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El Trono de las Bestias - Capítulo 57

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Capítulo 57: Capítulo 56: Deseo parte 4 (final).

Capítulo 56: Deseo parte 4 (final).

Los cosechadores permanecieron de pie, uno de ellos cargó lentamente la ballesta, preparándose para actuar ante el más mínimo ruido.

Habiendo dos de ellos lo suficientemente capaces como para actuar, siempre que no disparasen a la vez, podían asegurar conectar un golpe decisivo a sus perseguidores.

Un hereje.

Aunque incapaces de ver totalmente, gracias a poseer sendas enfocadas en la mejora física, sus sentidos eran más agudos que la media, pudiendo guiarse a raíz del ruido y la sensación de movimiento en el agua debajo suya.

Aunque su precisión no era alta, su objetivo ya se encontraba muy debilitado, su cuerpo era pequeño y más frágil, además, una de sus piernas yacía herida. Fue una cuestión de tiempo el que este fuese incapaz de seguir moviéndose o eludiéndolos.

El peligro actual era aquello que había acabado con sus compañeros.

Analizando los hechos, una verdad quedó clara.

La luz lo provocaba.

Además, no pareció ser capaz de controlar del todo su activación.

Eso les otorgó una ventaja decisiva en la batalla, ellos solo tenían que ser pacientes al cazarlo.

—Siempre me pregunté, ¿acaso existe algo de cerebro en ese putrefacto cráneo?

Una voz infantil resonó a través del muro, haciendo que los cosechadores permaneciesen en silencio.

¿Acaso era un niño?

—Quizá solo son marionetas de carne, pendejos que obedecen lo que su supuesto dios les ordena.

La voz continuó hablando, algo en su tono ocasionó que los cosechadores se moviesen sutilmente.

Sin embargo, no hubo reacción.

Aún con sus insultos, ninguno de los cosechadores se precipitó.

—Ni siquiera sé por qué pregunto, estúpidos que decidieron venderse a su supuesto dios y rechazaron la luz, no son más que perros gustosos de sus correas.

La voz burlona de Beltrán hizo eco, en contraste con cómo era, callado y pensativo, Beltrán dejó que su sarcasmo llevara cada una de sus palabras.

Impulsado por la influencia del alba dorada, este no se detuvo.

—Me pregunto si realmente existe una diferencia entre los no muertos o su puta plaga. ¿Acaso le temen a la luz por eso? ¿No les gusta arder? También podría explicar por qué están tan tapados. Conozco a otras criaturas a las que les aterra la luz, los gusanos.

El sonido del crujir de la madera se filtró, casi leve e imperceptible. Pero Beltrán fue capaz de escucharlo.

«Finalmente.»

Y allí, uno de los cosechadores corrió hacia donde se encontraba Beltrán, flanqueó uno de los costados buscando tenerlo en rango de tiro sin tener que acercarse a este.

Al igual que el cosechador, Beltrán no se quedó quieto, sino que se movió hacia un costado, apuntando su mano hacia el cosechador.

Ambos se quedaron viéndose frente a frente desde una distancia considerable.

El cosechador era audaz, pues desde aquel ángulo, aun si Beltrán provocaba una chispa, esta no llegaría hasta su posición.

El cosechador se encontraba no muy lejos del cuerpo del primer cosechador que Beltrán había “asesinado”.

Ambos se escucharon y apuntaron.

El cosechador llevó su dedo hacia el gatillo de la ballesta, ejerciendo la leve presión necesaria.

…

—¿Estás diciendo que nos encontramos en la última parte del almacén?

Reunidos en el centro de la extensa y casi infinita habitación, Bela, Emet, Jozh y Valar escucharon las palabras de Daenerys, quien les había revelado el porqué este supuesto almacén no parecía tener nada más que estatuas.

Se encontraban en su final.

—Este sitio funcionaba más como un punto de reunión para muchos individuos, ya sea por adoración o simplemente debido a que era el sitio más extensamente abierto en todo el lugar.

—Está bien, entiendo eso, pero ¿cómo sabes que estamos en su parte más baja? Digo, podría ser la única habitación en todo este sitio y ni siquiera podemos ver el techo—. Replicó Jozh.

Daenerys sonrió, observando en dirección a Emet.

—Es simple, presten atención.

Daenerys tomó algo de entre sus bolsillos, un yesquero con un polvo inflamable, haciendo que Jozh y Valar se preocuparan.

—Como deben de saber, al estar en un espacio cerrado, el aire solo viene de una dirección, el fuego consume aire. Dime, Emet, cuando trabajabas en la mina, ¿qué solía pasar cuando se creaba una chispa o algo se prendía fuego?

Emet, ahora con un poco más de color, se mantuvo callado unos instantes, recordando el pasado.

—Grandes llamaradas surgían, la concentración de humo y poco aire a veces hacía que todo explotara.

Rápidamente, Valar habló, notablemente nervioso.

—Ese humo que dices son gases inflamables, en un espacio cerrado puede inclusive ocasionar explosiones de polvo, muy potentes y peligrosas. Así que Daenerys, yo que tú me cuida-

Daenerys no dejó que Valar terminara, arrojando el polvo y utilizando el yesquero.

