EL ÚLTIMO SOLDADO DEL SISTEMA - Capítulo 19
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19: EL LEGADO DE LOS PRIMEROS PORTADORES 19: EL LEGADO DE LOS PRIMEROS PORTADORES CAPÍTULO 9: EL LEGADO DE LOS PRIMEROS PORTADORES El viaje hacia los planetas olvidados había revelado más secretos de los que el equipo jamás había imaginado.
Las naves aliadas se encontraban ahora orbitando el tercer planeta del sistema designado como “Refugio”, donde los Guardianes del Vacío habían establecido su base ancestral.
La superficie del mundo mostraba ciudades enterradas bajo capas de tierra y energía, testimonio de una civilización que había florecido millones de años antes.
—Los escaneos están revelando estructuras que datan de antes incluso que Los Antiguos —anunció Lyra, mientras ajustaba sus instrumentos de análisis en la cabina de la nave—.
Estos planetas no solo eran un refugio, sino el origen mismo de los sistemas naturales en nuestro universo.
Zephyr había estado trabajando sin descanso en sus equipos, conectándose a las redes ancestrales que aún funcionaban en el subsuelo del planeta: —¡Esto es increíble!
—exclamó, sus gafas parpadeando con luces de múltiples colores—.
He conseguido acceder a los registros más antiguos que hemos encontrado hasta ahora.
Hablan de los “Primeros Portadores” —seres que unieron sus energías para dar forma a los mundos tal como los conocemos hoy.
Kael se acercó a la pantalla principal, donde se mostraban grabaciones holográficas de figuras con energías de todos los tonos imaginables, trabajando en armonía para construir estructuras que parecían desafiar las leyes de la física: —Nivel 10 alcanzado.
Capacidad nueva: Acceso al Legado Ancestral.
La voz en su mente resonó con fuerza, y de repente Kael sintió cómo fragmentos de memoria no suyos comenzaban a fluir en su conciencia: imágenes de mundos siendo creados, de razas trabajando juntas, de un universo donde la sinergia entre seres sintientes era la base de todo.
—Tao, ¿sientes lo mismo?
—preguntó Kael, mirando a su compañero.
Tao asintió, su energía verde brillando con una claridad nueva: —Sí…
veo cosas que no debería conocer.
Saber cómo estos mundos fueron construidos, cómo cada raza tenía un propósito único en el gran diseño del cosmos.
Mientras tanto, Marcus y su grupo habían descendido a la superficie del planeta, explorando las ciudades enterradas.
Sus comunicadores transmitían imágenes de salas gigantes con murales que representaban la historia de los Primeros Portadores: —Estos murales cuentan cómo las razas se unieron para enfrentar una amenaza aún mayor que Los Antiguos —informó Marcus desde la superficie—.
Hablan de “Las Sombras del Más Allá” —entidades que consumen la energía de los mundos enteros sin dejar rastro.
Grog y su equipo se encontraban en el centro de la ciudad ancestral, donde un dispositivo gigante de cristal y metal parecía esperar ser activado: —Este debe ser el núcleo central de todo el sistema —dijo Grog, mientras su energía rojiza interactuaba con la estructura—.
Parece estar esperando que alguien conozca la forma de encenderlo.
Lyra se unió a ellos en la superficie, llevando consigo los datos que Zephyr había recolectado: —Los registros dicen que solo aquellos que han alcanzado la sinergia completa entre todas las razas pueden activarlo —explicó, analizando los símbolos grabados en las paredes—.
Necesitamos que Kael, Tao y los líderes de los Guardianes del Vacío trabajemos juntos en esto.
En la nave principal, los líderes de los Guardianes se reunían con Kael, Tao y Xerxes —el ex-Arquitecto Principal— para discutir el camino a seguir: —Nuestros antepasados sabían que las Sombras volverían —dijo Alara, la líder de los Guardianes, su piel de tonos cambiantes reflejando la luz de las pantallas—.
Por eso construyeron estos refugios, por eso dejaron el legado de los sistemas naturales.
Ellos sabían que solo la unión de todas las razas podría detener lo que viene.
—¿Y cuándo vendrán?
—preguntó Nova, que coordinaba las comunicaciones con todas las colonias aliadas—.
¿Tenemos tiempo para prepararnos?
Xerxes había estado revisando los datos con los científicos arquitectos que se habían unido a la causa: —Según los cálculos ancestrales, las Sombras llegarán a nuestro sector del universo en aproximadamente seis meses —respondió con seriedad—.
