El señor de los misterios - Capítulo 907
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Capítulo 907: 907 El Poder Del Misticismo Capítulo 907: 907 El Poder Del Misticismo Editor: Nyoi-Bo Studio La mayor parte de los edificios de la Ciudad de Kolain estaban construidos en caminos que se elevaban en espiral.
Plazas o pueblos pequeños ocupaban los espacios abiertos más planos.
Cargando su equipaje y valiéndose de su intuición espiritual como Vidente, Klein eligió una dirección aleatoria para avanzar, tras dar unos pasos encontró un bar relativamente animado.
No había muchos transportes en las calles, y los de alquiler eran aún más raros.
El medio de transporte más popular en Balam Este era lo que llamaban “Ataúd”.
Eso provenía de la tradición local de adorar a Muerte.
La gente veía a los ataúdes como elementos que provocaban serenidad y paz; por lo tanto, Klein frecuentemente veía gente pasando a su lado cargando un ataúd negro.
Las tapas eran más ligeras de lo habitual, como si fueran puertas de transportes que se podían abrir fácilmente.
«Los cargan dos, cuatro o más personas; o tiran de ellos caballos o cabras de un solo cuerno…
Semejante tradición debería bastante aterradora por las noches.
Hmm, aunque no luce particularmente mejor durante el día tampoco.
La ciudad entera irradia una sensación oscura y espeluznante…» Klein observó el “paisaje” a su alrededor mientras entraba a una plaza.
A la izquierda había una catedral del Señor de las Tormentas, y a la derecha había restaurantes y bares.
Tras dejar de caminar por un momento, vio que un ataúd llevado por cuatro hombres también se detuvo, descendiendo.
Al abrirse la tapa, el pasajero dentro del ataúd se incorporó y dio un paso adelante.
Era un caballero con rasgos propios del Continente Norte, vestido con una camisa blanca y un chaleco negro.
El abrigo formal del caballero colgaba de su brazo, poniéndoselo recién después de abandonar el ataúd.
Entonces, Klein vio al hombre dirigirse directamente a la catedral del Señor de las Tormentas hasta entrar en ella.
«Esto es bastante incongruente…
¿Acaso la Iglesia de las Tormentas no tiene una predilección por cambiar las tradiciones de las colonias e implementar forzosamente las costumbres de Loen?
¿Por qué no hacen eso en Balam Este?
¿Es porque la ruta de la Muerte y la ruta de la Nocheterna son similares, y la Iglesia de las Tormentas desea preservar algunas de las tradiciones del culto a la Muerte con tal de frenar la proliferación de la Iglesia de la Nocheterna?» Klein asintió pensativamente mientras giraba hacia los edificios a la derecha, preparado para entrar en uno de los bares.
Habiéndolo visto en persona, llegó a cierta conclusión sobre por qué el estilo de vestir del antiguo Imperio Balam estaba descrito como tal en tantos libros de historia.
«Les gusta usar pantalones ligeros y ventosos.
Los pliegues y dobleces les parecen hermosos…
¿Acaso eso se debe que con ese tipo de ropa es más fácil y cómodo acostarse en un ataúd?» Klein sacudió la cabeza con una sonrisa mientras abría una pesada puerta de madera.
Abriéndose camino entre los borrachos, se dirigió a la barra del bar.
Y en ese momento, los dos “perseguidores” militares se habían quedado deliberadamente atrás, a cierta distancia de Dwayne Dantès, para evitar ser expuestos.
Escogieron caminar hacia el lado de la puerta.
Tomando ese breve respiro, Klein de repente cambió de dirección y atravesó la multitud como un pez en el agua, dirigiéndose directamente a la puerta trasera del bar.
Aunque no sabía hablar Dutanese, podía reconocer y entender dibujos en carteles, captando dónde se encontraban los baños y los lugares cuya entrada estaba prohibida para los clientes.
Después de girar hacia un punto ciego desde la puerta, Klein se quitó rápidamente el abrigo y se lo colgó del brazo.
Inmediatamente, con su bastón dorado, extendió la palma de su mano para cubrirse la cara y desacelerar su ritmo.
Cambiando de dirección nuevamente, se dirigió a la entrada del bar.
Después de caminar casi diez metros desde donde se quitó el abrigo, Klein bajó su mano derecha para protegerse la cara, tras lo cual reveló un rostro completamente diferente.
Sus patillas blancas, ojos profundos y su comportamiento elegante habían desaparecido.
