Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Entre el Amor y el Olvido - Capítulo 20

  1. Inicio
  2. Entre el Amor y el Olvido
  3. Capítulo 20 - 20 LA VERDAD EN TUS MANOS
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

20: LA VERDAD EN TUS MANOS 20: LA VERDAD EN TUS MANOS La noche anterior no existió descanso.

Solo pensamientos.

Solo imágenes que no podía sacar de su cabeza.

Solo dolor.

Y aún así… Fue.

Eran cerca de las 7:30 de la mañana.

El frío de la mañana se sentía en el aire.

La calle estaba viva… gente caminando, micros pasando, estudiantes apurados.

Y Jota estaba ahí.

Esperando.

Con gafas.

No por estilo.

Sino para esconder lo evidente.

Sus ojos.

Hinchados.

Rojos.

Destruidos.

Sabía que ella llegaría.

Lo sentía.

Y entonces… La micro se detuvo.

Y ella bajó.

Cote.

Jota no la vio.

Pero ella sí lo vio a él.

Y caminó hacia él.

Como siempre.

Como si nada pasara.

Como si todo estuviera bien.

Se acercó por detrás… Y lo abrazó.

—Amor… ¿y tú qué estás haciendo aquí?

Jota no respondió al abrazo.

No reaccionó.

No devolvió nada.

Solo habló.

—Necesitamos hablar.

Cote soltó un pequeño suspiro.

Molesto.

—¿Qué rayos pasó ahora?

Ese tono… Ese tono terminó de romper algo dentro de Jota.

Pero no dijo nada.

—Caminemos… te voy a dejar.

Comenzaron a caminar.

Siete… ocho cuadras.

Un camino que se sintió eterno.

—No digas nada… solo escúchame.

Silencio.

Y entonces… Jota comenzó.

—Entrégame mi cadena… entrégame mi pañuelo… entrégame mi chip.

Cote lo miró confundida.

No entendía.

Pero obedeció.

Mientras caminaban… Jota siguió.

—¿Sabes qué?…

me arrepiento de tantas cosas… Su voz era firme.

Pero rota por dentro.

—Me arrepiento de haberte conocido… me arrepiento de haberme enamorado profundamente de ti… me arrepiento de todo lo que hicimos juntos… me arrepiento de mucho más… —¿Pero por qué estás diciendo esto?

¿Qué es lo que pasa?

¿Qué pasó?

—No hables.

La cortó.

—Déjame hablar a mí.

Silencio.

—Esta vez… soy yo quien se va a poner un alto.

Cote ya no estaba molesta.

Estaba confundida.

—Pero dime qué pasa… Jota la miró.

—Tú sabes lo que pasa.

Silencio.

—Tú sabes lo que pasa… solamente no quieres decirlo.

Cote no respondió.

—Si quieres que esto se solucione… dímelo.

Nada.

—Dímelo… e intentamos buscar una solución… vemos qué es lo que pasa… Nada.

Ni una palabra.

Ni una confesión.

Ni una verdad.

Solo silencio.

Y ese silencio… Dolía más que cualquier mentira.

—Tú sabes qué es lo que pasa… dímelo… quiero escucharlo de tu boca.

Pero nunca lo dijo.

Nunca.

Llegaron a la universidad.

Se detuvieron afuera.

El mundo seguía.

Pero para ellos… Todo estaba detenido.

Jota se llevó la mano al cuello.

Y sin dudar… Tiró.

La cadena se rompió.

La misma que ella le había regalado.

Se la dejó en la mano.

—Tu cadena.

Cote lo miraba.

Desesperada.

—¿Pero me vas a decir qué es lo que pasa?

Silencio.

Jota metió la mano en su bolsillo trasero.

Sacó un pequeño papel.

Lo miró un segundo.

Y luego… Se lo extendió.

—Toma.

Cote lo recibió.

Confundida.

—Esta es tu clave de Facebook.

Silencio.

Total.

El mundo se detuvo.

Sus ojos cambiaron.

Su rostro… Se congeló.

Lo entendió.

Todo.

En ese instante.

No dijo nada.

No pudo.

Quedó helada.

Como si el tiempo se hubiera detenido solo para ella.

Jota no esperó nada más.

Se dio vuelta.

Y se fue.

Sin mirar atrás.

Después Eran casi las 8 de la mañana.

Y el día recién comenzaba.

Pero para Jota… Ya había terminado.

Caminó sin rumbo.

Sin pensar.

Sin sentir.

Solo caminó.

Lloró.

Todo el día.

Dentro.

Fuera.

En cada rincón donde podía esconderse.

Las horas pasaban.

Pero el dolor… No.

Tenía clases.

A las 6:45.

No fue.

A las 5 de la tarde… Ya no pudo más.

Se fue a su casa.

Entró a su pieza.

Y cayó.

Se durmió.

No por descanso.

Sino por agotamiento.

Por haberse roto por completo.

Mientras tanto… Cote no entró a clases ese día.

Se fue.

A otro lugar.

A otra universidad cercana.

Se sentó.

Y lloró.

Lloró como nunca.

Pero no estaba sola.

Alguien llegó.

Alguien la vio.

Alguien la calmó.

Y Jota… No lo sabía.

No ese día.

No en ese momento.

Pero esa historia… Aún no terminaba.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo