Enamorándome del enemigo de mi papá - Capítulo 51
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51: Capítulo 51: Un nuevo comienzo 51: Capítulo 51: Un nuevo comienzo Punto de vista de Rosa
Los nervios del primer día de clase nunca parecían desaparecer, sin importar cuántos primeros días tuvieras o qué edad alcanzaras.
Las mariposas en el estómago y el estómago revuelto siempre hacían que el desayuno que había tomado pareciera una mala idea.
Pero no era una sensación terrible.
Al contrario, era la emoción que anhelaba; la emoción de mejorar y seguir adelante con mi vida, de convertirme en la dueña de mi propio camino.
Por la forma en que mi padre me crio, siempre pensé que nunca seguiría un camino de mi elección con ningún tipo de apoyo… y ahora tenía a Cayden, Becca y Luke de mi parte mientras Victor se pudría en una celda.
Una parte de mí deseaba que estuviera libre para que pudiera verme prosperar…, pero la otra parte se alegraba de que estuviera donde estaba, donde no podía hacer ningún daño.
—¿Nerviosa?
—Cayden me apretó la mano con fuerza.
—Por supuesto que lo estoy —reí—.
Aunque no tanto como tú.
¿Tienes miedo de que me roben y pierdas a tu mejor investigadora?
—Más bien de que otro ex psicópata vuelva a secuestrarte —frunció el ceño—.
No puedo tener gente vigilándote aquí.
Debería haber pensado en eso.
—Y tener un guardaespaldas me convertiría más en un objetivo…
Kinkaid como apellido ya es un estigma suficiente en los círculos legales —le recordé con delicadeza—.
Además, que me dejes en mi primer día también es buscar atención no deseada.
—¿Qué?
Los cristales están tintados.
Nadie puede vernos.
Suspiré y me incliné para darle un beso cariñoso.
Se lo merecía por ser tan atento y protector… aunque a veces fuera poco práctico.
—Estaré bien después de hoy, te lo prometo —le sonreí para tranquilizarlo.
—No pasará nada y estoy segura de que no me van a secuestrar.
Pero sí que tenemos que evitar más escándalos.
Cayden asintió.
Odiaba mantener lo nuestro en secreto, y yo también.
Pero no podían verlo mostrando favoritismo o, peor aún, saliendo con una becaria.
Los medios de comunicación lo destrozarían a él y al bufete.
Le di un último beso.
Él rápidamente me puso las manos en la mejilla y me devolvió el beso con pasión.
Gemí cuando sentí que su lengua rozaba suavemente la mía y procedí a profundizar el beso.
Rompió el beso y me dejó con la respiración agitada.
—Será mejor que te vayas si no quieres llegar tarde —sonrió Cayden con picardía.
Oh, me las iba a pagar más tarde.
**
—¡Lo siento mucho!
¡¿Estás bien?!
Estaba tan concentrada en la aplicación del horario de clases que choqué de lleno contra un vikingo alto y rubio.
Y digo vikingo porque su acento era claramente del norte, y estaba fornido como tal.
La colisión no lo inmutó en absoluto…, pero a mí me mandó volando hacia atrás y me hizo caer al suelo.
—La culpa es mía…
No miraba por dónde iba…
y soy un palillo humano —dije y empecé a recoger mis cosas.
El chico rubio y su compañera pelirroja se arrodillaron para ayudarme.
—Todo el mundo es un palillo al lado de este zoquete gigante —dijo la chica en tono juguetón.
—Ja, ja, qué graciosa —rio el chico con sarcasmo—.
Por cierto, soy James, y este rayo de sol es Mary.
—Soy Rosa —conseguí articular una vez que tuve todas mis cosas de nuevo en la mano—.
Me quedaría a charlar, pero tengo que ir a clase.
Hice ademán de irme cuando Mary me detuvo.
—Espera, ¿vas a la clase de Peterson?
—preguntó, señalando en la dirección en la que yo caminaba.
—Eh…
sí.
¿Voy por el camino equivocado?
—No, es el camino correcto —dijo James con su marcado acento—, pero esa clase terminó hace veinte minutos, por eso estamos aquí fuera y no vamos contigo.
¿Ya ha terminado?
No, no podía ser.
El horario en la aplicación mostraba que la clase todavía estaba en curso.
—A veces la aplicación tiene algunos fallos y problemas durante las primeras semanas —me informó Mary antes de que pudiera preguntar—.
Tranquila, no es para tanto; mucha gente se pierde las primeras clases de la primera semana.
—Ya lo sé —dije, nerviosa—.
Solo quería que hoy todo fuera sobre ruedas…
pero tienes razón.
—¿Por qué no te quedas con James y conmigo hasta nuestra próxima clase?
Seguro que tenemos el mismo horario.
—Me enseñó su aplicación y, efectivamente, tenía las mismas clases que yo, solo que las suyas mostraban franjas horarias diferentes a las mías.
Mi horario estaba completamente desordenado.
Respiré hondo y me relajé un poco.
—La verdad…
suena muy bien —sonreí—.
Si no os importa.
—En absoluto, me dará un respiro de esta malvada.
Él rio y luego esquivó el puñetazo juguetón de Mary.
Los dos parecían muy unidos.
Era evidente que no estaban saliendo, pero me pregunté si uno de los dos albergaba sentimientos no correspondidos por el otro.
Seguí a los amigos…
o debería decir a mis dos nuevos amigos…
a una pintoresca cafetería cerca del patio del campus.
Estaba concurrida y parecía ser un punto de encuentro para los estudiantes.
Muchos de ellos parecían concentrados en su trabajo a pesar de ser el primer día del semestre…
Supuse que algunas asignaturas no eran nada benévolas, especialmente las de los cursos superiores.
