El sistema - Capítulo 9
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
9: Contacto 9: Contacto El golpe no fue el dinero.
Ni el acceso.
Ni siquiera la intrusión.
Fue la sensación.
— Tomás no estaba solo en el sistema.
Y eso… era inaceptable.
— No durmió.
No por miedo.
Por necesidad.
Su mente no se apagaba.
Repetía cada detalle.
Cada decisión.
Cada error.
Buscando algo que hubiera pasado por alto.
— A las seis de la mañana, ya estaba afuera.
Movimiento constante.
Calles distintas.
Ritmo irregular.
Rutina rota.
— Si lo estaban observando… les iba a dar algo difícil de predecir.
— Caminó sin destino fijo.
Pero con intención.
Siempre con intención.
— Y entonces la vio.
— No fue sorpresa.
Fue confirmación.
— Martina estaba apoyada contra una pared, a mitad de cuadra.
Como si supiera exactamente cuándo iba a pasar.
Como si lo hubiera estado esperando desde antes de que él decidiera salir.
— Tomás se detuvo a unos metros.
No se acercó de inmediato.
La observó.
— Tranquila.
Sin tensión.
Pero alerta.
Siempre alerta.
— —Sabía que ibas a salir —dijo ella, sin moverse.
—Y yo sabía que ibas a estar —respondió él.
Martina sonrió apenas.
—Bien.
— Tomás avanzó.
Esta vez sin rodeos.
—Entraron.
—Sí.
—A vos también.
—Sí.
Silencio.
Corto.
Directo.
— —¿Quiénes son?
—preguntó.
Martina lo miró fijo.
No esquivó.
Pero tampoco respondió.
— —No estoy para juegos —agregó Tomás.
—Yo tampoco.
— Pausa.
Y después… ella dio un paso hacia él.
Acortando la distancia.
— —Si quisieran matarte… —dijo, con voz baja— —ya estarías muerto.
— La frase quedó suspendida entre los dos.
Pesada.
Real.
— Tomás no respondió de inmediato.
Porque sabía que era verdad.
— Los ataques.
Las entradas.
Las pérdidas.
— Nada había sido definitivo.
— —Entonces no somos objetivos —dijo finalmente.
—No.
—Somos candidatos.
— Martina sostuvo su mirada.
Y esta vez… no negó.
— —Algo así.
— Eso cambió todo.
— Tomás exhaló lento.
—¿Para qué?
Martina dudó.
Mínimo.
Pero suficiente.
— —Todavía no lo sé todo —dijo.
—Pero sé esto… — Se acercó un poco más.
Demasiado cerca para una conversación normal.
— —No eligen al más fuerte.
No eligen al más inteligente.
— Pausa.
— —Eligen al que puede adaptarse… sin romperse.
— Tomás la miró en silencio.
Procesando.
— —Y si no pasamos el filtro… —dijo.
Martina terminó la frase: —Desaparecemos.
— No lo dijo como amenaza.
Ni como dramatización.
— Lo dijo como un hecho.
— El ruido de un motor interrumpió el momento.
Un auto giró en la esquina.
Demasiado rápido.
— Tomás lo vio primero.
— —Nos encontraron —dijo.
Martina no miró.
Ya lo sabía.
— El auto frenó de golpe.
Puertas abriéndose.
Pasos.
— —Tres —murmuró Tomás.
—Cuatro —corrigió Martina.
— No discutieron.
— Se movieron.
— El primero vino directo hacia Tomás.
Ataque frontal.
Predecible.
— Error.
— Tomás giró el cuerpo.
Bloqueo.
Golpe seco al abdomen.
El hombre cayó sin aire.
— A su derecha, Martina ya estaba en movimiento.
Fluida.
Precisa.
Sin desperdicio.
— El segundo atacante intentó sujetarla.
No llegó.
— Dos movimientos.
Uno para desestabilizar.
Otro para terminar.
— Cayó.
— El tercero dudó.
Otra vez.
Ese segundo fatal.
— Tomás avanzó.
No le dio tiempo.
— Impacto.
Caída.
— El cuarto no atacó.
— Se detuvo.
Mirándolos.
— Evaluando.
— Y entonces… retrocedió.
— Volvió al auto.
Subió.
Y se fue.
— Silencio.
Otra vez.
— Tomás respiró hondo.
Controlado.
— Miró a Martina.
— —Eso no fue un ataque —dijo.
— Martina negó.
— —No.
— Pausa.
— —Fue otra prueba.
— Tomás miró la calle.
Vacía otra vez.
Como si nada hubiera pasado.
— —Cada vez más cerca —murmuró.
— Martina lo observó unos segundos.
— —Sí.
— Pausa.
— —Y cada vez más difícil.
— Se miraron.
— Algo había cambiado.
— Ya no eran dos personas en lados opuestos.
— Eran dos piezas… en el mismo tablero.
— Y lo sabían.
— —No voy a poder hacer esto solo —dijo Tomás.
— Martina sostuvo su mirada.
— —No tenés que hacerlo.
— Silencio.
— Y por primera vez… — ninguno de los dos se movió para irse.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com