Ese es el tiempo que tenemos para reunir a todas las razas sintientes, activar los dispositivos de protección y preparar la defensa final.
Zephyr interrumpió la reunión con una notificación urgente en su portátil: —¡He recibido señales de otros sistemas olvidados!
—anunció con emoción—.
Hay más planetas como este, más razas que han estado esperando el regreso de los portadores.
Desde las colonias Alpha 7 hasta los confines del brazo de Orión, cientos de mundos están respondiendo a nuestra señal.
Kael se puso de pie, sintiendo cómo la energía de todos los presentes se unía en un flujo constante: —Entonces el plan es claro.
Primero, activaremos este núcleo ancestral para entender mejor qué estamos enfrentando.
Segundo, enviaremos equipos a todos los planetas olvidados para reunir a las razas aliadas.
Tercero, construiremos una red de defensa unificada que cubra todo el sector conocido.
Y cuarto…
prepararemos a todas las razas para lo que viene.
Los Guardianes asintieron, mientras sus energías comenzaban a fluir en armonía con las de los portadores humanos: —Nuestros antepasados dejaron esto para nosotros —dijo Alara—.
Ahora es nuestro turno de cumplir con el legado que nos fue entregado.
El equipo se preparó para descender a la cámara central del núcleo ancestral.
Kael, Tao, Alara, Xerxes y los líderes de los demás grupos portadores se colocaron en círculo alrededor del dispositivo gigante.
Sus manos se unieron en el centro, y las energías de todos los colores imaginables comenzaron a fluir hacia el cristal central.
—Sinergia Ancestral Alcanzada —anunció la voz unificada en sus mentes—.
El legado se revelará.
El dispositivo comenzó a brillar con una luz intensa, proyectando hologramas que mostraban el universo tal como era antes de la llegada de Los Antiguos: razas de todas formas y tamaños trabajando juntas, construyendo mundos, explorando los confines del espacio-tiempo, viviendo en armonía.
Pero luego las imágenes cambiaron, mostrando cómo las Sombras habían llegado por primera vez: entidades de oscuridad pura que se deslizaban entre dimensiones, consumiendo estrellas, planetas y civilizaciones enteras sin dejar rastro.
Los Primeros Portadores habían unido sus fuerzas para detenerlas, sacrificando gran parte de su poder para confinarlas en los límites del universo conocido.
—Ellos no pudieron destruirlas —explicó Alara, mientras las imágenes continuaban—.
Solo pudieron retrasarlas.
Ahora es nuestro turno de terminar lo que ellos comenzaron.
Mientras el núcleo ancestral revelaba sus secretos, las comunicaciones de toda la flota comenzaban a llenarse de señales: portadores de todas las colonias, razas que habían estado ocultas durante milenios, científicos y soldados dispuestos a unirse a la causa.
—Ya somos más de cinco mil portadores unidos —informó Zephyr, mientras actualizaba los datos en tiempo real—.
Y cada hora que pasa se unen más.
Las colonias están preparando sus flotas, los científicos están trabajando en nuevas tecnologías de defensa, y los líderes de las razas están acordando los términos de la alianza definitiva.
Kael miró a través de la ventana de la nave, hacia los planetas que se extendían a su alrededor y las estrellas que brillaban en el infinito.
Sabía que los próximos meses serían los más difíciles de todas sus vidas, que habría sacrificios y pérdidas, que el camino estaría lleno de desafíos que ni siquiera podían imaginar.
Pero también sabía que esta vez eran millones los que luchaban por el mismo objetivo.
Que las razas que alguna vez se habían enfrentado ahora trabajaban juntas.
Que el legado de los Primeros Portadores estaba vivo en cada uno de ellos.
—El camino será largo —dijo Kael en voz alta, dirigiéndose a todos los presentes—.
Habrá momentos en los que parecerá que todo está perdido.
Pero nunca olviden esto: nosotros no somos solo una raza, o un grupo, o un ejército.
Somos la unión de todas las fuerzas del universo que creen en la cooperación, en la paz y en el derecho de cada ser sintiente a vivir su propia vida.
El equipo se preparó para regresar a las colonias, llevando consigo el conocimiento ancestral y la determinación de enfrentar lo que viniera.
Las naves se alinearon en formación, listas para llevar la noticia a todos los rincones del universo conocido.
El legado de los Primeros Portadores había despertado.
Y la verdadera batalla por la supervivencia del cosmos estaba a punto de comenzar.
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