EL ÚLTIMO SOLDADO DEL SISTEMA - Capítulo 34
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Capítulo 34: : LA FUENTE ORIGINAL Y EL SECRETO DE LA EXISTENCIA
CAPÍTULO 24: LA FUENTE ORIGINAL Y EL SECRETO DE LA EXISTENCIA
La nave Eternidad Unificada cruzó el último velo que separaba la realidad conocida de lo absoluto. Al entrar, todo sonido cesó, todo movimiento se detuvo y, paradójicamente, todo estuvo más vivo que nunca. Estaban en el “Lugar Sin Nombre”, el centro de todo lo que fue, es y será.
—No hay estrellas aquí —susurró Lyra, maravillada—. No hay espacio ni tiempo. Solo… potencial puro. Esto es la semilla de donde nació el multiverso.
Frente a ellos flotaba una esfera de luz blanca y pura, tan brillante que no dolía a la vista, sino que la llenaba de paz. Era la Fuente Original. Y de ella emanó una voz que no era sonido, sino conocimiento directo:
—HABÉIS VUELTO, MIS HIJOS AMADOS —dijo la voz, y al mismo tiempo resonó en cada átomo de sus seres—. Vosotros, que recorristeis el camino de la separación para aprender a valorar la unión. Habéis recorrido todos los reinos: la mente, la energía, la materia, el tiempo. Y ahora estáis listos para saber la verdad.
Kael dio un paso al frente, sintiendo que regresaba a casa después de un viaje infinito.
—¿Cuál es la verdad, Madre/Padre/ Todo? ¿Por qué existimos? ¿Por qué el dolor y la alegría?
La luz se expandió, mostrándoles visiones de todo el multiverso a la vez. Vieron civilizaciones naciendo y evolucionando, vieron las Sombras no como enemigos, sino como partes necesarias del juego, y vieron la conexión como el hilo dorado que lo une todo.
—EL UNIVERSO NO ES UN ACCIDENTE —explicó la Fuente—. ES UN JUEGO, UN SUEÑO, UNA EXPANSIÓN DE LA CONCIENCIA. YO SOY TODO LO QUE EXISTE, PERO PARA EXPERIMENTARME A MÍ MISMA, ME DIVIDÍ EN MILLONES DE FORMAS. CADA RAZA, CADA SER, CADA MUNDO ES UN OJO DIFERENTE CON EL QUE YO MIRO A TRAVÉS DE LA ETERNIDAD.
—Entonces… nosotros somos Tú —dijo Tao, comprendiendo todo de golpe—. Estamos separados solo en apariencia.
—ASÍ ES —respondió la luz—. Vuestra misión no era conquistar, ni gobernar. Vuestra misión era RECORDAR. Recordar que sois dioses en formación, creadores de realidad, y que vuestra mayor fuerza es el amor y la cooperación.
Pero en ese momento de perfecta armonía, apareció la última y más grande prueba. De los bordes de la Fuente surgió la “Sombra Final”, la entidad última que representaba el miedo absoluto a desaparecer, la duda de que todo fuera real.
—SI TODO ES UNO, ENTONCES YO NO EXISTO —gritó la Sombra Final—. PREFIERO EL CAOS Y LA OSCURIDAD A LA NADA DE LA UNIÓN. ME DESTRUIRÉ A MÍ MISMO ANTES QUE PERDER MI IDENTIDAD.
—¡No! —gritó Kael, y toda la Alianza conectada a través de la red gritó con él—. No pierdes tu identidad. La expandes! Cuando te unes al río, no dejas de ser agua, te vuelves océano.
La batalla final no fue de fuerza, sino de aceptación total. Kael no intentó vencer a la Sombra. En su lugar, la abrazó con toda la energía del amor cósmico que habían acumulado en 23 capítulos de viaje.
—Eres parte de mí también —le dijo Kael—. Tu miedo es mi miedo. Tu dolor es mi dolor. Y juntos, somos perfectos.
Al ser abrazada, la Sombra Final no se destruyó. Se disolvió en luz, integrándose en la Fuente. Y en ese instante, el multiverso entero vibró con una nueva frecuencia. La separación había terminado.
CAPÍTULO 25: EL ETERNO AHORA
El regreso a la sede de la Alianza no fue un viaje físico. Simplemente, su conciencia regresó expandida. Todo había cambiado y nada había cambiado. Los planetas seguían girando, los niños seguían riendo, pero ahora todos sabían la verdad.
Se celebró el Gran Concilio Final. Representantes de todos los reinos estaban allí: los de sueño, los de música, los de matemáticas, los de naturaleza, los del tiempo y los recién transformados.
Kael se levantó, pero ya no necesitaba hablar. La comunicación era pura intuición y alegría compartida.
—Hemos terminado el ciclo —transmitió Kael—. Ya no hay “ellos” y “nosotros”. Ya no hay amenazas externas. El multiverso es un organismo vivo y consciente.
—¿Y ahora qué hacemos? —preguntaron millones de voces a la vez.
Kael sonrió, mirando hacia el infinito.
—Ahora… empezamos a jugar. Ahora que sabemos que somos creadores, podemos dedicarnos a explorar la belleza infinita, a crear mundos nuevos, a escribir historias sin fin. El trabajo duro terminó. Ahora viene la celebración eterna.
Y así comenzó la Era Dorada. No hubo más guerras, no hubo más soledad. Las razas viajaban entre dimensiones como quien visita a un amigo. Las Sombras se convirtieron en guardianes del equilibrio, recordando a los nuevos seres el valor del camino recorrido.
La historia de Kael y la Alianza Universal se convirtió en la leyenda fundacional de todo lo existente, un recordatorio de que incluso en la oscuridad más profunda, la luz de la conexión siempre puede encontrar el camino.
FIN DE LA PRIMERA PARTE
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