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En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 249

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  3. Capítulo 249 - Capítulo 249: Un Nivel Más Alto
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Capítulo 249: Un Nivel Más Alto

La arrogancia. Maldita y astuta, capaz de colarse en una persona sin que ésta se dé cuenta.

Lin Bingxue creyó estar por encima de actitudes semejantes. Se llenó la boca con proclamaciones de confianza y seguridad, pero en el fondo, todo se trató de pura arrogancia.

Ella y todo su linaje aprendieron esa lección por primera vez a manos de Hao Tian. Él desafió al Clan a cambio de la mano de Lin Bingxue, y ganó.

Pero, con el tiempo, Lin Bingxue usó la fuerza, el dominio, carisma y encanto de Hao Tian para volver a esas viejas actitudes.

La Secta de la Nube Celeste creció, el poderío se multiplicó, y con ello el sentimiento de superioridad.

¿Y ahora?

En este preciso instante, Lin Bingxue se dio cuenta de lo realmente pequeña e insignificante que era su Secta, y lo patético de su supuesto poderío.

Con el cuerpo sudoroso, tanto por los nervios como el calor, la asiática hizo una reverencia al Señor del hasta ahora intrascendente, en su opinión nacida de la ignorancia, país de Kahndaq.

—Mi Señor Adam, yo, Elizabeth White, me presento en nombre de Lex Luthor— dijo la mujer occidental que la convenció de entrar en este negocio.

—Hrm— gruñó el hombre, sentado en su trono con mirada indiferente.

No sintió amenaza alguna de Lin Bingxue, o Marcus a su lado. No se impresionó por la belleza delicada de la espadachín, ni la desbordante feminidad de Elizabeth.

Después de eso, el grupo fue escoltado a un amplio Salón, donde diferentes individuos ya esperaban aislados los unos de los otros.

Lin Bingxue no reconoció a la mayoría.

—Snif, snif… Grrhm— Marcus gruñó y arrugó el rostro con disgusto. Lin Bingxue iba a cuestionar su comportamiento, cuando un ronroneo profundo llamó su atención desde arriba.

Los tres alzaron la mirada, encontrándose con una sonriente Cheetah, quien los observaba con interés y diversión.

—¿Lexy encontró otro gato? Pero que socio tan cruel~

—…

Elizabeth la ignoró y siguió caminando. Lin Bingxue la imitó, dejando a Marcus resolver el asunto por su cuenta.

Nada más bajar los escalones de piedra, la rubia se detuvo nuevamente y volvió su atención a un grupo de mercenarios.

Específicamente, al individuo con túnica que yacía en medio. Su rostro estaba oculto por la capucha, pero el logo de sus mercenarios era inconfundible: La Colmena.

—¿Todo bien?— preguntó Lin Bingxue.

Elizabeth mostró una sonrisa educada y asintió. —No te preocupes, sólo viejos conocidos a los que nunca conocí— respondió de manera enigmática.

El ambiente en el salón era extraño y ominoso. Había individuos cuya presencia incomodaba a Lin Bingxue, y otros de los que no podía sentir nada.

Máquinas, frías e inamovibles. Meta humanos, de apariencias peculiares. Mercenarios, sus posturas indicando una habilidad marcial y confianza arrolladoras.

Nadie aquí parecía simple. Ni siquiera los niños que alcanzó a ver atiborrándose de comida en la amplia mesa de piedra.

—¿En qué demonios me metí?— pensó Lin Bingxue.

**********************************

Los gruñidos bestiales de Cheetah y Marcus cesaron abruptamente. Klarion y Terra dejaron de devorar la comida. Las miradas agudas entre Caitlin, Elizabeth y el grupo de HIVE cambiaron de objetivo.

Al salón finalmente entró el Señor de Kahndaq, anfitrión de esta peculiar reunión de individuos.

Pero Black Adam no vino solo. Un hombre robusto y bien vestido le seguía, parado a su lado como un igual.

Vandal Savage miró a la pequeña multitud. A algunos los conocía personalmente, y estaba bien informado de la trayectoria de otros.

—Damas, caballeros. Me alegra ver que la mayoría de mis invitaciones fueron aceptadas— dijo, su voz profunda y formal.

Permaneció junto a Adam, en la cima de los escalones. Impuso tácitamente su superioridad respecto a los otros.

—Invitación para qué— tronó la voz de Bane, distorsionada por su máscara.

Savage sonrió. —Para tratar un problema que a muchos nos preocupa: la unión de los Héroes.

—¿Qué unión?— soltó el representante encapuchado de HIVE. —Todos los involucrados han sido vistos en sus ciudades de nuevo.

—Kuhku, tus máquinas tienen limitaciones. Ellos ya están trabajando juntos otra vez— se burló Klarion, alimentando a su gato con la comida de la mesa.

Muchas miradas se posaron en el niño. Sus palabras inquietaron a más de uno.

—Klarion habla con la verdad. Batman y Flash trabajan juntos en un proyecto desconocido, y Super Girl repentinamente se apareció en Jump City, donde hizo contacto con el mocoso Hiruko.

Están planeando algo. Y sea lo que sea, lo harán en equipo, otra vez. Si esta tendencia continúa, verán el éxito que implica semejante alianza, y la desgracia que caerá sobre nosotros. Sobre ustedes.

¿Quiénes aquí realmente afirmarían tener los medios para enfrentarse a tal alineación?— Vandal Savage miró a todos los presentes con intensidad.

Evaluó sus posturas, los microgestos. Casi todos tenían el valor de dar un paso al frente y dar una respuesta afirmativa.

Pero muy pocos saldrían bien parados. Ellos eran conscientes, él era consciente.

Burlar a un Héroe no era tarea fácil. Enfrentarse a todos a la vez era una derrota asegurada.

Un ingenio como el de Batman pondría en aprietos incluso a Savage. Flash era un objetivo casi imposible de eliminar. Super Man y Super Girl eran seres de una fuerza titánica, y sólo podían ser evadidos con juego sucio y trampas costosamente elaboradas.

De Linterna se sabía poco, y Capitán Marvel fue capaz de encarar a Black Adam.

¿Qué pasará cuando otros vigilantes y héroes sigan el ejemplo de estos individuos?

Esa era la preocupación de Savage, así como de las mentes más agudas del mundo criminal. O bueno, casi todas las mentes de este mundo.

**************************************

—¿Que quieres atacar a Lex Luthor? ¿Te has vuelto loco o algo así?— Kara fue contundente en su rechazo.

El grupo de Liam estaba a punto de partir y recién acababan de decirle a la heroína el destino, mas no las motivaciones.

Ella no necesitaba saber todo.

—Hace un tiempo, Luthor se llevó a mi rata y la desarmó por completo. No es diferente a desemembrar una persona, así que se merece una lección— dijo Liam, presentando un hilo narrativo coherente a la chica.

—Fue traumatizante— añadió Nezu.

Por supuesto que Kara dudó. —¿Venganza, de verdad?— resopló ella. —Creo que tienes una idea muy equivocada de mí.

—… A veces me pregunto si yo misma llego a ser así de intensa y fastidiosa— murmuró Ileana, montando a espaldas de Takagami.

—Sí— dijeron el Halcón y el Ninken al unísono. La bruja frunció el ceño.

Finalmente, Eto y Void abordaron a la Quimera. El ambiente con ambos seguía siendo incómodo.

Una era una recién llegada de la que no sabían nada, el otro el tipo que jugó con sus mentes y los abandonó en el peor momento.

El perdón de Ileana no bastó para que las invocaciones aceptaran a Void.

—Mocoso, manda a esta niña a la mierda y vámonos— llamó Nezu, tirando de la chaqueta de Liam insistentemente.

Kara sacó la lengua a la rata. —¿Eres un pequeñín con mucha boca, no es así?

—Pero tiene razón, Super Girl. O vienes con nosotros en silencio, o te vas a la super mierda.

Con esas palabras, Liam tomó a Nezu y saltó a espaldas de Takagami. Los propulsores del Halcón se encendieron y el grupo despegó a gran velocidad.

Kara refunfuñó, maldiciendo a Batman por encargarle tan engorrosa tarea.

—¿No tienes nada que opinar, señora Teniente?— increpó a Grifften, quien observaba la escena con una taza de café en la mano.

Ella era el elemento más discordante que Kara encontró en este lugar.

Serena y ligeramente divertida, Audrey tomó un sorbo antes de responderle.

—Eres una ciudadana, yo una oficial. Por el poder que me otorga el Estado, la Ley y esta Nación de la que formas parte, considero el servicio de ese joven y sus compañeros como algo positivo para la sociedad. De lo contrario, los arrestaría a todos, incluyéndote.

Tu labor para con el mundo se aprecia, Super Girl, pero no olvides que tu autoridad es inexistente. Nunca cruces los límites— aconsejó la Teniente antes de entrar a la casa.

Kara suspiró y alzó el vuelo, alcanzando a la bestia voladora en segundos.

No tenía más remedio que seguirlos, para bien o para mal.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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