Ahora portaba una cara de Loenese común, una que podía ser vista en cualquier parte del Continente Norte.
Con el equipaje y el bastón en la mano, Klein caminó con firmeza hacia los dos “perseguidores” militares.
Mientras estos buscaban a Dwayne Dantès, pasó junto a ellos y salió del bar.
Tanto el seguir o el evitar ser seguido, ¡ambos eran fuertes rasgos de un Sin Rostro!
Volviendo a la plaza, Klein giró en un callejón inclinado que conducía a un terreno más alto.
Planeaba buscar un hotel en otro lugar.
Mientras caminaba por un sendero bastante desierto, de repente escuchó los gritos frenéticos de una mujer.
La voz solo se mantuvo durante un breve momento antes de ser silenciada.
Aunque no pudo comprender qué exactamente gritó, Klein pudo sentir el horror, el miedo y el pánico en la voz.
Por lo tanto, cambió de dirección y se adentró en un callejón aún más estrecho y desierto.
En menos de diez segundos, vio a un hombre local de unos treinta años arrinconando a una niña de trece o catorce años contra una esquina apartada, amenazándola violentamente.
Su piel era de color marrón y tenía rasgos faciales bastante suaves.
Klein echó un vistazo y redujo su velocidad antes de detenerse bajo unas sombras cercanas.
En ese momento, la cara de la niña lucía extremadamente horrorizada y distorsionada.
Sin embargo, independientemente de cuánto intentara luchar, no lograba liberarse, recibiendo solo palizas en respuesta.
Sus lágrimas y mocos fluían por su rostro mientras su boca estaba amordazada con un trapo.
Todo lo que alcanzaba a producir eran sonidos ahogados.
En ese momento, se sorprendió de que los intentos del malhechor de desvestirla se hubieran ralentizado.
—…
Sin tener tiempo para analizar lo que estaba sucediendo, inconscientemente miró al malhechor y descubrió que sus ojos se habían ensanchado.
Sus músculos faciales se retorcían lentamente sin poder formar una expresión facial completa.
Luego, sus miembros se tensaron mientras trataban de seguir inmovilizándola, pero se movían con tanta rigidez que fueron evitados.
La chica lo empujó instintivamente, lo que para su sorpresa terminó funcionando muy bien.
Ya liberada, ella inmediatamente se levantó y huyó.
Sin embargo, no pudo evitar sentir cierta flojedad en sus piernas.
Después de unas pocas zancadas, tropezó con una piedra y casi cayó al suelo.
En ese momento, escuchó el sonido de unos pasos detrás de ella.
Temblando de ansiedad, se puso de pie.
Pero casi de inmediato, los sonidos de pasos cesaron de repente.
La niña subconscientemente miró hacia atrás solo para ver al malhechor a dos metros de distancia.
Sus articulaciones se contorsionaban de forma extraña, como si estuvieran oxidadas.
«Qué está pasando…» La niña sintió como si estuviera teniendo una pesadilla.
El hombre de piel morena luchó con todas sus fuerzas durante unos segundos, antes de calmarse.
Revelando una sonrisa, dijo en Dutanese: —En el futuro, cuando te encuentres con alguien como yo, recuerda ir a la catedral más cercana o a algún lugar donde haya mucha gente.
La niña se quedó atónita por un momento para luego gritar.
Dándose la vuelta, corrió tan rápido como pudo.
Inconscientemente, eligió correr en dirección a la plaza donde estaba la catedral.
Cuando la calma y el silencio volvieron a reinar en ese rincón desierto, el hombre de piel morena se volvió para mirar hacia las sombras cercanas de donde salía Klein.
«Una nueva marioneta…
Su cuerpo carece de suficiente fuerza y agilidad.
No posee poderes Beyonder pero su apariencia es feroz.
A excepción de su habilidad para entender Dutanese, me es completamente inútil.» Pensó, evaluándolo con una mirada.
«Si no fuera porque estaba cometiendo un delito y porque no soy competente en el idioma local, habría acabado con él.» No pudo evitar hacer una comparación con su ex marioneta, el Almirante de Sangre Senor.
«Senor era un Espectro y tenía el poder del Parpadeo Espejo.
Podía esconderse en monedas de oro y superficies reflectantes.
No tenía que preocuparme de que otros lo vieran…
También tenía la habilidad del Grito y la capacidad de poseer a otros.