James fue a pedir y volvió un momento después con tres tazas de café.
Eché mano de la cartera para pagarle, pero él me apartó la mano con un gesto.
—Soy chapado a la antigua; no puedo dejar que una mujer pague su propio café.
—¡¿Qué?!
¡Normalmente tengo que suplicarte si quiero que me compres un café!
—exclamó Mary con fingida indignación.
—Eso es porque eres un demonio —bromeó James y le entregó una taza.
A pesar de sus constantes bromas, parecían tener una amistad muy sana.
Escuchándolos hablar, me enteré de que James había sido adoptado cuando tenía unos doce años.
Cuando se mudó a Estados Unidos, le costó mucho encajar, pero pronto conoció a Mary y han sido mejores amigos desde entonces.
Mary creció en una familia numerosa; tenía siete hermanos mayores y sentía que tener cerca a un James más joven era un soplo de aire fresco, que la hacía sentirse como una hermana mayor por una vez.
Me sorprendió de verdad que ninguno de los dos hubiera expresado sus sentimientos por el otro hasta ese momento, si es que existían…
o quizá sí lo habían hecho y, como recién llegada, yo todavía no estaba al tanto de esa información.
Con el tiempo, me vi participando en sus bromas a medida que me familiarizaba más con ellos y me incluían en más de sus planes.
Realmente esperaba que los años venideros estuvieran llenos de más momentos como este.
La hora del café terminó pronto y nos dirigimos a nuestra siguiente clase.
Mis nuevos amigos se ofrecieron amablemente a compartir sus horarios conmigo, ya que los suyos parecían estar en orden.
El resto del día transcurrió sin muchos más problemas y, ciertamente, con muchas más risas.
Una vez terminadas todas las clases, decidí ir a la oficina de administración para arreglar mi horario en línea.
Por mucho que agradeciera la ayuda de Mary y James, no quería depender de su amabilidad todo el tiempo.
¿Y si estaban enfermos u ocupados y no podía preguntarles a qué clase ir?
—Deja que te acompañe —ofreció Mary alegremente—.
Quizá podamos ir a tomar algo después.
¿James?
—Tengo que irme…, mis prácticas empiezan hoy y no puedo hacer enfadar a los jefes —rio James—.
Ha sido un placer conocerte, Rosa.
No dejes que Mary te haga beber demasiado, ¿eh?
—Igualmente, James —sonreí—.
Y gracias por el café, el próximo corre de mi cuenta.
Mary y yo nos despedimos de James y nos dirigimos a la oficina de administración.
Llegamos a una recepción silenciosa con una sola persona sentada detrás de un escritorio.
Su cara quedaba oculta por la gran pantalla del ordenador.
—Me sentaré mientras arreglas tus cosas —dijo Mary.
Me acerqué a la administrativa y me aclaré la garganta.
—Buenas tardes —dije amablemente—.
Estoy en primer año de Derecho y he estado teniendo problemas con mi horario en línea…
Me preguntaba si podría conseguir un horario impreso mientras tanto, si no se puede solucionar hoy.
La mujer detrás de la pantalla del ordenador dejó de teclear cuando hablé.
Se hizo visible y me dedicó una sonrisa gélida.
Se me encogió el corazón.
—Vaya, vaya…
me preguntaba cuándo aparecerías por aquí —se burló Stella—.
La señorita perfecta no puede soportar un pequeño inconveniente, ¿verdad?
¿Qué demonios hacía ella aquí?
—Stella, ¿qué estás…?
—¡Trabajo aquí, ya que ningún bufete me deja hacer prácticas por tu culpa!
—siseó con veneno—.
Es lo más cerca que puedo estar de trabajar en el mundo del derecho.
—Tú… has fastidiado mi horario a propósito.
—Las piezas empezaron a encajar en mi cabeza.
Estaba decidida a hacerme la vida imposible de cualquier forma que pudiera.
—Yo nunca he dicho eso —sonrió con aire de suficiencia—.
Y no puedes ir lanzando acusaciones así a menos que tengas pruebas; como estudiante de Derecho, deberías saberlo.
Los problemas de horarios ocurren todo el tiempo con los de primer año.
En cuanto al horario impreso…
me temo que nuestra fotocopiadora no tiene tinta en este momento, pero vuelve mañana y debería tener algo para ti.
Esto no podía estar pasando.
Hoy se suponía que era un nuevo comienzo y aquí estaba, mirando fijamente a la mujer que intentó sabotear mi carrera y el bufete de Cayden.
Estaba usando el poco poder que tenía para hacerme la vida difícil…
tal y como había hecho antes.
—No quiero problemas, Stella —dije con la mayor calma que pude—, lo único que quiero es terminar la carrera de Derecho sin ningún drama.
—¡Oh, y yo también, Rosa!
—rio con falsedad—.
Sin embargo, tengo que trabajar otros seis meses antes de poder pagar el resto de mis cursos.
A pesar de ser una becaria, trabajar para Colbert redujo los costes de mi matrícula, pero eso se acabó.
Debe de ser agradable saber que no te van a despedir porque eres su favorita.
—Mira —dije, empezando a frustrarme—, siento que te despidieran, pero fue por tu culpa, así que no me lo eches en cara.
Yo nunca te dije que hicieras el ridículo delante de toda la junta y de todos los socios.
Se oyó un pitido del ordenador y Stella hizo un mohín de falsa compasión.
—Uy, parece que algunos de los libros de texto que pediste se enviaron al campus equivocado…
Me aseguraré de que estén aquí en las próximas cuatro semanas —dijo y sonrió.
¿Así iba a ser el resto de mi tiempo aquí?
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