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ÉTER:La orden de los shikanzei - Capítulo 7

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7: Destino 7: Destino “No controlas al Éter.

Aprendes a respirar con él.” ⸻ La noticia llegó al amanecer.

Takeru reunió a los cadetes del Fénix Carmesí en el Salón Principal, mientras un silencio expectante llenaba el aire.

—Por orden del Consejo —anunció con tono firme—, dos cadetes serán transferidos temporalmente a nuestra Orden para equilibrar los grupos de entrenamiento.

Los murmullos se esparcieron entre los presentes.

—Mira Sazaki, proveniente del Lobo de Ébano, y Renji Arata, del León Dorado, desde hoy formarán parte del Fénix Carmesí.

Akio levantó la vista sorprendido.

Mira le sonrió con discreción, mientras Renji, con su expresión desafiante, cruzaba los brazos.

—Supongo que el destino nos quiere juntos otra vez —dijo Renji, con una media sonrisa arrogante.

—O quiere ponerte a prueba —respondió Akio, tranquilo.

Takeru los interrumpió con una mirada cortante.

—Ambos motivos son válidos.

Y ambos los van a necesitar.

⸻ La sesión de ese día comenzó inmediatamente.

El aire del salón brillaba con pequeñas partículas de Éter suspendidas, como si el ambiente mismo respirara junto a los cadetes.

Takeru se adelantó: —Hoy aprenderán la base que define a todo Shikanzei: la Respiración del Éter.

El primer paso para dominar su energía no es pelear… es aprender a mantenerla viva.

Los instructores se posicionaron entre los grupos, guiando a cada cadete.

El objetivo era mantener el Éter activo sin interrupciones, fluyendo al ritmo de su respiración.

Una tarea que parecía simple… pero no lo era.

—El Éter tiene mareas —explicó Takeru—.

Fluye, se calma, vuelve a crecer.

No pueden dominarlo con fuerza.

Tienen que respirar con él, dejar que su ritmo interior se sincronice con su voluntad.

⸻ Akio cerró los ojos.

Sintió cómo su Éter se encendía suavemente, una luz violeta estable que danzaba sobre su palma.

Cada vez que su mente se aceleraba, el flujo temblaba.

Cada vez que se calmaba, la energía se estabilizaba.

A su lado, Mira intentaba lo mismo.

Su Éter verdoso oscilaba de forma suave, pero se apagaba ante cualquier distracción.

—No lo controles —le dijo Akio en voz baja—.

Escúchalo.

—¿Escucharlo?

—Sí.

Deja que respire contigo.

Mira asintió, y poco a poco, su luz verde se mantuvo más tiempo encendida.

Al otro lado del salón, Renji bufaba con frustración.

Su Éter carmesí brillaba como una llama indómita, fuerte pero inestable.

Cada vez que intentaba mantenerla firme, explotaba en destellos desordenados.

—¡Esto no sirve!

—gruñó.

—Sirve si aprendes a no golpear al aire con tu propio poder —replicó Takeru sin levantar la voz—.

Tu Éter es fuerza pura, pero si no la entiendes… te consumirá antes de servirte.

Renji apretó los puños y respiró profundamente.

Por primera vez, su luz carmesí se mantuvo encendida por más de unos segundos.

⸻ Horas después, los cadetes ya podían mantener su Éter durante breves lapsos.

Algunos, como Akio y Mira, habían logrado estabilizarlo por minutos.

Otros seguían fallando, pero cada chispa representaba un avance.

Takeru caminó entre ellos, observando con atención.

—Cuando puedan mantener su Éter activo sin que se apague —dijo con tono solemne—, habrán alcanzado el primer paso real del dominio.

Ese será el momento en que puedan comenzar a moldearlo.

Crear sus propias habilidades.

Sus propias formas de expresión.

Pero no antes.

Porque una habilidad sin control… es una sentencia de muerte.

⸻ Durante el descanso, Akio, Mira y Renji se sentaron juntos bajo una arcada de piedra.

—¿Entonces este es el famoso Fénix Carmesí?

—bromeó Renji—.

Esperaba algo con más fuego.

—Tiene fuego —respondió Akio—.

Pero no todos pueden verlo aún.

—Tch… siempre con tus frases raras.

Mira sonrió.

—Al menos ahora los tres estamos en la misma orden.

Eso debe significar algo.

—Sí —dijo Akio mirando sus manos aún temblorosas de energía—.

Que nuestro camino recién empieza.

⸻ Al final del día, Takeru los reunió una última vez.

La sala estaba bañada por el resplandor de las antorchas azules.

—Han aprendido a mantener su llama interior viva.

La mayoría aún no puede sostenerla por mucho tiempo… pero cada segundo de estabilidad es un paso hacia el verdadero control.

Alzó la mano, y su propio Éter dorado comenzó a danzar en forma de corriente constante.

—Cuando comprendan por completo las mareas de su energía, podrán dirigirla con libertad.

Y cuando logren sostenerla sin interrupción, estarán listos para despertar su Voluntad de Combate.

Ese será el punto donde el Éter deje de ser algo que poseen… y se convierta en lo que son.

⸻ Esa noche, el dormitorio estaba en silencio.

Mira dormía.

Renji roncaba.

Akio, sin embargo, permanecía despierto.

Encendió su Éter una vez más.

El brillo violeta era débil, pero estable.

Por primera vez, no sentía que debía forzarlo.

Solo respiró… y el Éter respiró con él.

“El Éter no es poder… es mi reflejo.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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