Con un Titiritero controlándolo, era la combinación perfecta…» «Más importante aún, él también comprendía Dutanese…» «Comparar a esta marioneta con él, es como comparar la diferencia entre un centavo y 42.000 libras de oro.» «No tengo idea de cómo se llama, y mis poderes solo me permiten percibir algunos pensamientos superficiales.
No tengo forma de obtener recuerdos más profundos a menos que me encuentre con alguien o algo familiar.
Ese tipo de situaciones provocan cambios correspondientes en el espíritu que liberan más información…
Simplemente lo llamaré “Ah Fu”.
Ah, no, eso es muy chino.
Mejor “Oaf”.» Klein se frotó las sienes y suspiró.
Necesitaba abandonar el área con su nueva marioneta, Oaf, antes de que la niña trajera los clérigos.
En poco tiempo, valiéndose de su marioneta como traductor, encontró una posada ubicada en la frontera entre el sector floreciente y el sector marginal de Ciudad Kolain.
Ese lugar no necesitaba que proporcionara ningún documento de identidad, a pesar de que Klein ya había modificado su apariencia a la de una persona local regular.
«La falta de organización administrativa es aún mayor que en las colonias marítimas…» Pensó Klein bajando su equipaje para luego arrojar casi todo el efectivo que trajo consigo sobre la niebla gris, dejando solo 50 libras para sus gastos diarios.
Mientras tanto, después de haber cruzado el Mar Berserker, y sin temer causar más anomalías, trajo de vuelta el silbato de cobre del Sr.
Azik y la caja metálica de cigarros del misterioso espacio sobre la niebla gris, de forma que el Sr.
Azik pudiera localizarlo con más facilidad.
Después de terminar todo eso y habiendo ya cenado en el transatlántico, tenía tiempo libre para buscar a su segunda marioneta.
En cuanto a cómo encontraría a un candidato, ¡Klein, quien no conocía la ciudad de Kolain lo suficientemente bien, decidió usar sus habilidades como Vidente valiéndose del misticismo!
Con Oaf, salió de la posada.
Klein rompió una rama de un Árbol Donningsman y la usó para realizar un Rastreo con Vara.
Con gran soltura, usó Meditación y murmuró: —La ubicación de mi nueva marioneta.
En el ambiente silencioso, varios pares de ojos fríos parecían perforar la obstrucción de lo incorpóreo y lo corpóreo para fijarse en la rama a través del Rastreo con Vara.
La rama cayó al suelo apuntando en una dirección.
Después de avanzar un poco, realizó otra adivinación que le proporcionó una nueva revelación a seguir.
Siete u ocho intentos después, llegó a una empinada escalera.
Esa escalera estaba conectada a muchos caminos en Kolain.
Había que mirar hacia arriba para ver la cima, y no había nadie en lo absoluto allí.
«La revelación de la última adivinación apunta aquí…
¿Pero por qué no hay nadie?
¿El resultado no es exacto porque no realicé la adivinación sobre la niebla gris?
Pero ya soy un Titiritero de 5ª Secuencia.
Mis habilidades de adivinación definitivamente son de las mejores por debajo de las de Beyonders de Alta Secuencia…» Frunció el ceño ligeramente mientras examinaba el área, sin poder encontrar ningún objetivo.
Después de pensarlo un poco, caminó hacia la escalera y se sentó en el escalón más bajo, bajo las sombras.
Luego esperó aburrido a que alguien apareciera, a pesar de no tener confianza en ello.
Tras unos minutos, se levantó de nuevo e hizo que Oaf se sentara en el lugar que acabó de abandonar.
Entonces Klein se distanció, escondiéndose a doscientos metros en un lugar apartado.
*** Ciudad Kolain.
Distrito Inferior.
Leonard Mitchell y Daly Simone llegaron a un distrito cercano en compañía del capitán del equipo de Guantes Rojos, Soest.
Con la noche como cobertura, Soest repasó la operación ante todos los miembros una vez más: —Nuestro objetivo esta vez es Ulika, que vive en la Unidad nro.
13.
Es un miembro bastante importante del Episcopado Numinoso, cuya función es comunicarse con los diferentes equipos pequeños en Backlund…
…Aunque toda nuestra inteligencia apunta a que él no es un semidiós, he solicitado un Artefacto Sellado de Grado 1 para mayor seguridad.
Su Excelencia, el Ojo de la Diosa, también está listo para brindarnos su ayuda en cualquier momento…
Además, la mayor parte de los residentes de este distrito son locales.
Debemos tener cuidado de que ellos también sean miembros del Episcopado Numinoso.
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