Entre el Amor y el Olvido - Capítulo 14
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14: ¿JUNTOS?
14: ¿JUNTOS?
A pesar de las palabras suaves de Cote… Jota las sintió como un golpe.
Un golpe directo.
Sin aviso.
Tan profundo… Que algo dentro de él se quebró.
Sintió cómo su mundo se desmoronaba.
Cómo todo lo que había construido… Se venía abajo en segundos.
Le faltó el aire.
Su respiración se volvió irregular.
Su pecho… apretado.
Su corazón latía descontrolado.
Inhaló con fuerza.
Como si necesitara volver a vivir.
Se puso de pie.
Le dio la espalda.
No quería mirarla.
No podía.
Intentó ser fuerte.
Intentó no demostrar nada.
Intentó sostenerse.
Pero no pudo.
Una lágrima cayó.
Solo una.
Deslizándose lentamente por su rostro inexpresivo.
Pero dentro de él… Era un caos.
Rabia.
Dolor.
Confusión.
Amor.
Todo al mismo tiempo.
Pasaron minutos.
Muchos.
El silencio era insoportable.
Jota necesitaba calmarse.
Necesitaba hablar.
Pero las palabras… No llegaban.
Hasta que finalmente… Sin girarse… Con la voz firme… Dijo: —¿Con quién?
Silencio.
—Por favor… dime con quién.
Nada.
—¿Podrías hacerme ese último favor…?
—su voz se quebró apenas—.
¿Decirme con quién me engañaste?
Se giró.
Su rostro… Vacío.
—¿Por qué hiciste esto, Cote?
—preguntó—.
¿Qué te faltó…?
¿Qué me faltó darte?… ¿Qué hice mal?
Sus ojos comenzaban a llenarse.
—Ya puedes dejar de llorar… es momento de hablar… necesito respuestas… ayúdame a entender… Cote se enderezó.
Lo miró.
—Perdóname… Esa palabra… No ayudó.
Lo rompió más.
Porque sonó real.
Demasiado real.
Las lágrimas de Jota comenzaron a caer.
Rápidas.
Sin control.
Y entonces… Se quebró.
Lloró.
De verdad.
Mientras ella hablaba.
—No puedo decirte quién es… —dijo entre lágrimas—.
Solo fue un beso… pero no me insistas… no te lo diré… Jota la miró fijo.
—Y… aún lo defiendes… Silencio.
—¿Sabes qué va a pasar ahora?… —No lo sé… —respondió ella—.
Me vas a dejar… me imagino… Jota respiró hondo.
—Debería hacerlo… ¿cierto?… Pausa.
—¿Qué es lo que quieres tú?
Cote bajó la mirada.
Silencio.
Culpa.
Jota la observaba.
Esos ojos… Que tanto amaba.
Ese rostro… Que siempre lo hacía sonreír.
Esos labios… Que ahora le dolían.
Esas manos… Que ya no sentía iguales.
—No lo sé… —dijo.
Pero no era para ella.
Era para él.
—¿Qué es lo que tú quieres?
—repitió.
—Perdóname… Otra vez.
Esa palabra… Se le clavó.
Cote rompió en llanto.
—Perdón… perdón… perdón… Repetía sin parar.
Jota cerró los ojos.
Respiró.
Y tomó una decisión.
Tal vez equivocada.
Tal vez débil.
Pero real.
Porque él… No podía.
No quería.
No sabía cómo… Estar sin ella.
—¿Me puedes mirar?… —dijo con seriedad.
Cote levantó la vista.
Se encontraron.
En silencio.
—¿Sabes?… —comenzó Jota—.
Desde el primer momento que te vi… me enamoré de ti… Su voz temblaba.
—Nunca había sentido algo así… por nadie… nunca… Pausa.
—Y ahora… Respiró hondo.
—Estoy quebrado… Silencio.
—Pero… ¿crees que podría dejarte?… Negó levemente con la cabeza.
—No quiero que respondas… porque no… —su voz se rompió—… no puedo… Y entonces… —NO PUEDO.
Se quebró por completo.
Lloró.
Sin control.
Sin orgullo.
Sin nada.
Cote también lloró.
Se acercó.
Lo abrazó.
Fuerte.
Como nunca antes.
Y en su oído… Susurró: —Te amo… Primera vez.
Pero para Jota… No significó lo mismo.
Llegó tarde.
Demasiado tarde.
El tiempo pasó.
El llanto se calmó.
Y llegó ese momento.
El peor.
La despedida.
—Adiós, Cote… —Espero verte pronto, amor… —Yo igual… Pero esta vez… No sonó igual.
Cote se alejó.
Jota se quedó ahí.
Inmóvil.
Mirando cómo se iba.
Como la primera vez.
Pero distinto.
Mucho más distinto.
Porque esta vez… Sabía… Que aunque siguieran juntos… Algo ya no estaba.
Y lo peor… Es que no sabía qué era.
Pero lo sentía.
En cada respiración.
En cada latido.
En cada silencio.
Y por primera vez desde que la conoció… Jota tuvo miedo.
Miedo de estar con ella… Y aun así… Perderla igual.
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