En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 248
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Capítulo 248: Guardiana
—¿¡Cómo que se fue!?— Kara estaba atónita, y muy exasperada. —¡Dime dónde está, de inmediato!
El perro monstruoso que le dio la noticia masticaba un hueso enorme, mirándola con la expresión más estúpida que un animal enmascarado podría tener.
¿Por qué siquiera usaba máscara?
—Mhg, mhg, mhg…
—…
—…Mgh, mgh
—¡¡PARA YA!!— explotó la kryptoniana. Arrebató el hueso de las fauces de Dojin y lo arrojó al otro lado de la ciudad con desdén.
—¡Vanessa!— chilló el Ninken, saliendo disparado tras su… Lo que sea.
Eto, que observaba la interacción desde un lado, negó con la cabeza en señal de desaprobación. —¿Cómo pudiste hacerle eso a Vanessa? Para ser una alienígena santurrona, tratas muy mal a las criaturas no humanas. Debería darte vergüenza.
Kara se cruzó de brazos con el ceño fruncido. Ni se molestó en señalar que las criaturas en cuestión la han estado tratando con indiferencia y desdén desde el principio.
Era obvio que su presencia estaba lejos de ser bienvenida por aquí, y el sentimiento era mutuo.
Pero ella no vino a jugar, ni hacer amigos.
—Escucha, no sé qué tipo de relación tienes con Liam, pero si te importa un mínimo su seguridad, debes decirme dónde encontrarlo. Este asunto es serio.
—Ngh, siempre es un asunto serio. Ya estás cansándome también, pero tendrás que esperar su regreso— dijo Eto con una gemido.
La mujer le dio la espalda a Kara y se adentró en la enorme propiedad que Dojin custodiaba hasta hace un momento.
—Pero hazlo en la calle. No tengo la autoridad para meter malvivientes a la casa.
Kara la fulminó con la mirada hasta que la puerta se cerró. Decidió ir a confrontar a los dirigentes de la ciudad sobre qué diablos estaba sucediendo por aquí.
******************************
Ciertamente Liam no estaba en Jump City, pero tampoco se había marchado a tan sólo un par de semanas de regresar.
La idea original antes de los eventos en Gotham y toda la basura de transmigrantes y reencarnados era irse de viaje. No por placer, sino para la siguiente fase de su crecimiento: Jormündgandr y el chakra Bijū.
Sí, la Quimera finalmente absorbió la energía, pero al igual que Liam y cualquier otro Jinchūriki a medias, como el Sora exclusivo del Anime, ese chakra no era muy amable con ellos.
Las modificaciones de Jorm tenían como objetivo adaptarse a la corrosividad. Antes de, y durante, la pelea en Gotham, este proceso no había finalizado.
Así como Liam sufría quemaduras en su carne al movilizar esa energía, Jorm se encontraba en un perpetuo estado de destrucción y reparación interna. La estabilidad no se alcanzó hasta hace un par de días.
Con la Quimera curada, era el turno de Liam para sufrir una condición parecida.
—¿Y cuánto tiempo vas a estar así?— preguntó Ileana, curiosa y extrañamente entusiasta. Ya no estaba en silla de ruedas.
Con el shinobi al alcance de la mano, su recuperación fue casi milagrosa.
—Un p-par de horas más— tartamudeó Liam, bañado en sudor sobre una roca al aire libre.
La zona carecía de civilización y podía verse a cualquiera acercarse desde kilómetros. Aquí no sería tomado por sorpresa.
Sus músculos sufrían contracciones involuntarias, el torso desnudo y marcado brillaba en toda su pálida extensión, con símbolos escritos sobre su carne de arriba a abajo.
Un picor insoportable amenazaba con hacerlo orinar allí mismo, debajo de su piel, en sus ojos, en la garganta y hasta la ingle.
Antes sólo extraía chakra Bijū para un Jutsu. Brevemente para protegerse con el manto carmesí.
Ahora lo movilizaba en su interior, a través de las vías, en conjunto con el suyo propio.
Y dolía muchísimo.
—Sistema maldito. ¿No podías ser como el de esas historias que prometían malos Sistemas, pero al final resultaban ser los mejores?— acusó internamente, buscando cualquier distracción para no detener el entrenamiento.
Bárbaro, pero efectivo. Este método era el que le daría resultados más rápido. Y tenía que darse prisa.
{-No-}
Liam fingió no escuchar eso.
—¿Ugh, yo tendré que pasar por lo mismo cuando encontremos a ese sujeto?— Ileana frunció los labios.
Aunque disfrutaba de buena gana ver, y olfatear en secreto, a Liam empapado en sudor, no deseaba verse en un estado similar.
—N-no lo sé. Puede que Nezu consiga hacerlo indoloro— señaló Liam.
Un par de horas más tarde, la sesión finalmente culminó y un agotado shinobi se echó sobre la roca, jadeando con los ojos humedecidos y enrojecidos.
Sentía cada rincón del cuerpo estimulado y quemado, hinchado de poder a un punto que era doloroso.
En ese momento, la Figura de Takagami entró en su campo de visión, descendiendo a gran velocidad.
Batió sus alas con fuerza, deteniéndose lo suficiente como para no echarle una montaña de polvo encima a su Amo.
—Maestro, tenemos visita— anunció.
Liam le dedicó una larga mirada antes de contestar. —¿Hostil? ¿Desconocido? ¿Amigo? Si vienen a partirnos la cara, les estás ayudando— reprendió a su Quimera.
—Es que no sé cómo clasificarla— dijo Takagami.
Finalmente, la visita en cuestión los alcanzó en un borrón de movimiento, justo por encima de Liam y debajo de Takagami. La abrupta desaceleración levantó una pequeña tormenta de polvo que enterró al shinobi.
Kara Zor-El, Super Girl, se cruzó de brazos en el aire, su ceño fruncido y la mirada penetrante. No parecía muy feliz.
—Saludos, señori—
—Piérdete— interrumpió Kara, sin siquiera dedicarle una mirada a Takagami. El Halcón se retiró sin replicar. —Y tú, levántate. Tenemos que hablar— se dirigió al inmóvil shinobi.
—Llévate esa actitud de mierda a otro lado. No tengo nada que hablar contigo— Liam se incorporó con dificultad, sacudiéndose la tierra de encima.
Kara descendió lentamente hasta pararse frente a él. Todavía era más alta, y ridículamente más fuerte.
No había edificios, ni alcantarillas, ni personas. Liam estaba en desventaja.
O eso pensaba Super Girl.
—Clark y los demás no pretenden obligarte a hablar, pero yo no creo que tú no sepas nada de quién, o quiénes, te persiguen.
El shinobi no contestó de inmediato. Sacó sus habituales vendas de algún lugar que Kara no identificó y las hizo moverse por cuenta propia, envolviéndolo.
Se sentía desnudo sin esas cosas.
—Pues si lo supiera, a ti no te lo diría. Tenlo por seguro— argumentó.
—¿De verdad? Quizás considere, como la encargada de proteger tu pálido trasero, que estás más seguro en una prisión federal. Tú decides— insinuó Kara.
—¿De dónde proviene esta hostilidad? Si no me falla la memoria, tú fuiste la imbécil que me atacó primero. ¿Dónde estaba tu super oído entonces?
Aunque ninguno alzaba la voz, la tensión era palpable. El diálogo se desvió a acusaciones, y después a críticas sobre la trayectoria de cada uno.
Liam seguía sin saber por qué ella lo detestaba tanto. Tuvieron un único encuentro desafortunado, pero eso no era motivo para odiar a alguien. ¿O sí?
—¡Suficiente, no toleraré tus evasivas mientras haya vidas en riesgo!— escupió Super Girl, sujetando a Liam del brazo. La presión aumentó gradualmente. —¿Sabes cuántas personas murieron por esa mujer? ¿Y tú dónde estabas?
¡Te perseguían, te querían a ti, pero te escondiste mientras miles de inocentes pagaban las consecuencias de tu cobardía. Ahora nosotros debemos lidiar con el desastre que, hasta donde sabemos, tú provocaste, así que sí es mi maldito problema y tú vas a decirme la verdad, te guste o no!— Kara respiraba pesadamente tras descargar sus emociones.
La presión que ejercía en el antebrazo de Liam aumentó inconscientemente, hasta el punto en que el hueso se vio perturbado.
Pero Liam no emitió un solo gemido de dolor. Alzó la otra mano lentamente, y formó un sello con expresión aburrida.
—¡NNGH!— gruñó Kara cuando una repentina corriente eléctrica lamió su mano, y se extendió al resto de la extremidad.
Liam tiró de la suya y clavó una patada en el mentón de la Heroina, apenas sacudiéndola, pero logró liberarse del agarre.
Las pupilas de Kara se contrajeron y se movió para interceptar la huida del shinobi. Huida que no sucedió.
—Sé que muchos murieron— dijo, tranquilo y sin intenciones de correr de la kryptoniana. —Pero realmente no tengo idea de quién está tras de mí, ni cuántos son— mintió.
Kara se congeló con el puño alzado, estudiándolo de pies a cabeza. Usó su visión y su oído para detectar engaños. Se arrepintió al instante.
Inconsciente de la impresión que la asimilación parcial de la Quimera en su cuerpo provocó en Kara, Liam continuó hablando.
—Asumo que Clark, Batman, Flash, Linterna y Shazam están trabajando juntos para el eventual escape de esa tipa, y está claro que yo soy su único objetivo conocido. Pero eso—
—¡Ugh! ¿Qué te pasó?— interrumpió Kara con asco. —¿Ese bicho está… En ti, sobre ti?
—… Olvídalo. No quiero saber nada de ti, así que lárgate y dile a la Liga que envíen a alguien menos repelente— Liam volvió a su expresión muerta y le dio la espalda a chica grosera.
Un par de Shunshin después, alcanzó a Tsunako, Ileana, Zugan y Takagami, quienes esperaban la más mínima señal de problemas para saltar sobre Super Girl.
Sin embargo, al culminar el movimiento, se dio cuenta que Kara lo había seguido de cerca.
—¿A qué te refieres con Liga?— preguntó como si nada, como si no acabase asquearse en su cara por su condición.
Un repentino estallido de llamas verdes entre ambos obligó a la kryptoniana a alejarse. Dirigió su atención a la mujer responsable con expresión insatisfecha.
—¿Qué hace ésta aqui?— inquirió Ileana.
—Nada, ya se iba— aclaró Liam, caminando hacia su grupo.
Kara resopló. —Mi deber es asegurarme de que no huyas, o de que no te maten cuando esa mujer se libere. No iré a ningún otro lugar— replicó. —Y todavía no terminamos de hablar.
—Por ahora sí. Estoy cansado y quiero bañarme, así que lárgate— se repitió Liam.
—Sí, vete, o le diré al mundo que eres una pervertida mirona— Ileana amenazó a la Heroína.
—Tch, lo último que haría sería volver a mirar a esta cosa con forma de enano.
Ahora fue el turno de las mujeres de discutir. Liam sintió que Batman estaba castigándolo por ser la causa de la destrucción de su Mansión, porque apostaba lo que fuera a que esto era cosa suya.
A pesar de la molestia, su mente empezó a verle el lado bueno de tener a Super Girl.
Después de todo, Eto reveló cosas interesantes cuando la interrogó, y en consecuencia, tenía una visita planeada a Metrópolis por segunda vez.
Kara podría ser bastante útil en esta aventura.
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