El señor de los misterios - Capítulo 903
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Capítulo 903: 903 Obispo Tipo Erudito Capítulo 903: 903 Obispo Tipo Erudito Editor: Nyoi-Bo Studio La residencia de Cielf no era desordenada ni sucia, a diferencia de las moradas de otros bachilleres.
Sus pertenencias estaban colocadas ordenadamente y no había polvo en ninguna superficie.
Después de todo, como Artesano, no le faltaba dinero.
Muchos de sus trabajos simplemente requerían la necesidad de guardar secretos, por lo que no le convenía contratar a un gran número de sirvientes fijos.
Por lo tanto, no tenía más remedio que contratar ocasionalmente ayudantes a los que pagaba por hora.
Al observar el área, Alger no descubrió nada distinto en comparación a su última visita.
El mobiliario era extremadamente simple y desprovisto de adornos caros, pinturas al óleo o esculturas.
Se parecía a la residencia de una persona común.
Por supuesto, Alger sabía muy bien que Cielf se merecía, sin lugar a dudas, el título de ser un magnate.
Simplemente no le importaba mantener lo que algunos consideraban una “imagen decente”.
Estaba dispuesto a gastar cientos de libras por una botella de vino de edición limitada, o regalarle una casa a una amante, pero nunca gastaría un solo centavo en alfombras caras, porcelana fina, cubiertos con incrustaciones de oro o pinturas de artistas famosos.
—Una copa de Vino Sangre de Sonia.
—dijo Alger con una expresión invariable, pero su lenguaje verbal y corporal indicaba que solo vino a buscar una copa de vino gratis.
Cielf se encogió de hombros respondiendo: —Deberías sentirte afortunado.
No tengo la costumbre de mantener botellas de Lanti Proof en mi bodega.
Se dirigió a la pequeña barra del bar en la sala de estar y sacó una botella de exquisito Vino Sangre de Sonia.
Luego sirvió dos copas.
Encontrando un sofá donde sentarse, Alger aprovechó la oportunidad para masajearse el cuello pretendiendo aliviarse una supuesta molestia muscular.
Usando la cobertura de esta acción, echó un vistazo a todo el entorno de manera casual, registrando mentalmente observaciones sobre cada rincón que identificó previamente.
Como Cielf no contaba con demasiada decoración en su residencia, Alger completó rápidamente su evaluación del interior de la vivienda, luego fijó su mirada en la ventana de vidrio de una alacena a cierta distancia, durante unos segundos.
A través del cristal, vio algo de hierba seca y flores.
Habían flores de borde rojo, flores de Luna de Sangre y hojas de árbol Cara de Mono.
Estos elementos botánicos compartían la particularidad de ser muy comunes en el Continente Sur, pero prácticamente no se veían en el Continente Norte.
Alger retiró su mirada mientras observaba en silencio a Cielf traer la botella de vino y las copas.
Extendiendo la mano para tomar el vaso, comenzó a charlar con gran ánimo sobre los sucesos más recientes en el mar hasta que el contenido de la pequeña botella, originalmente casi llena, de Vino Sangre de Sonia se terminó.
Al ver esto, Alger sonrió y se despidió antes de marcharse.
Cinco minutos después de su partida, Cielf, quien se había sentado en silencio para disfrutar de su borrachera, se levantó de repente, caminó hacia la escalera y abrió una puerta de madera que conducía a la bodega.
—¿Sospechó algo?
—No.
—De todos modos, este lugar ya no es adecuado para que vivas aquí.
Necesitas mudarte lo antes posible.
—Aún tengo algunas comisiones por completar.
—No tienes por qué completarlas.
Recuerda que no volverás a contactar nuevamente con ellos.
Recibirás una nueva vida.
—Bien.
*** A dos edificios de distancia, Alger se sentó en un banco largo en un jardín ajeno y se llevó la mano derecha a la oreja para escuchar la conversación que venía con el viento.
*** Balam Oeste, Puerto de Behrens.
En el exterior de una casa aparentemente ordinaria.
—¿Realmente me hiciste venir hasta aquí para solicitar un talismán de Comprensión del Lenguaje debido a tu mala relación con la Iglesia del Conocimiento?
—exclamó Danitz limpiándose el sudor de la frente mientras miraba a Anderson, sintiéndose nervioso.
Anderson contestó con un tono burlón y descarado: —No deberías describirla como mala…
—¿Hostil, entonces?
—espetó Danitz, cortando su oración.
