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El sistema del perro agente - Capítulo 200

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Capítulo 200: ¡Intriga y Portal!

—Que aquí también hay uno de estos —dijo Aiden, señalando el dispositivo frente a ellos.

—Sí, muchacho —respondió Yu con calma—. Con tu poder podrás activarlo… bueno, eso creo yo. ¿Por qué no lo intentas?

—No puedo —replicó Aiden rápidamente, sacudiendo la cabeza—. Se me dio la orden de no usar mis habilidades, y además me están monitoreando. Probablemente ya hayan enviado un equipo en mi búsqueda.

Aiden levantó la pierna para mostrarle la tobillera electrónica a Yu, cuya luz parpadeante parecía burlarse de él.

—Por eso no te preocupes —intervino Yu con una sonrisa confiada—. Es precisamente por eso que traje a Dustin para que ayude.

—¿Qué? ¿Yo? ¿No querrás que haga eso? —protestó Dustin, mirando a Yu con incredulidad.

—Sí, efectivamente —confirmó Yu sin titubear.

—¡De eso se trata! ¡Te volviste loco! —exclamó Dustin, visiblemente alterado—. Si desactivo ese dispositivo, el mundo podría arder por esa decisión, y nos jugaríamos nuestros pellejos.

—Tranquilo, solo será por un breve momento. Tengo un plan —respondió Yu con aire relajado, aunque sus ojos mostraban determinación.

—¡Olvídalo! —insistió Dustin, cruzándose de brazos—. ¿Qué diría el líder Eduard acerca de esto?

Yu se inclinó hacia Dustin, acercándose lo suficiente como para que nadie más pudiera escuchar. Con una sonrisa astuta, le susurró algo al oído:

—Vamos, muchacho, hazlo por mí, ¿sí? Además… yo sé tú “secretito.”

Su tono era calmado pero cargado de intención, dejando claro que no estaba pidiendo, sino insinuando una orden disfrazada de favor. La mirada de Yu se mantuvo fija en Dustin, evaluando su reacción mientras las palabras resonaban en el aire como una advertencia implícita.

Dustin se tensó visiblemente, sus ojos se abrieron un poco más de lo normal, y su mandíbula se apretó. Por un breve instante, pareció debatirse entre protestar o ceder. Lo pensó durante unos segundos, pero no había tiempo que perder. Cada segundo contaba. Finalmente, soltó un suspiro resignado, bajando la mirada mientras asentía casi imperceptiblemente. No sabían qué podrían hacerle a Leonard si descubrían que no era el indicado… e incluso podrían matarlo.

—Bien, le preguntaré a Jake —dijo Dustin finalmente, girándose hacia la sombra de Aiden. Llamó a alguien en voz baja durante un buen rato, pero no obtuvo respuesta.

—¡Maldición! ¿Dónde está ese tonto cuando lo necesito? —murmuró Dustin, frustrado.

—¿De verdad me van a sacar eso? —preguntó Aiden, señalando la tobillera con nerviosismo.

—Sí, tranquilo, niño —respondió Yu con una sonrisa tranquilizadora—. Además, ya leí un par de hojas de tu historia, así que cálmate. Por lo menos, hay más de dos arcos más en camino.

—¡¿Eh?! —exclamó Aiden, confundido.

—¡Olvídalo! —interrumpió Dustin antes de que Aiden pudiera indagar más—. Lo haré yo. Después de todo, soy tu maestro.

Yu sacó una pluma y un cuaderno misterioso, preparándose para intervenir.

—Bien, vamos a ver —dijo Dustin mientras colocaba sus manos sobre la tobillera de Aiden. Con un movimiento preciso, el aparato comenzó a moverse hacia afuera, como si estuviera hecho de materia transparente, algo similar al poder de Todd, pero a nivel molecular.

De pronto, apareció mágicamente una especie de esfera junto a Aiden.

—¡Pronto, Dustin! ¡Mete esa cosa en el contenedor! —ordenó Yu con urgencia.

