Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El sistema - Capítulo 9

  1. Inicio
  2. El sistema
  3. Capítulo 9 - 9 Contacto
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

9: Contacto 9: Contacto El golpe no fue el dinero.

Ni el acceso.

Ni siquiera la intrusión.

Fue la sensación.

— Tomás no estaba solo en el sistema.

Y eso… era inaceptable.

— No durmió.

No por miedo.

Por necesidad.

Su mente no se apagaba.

Repetía cada detalle.

Cada decisión.

Cada error.

Buscando algo que hubiera pasado por alto.

— A las seis de la mañana, ya estaba afuera.

Movimiento constante.

Calles distintas.

Ritmo irregular.

Rutina rota.

— Si lo estaban observando… les iba a dar algo difícil de predecir.

— Caminó sin destino fijo.

Pero con intención.

Siempre con intención.

— Y entonces la vio.

— No fue sorpresa.

Fue confirmación.

— Martina estaba apoyada contra una pared, a mitad de cuadra.

Como si supiera exactamente cuándo iba a pasar.

Como si lo hubiera estado esperando desde antes de que él decidiera salir.

— Tomás se detuvo a unos metros.

No se acercó de inmediato.

La observó.

— Tranquila.

Sin tensión.

Pero alerta.

Siempre alerta.

— —Sabía que ibas a salir —dijo ella, sin moverse.

—Y yo sabía que ibas a estar —respondió él.

Martina sonrió apenas.

—Bien.

— Tomás avanzó.

Esta vez sin rodeos.

—Entraron.

—Sí.

—A vos también.

—Sí.

Silencio.

Corto.

Directo.

— —¿Quiénes son?

—preguntó.

Martina lo miró fijo.

No esquivó.

Pero tampoco respondió.

— —No estoy para juegos —agregó Tomás.

—Yo tampoco.

— Pausa.

Y después… ella dio un paso hacia él.

Acortando la distancia.

— —Si quisieran matarte… —dijo, con voz baja— —ya estarías muerto.

— La frase quedó suspendida entre los dos.

Pesada.

Real.

— Tomás no respondió de inmediato.

Porque sabía que era verdad.

— Los ataques.

Las entradas.

Las pérdidas.

— Nada había sido definitivo.

— —Entonces no somos objetivos —dijo finalmente.

—No.

—Somos candidatos.

— Martina sostuvo su mirada.

Y esta vez… no negó.

— —Algo así.

— Eso cambió todo.

— Tomás exhaló lento.

—¿Para qué?

Martina dudó.

Mínimo.

Pero suficiente.

— —Todavía no lo sé todo —dijo.

—Pero sé esto… — Se acercó un poco más.

Demasiado cerca para una conversación normal.

— —No eligen al más fuerte.

No eligen al más inteligente.

— Pausa.

— —Eligen al que puede adaptarse… sin romperse.

— Tomás la miró en silencio.

Procesando.

— —Y si no pasamos el filtro… —dijo.

Martina terminó la frase: —Desaparecemos.

— No lo dijo como amenaza.

Ni como dramatización.

— Lo dijo como un hecho.

— El ruido de un motor interrumpió el momento.

Un auto giró en la esquina.

Demasiado rápido.

— Tomás lo vio primero.

— —Nos encontraron —dijo.

Martina no miró.

Ya lo sabía.

— El auto frenó de golpe.

Puertas abriéndose.

Pasos.

— —Tres —murmuró Tomás.

—Cuatro —corrigió Martina.

— No discutieron.

— Se movieron.

— El primero vino directo hacia Tomás.

Ataque frontal.

Predecible.

— Error.

— Tomás giró el cuerpo.

Bloqueo.

Golpe seco al abdomen.

El hombre cayó sin aire.

— A su derecha, Martina ya estaba en movimiento.

Fluida.

Precisa.

Sin desperdicio.

— El segundo atacante intentó sujetarla.

No llegó.

— Dos movimientos.

Uno para desestabilizar.

Otro para terminar.

— Cayó.

— El tercero dudó.

Otra vez.

Ese segundo fatal.

— Tomás avanzó.

No le dio tiempo.

— Impacto.

Caída.

— El cuarto no atacó.

— Se detuvo.

Mirándolos.

— Evaluando.

— Y entonces… retrocedió.

— Volvió al auto.

Subió.

Y se fue.

— Silencio.

Otra vez.

— Tomás respiró hondo.

Controlado.

— Miró a Martina.

— —Eso no fue un ataque —dijo.

— Martina negó.

— —No.

— Pausa.

— —Fue otra prueba.

— Tomás miró la calle.

Vacía otra vez.

Como si nada hubiera pasado.

— —Cada vez más cerca —murmuró.

— Martina lo observó unos segundos.

— —Sí.

— Pausa.

— —Y cada vez más difícil.

— Se miraron.

— Algo había cambiado.

— Ya no eran dos personas en lados opuestos.

— Eran dos piezas… en el mismo tablero.

— Y lo sabían.

— —No voy a poder hacer esto solo —dijo Tomás.

— Martina sostuvo su mirada.

— —No tenés que hacerlo.

— Silencio.

— Y por primera vez… — ninguno de los dos se movió para irse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo