EL ÚLTIMO SOLDADO DEL SISTEMA - Capítulo 9
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9: EL ASALTO A LA BASE ORBITAL 9: EL ASALTO A LA BASE ORBITAL CAPÍTULO 9: EL ASALTO A LA BASE ORBITAL El día de la misión llegó con un cielo despejado sobre la Colonia Gamma 7.
Las tres naves modificadas estaban listas en el hangar secreto, con los voluntarios listos y equipados.
—Todos los grupos aliados están en posición —informó Zephyr desde la cabina de comando de la nave principal—.
Los portadores de las colonias Delta 9, Epsilon 3 y Theta 6 llegarán en exactamente cinco minutos.
La ventana de los escudos débiles empieza en dos minutos.
—Mantengan la formación —ordenó Kael, mientras se colocaba junto a Tao y Lyra en la cabina de ataque—.
Marcus, tu grupo va primero.
La nave despegó junto con las otras dos, acelerando hacia el espacio.
A medida que se acercaban a la base orbital, pudieron ver su forma gigante y oscura flotando en el vacío, con luces azules que parpadeaban en su superficie.
—Escudos débiles en el sector 7 —anunció el sistema de la nave—.
Tiempo de paso: 10 minutos exactos.
—Avanzen —ordenó Marcus desde su nave—.
Grupo Uno, vamos por el hangar.
Las naves penetraron a través de la brecha en los escudos antes de que se cerraran de nuevo.
Dentro de la base, los alarmas empezaron a sonar con fuerza.
—Intrusión detectada —sonó la voz metálica de los Arquitectos por todo el complejo—.
Todos los sistemas de defensa activados.
Eliminar a los intrusos.
La nave de Marcus aterrizó en el hangar principal, donde docenas de naves de combate estaban listas para despegar.
Los voluntarios bajaron disparando disruptores que desactivaban los sistemas de las naves enemigas.
—¡Tenemos compañía!
—gritó uno de los voluntarios, señalando a un grupo de enforzadores que llegaba corriendo.
Grog y su grupo aterrizaron en el nivel del centro de energía, encontrando una defensa aún más fuerte: soldados con sistemas de nivel 5 y turretas de energía automatizadas.
—¡Disparen a los generadores!
—ordenó Grog, mientras su sistema rojizo aumentaba su fuerza al máximo—.
Si desactivamos los generadores, las defensas caerán.
Mientras tanto, la nave de Kael aterrizó en el nivel superior, cerca de la entrada que llevaba al núcleo de control.
Al bajar, encontraron un camino despejado…
demasiado despejado.
—Cuidado —advirtió Tao, mientras su energía verde escaneaba el área—.
Hay una trampa aquí.
Justo en ese momento, las puertas se cerraron a sus espaldas y una figura apareció en el centro del pasillo.
Era el Arquitecto Principal: alto, con piel grisácea y ojos grandes y negros que parecían ver hasta el alma.
Llevaba una túnica que reflejaba las estrellas, y no tenía ningún implante visible.
—Kael Valerius, Tao —dijo con una voz que parecía provenir de todas partes—.
He estado esperando por ustedes.
Los sistemas naturales siempre han sido nuestra mayor amenaza.
—Los humanos no son vuestros esclavos —respondió Kael, mientras su energía dorada envolvía sus manos.
—Ustedes no entienden —dijo el Arquitecto Principal con calma—.
Nuestra raza está a punto de extinguirse.
Nuestros planetas se han agotado, y solo la energía de los sistemas naturales puede salvarnos.
Ustedes tienen el poder de dar vida a nuestro mundo…
o de condenarnos a morir.
—Entonces pidan ayuda, no la exijan —dijo Tao—.
La humanidad podría ayudarles si ustedes no nos hubieran oprimido durante siglos.
El Arquitecto Principal frunció el ceño, y su cuerpo empezó a envolverse en una energía azul oscura: —No hay tiempo para negociaciones.
Necesitamos su energía ahora.
Atacó con una ráfaga de energía que Kael y Tao tuvieron que bloquear con sus propios poderes.
El impacto hizo temblar el pasillo, y las paredes empezaron a agrietarse.
—Lyra, ve hacia el núcleo —gritó Kael, mientras luchaba contra el Arquitecto—.
Tao y yo nos mantenemos aquí ocupado.
Necesitas preparar el dispositivo para cuando lleguemos.
Lyra asintió y corrió hacia la puerta del final del pasillo, que se había abierto durante el combate.
Mientras tanto, los primeros portadores aliados llegaban a la base, atacando las defensas desde otros puntos y ayudando a los voluntarios.
—Los generadores están a punto de desactivarse —informó Zephyr por el comunicador—.
Grog y su grupo han logrado avanzar.
Marcus ya controla el hangar.
Estamos a punto de tener la ventaja.
El Arquitecto Principal sintió cómo las defensas de la base disminuían, y su ira aumentó: —Ustedes pagarán por esto —gritó, lanzando una ola de energía más poderosa.
Pero Kael y Tao estaban listos.
Su sinergia alcanzó su máximo nivel, y la energía dorada y verde se unieron en un rayo brillante que chocó contra el ataque del Arquitecto.
—No estamos solos —dijo Kael con determinación—.
Y nunca lo estaremos de nuevo.
En ese momento, la puerta del núcleo se abrió y Lyra apareció en la entrada: —¡Está listo!
—gritó—.
Solo necesitan activarlo.
Pero tengan cuidado: la energía será inmensa.
El Arquitecto Principal intentó avanzar hacia la puerta, pero Kael y Tao se interpusieron en su camino.
La batalla final para el futuro de dos razas había comenzado.
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