La precisión y el momento tenían que ser quirúrgicos, como si estuvieran operando algo extremadamente delicado. Dustin estaba visiblemente nervioso, pero Piti, siempre rápido como el rayo, intervino sin dudar. Con un movimiento ágil, colocó el dispositivo dentro de la esfera justo a tiempo.

—Gracias, muchacho veloz. No pensé que te pudieras mover tan rápido… no con tus dimensiones —dijo Yu con una sonrisa burlona al notar que Piti era un poco robusto.

Piti se rascó la nuca, visiblemente incómodo, pero sin perder su buen humor:

—De nada, supongo…

A pesar del comentario jocoso de Yu, Piti no parecía ofendido. Más bien, su expresión reflejaba cierta resignación divertida, como si estuviera acostumbrado a ese tipo de bromas.

—Yo también pude hacer eso —dijo Todd al ver cómo Dustin extraía el aparato de la pierna de Aiden con precisión quirúrgica.

—Sí, claro, como no —respondió Lita con una sonrisa sarcástica, cruzándose de brazos mientras observaba a Dustin secarse el sudor de la frente.

Dustin le lanzó una mirada a Yu, quien cerraba su cuaderno misterioso con un gesto satisfecho.

—Gracias, Yu —murmuró Dustin, aun recuperando el aliento.

—¿Y ahora qué? —preguntó Billy, rompiendo el breve silencio que siguió.

Yu se giró hacia Aiden con una expresión seria:

—Ahora, Aiden, debes usar tu poder y activar esa cosa.

—¿Pero? ¿cómo? —respondió Aiden, confundido, sin tener idea de cómo proceder.

—Haz lo tuyo y tócalo —indicó Yu con urgencia—. No hay mucho tiempo. Tienes solo 24 horas para resolverlo, de lo contrario, ese artefacto podría alertar a los demás.

Yu señaló el grillete electrónico que ahora descansaba dentro de la esfera.

—¿Solo ese tiempo? ¿Y qué pasa si no logramos activar esta cosa y no encontramos a Leonard?

Antes de que alguien pudiera responder, Claude intervino:

—Quizá yo pueda ayudar en eso.

Con un movimiento rápido, creó una copia de Aiden. Sin embargo, el resultado fue decepcionante: la copia tenía una mirada desorbitada y ni siquiera se movía.

—Nadie va a creer que eso eres tú, Aiden —comentó Lania con una risita burlona.

—Pues, si quieren, yo lo hago —dijo Benny, levantando la mano con decisión—. Puedo darles tiempo, aunque me temo que no podré acompañarlos si lo hago.

—Bien, contamos contigo —respondieron Abel y Caín al unísono.

Caín añadió con un tono sarcástico:

—Al menos servirás para algo.

Benny frunció el ceño, visiblemente molesto, pero luego se sonrojó cuando Abel le guiñó un ojo con complicidad. Sin más, Benny reestructuró su cuerpo para parecerse completamente a Aiden, incluso imitando su voz.

—Tomando tu forma puedo estar máximo dos días, gracias al entrenamiento que tuvimos —explicó Benny con orgullo.

—Bien, eso está solucionado —dijo Akira, asintiendo con satisfacción.

—Pero… ¿Y no vamos a esperar a los agentes mayores? Ellos deberían estar aquí —indicó Lumi con un tono nervioso, mirando alrededor a los demás para que le respondan.

—Si ellos estuvieran aquí, no nos dejarían ir, ¿no lo crees? —respondió Akira con calma, aunque su voz tenía un matiz de resignación. Sabía que las reglas de los agentes siempre priorizaban la seguridad por encima de todo, incluso si eso significaba retrasar la misión.

—Es verdad —añadió Marin, cruzándose de brazos mientras asentía pensativamente—. No podemos arriesgarnos a perder esta oportunidad. Si esperamos, podríamos quedarnos sin tiempo… o peor aún, Leonard podría estar en mayor peligro.

