Elarion - Vera y el lago entre los mundos - Capítulo 35
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Capítulo 35: Capítulo 35 — Nerion: El Océano de la Amnesia
Para Nerion, el paso a través de la niebla violácea no se sintió como un ataque físico, sino como una violación de su intelecto. Él, que siempre se enorgullecía de ser el ancla racional del grupo, el que procesaba cada dato y cada flujo de magia con precisión matemática, sintió de repente cómo el suelo de su lógica desaparecía.
La niebla no se transformó en un campo de batalla lleno de sangre como el de Kael, sino en algo mucho más vasto y, para él, mucho más sagrado: su propia mente. Se encontró de pie en una biblioteca infinita, una estructura de cristal y coral que se extendía bajo un océano perfectamente calmo, iluminado por una luz azulada que parecía emanar de las mismas paredes. Era el Archivo del Pensamiento, el lugar donde Nerion guardaba cada registro, cada fórmula alquímica y cada secreto sobre el linaje de la Portadora que había custodiado durante siglos.
El silencio era absoluto, pero no era el silencio de la paz, sino el de una tumba. Al acercarse a las estanterías de nácar para buscar consuelo en el saber, notó que los lomos de los libros estaban borrosos. Al abrir uno de ellos, las páginas estaban en blanco. No era simplemente que no hubiera texto; era como si la sabiduría misma hubiera sido succionada, dejando solo un rastro de moho grisáceo que olía a olvido. Los frascos de esencias que usaba para curar contenían ahora solo arena seca.
—¿Qué es esto? —preguntó Nerion, y su voz, normalmente melodiosa, resonó con una vibración hueca.
Se miró las manos y el horror lo golpeó. Sus escamas iridiscentes, esas que brillaban con luz propia, se estaban desprendiendo como costras secas. Caían al suelo como los restos de un pez varado, revelando una piel gris y marchita debajo. Sus dedos, que solían realizar movimientos quirúrgicos con la magia, estaban torpes y entumecidos.
—Estás perdiendo el hilo, pequeño príncipe —dijo una voz que parecía filtrarse a través del cristal.
Frente a él, sentado tras su mesa de estudio, apareció una versión de Nerion que le provocó una náusea profunda. Era un hombre encorvado, decrépito, con los ojos nublados por cataratas blancas. Era un erudito que había olvidado el alfabeto, un maestro que ya no entendía sus propias lecciones.
—No puede ser —negó Nerion, su mente luchando por organizar una defensa lógica—. Mi conocimiento es mi esencia. Yo soy el que entiende el flujo de Elarion.
—Ya no —se burló su reflejo decrépito—. Valthor te ha quitado la única cosa que te hacía útil para ella. ¿Qué eres ahora, Nerion? Sin tus medicinas, sin tus mapas, sin tu “sabiduría” técnica… solo eres un estorbo. Un pez fuera del agua que boquea en la orilla mientras los guerreros de verdad se encargan de la acción. Te acostaste con ella para convencerte de que eras necesario, pero en el fondo sabes que no tienes nada que ofrecerle excepto palabras vacías que ya ni siquiera recuerdas.
En ese momento, las paredes de cristal proyectaron su mayor temor: Vera estaba en el centro de una batalla, desangrándose, y lo llamaba a él.
—¡Nerion, ayúdame! ¡Sálvame! —gritaba ella.
En la pesadilla, Nerion corría hacia ella, pero su mente era un desierto. Sabía que existía una planta, un cántico, un flujo de energía que podría cerrar esa herida, pero el nombre del remedio se le escapaba como arena entre los dedos. Se quedaba allí, de pie ante ella, mirando sus manos inútiles mientras la luz de los ojos de Vera se apagaba por su culpa.
—Eres un fraude —susurró la sombra—. Morirá porque el “Príncipe del Conocimiento” resultó ser un cascarón vacío.
Nerion cayó de rodillas, rodeado por libros vacíos que ahora parecían lápidas. Empezó a llorar lágrimas de tinta negra que emponzoñaban su santuario. Estaba a punto de rendirse cuando la voz de Vera cruzó el espacio:
”…¡si prefiero morir en un sueño hermoso que vivir en tu parada de autobús gris… que así sea!”
Nerion levantó la vista. La lógica de Vera no era académica, era visceral. Ella no lo amaba por lo que sabía, sino por lo que él era para ella. El recuerdo de su piel contra la suya en la Cumbre de los Vientos fue la única verdad que no pudo ser borrada. Sin embargo, la oscuridad de Valthor seguía presionando, intentando que olvidara incluso su propio nombre mientras las estanterías de cristal empezaban a desplomarse sobre él.
Estado del Grupo:
✧ KAEL: Atrapado en el Ciclo del Fracaso (Resistencia: 20%).
✧ NERION: Atrapado en el Vacío del Olvido (Resistencia: 25%).
✧ PRÓXIMA PARADA: El instinto salvaje y traicionado de Rhydian.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com