En el Universo DC con plantilla Shinobi - Capítulo 251
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Capítulo 251: Sólo Una Muestra 2
Kara frunció el ceño cuando Liam y su grupo asaltó la propiedad. Apretó los dientes al ver como emboscaban a un chico aparentemente común.
Casi intervino cuando los perros le dispararon a quemarropa.
Sin embargo, se contuvo al escanear al muchacho y notar su densidad. Era bastante fuerte, más que cualquier humano común.
Igualmente se sentía incómoda. Estaba presenciando un ataque por parte de monstruos y criminales a gente que, hasta donde ella sabía, era inocente de cualquier acusación que el shinobi hiciera.
Lo presenció, y no hizo nada.
A lo que no pudo hacer la vista gorda fue a la pequeña mujer de nombre Eto.
Tras ser lanzada por los aires, dejó atrás la pelea para arremeter contra el personal de seguridad de la propiedad.
Violenta, de un modo excesivo. Kara se negó a permitir una muerte por el capricho de Liam.
Se movió más rápido que un rayo, atravesó el techo sobre el pasillo que daba al jardín y se interpuso entre los tentáculos de Eto y el pecho del hombre al que apuntaba.
—…¿Qué estás haciendo?— la cuestionó la Ghoul. Kara empujó al hombre con indiferencia, lanzándolo contra la pared, sin quitarle los ojos de encima a Eto.
—Me aseguro de que no hagas una tontería.
Eto suspiró con fastidio y le dio la espalda.
En ese momento, un borrón de movimiento se le atravesó y el destello de una hoja se reflejó en sus ojos.
Kara intervino nuevamente, atrapando la espada corta con una mano, a sólo centímetros del cuello de la Ghoul.
Su Fengling le dirigió una mirada fría. —Tú no tienes nada que ver con esto, zorra americana. Lárgate— escupió con ira gélida.
—¡Esta mujer intentó matarme!— Eto se lanzó hacia Kara, encogiéndose en su pecho. —¿Qué harás al respecto, mi super chica?
Antes de que Kara pudiese quitársela de encima con una bofetada, un Bunshin apareció entre el grupo y tomó posesión de Eto, sólo para desaparecer nuevamente.
—¡Asesino!— rugió Su Fengling, apuñalando a la heroína en la cara con su otra hoja.
Kara evadió el ataque, lanzando a la china contra el techo y después contra el piso, mientras se preguntaba qué estaba planeando Liam.
Se dio cuenta en el instante en que todos ellos saltaron a una sección oscura, y sus olores se esfumaron.
—¡Malditos!— la kryptoniana voló hasta el lugar de la pelea, sólo para encontrar el terreno destruido y ningún rastro de Liam, su grupo, ni el chico al que atacaron al principio.
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—Apresúrate. No tardarán en localizarnos— Liam arrojó al inconsciente John al piso.
Nezu y Void los recibieron en un almacén del puerto, donde se llevaría a cabo la extracción.
Usó el chakra Bijū para cubrir su mano y estimular el crecimiento de sus uñas. Empleó la Liberación de Acero para endurecerlas, y se rodeó con una siseante capa de Liberación del Viento para darles mayor capacidad de corte.
Cuatro Bunshin rodearon al sujeto y se aferraron a sus extremidades. Ileana lo cubrió con una capa de su niebla, lista para freírlo en cualquier momento.
Nezu desplegó sus mecandritas, en cuyas puntas emergieron agujas.
Liam hizo el movimiento. Dirigió un corte preciso, veloz, contra el párpado cerrado del transmigrante.
—¡¡Hrrmmg!!— John se despertó, su ojo derecho escupiendo un láser rojo mientras el izquierdo salpicó energía en un chorro descontrolado.
Liam ignoró el dolor intenso de su uña desprendida, y rápidamente sujetó la cabeza del mocoso. —¡Nezu!— llamó, viendo a sus clones luchando contra el tirón del súper.
La rata sacrificó una de sus mecandritas para retirar los restos del párpado y el globo ocular.
—¡¡AAAARGHH!!
El grito de John desató una onda que sacudió el almacén, hizo estallar ventanas, y se escuchó en casi un cuarto de la ciudad.
Suiton: Mizurappa.
Liam escupió agua a su boca para acallarlo. Fue el turno de Nezu de moverse.
Clavó tres agujas de titanio en la cuenca del transmigrante, y las otras dos en el interior de su boca.
Como sospechaba Liam, las agujas de la garganta se rompieron, pero las que entraron a través del ojo no.
—¡¡¡DÉJENME, DÉJENMEEE!!!— John se retorció violentamente, lo que obligó a los Ninken a partirse los dientes en un esfuerzo por detener sus piernas.
Liam hizo que el suelo de metal se ondulara y emergieran densos zarcillos que se aferraron al torso de John.
Mientras tanto, Super Girl ubicó el lugar en el que se encontraban gracias a los gritos del mocoso, y rápidamente voló hacia ellos.
Pero no fue la primera en llegar.
Ileana los rodeó con una cúpula de llamas cuando una serie de máquinas humanoides destruyeron las paredes del almacén.
—Hijo, eso es propiedad de LexCorp. Quita tus manos de él, ahora mismo— dijo la voz de Lex Luthor.
Las máquinas, controladas remotamente, abrieron fuego e intentaron atravesar las llamas viles de la bruja.
El primero comenzó a derretirse nada más poner un pie dentro. Su campo de energía falló, el metal se licuó, y los sistemas internos entraron en estado de emergencia.
Luthor alzó una ceja desde su oficina. —He leído informes, pero ese fuego realmente no es natural— comentó con curiosidad.
Sus máquinas podían nadar en magma sin problemas, incluso sin el campo de energía.
