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El Vínculo de los Fragmentos: Crónica de las Bestias del Éter - Capítulo 23

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  3. Capítulo 23 - 23 Capítulo 23 Sombras Rotas y Alas de Fuga
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23: Capítulo 23: Sombras Rotas y Alas de Fuga 23: Capítulo 23: Sombras Rotas y Alas de Fuga El amanecer teñía las nubes con un rojo intenso cuando Kael, Erion y Naia descendieron de las montañas de Umbrael.

El aire se sentía más denso, como si algo los siguiera.

Rho y Kalzen gruñían bajo, mientras Zeyr revoloteaba inquieto en el cielo.

—Nos vigilan —dijo Naia, con la lanza viviente girando en su mano.

Kael asintió.

Su sombra se expandió alrededor del grupo, buscando presencias ocultas.

—Es el mismo Heraldo… —murmuró Rho—.

Quiere terminar lo que empezó.

Una carcajada distorsionada resonó entre los riscos.

De una grieta oscura emergió la figura alta y delgada del Heraldo del Vacío, cubierto por su manto de espejos flotantes.

Su bestia, una amalgama de lobo y águila, lo seguía con alas rotas pero aún mortales.

—Pensé que Umbrael los consumiría —dijo el Heraldo, con su voz múltiple—.

Pero veo que salieron… más brillantes.

Perfecto.

Así será más placentero romperlos.

Kael apretó la empuñadura de su espada.

Erion hizo girar su lanza ardiente, y Naia extendió la suya, flotando apenas sobre el suelo.

—Esta vez no huiremos —dijo Kael con firmeza—.

Esta vez… terminamos contigo.

El Heraldo extendió sus manos y activó Vacío Gravitacional.

La tierra se elevó, formando columnas de piedra flotantes.

Sus espejos se multiplicaron, reflejando cientos de versiones del Heraldo en todas direcciones.

Pero Kael cerró los ojos, respiró hondo y activó Sombra Vinculada.

Su sombra se expandió como un mar oscuro, cubriendo el campo de batalla y revelando cuál de los reflejos era real.

—¡Allí!

—gritó, lanzándose hacia el verdadero Heraldo.

Erion y Kalzen, envueltos en Llama de Renacimiento, crearon una explosión de fuego azul que derritió varios espejos y purificó el aire corrompido del Vacío.

Naia, desde el cielo, usó Tormenta Celeste para cortar los campos gravitacionales, permitiendo que el equipo se moviera sin restricciones.

El Heraldo gruñó, sorprendido por la sincronía del ataque.

Intentó invocar Eco Invertido para crear copias de sus enemigos, pero Kael y Rho se fusionaron en un único cuerpo de sombra y cortaron la ilusión antes de que se formara.

—No somos los mismos —susurró Kael al oído del Heraldo mientras lo atravesaba con la espada viviente.

Erion lanzó su lanza que, envuelta en llamas azules, perforó el pecho del Heraldo, mientras Naia descendía desde el cielo con un torbellino que destrozó la bestia invertida.

Con un grito distorsionado, el Heraldo cayó de rodillas.

Su máscara fractal se rompió, revelando un rostro humano desgastado por la corrupción del Vacío.

—No… lo entienden… —dijo, antes de desintegrarse en cristales oscuros—.

La Fuente… no debe despertar… El silencio posterior fue breve.

Desde la grieta oscura, otras voces comenzaron a resonar.

Más Heraldos se acercaban.

El suelo tembló.

Columnas de sombra surgieron en la distancia, acercándose rápidamente.

—Vienen varios —dijo Rho—.

Si nos quedamos… moriremos aquí.

Naia alzó la vista y vio, entre las montañas del norte, un torbellino que ascendía hasta el cielo.

Entre relámpagos, la entrada flotante de la Mazmorra del Aire se abría lentamente, como si reconociera su presencia.

—¡La mazmorra!

—gritó—.

Es nuestra única salida.

Erion asintió, recogiendo su lanza.

—Entonces volaremos hacia ella… aunque tengamos que romper el cielo.

Kael extendió su sombra, formando una plataforma de éter.

Zeyr creó corrientes de viento que los impulsaron, mientras Kalzen lanzaba llamaradas para desviar los ataques de los Heraldos.

Saltaron juntos, ascendiendo entre nubes y rayos.

Detrás de ellos, los Heraldos rugieron, pero ninguno pudo alcanzarlos.

Al llegar al torbellino, la puerta de la mazmorra se cerró tras ellos con un rugido de viento.

Solo el eco de los Heraldos quedó fuera, prometiendo venganza.

La oscuridad los envolvió.

Luego, una voz antigua resonó en el interior de la mazmorra: “Bienvenidos a la Torre de los Cielos Fragmentados.

Aquí el viento juzga… y solo quien se libere de la tierra… podrá reclamar su fragmento.” Kael respiró profundamente, sintiendo la presión de la altura y el silbido del aire.

Sabía que esta prueba sería distinta a todas las anteriores.

—Ahora… —dijo Naia, con una mezcla de temor y determinación— comienza la verdadera ascensión.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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