Enamorándome del enemigo de mi papá - Capítulo 52
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52: Capítulo 52: No fue lo que esperábamos 52: Capítulo 52: No fue lo que esperábamos Punto de vista de Cayden
Rosa estará bien, me dije a mí mismo a pesar de mi paranoia y mi deseo de asegurarme de que estuviera a salvo en todo momento.
Cada hora tenía que contenerme cada vez que pensaba en enviar un equipo para ver cómo estaba.
Eso sería cruzar una línea que dudo que me perdonara.
Era una mujer adulta, no una niña que necesitara una guardería.
No sería mejor que Victor si hiciera eso.
Además… tenía asuntos de los que ocuparme en el bufete, principalmente la misteriosa nota del que mueve todos los hilos.
Juega a su juego o piérdelo todo.
Hasta ahora no me habían impresionado las tácticas que había intentado; los débiles intentos y las comunicaciones a través de notas escritas con tinta invisible apenas me parecían una amenaza.
Molesto, sí, ya que me hacía cuestionar en quién podía confiar…, pero nada que me hiciera pensar que esa persona pudiera destruirme a mí y a mi bufete.
Todavía no había informado a los otros socios, ni a la junta directiva.
Cualquiera de ellos podría ser un conspirador que se me hubiera pasado por alto en la «purga» de hace unos meses.
Quizá ese era el objetivo desde el principio: aislarme haciéndome ver a todo el mundo como un enemigo.
Debería poder confiar al menos en mis socios.
Aunque su nombre no estuviera en el edificio ni en el negocio, seguían teniendo interés en el éxito del bufete y habían estado allí desde el principio.
Pensé que debería convocar una reunión pronto y quizá discutirlo todo con ellos.
—¿Señor?
—me saludó Brian, mi nuevo asistente, desde la puerta de mi despacho—.
Encontré el expediente que me pidió sobre el caso Milner.
—Sí, gracias, Brian —dije, volviendo al presente—.
Pasa.
Brian era un gran trabajador, pero no era Rosa.
Era lento y dudaba tanto de sí mismo que afectaba a su eficiencia para analizar datos.
Al menos, sabía que no cometía errores.
—Resulta que a Milner le ofrecieron una cantidad sustancial de dinero para resolver el caso fuera de los tribunales por tres millones en 2017.
Lo llamé esta mañana y lo confirmó.
—¿Por qué no nos dijo eso?
—pregunté.
Odiaba que los clientes nos ocultaran información; hacía nuestro trabajo mucho más difícil.
Mi trabajo consistía en ayudarlos, pero para hacerlo necesitaba conocer todos los hechos.
Guardar secretos solo empeoraba las cosas.
—Según Milner, no creía que quedara bien que hubiera rechazado tres millones y ahora fuera a por diez.
—Bueno, obviamente no se dio cuenta de que la primera vez era dinero para comprar su silencio… No importa si pareces un desagradecido o no —suspiré y miré el expediente abierto de mi cliente actual.
Milner afirmaba que su hermana había muerto debido a prácticas inseguras en los Laboratorios Kramwell, donde ella había trabajado.
Los laboratorios negaron la acusación de Milner, declarando que la muerte de ella no tenía nada que ver con ellos.
Sin embargo, intentaron sobornarlo y le hicieron creer que era una compensación compasiva como familiar de una empleada valiosa.
Suspiré.
Realmente echaba de menos trabajar en casos como este con Rosa.
Solo había pasado un día, pero sentía su ausencia como un vacío inmenso.
Claro que trabajaría aquí en sus días libres, pero no sería lo mismo.
Tenía que mantener a Brian para que la gente dejara de pensar que tenía favoritismos.
Rosa ya había conseguido una beca completa para la Escuela de Derecho Abernathy.
Punto de vista de Rosa
—¿Qué demonios ha sido eso?
—preguntó Mary mientras salíamos del edificio de administración.
—Nada —dije rápidamente.
¿Cómo le explicaba mi experiencia con Stella en un minuto o menos a alguien que apenas conocía?
—Vale… entonces, ¿por qué no vas un poco más despacio para que pueda seguirte el ritmo?
—jadeó Mary.
Me detuve en seco, sin haberme dado cuenta de que casi había salido corriendo para alejarme de Stella y su aire tóxico.
De todos los sitios donde podría haber conseguido un trabajo, de todos los sitios donde podrían haberme aceptado… ¿Por qué tenían que volver a entrelazarse nuestros destinos?
Realmente había creído que había terminado con ella por completo, que nunca más tendría que lidiar con su amargura y toxicidad.
Pero aquí estábamos.
—¿Vas a seguir diciéndome que no es nada —me sacó Mary de mis frenéticos pensamientos—, o podemos ir a tomar algo y me dices que no es nada mientras nos ponemos un poco piripis?
Piripi… definitivamente piripi.
Aún era temprano, así que el bar del campus estaba bastante vacío, lo que me pareció bien.
Pedí una cerveza light mientras que Mary… pidió un Bloody Mary, sin ironía.
Mientras yo bebía mi cerveza a sorbos, ella se bebió la suya en cuestión de minutos y pidió otra.
No tenía poca tolerancia al alcohol, porque solo en su cuarta copa reanudó el interrogatorio sobre mi encuentro con Stella.
—¿Y bien?
—preguntó después de que hubiéramos dado unos sorbos y estuviéramos sentadas cómodamente en un reservado.
—Es una larga historia —murmuré.
No quería revivir toda la saga de Stella; ya había sido bastante dolorosa la primera vez.
—No tengo que estar en ningún sitio hasta las ocho de la tarde —dijo Mary, tomando un largo sorbo.
Al final cedí y empecé a contarle a mi nueva amiga lo que había pasado en los últimos meses.
Obviamente, omití las partes sobre salir en secreto con mi jefe y todo el complot para derrocarlo.
Definitivamente omití haber sido secuestrada por mi psicótico exnovio.
Pero Mary pareció lo bastante sorprendida solo con las payasadas de Stella.
—¿Pero cómo demonios pensó que saldría victoriosa de esa escena?
—exclamó con incredulidad—.
Cualquier tonto con media neurona sabe que no se debe irrumpir en una reunión de élite, y mucho menos meter un drama así en el asunto.
¿Y ahora tiene la audacia de intentar sabotearte aquí?
Tenemos que ir a hablar con el decano, Rosa.
—¿Y tener más dramas con Stella?
—me quejé—.
Quiere saber que me ha afectado, quiere sentirse importante.
Si hago algo, le estaré dando lo que quiere.
Además, no tengo pruebas reales de que haya hecho nada malo.
—¡Pero el horario y los libros de texto!
—Pasa muy a menudo en las primeras semanas, tal y como dijiste.
Odio admitirlo, pero Stella está aprendiendo.
No seguirá con esto por mucho tiempo, así que simplemente lo aguantaré hasta entonces.
Mary no pareció contenta con mi decisión, pero levantó su copa.
—Bueno, hasta entonces estoy a tu lado… y James diría lo mismo si estuviera aquí.
—Gracias, Mary —sonreí y la abracé.
Me costaba creer que la hubiera conocido hoy mismo.
Parecía una persona tan ferozmente leal que eso podría meterla en problemas.
Tendría que cubrirle las espaldas también para asegurarme de que eso nunca ocurriera.
Después de pedir unas cuantas copas más y de que llegara James para ayudar a Mary a volver a casa, dimos por terminado el día.
James sujetaba a Mary por un lado y yo por el otro.
Por suerte, Mary se alojaba en el campus, así que no tuvimos que desplazarnos mucho.
Aún no era de noche, pero las nubes eran densas y oscuras y tapaban el sol por completo, haciendo que pareciera más tarde de lo que era.
—Así que has tenido un primer día de locos —afirmó James mientras caminábamos—.
Mary me ha puesto al día mientras estabas en el baño.
¿Estás segura de que no deberíamos hacer algo?
Mi madre conoce a algunas personas en la universidad.
—Lo aprecio de verdad, de verdad que sí…, pero creo que prefiero esperar a que se aburra —dije—.
Sin embargo, debo decir que definitivamente no me esperaba esto.
Pero me alegro de haberos conocido a ti y a Mary… sin duda ha compensado toda la situación con Stella.
—Quienes tienen grandes enemigos tienen grandes amigos, y quienes tienen grandes amigos tienen grandes enemigos —dijo James sabiamente—.
El mundo siempre está en equilibrio, incluso cuando nuestras vidas parecen sumidas en el más absoluto caos.
Esa filosofía fue tranquilizadora.
Stella era solo un contratiempo en un día por lo demás bueno… que aún no había terminado.
Todavía tenía una cita con Cayden más tarde que me apetecía mucho.
Aunque pensé que debía mantener en secreto la parte de Stella de mi día, al menos por esta noche; Cayden ya había estado preocupado y no quería que se preocupara más.
Stella no merecía la pena.
James subió a Mary a su habitación y me despedí de él.
Estaba emocionada por verlos al día siguiente y quizá incluso unirme a James para burlarme de la resaca de Mary.
Era un pensamiento realmente extraño, el de tener amigos.
No es que no tuviera amigos, sino amigos que compartieran una experiencia conmigo.
Victor me había puesto difícil tener amigos por mi cuenta cuando estaba en la universidad.
A menudo sobornaba o amenazaba a mis compañeros para que se mantuvieran alejados de mí.
Ahora entendía que simplemente no había querido que yo, ni ninguno de mis hermanos, tuviéramos un sistema de apoyo que no fuera él, o que tuviéramos a alguien que pudiera validarnos.
Todo eso había terminado.
Victor ya no tenía voz ni voto sobre a quién dejaba entrar en mi vida.
Y en cuanto a Stella… estaba segura de que no podría hacerme nada que yo no pudiera manejar.
Me dirigí al límite del campus.
Me tomé un momento para admirar la antigua arquitectura de los edificios de la universidad.
A través de las ventanas, vi a unos estudiantes de arte que esculpían grandes montículos de arcilla húmeda en lo que parecían estatuas de modelos desnudos.
Oí un fuerte chirrido metálico al pasar por el taller de metalurgia antes de bajar finalmente los escalones hacia la calle.
Encontré a Cayden esperándome en su coche.
Las calles estaban lo suficientemente vacías como para que nadie se diera cuenta o le importara que me subiera a un deportivo caro.
Cayden sonrió, tan radiante como el sol, cuando me vio.
No pude evitar sonrojarme y me sentí eufórica.
Le agarré la cara en cuanto cerré la puerta y lo besé; con ternura al principio, antes de aumentar la pasión y pasar mis manos por todo su cuerpo.
—Parece que alguien ha tenido un buen día —sonrió, y nos besamos.
—Alguien dejó a alguien muy excitada esta mañana, y más le vale a ese alguien terminar lo que empezó —dije con una risita.
—Ese alguien lo prometió… pero primero necesita seducir a su alguien especial antes de poder devastarla de placer —rió Cayden y me dio un último pico en los labios antes de arrancar.
—Tengo algo especial planeado para mi persona favorita en el mundo entero.
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