—Listo, mocoso— Nezu retiró las agujas, dobladas y a un mal movimiento de romperse.
Liam asintió, depositando un paquete de etiquetas explosivas en la cuenca del insoportable chico. Los protectores auditivos estaban al límite, y su interior se revolvía por la onda sonora interminable.
—¿Crees que te dejaré ir así nada más?— cuestionó Luthor a través de sus máquinas.
—Hablas demasiado, rodilla. Mejor preocúpate por tu propia cabeza— Liam resopló.
Las máquinas dispararon explosivos contra la barrera de fuego vil. Si el calor no les afectaba, la onda de choque sí lo haría.
Void abrió otra puerta, pequeña debido a la intensa luz de las llamas. Ileana, Nezu y él mismo se deslizaron apresuradamente, mientras Liam desplegaba un denso muro de metal tras ellos.
John finalmente se liberó cuando se redujo el apoyo de los Bunshin. —¡Maldito!— tiró de uno y le arrancó la cabeza con sus manos, pateó a otro tan fuerte que lo atravesó, y cortó a la mitad a los otros con su rayo ocular.
Liam y sus Ninken, mucho más ágiles, lo evadieron y se escabulleron del lugar.
Super Girl llegó a la escena, enojada y confundida. Vio los robots, fue alcanzada por las detonaciones, y presenció la cara del muchacho encendiéndose.
John intentó quitarse las etiquetas, pero el dolor se lo impidió.
La detonación le calcinó el interior de la cuenca, le desprendió el otro ojo, y sacudió su cabeza a tal punto que volvió a perder el conocimiento.
—Qué oportuna, Super Girl. Los criminales tomaron esa dirección— dijo Luthor mientras una de sus máquinas se acercaba al joven sin ojos.
Para sorpresa del millonario, John aún vivía.
—¡Luthor, explícate!— exigió Kara, haciendo una mueca por el estado del joven.
Liam se pasó de la raya, y ella no lo toleraría.
—¿Sigues aquí? ¿No me escuchaste, o fingirás que no viste a Hiruko y sus bestias salvajes salir de aquí?— Luthor señaló al chico que su robot sostenía. —¡Mira lo que le hicieron a mi pupilo, y estás aquí cuestionándome en lugar de perseguirlos!
Kara parpadeó, sin entender a dónde iba este tipo. Por su parte, Luthor grabó todo lo sucedido con una sonrisa satisfecha.
Hacer quedar mal a una heroína estúpida siempre le alegraba el día.
Pero, no le hacía gracia la audacia del shinobi. Estaba a punto de ordenar que los robots lo persiguieran, pero una alarma se encendió en su panel de control.
Un aviso de peligro inminente, aquí, en su edificio.
Con el ceño fruncido, Luthor examinó lo que había detectado su sistema de seguridad. Inmediatamente después, hizo un gesto que expresaba desconcierto e incredulidad.
Una bola de carne y osteodermos estaba cayendo en picada, justo sobre su cabeza.
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Compuesto V. Liam no sólo obtuvo acceso al suero creador de supers, capaz de darle a una persona la fuerza de un toro, como mínimo, y la resistencia para sobrevivir a un disparo, sino la mejor versión de la que era consciente.
Parecía poco, pero para un shinobi cuyas causas de muerte incluían un cuchillo arrojadizo, resultaba útil.
Además, un cuerpo más fuerte ayudaba en el manejo del chakra, y uno más resistente le permitiría tolerar mejor el chakra Bijū, tanto a él como a Jorm.
Y aunque inferior, Homelander no debía considerarse débil. Sólo igualar su resistencia a impactos, altas temperaturas y corrientes eléctricas harían de una persona un oponente formidable.
Ileana, sus Quimeras, Jorm, todos recibirían un impulso en sus habilidades. Era mejor tenerlo que no tenerlo.
—¿Y yo? ¡Yo te di la información de ese transmigrante!— había protestado Eto por lo bajo, pero Liam la pateó.
Ahora sólo debía esperar a que Nezu refinara el producto.
Precisamente eso estaba haciendo mientras leía el periódico sobre un edificio de Jump City.
Luthor en serio jodió a Kara, pero tampoco salió exento de consecuencias. Las reparaciones de su moderno, avanzado y costoso edificio aparecieron en los titulares.
Nadie supo qué ocurrió, y Luthor no hizo comentarios al respecto.
—Qué tipo tan imprevisible. ¿No te parece, Kara?— comentó Liam, pasando de página con indiferencia, ignorando a la heroína que lo fulminaba con la mirada.
Super Girl le arrancó el periódico de las manos, lo sujetó del tobillo con un agarre fuerte y retrocedió en el aire, dejando a Liam colgado ante el vacío.
—¿¡Te crees muy gracioso, tú, tramposo, mentiroso, escoria criminal!?— siseó ella, más que disgustada. —¡Casi matas a un menor de edad!
Imperturbable, Liam se meció con expresión aburrida. —Yo soy un menor todavía— señaló. —Y esto no es precisamente heroico.
—Podría acusarte ahora, llevarte al Pentágono, y hacer que te encierren de nuevo— dijo Kara seriamente.
—No podrías siquiera sacarme de la ciudad. Deja el drama y suéltame, me estoy hartando de tu actitud santurrona— Liam replicó.
Kara no lograba entender por qué Clark extendió su confianza a este mocoso. Sólo vio un desastre a punto de suceder, un elemento de discordia que hacía lo que le venía en gana y siempre se salía con la suya.
Ella no confiaba en Liam.
—…No tientes tu suerte. Esto no ha terminado— sentenció la heroína, dejándolo caer.
Le dio la espalda y se fue de Jump City. Batman tendría que contar con alguien más, porque ella no quería involucrarse con este mocoso.
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