Anderson le lanzó una mirada y dijo: —Los efectos negativos de tu guante de boxeo podrían no ser tan fáciles de soportar como lo imaginas.
—hizo una pausa y agregó con una sonrisa —: Una descripción más precisa sería que yo no deseo interactuar con los miembros de la Iglesia del Conocimiento, ni ellos desean interactuar conmigo.
Danitz apretó el guante de boxeo en una de sus manos y respondió, aparentemente desconcertado: —¿Pero cómo debo solicitar ese talismán?…
¿Acaso debo dirigirme directamente a un clérigo de la Iglesia de un dios ortodoxo y mencionar algo sobre misticismo?
¡Terminaré encerrado!
Danitz se sentía algo imprudente en este momento, pero no era tonto.
Anderson levantó las manos: —Es simple, solo menciona mi nombre directamente.
Luego diles que estás en Balam Oeste encargándote de algún asunto apremiante por lo que no tienes tiempo para aprender Dutanese, y que tampoco está en tus planes contratar a un intérprete local.
Por lo tanto, se te ocurrió recurrir a la Iglesia del Conocimiento buscando ayuda, esperando poder recibir algunos talismanes de Comprensión del Lenguaje…
…Durante este proceso, debes demostrar tu conocimiento sobre muchos idiomas del Continente Norte, de forma que los sacerdotes comprendan que no careces de la capacidad de aprender Dutanese, sino que solo no tienes el tiempo necesario para ello.
Luego te someterán a una evaluación.
Cuando eso suceda, todo lo que necesitas hacer es obtener una buena puntuación y recibirás los talismanes.
«Una evaluación…» Al escuchar esa expresión familiar, las sienes de Danitz palpitaron mientras forzaba una sonrisa.
—No vas tú mismo por miedo a la evaluación, ¿Verdad?
Su intención original era apelar a palabras aleatorias para ocultar su incomodidad, pero terminó viendo que la expresión de Anderson se congelaba.
«Por lo que parece, aún hay algo a lo le que tienes miedo…» Danitz se rió internamente, sintiendo un súbito aumento en su confianza.
Dio grandes pasos hacia el templo ordinario y descubrió que su interior se parecía más a una amalgama de aulas y no a un lugar de predicación propio de la Iglesia del Conocimiento en Balam.
Entonces, vio a un anciano canoso.
Aunque este hombre no vestía la túnica de clérigo de la Iglesia del Conocimiento, el aire académico único que irradiaba logró convencer a Danitz de que como mínimo debería ser un obispo.
Había experimentado vibraciones similares en presencia de su capitana.
—Hola…
—sin cubrirse con una capucha, saludó Danitz con una sonrisa mientras se acercaba, vistiendo un atuendo de plebeyo.
El anciano lo observó en silencio acercarse antes de decir lentamente: —Danitz.
—…
—Danitz frenó sus pasos y se congeló en el acto.
Su mente estaba llena de preguntas como: «¿Me conoce?
¿Cómo me conoce?
¿Acaso mi recompensa no se limita solo al mar?» El anciano lo miró preguntándole: —¿Estás aquí buscando talismanes de Comprensión del Lenguaje?
—Sí…
—asintió Danitz con la mirada en blanco, teniendo la repetina sensación de que no podía esconder secretos ante este anciano.
El anciano erudito asintió gentilmente: —¿Planeas ir a los lugares gobernados por Katamia y Maysanchez?
—Sí.
—contestó Danitz, continuando con su expresión en blanco.
El anciano sacó cuatro talismanes de bronce de su bolsillo: —Se pueden usar durante dos meses.
Deberían ser suficientes.
—…
—Danitz los recibió con una mirada atónita y después de unos segundos, dijo —: ¿Eso es todo?
«¿Es tan simple?» «¿No se supone que debe haber una evaluación?» —¿No los quieres?
—preguntó el anciano erudito con una sonrisa.
—¡No, no es eso!
—exclamó Danitz sacudiendo repentinamente la cabeza y, antes de que su cerebro pudiera reaccionar, preguntó —: ¿Cómo me conoce?
¿Cómo sabe que quiero los talismanes de Comprensión del Lenguaje?
El anciano que albergaba una mirada de lástima en sus ojos dijo lentamente: —Tu capitana me contactó…
Dijo que te negaste a detenerte, sin importar cuánto te llamaran, al bajar del barco para correr hacia el puerto.
En realidad, ella misma preparó algunos talismanes de Comprensión del Lenguaje para ti.