El grupo guardó silencio por un momento, procesando las palabras. Era evidente que todos compartían la misma preocupación, pero también sabían que no había otra opción.

—Y con respecto a lo otro, solo depende de ti, Aiden —interrumpió María, mirando al muchacho con seriedad.

Aiden se acercó al aparato y lo tocó con cautela. En ese instante, algo sorprendente ocurrió: el dispositivo comenzó a flotar, formando una gran puerta similar a los portales que él solía crear.

—¿Qué es esta cosa? —se preguntó Aiden en voz alta—. ¿Y por qué reacciona a mí?

Yu respondió con calma:

—Debe ser porque eres mitad Lux… Es decir, eres un Luxterano.

—Bien, es hora de ir por Leonard —anunció Yu con determinación—. ¿Quiénes van?

—Pues creo que todos, claro está —dijo Gat con entusiasmo.

—Todos menos Benny —corrigió Josh, señalando al chico que se había convertido en Aiden.

—Bueno, aunque me gustaría ir, muchachos, tengo que quedarme por el bien de todos —dijo Benny con una sonrisa forzada—. Tráiganme un recuerdo, ¿quieren?

Yu sacó unas bolsas y las repartió entre todos, excepto a Aiden y Podbe. Esto le pareció raro al muchacho.

—Tranquilo, ya sabrás el por qué —dijo Yu con una sonrisa enigmática.

—¿Qué dicen, muchachos? —preguntó Aiden, emocionándose poco a poco—. ¡Una nueva aventura nos espera!

—¡Una aventura en un planeta nuevo! ¡Qué genial! —exclamaron Timmy y Floud al unísono, desbordando emoción.

Yu sonrió y añadió:

—Bueno, yo debo quedarme. Después de todo, no tardarán en darse cuenta de que Aiden está aquí, lejos de casa. Debo inventar una coartada o mandarlo a la escuela. Aunque no conozco bien el lugar… Qué lástima. Quizá le pida ayuda al autor. Espero que sea cooperativo.

—¡Cómo se atreve este sujeto! —dije yo, el autor, escuchando todo desde mi escritorio.

—Yo debo ir —intervino Dustin, bajando un poco su actitud arrogante y seria—. Total, eres mi responsabilidad y necesitan a un adulto cerca. Aunque el soquete de Jake no está…

De pronto, Yu sacó algo más:

—Verdad, van a necesitar esto.

Repartió varios objetos adicionales entre el grupo, dejando a todos listos para la misión.

—¡Adelante, equipo! —exclamó Aiden con determinación—. ¡Vamos por Leonard!

—Cuenten con nosotros —dijo María, cogiendo del brazo a Billy para darle ánimos.

—Suena divertido… una aventura —respondió Billy con voz sarcástica, notoriamente incómodo, mientras se jalaba el cuello de la camisa como si le faltara aire.

—Bueno, ya que… Yo también voy —anunció Elena con un suspiro resignado.

—¡Ay! Yo no quería estar aquí, pero bueno, ni modo. Los tengo que acompañar —indicó Abigail, cruzándose de brazos mientras pensaba en lo lejos que estaba de casa.

—¡Todos vamos! —exclamaron varios al unísono, mostrando su determinación colectiva.

—Qué cosas aterradoras encontraremos… Será genial —comentó Caín con una sonrisa retorcida, compartiendo una mirada cómplice con Lania y Hela, quienes también se unieron al grupo con expresiones igualmente siniestras.

—¡Qué miedo esos tres! —murmuró Abel, sacudiendo la cabeza con una mezcla de diversión y preocupación. Lumi asintió en silencio, visiblemente incómoda ante la actitud de los tres.

Sin más preámbulos, todos se cogieron de las manos para ingresar al portal. Abigail iba a tomar la mano de Riota, pero cambió de lugar en el último segundo, dándole la mano a Timmy en su lugar. El portal se agrandó un poco más, como si respondiera a su presencia.