Para vista de todos, una gran llamarada surgió, esta se expandió directo hacia el polvo, haciendo que Jozh y Valar se tiraran al suelo.

Al contrario, Bela miró paralizada la llamarada, mientras que Emet mantuvo la calma, confiando en el criterio de la líder de su grupo.

La llamarada amenazó con expandirse, quemándolos en el proceso, pero no sucedió.

Al contrario, el fuego se expandió hacia arriba, revelando un techo alto, el cual antes fue imperceptible para ellos, la llamarada fue succionada por viejas grietas, desapareciendo tras varios segundos.

Emet no dudó en sonreír, siendo el primero en entender a lo que Daenerys se refería.

—¡Ya lo entendí! Esas son salidas de aire ¿no? lo que significa que hay ráfagas de viento más arriba nuestro.

Daenerys le sonrió a Emet, agradecida de que confiara en ella, pues con sus cualidades físicas hubiese sido totalmente capaz de detenerla.

Daenerys habría teorizado aquello tras observar el polvo moverse en conjunto con las pequeñas nubes de vapor en su aliento.

Tenía cierta experiencia en ello, pero realmente nada aseguraba que aquello fuese lo que ella pensaba.

Y aún así habló con seguridad, necesitabas mantener la moral alta del grupo.

—¡Sí! Eso significa que arriba nuestro hay algún conducto de aire, ¡una salida! Además, si construyeron este “almacén” cuando ya existía el drenaje, eso significa que probablemente lo hicieron desde arriba hacia abajo. Puede ser que lo que estemos buscando se encuentre más arriba.

Mientras los gemelos gimoteaban por el golpe que se habían dado al arrojarse contra el suelo, Bela pareció recuperar la compostura.

—Pero no encontramos ningún camino que nos llevara hacia el techo.

Daenerys asintió.

—Las grietas en el techo probablemente hablen más sobre el estado del sitio que nosotros, había zonas con varios escombros apilados, probablemente sean parte de escaleras derrumbadas. Si confirmamos que existe un lugar igual de amplio, entonces podremos adentrarnos. No tenemos tanto polvo para hacer llamaradas, por lo que tendremos que ingeniar cómo encontrar esa entrada en el menor tiempo posible.

Con ello, el pequeño grupo tuvo que encontrar las zonas con más acumulación de escombros, revisándolos y así confirmar que se trataban de estructuras como escaleras.

Debido a que el tiempo apremiaba, se dividieron en 3 grupos, utilizando la visión en la oscuridad de Bela y Emet como la fuente de luz base para formarlos.

Con ello, dieron inicio a la búsqueda del conducto que los sacaría de allí y los llevaría a su recompensa.

…

Crash.

El cosechador observó su mano.

Aún incapaz de ver, pudo sentir la carencia de peso donde debería estar la ballesta y brazo entero.

Un gran agujero se había formado desde su hombro hasta su cadera, haciendo que su torso fuese incapaz de sostener su propio peso.

Sus costillas laterales, cadera y parte de su columna habían sido atravesadas por completo, haciéndolo tambalearse antes de caer.

Beltrán sintió un escalofrío.

Había funcionado.

«Así que aún puede percibir la luz debajo del agua.»

Beltrán había decidido en probar algo simple, utilizando el cuerpo del primer cosechador asesinado, antes de que llegaran los otros cosechadores, había puesto un velo ilusorio sobre la daga en una zona pequeña, tapando con su mano la misma antes de que la luz se escapara.

Al no filtrarse la luz, no pareció haber riesgo de ser atacado, supo que los cosechadores no sospecharían sobre la daga arrojada inútilmente.

Aunque hubiese preferido “matar” a ambos cosechadores no tuvo otra opción más que deshacer la ilusión y dejar que las particular hiciesen lo suyo.

Con el cosechador en la posición adecuada, Beltrán esperó que aún con el agua de por medio la luz fuese suficiente.

Decidió correr el riesgo.

Ahora solo quedaba un cosechador.

Beltrán volvió su atención hacia el restante.

Sin embargo, fue incapaz de sentirlo.

Ya no se encontraba donde antes.

Splash.

Un chapoteo al costado de Beltrán delató que ahora se encontraba junto a él.

Un puñetazo fue descargado contra la mejilla de Beltrán, haciéndolo estamparse contra la pared de piedra sólida. Todo dio vueltas mientras se aferró a la pared para no caer.

Sin embargo, el cosechador no se detuvo.

Un rodillazo conectado directamente al abdomen de Beltrán, haciéndolo perder el aire, agachándose por instinto, justo antes de escuchar el ruido de una daga cortando el aire y apuntando contra su espalda ahora expuesta.

Quería matarlo.

Sin tiempo para realizar sigilos, Beltrán avanzó, aprovechándose de ya estar encorvado buscó chocar su hombro contra el abdomen o cadera del cosechador.

Escucho el ruido al golpear contra la armadura del cosechador, las anillas emitieron un tintineo ante el choque que, no causó daño alguno.