Mientras hablaba, el hombre sacudió la cabeza, y la mirada en sus ojos se tornó algo ambivalente.
Era como si estuviera observando a un estudiante que a menudo era descuidado en clase.
«…Debería haber notado eso hace bastante tiempo.
La capitana es una persona muy meticulosa.
Es imposible que no hubiera considerado el problema de la barrera del lenguaje…» Danitz resistió el impulso de abofetearse a sí mismo.
Cuando el anciano vio los cambios en la expresión de Danitz, sacudió la cabeza una vez más y preguntó: —Probablemente no fue tu propia idea buscar ayuda aquí, ¿Verdad?
Estaba a punto de realizar una adivinación para buscarte.
—Ah, sí.
Me lo sugirió Anderson Hood.
—respondió Danitz de inmediato.
El anciano se sorprendió por un segundo antes de que su expresión se volviera pálida.
En ese momento, Anderson estaba sentado afuera a la sombra.
Había roto la rama de un árbol y estaba dibujando casualmente en un parche árido entre la hierba, esperando tranquilamente a que Danitz saliera.
No tenía dudas de que este cazador poco calificado podría obtener los talismanes de Comprensión del Lenguaje.
Sabía que toda vez que Danitz mencionara a la Vicealmirante Iceberg Edwina, todo se volvería mucho más simple.
La única diferencia era cuántas rondas de evaluaciones necesitaba rendir.
Justo cuando terminaba de dibujar la cabeza del Rey del Norte, Ulyssan, escuchó pasos familiares provenientes del interior del templo.
La mano de Anderson que empuñaba la rama se detuvo por un segundo mientras levantaba la vista y se volvía hacia la puerta.
Vio a Danitz sosteniendo un montón de papel, caminando con emociones encontradas en su rostro.
—¿Tú…
reprobaste la evaluación?
—preguntó Anderson con una sonrisa sincera, sin preocuparse por la imposibilidad de obtener los talismanes de Comprensión del Lenguaje.
Danitz sacudió la cabeza confundido: —No hubo ninguna evaluación.
—…
—Anderson, sorprendido, tardó unos segundos en preguntar comprendiendo la situación inmediatamente: —¿Fue una ayuda de tu capitana?
Danitz confirmó esto con leve movimiento de cabeza, para luego entregarle el montón de papel a Anderson y decirle: —Esto es lo que el obispo me encargó comunicarte: Un verdadero cazador no solo se basa en el instinto o se centra únicamente en la información sobre la presa.
También necesita aprender a comprender la psiquis de la presa y utilizar todo tipo de información adicional en su cacería…
Esta es la información que quería darte.
La expresión de Anderson se contorsionó por unos segundos antes de volver a la normalidad.
Se rió entre dientes y contestó: —Afortunadamente, esto no es demasiado.
Los labios de Danitz se curvaron un poco, aunque finalmente contuvo la risa que surgía en su interior.
Dijo con seriedad: —Eso apenas es el índice…
Ese obispo dijo que te debería tomar dos años terminar de leer todos los libros mencionados.
La sonrisa de Anderson finalmente se congeló.
*** Bahía Desi, Puerto de Eskelson.
Klein se vía como cualquier turista normal del Continente Sur.
Compró boletos para Balam Este y abordó una embarcación híbrida, a vapor y con un velero, con muchos cañones.
Soltado un profundo zumbido, el barco salió del puerto y rápidamente se adentró en el Mar Berserker.
A mitad de camino, Klein descubrió que la flota naval de Desi perteneciente al Reino de Loen patrullaba la ruta marítima segura como si estuvieran brindando protección contra algo.
«Por lo que parece, la anormalidad en el Mar Berserker captó la atención de los militares de Loen…
En estas circunstancias, el Episcopado Numinoso probablemente no tiene forma de investigar estas aguas sin meterse en problemas.
Por supuesto, una sola flota naval no puede monitorear toda la extención de la ruta marítima…» Klein estaba parado dentro de su cabina mientras miraba el paisaje exterior, concentrándose en pensar agudamente.
En este momento, escuchó súplicas ilusorias como ecos lejanos.
Apresuradamente se situó por encima de la niebla gris para comprobar la situación.
La oración provenía de El Colgado.
Le pedía a Sir.
Loco que informara a Madame Ermitaño que sospechaba que el Artesano estaba controlado por una secta u organización secreta, y que deseaba recibir su ayuda.
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