—Ya vamos por ti, Leonard —pensó Aiden en silencio mientras levantaba a Podbe en sus brazos, asegurándose de que estuviera listo para el viaje.

—Te traeremos un recuerdito a ti también, Benny, por tu sacrificio —dijo Caín con una sonrisa burlona antes de dar un paso hacia el portal.

—¡Oye! No me he muerto, solo estoy haciéndoles un favor —protestó Benny, aunque nadie pareció escucharlo del todo.

—Bueno, nos vemos —dijo Abel con una sonrisa despreocupada mientras se preparaba para entrar al portal—. ¡Ah, cierto! Ya me acordé: tu código de agente, Benny, es el B-9, ¿verdad?

—Sí, así es —respondió Benny con un asentimiento, justo antes de que Claude interrumpiera bruscamente.

Claude giró la cabeza, tan rápido que parecía que algo acababa de explotar en su mente.

—¡Oigan! ¡Ese es mi código! —exclamó, señalando a Benny con incredulidad—. ¡Entonces tú eres el usurpador!

Benny lo miró fijamente, con una expresión de indignación creciente.

—¿Qué? ¡No, espera! ¡Tú eres el usurpador! ¡Yo tenía este código primero! —protestó, cruzándose de brazos como si eso sellara su argumento.

Pero ya era demasiado tarde. Antes de que pudieran resolver el malentendido, todos ingresaron al portal, desapareciendo en un destello de luz. La máquina que estaba en la pared se autodestruyó tras su entrada, dejando solo un rastro de energía residual.

Yu observó cómo el grupo desaparecía a través del portal, acompañado por Benny, quien ahora tenía la apariencia de Aiden. Sin embargo, era evidente que algo lo tenía molesto: la revelación de que Claude compartía su mismo código de agente.

Con los brazos cruzados y una expresión de irritación apenas contenida, Benny murmuró para sí mismo:

—Es obvio que tendré que encarar a Ezequiel por este error… ¿Cómo se le ocurre asignarle, a dos personas el mismo código de agente? Esto es un desastre administrativo.

Yu observó al muchacho, notando su incomodidad ante la revelación del error de Ezequiel. Con una sonrisa tranquilizadora, intentó calmarlo:

—Tranquilo, ya sabes cómo es Ezequiel… A veces es un poco descuidado. Quizá si hablas con él, lo soluciones.

Benny lo miró de reojo, todavía molesto, pero no dijo nada. Sabía que Yu tenía razón, aunque eso no disminuía su frustración.

Yu, sin embargo, frunció ligeramente el ceño, como si algo más importante ocupara sus pensamientos. Su tono se volvió más serio mientras añadía:

—Lo que me preocupa… es otra cosa.

El cambio en su voz hizo que Benny dejara de lado momentáneamente su irritación. Miró a Yu con curiosidad, esperando que continuara, pero el hombre guardó silencio, dejando la frase suspendida en el aire como una advertencia implícita.

—Bien, muchacho… Veamos qué hacemos contigo. ¿Tienes alguna foto de la escuela? —preguntó Yu, ajustándose las gafas mientras intentaba improvisar un plan.

De repente, se escucharon helicópteros aproximándose a lo lejos. Una voz resonó desde los altavoces, potente e inconfundible:

—¡Yu, sé que estás ahí! ¡Tienes a alguien no deseado, lo sé por una anomalía de energía que se activó!

Yu soltó una risita nerviosa.

—¡Ups! Creo que ya nos agarraron con las manos en la masa, muchacho. Pensé que teníamos tiempo, pero parece que en la agencia son más rápidos de lo que esperaba.

—Debe ser por el rastreador de Aiden… Bueno, el que ahora tengo yo —dijo Benny, señalando el grillete en su tobillo con una mueca de preocupación.

—Pues ni modo —respondió Yu, guardando su libro y pluma con calma forzada—. Espero que sepas actuar bien y convenzas al general Bronjort con tu actuación.

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Saludos,

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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