poder contactar al espejo mágico, Arrodes, si lo bajo al mundo real.

Originalmente había planeado preguntar por la ubicación de Helena, pero ya no necesito encontrar a la mujer pelirroja.

Puedo cambiar mi objetivo a Roy King.» «Je, je, ante un asunto que muchos aventureros no tendrían ni idea de por dónde comenzar, ¡tengo tres posibles soluciones!» *** En medio de sus pensamientos, Klein finalmente se mantuvo despierto y lúcido hasta que la medicina se preparó exitosamente.

Mirando la botella de líquido verde-negruzco que trajo Danitz, dudó durante dos segundos antes de extender su mano para agarrarla y llevársela a la boca.

*¡Gulp!* Klein inmediatamente sintió que le ardía la garganta, en tanto que su cara se ponía roja.

Eso le hizo recordar cuando intentó comer comida locamente picante en su vida anterior.

De repente, todo su ser se vigorizó y su nariz constipada se destapó rápidamente.

*¡Gulp!

Gulp…*  Apenas terminó de beber el preparado, sintió como si casi se hubiera recuperado totalmente de su enfermedad.

Cuando llegó la noche, ya se había recuperado por completo.

Ya no tenía la más mínima duda sobre las habilidades de un boticario.

«No es de extrañar que el nombre de la poción sea Boticario.»  Klein se puso su sombrero y salió de la posada con Danitz.

Bajo el manto de la noche, abandonaron Bayam y llegaron a un puerto secreto escondido en el otro extremo de la selva.

Esa noche, el Sueño Dorado estaría proporcionando ayuda a la Resistencia.

Después de cierta coordinación y algunos problemas, Danitz usó el Ritual Descenso del Alma para contactar a la Vicealmirante Iceberg Edwina.

Después de un tiempo, el barco, que a menudo lucía impoluto y ostentaba un extraño cañón principal, atracó por el puerto privado.

Sus gigantescas velas contenían cinco tipos de monedas de oro.

Eran la libra de oro de Loen, el cuerno de oro de Feysac, el oro verl de Intis, el risot de oro de Feynapotter y el oro sassen de Lenburg.

Esa era la bandera del Sueño Dorado, también era el símbolo de su tripulación pirata.

«Todavía no luce lo suficientemente profesional.

Si fuera yo, agregaría el oro de Masin, el złoty de Segar, monedas de oro con patrones del Imperio Balam, etc.» Klein se quedó a un lado con las manos en los bolsillos mientras veía a Edwina Edwards aparecer en la proa.

En ese momento, llevaba un sombrero de cazador, una camisa de jinete y un abrigo negro.

Coincidía con la imagen de una almirante pirata en la mente de la Resistencia.

«A menudo se viste como si fuera una tutora privada…»  Klein murmuró y retrocedió unos pasos, permitiendo que Danitz siguiera ocupándose en lo suyo.

Ese pirata con un valor de 5.500 libras actuó como enlace, enviando un lote de comida y tela a Kalat y a la Resistencia antes de que la transacción llegara a su fin.

Danitz inhaló en secreto, se acercó a Klein y forzó una sonrisa: —No hay nada más, ¿verdad?…

Ahora puedo regresar al Sueño Dorado, ¿verdad?

Además, ¿cómo planeas liquidar la tarifa de contratación?

«Esa es solo una excusa que tu capitana y yo usamos.

En cierto sentido particular, este lote de comida y tela es mi pago…»  Klein asintió.

—Tu Capitana ya ha pagado… Puedes regresar.

—¿De verdad?

—exclamó Danitz de manera incrédula.

Aunque la Vicealmirante Iceberg Edwina no estaba muy lejos de él, aún temía que Gehrman Sparrow tuviera un ataque de locura.

Klein no respondió y se dio la vuelta, caminando directamente hacia el sendero que conducía al puerto privado.

Danitz exhaló silenciosamente y contuvo sus sentimientos emocionados, antes de correr rápidamente hacia el Sueño Dorado.

Solo cuando el Sueño Dorado se alejó en la noche, con el puerto privado que pertenecía a la Resistencia disminuyendo lentamente de tamaño, realmente creyó que había vuelto al barco que tanto añoraba.

En ese instante, sintió que había experimentado demasiadas cosas en el último medio mes, más o menos.

Se encontraba un nivel de euforia sin precedentes, como si fuera un sueño interesante.

En ese momento, un marinero se acercó y preguntó por curiosidad: —Jefe, ¿Realmente Acero Maveti fue asesinado por usted?

Danitz inmediatamente se echó a reír a carcajadas y disimuladamente miró a la Capitana Edwina antes de decirle a su subordinado: —Contribuí mucho en ello.

¡Ahora, hablemos de bebidas!

Sobre el mar oscuro, el Sueño Dorado se desvaneció en la distancia.

*** Después de regresar a la Posada Viento Azul, Klein estaba a punto de dormir cuando vio que los colores en su entorno se volvían anormalmente brillantes.

Las sábanas blancas se volvieron más blancas y las tablas marrones del piso se volvieron más amarillentas.

Las cortinas de color rojo oscuro parecían sangre fresca…

En medio de esa escena con todo tipo de colores apilándose unos sobre otros, Azik Eggers salió repentinamente de un vacío acuoso ondulante.

Estaba vestido con su camisa habitual, corbata de moño, abrigo y un sombrero de copa.

Su piel era de color bronce y tenía rasgos faciales suaves.

«Qué envidiable…

También deseo tener esos poderes para viajar por el mundo espiritual…» Klein suspiró en silencio mientras sonreía como saludo, a la par que mantenía su compostura—: Buenas tardes, Sr.

Azik.

Azik se quitó el sombrero de copa y miró el rostro desconocido.

Sin encontrarlo extraño, se rio entre dientes: —Disculpas.

Vine con prisa.

Debería haber llamado a la puerta.

¿Cuál es la situación exacta en relación a esas crónicas de Muerte?

Klein lo invitó a tomar asiento.

Luego describió en detalle cosas que no pudo explicar en la carta.

Hacia el final, mencionó superficialmente el asunto referente a Puerto Harbour, especificando cómo involucraba al Rey de los Ángeles Medici y a “Sus” descendientes.

Azik se recostó en la silla y dijo con el ceño fruncido: —Hay un nombre como ese en mis recuerdos.

‘Él’ debería tener los dos títulos de Ángel Rojo y Ángel de la Guerra… Sin embargo, ‘Él’ murió hace bastante tiempo.

—¿Murió hace mucho tiempo?

—preguntó sorprendido.

Azik asintió y lo pensó: —Recuerdo que ‘El’ fue asesinado por el Emperador Sangriento Alista Tudor.

«Fue asesinado por el Emperador Sangriento Alista Tudor?»  Las pupilas de Klein se encogieron al recordar el espíritu maligno que merodeaba en las ruinas subterráneas debajo de Backlund.

¡Había afirmado ser un inocente asesinado por el Emperador Sangriento!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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