Por inercia, la daga no logró atravesar ni dar un golpe sólido contra Beltrán, sin embargo, sí logró cortar parte del costado de su espalda baja.

Beltrán, aún algo aturdido, aplicó toda la fuerza que su pequeño cuerpo le permitía, buscando aunque sea mover un paso hacia atrás al cosechador.

Pero este no cedió, al contrario, envolvió su brazo alrededor del torso de Beltrán, aferrándose con fuerza a este.

Arrojó a Beltrán como si fuese un muñeco, Beltrán fue incapaz de oponer resistencia.

El cosechador era mucho más fuerte de lo que Beltrán había estimado.

Splash

Beltrán cayó de costado, justo al lado del cadáver del último cosechador asesinado.

Aunque intentó ponerse de pie, su pantorrilla lastimada le hizo reaccionar una fracción de segundo más tarde de lo que estimó.

El cosechador, con una asombrosa velocidad, pateó el abdomen de Beltrán, haciéndolo rodar por el suelo y casi vomitar.

—Blasfemar contra la mariposa.

El cosechador habló, mientras Beltrán se empujó a un costado, rodando y evitando la daga de este mismo, la cual golpeó el lugar en el que anteriormente se encontraba.

—Predicar la luz delante nuestra.

Beltrán intentó huir arrastrándose, sin embargo, el cosechador fue más veloz, atrapando su tobillo con una mano, y arrastrándolo, no dudó en pisar una de sus manos con fuerza.

Crack

—Agh—. Beltrán ahogó un grito de dolor.

Sintió cómo sus huesos se partían.

El cosechador no se detuvo, alzándolo lo estampó contra el suelo con aún más fuerza.

Las costillas de Beltrán parecieron querer ceder y probablemente, de no poseer una senda, aquel hubiese sido el caso.

Aquellos poseedores de senda tenían una vitalidad mucho mayor a la de otros individuos, esto solo se veía mejorado al tratarse de una senda especial como la de Beltrán.

Y sin embargo, sin conductos interiores para poder potenciar su cuerpo, fue incapaz de defenderse del cosechador, quien probablemente poseía una senda común.

La edad, las complexiones y el hecho de que la senda común del cosechador le permitiese tener conductos internos, le hizo tan impotente como un guijarro ante la fuerza de un ariete.

Sin trucos, ni juegos o preparativos suficientes, estaba a su merced.

El cosechador observó cómo Beltrán apenas pudo moverse, sus brazos no respondieron con la suficiente fuerza para alzarlo, y apenas pareció consciente.

El cosechador avanzó hacia él.

Lo peor de tener sentidos tan agudos es que Beltrán pudo escuchar cada chapoteo, saber la distancia a la que se encontraba de él.

Y no poder hacer nada.

El cosechador lo pateó nuevamente, obligándolo a quedar boca arriba.

Dejó caer su peso sobre Beltrán, hundiendo sus manos alrededor del cuello de este.

—Un blasfemo como tú no merece ser envuelto alrededor de las alas de nuestra mariposa.

Beltrán en la oscuridad observó aquellos dos ojos verdes.

¿Acaso sería lo último que vería?

Jadeó, intentando pensar en alguna alternativa o plan.

Alguna contingencia o forma de aprovechar su mente para salvarse de aquello.

Sin embargo, no hubo nada.

Su visión empezó a ponerse borrosa y su fuerza empezó a abandonar su cuerpo, conforme el cosechador apretó aún con más fuerza contra su cuello.

—Estarás ciego, inmóvil y colgado, serás expuesto como prueba de aquellos quienes osan jurar ante el aberrante destello.

Aunque intentase realizar un sigilo; una de sus manos estaba rota, era incapaz de realizar los símbolos adecuados para un sigilo, aunque fue capaz de hacer un sigilo con una sola mano, tomaba demasiado tiempo y por si fuese poco, no tenía aire, siendo incapaz de emitir las palabras requeridas.

Además, Beltrán requería disponer de ambas manos para hacerlo en el menor tiempo posible.

Allí, Beltrán apretó los puños.

Cerró su boca con tanta fuerza que sintió que sus dientes se partirían.

No se encontraba desprovisto de opciones.

Aún había una cosa que podía hacer.

Beltrán rememoró aquella ocasión en la que Simone le había explicado la diferencia entre un sigilo y un conjuro.

Simone era definitivamente un prodigio, capaz de realizar sigilos con una sola mano.

En aquel momento, le hizo demostración de lo mismo, realizando en una fracción de segundo un sigilo que llamó “iluminar.”

Beltrán no dudó en mover sus dedos, sin emitir palabra al igual que Simone.

Beltrán se presionó a sí mismo, teniendo todo que perder en el proceso, sin embargo, ¿existía alguna alternativa? Lo dudaba.

Con la desesperación de alguien a punto de morir, Beltrán movió sus dedos, mientras perdía en conocimiento.

Sus ojos se cerraron observando las luces verdes que conformaban los ojos del cosechador.

Y su mano terminó de moverse.

Oscuridad.

.

.

.

La puerta.

La puerta.

LA PUERTA.

NO ABRAS LA PUERTA.

EL GRAN TRONO.

.

.

.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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