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EtherSoul: Misterios de Akuaris - Capítulo 12

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12: SIN PARAR 12: SIN PARAR 2081.

— ¿Ryan?

Un Ryan más joven había bloqueado un ataque mortal por parte de un compañero suyo hacia un objetivo.

Enfundó su arma.

— Nos lo llevaremos vivo a prisión.

— dijo Ryan, mientras se agachaba para tomar al enemigo con delicadeza, alzarlo, y ponerlo sobre su hombro.

— Esto no tiene sentido.

— Comentó otro de sus compañeros.

— ¿Entonces qué tiene sentido, matarlo?

— Continuó caminando en dirección al lugar por donde habían venido.

— ¿Eh…

sí?

Como siempre.

— Contestó de nuevo él mismo compañero.

— Solo va a ocupar espacio estando vivo…

— Mantuvo un corto silencio.

— ¿Tu crees que él tuvo remordimientos al matar?

— ¿Estamos ejerciendo justicia justa o justicia imitadora?

— Ryan se detuvo, y miró de reojo a sus compañeros, que se quedaron en silencio.

El compañero al que Ryan había interrumpido de atacar, dio un paso al frente.

— ¿Está hablando de justicia o de moral, Sub-Sargento Cardenal?

Ryan volteó completamente, dando la cara a sus aliados.

— Justicia, Subintendente episcopal.

El mismo compañero se pasó la mano por la cara y suspiro.

— …

No puedo creer que tenga que decirlo, Ryan, pero hay gente que merece morir.

— ¿Los asesinos, por ejemplo?

— preguntó Ryan, con un tono de voz más suave.

Bajó su mirada.

Sus aliados asintieron con seguridad.

Ryan empezó a desenvainar su espada con su mano libre, sin soltar al hombre inconsciente que cargaba.

— Entonces mataré a todos los que estamos aquí, incluido yo.

— ¡Estás siendo ilógico!

— Exclamó su otro compañero.

— Entonces intenten detenerme.

— Ryan volvió a enfundar su arma.

Suspiró pesadamente.

— Tómenlo como una carrera que he empezado.

Cuando empiezo a correr ¿Me pueden parar?

10 de Mayo del 2084.

8:22:30 pm Brimstone llegó a las instalaciones donde empezó todo, arrastrando a un Haakon desmayado.

Bastos se encontraba ahí, había dejado inconscientes a Ramon y a Ramses, juntándolos en medio de la habitación de interrogación.

— ¿Los matamos?

— preguntó Bastos, apuntando a los rehenes la Desert Eagle que Ramses le había traído a Ramón.

— Ese chico Ramón sirve para interrogarlo, sobre el otro…

— “Beep”, Brimstone había recibido una señal en su comunicador.

— ¿Si?

> Señor, un destello celeste acaba de acelerar a gran velocidad hacia la Estación Ar-FanV.

Los velocímetros miden velocidades más allá de lo calibrado.

Reportando desde el kilómetro 102 Brimstone abrió los ojos por completo.

Apagó la transmisión.

— Cambio de planes, Bastos.

Ryan Bowel viene.

— Soltó a Haakon.

— Vámonos.

Bastos apuntó la pistola hacia la sien de Ramses, Brimstone le quitó la pistola y disparó al muslo del pelirrojo.

Esto hizo que Ramses se retuerza de dolor.

— Los vamos a dejar a todos vivos.

Son nuestra ruta de escape.

Bastos asintió.

Brimstone se ofreció a llevarlo sobre su hombro y tan pronto como salió al exterior, activó su técnica para expulsar gas a presión y emprender un veloz viaje por donde había venido.

8:24:00 Ryan llegó a la localización del gps de Ramses, entrando a la sala de investigación por los huecos en las paredes que había dejado Haakon con anterioridad.

Colocó su arma enfundada (cuya punta de la funda se encontraba limada, producto de su método de desaceleración) al arnés que le permite ponerla a su espalda.

Pudo ver a los tres que había enviado a la misión en el terrible estado que habían quedado, golpeados, sangrantes, inconscientes.

Sus músculos se tensaron, apretó los puños y miró hacia la probable ruta de escape de los que habían causado esto, dio un paso en esa dirección.

— ¿Ryan?

— murmuró Ramses, intentando retomar la consciencia sin éxito.

Ryan se percató de la sangre que brotaba a borbotones de la pierna del pelirrojo.

Ryan se detuvo.

Pasó sus dedos índice y pulgar por el decorado de su arete y bajó la cabeza.

Se arrancó un pedazo de la manga de su blusa y lo amarró en la pierna de Ramses haciéndole un torniquete.

Subió a sus compañeros a su hombro, empezando por el más herido.

Antes de abandonar la zona, se tomó un momento para revisar las instalaciones, buscando al resto de niños que habían sido secuestrados.

No encontró nada, los habían sacado del lugar en algún momento durante el operativo.

Ryan regresó lo más rápido que pudo a Arenar.

12 de Mayo del 2084.

En la zona médica del cuartel de la Sagrada Arboleda en Arenar, se encontraban tanto Ramses como Ramón, acostados en camillas cercanas y manteniendo una conversación de lejos.

— Verás.

— advirtió Ramón a Ramses.

El pelirrojo lanzó una mirada al techo y sonrió.

— Si si, deja que nos den el alta mínimo…

— ¿Ahora son panas?

— Martin Marlowe había entrado a la habitación, interrumpiendo la conversación.

Ramón, al ver a su tutor, se imaginó lo que venía y soltó un quejido de molestia.

— Déjame al menos recuperarme.

Martin colocó su palma en el hombro de Ramón y se aguantó la risa.

— Ya te dejé descansar un día, vago.

Toca informe antes de que se te olvide todo.

— No tengo demasiado que olvidar de todas formas.

¿Dónde está el rubio ese?

Ayer estuvo con nosotros.

— preguntó Ramón.

— Aracelio lo llevó a una clínica privada, la Peregrino.

— Martín acercó un taburete y se sentó.

— Sigo sin creerme que un tipo como Aracelio estuvo en las mismas cuatro paredes que yo.

— Ramón dirigió su mirada hacia la ventana de la habitación.

— Recuerdo haberlo visto de lejos algunas veces en el pasado…

— Comentó Martin, entrecerrando los ojos.

— Bueno, deja de evadir, que sacaste de lo que estuviste ahí.

Ramón exhalo con pesadez.

— Cosas típicas de una organización criminal a gran escala.

— soltó sarcásticamente — Estábamos enumerados por unas siglas tipo “D” y el número en el que imagino que nos clasificarían.

No tengo ni idea de que signifique esa “D”.

Lo otro es que identifiqué tres nombres en clave: As, Bastos y Brimstone.

Haakon me comentó ayer, durante el poco tiempo que hablamos, que él llegó a ver al último, pero estaba enmascarado.

A “As” no la vimos ninguno de nosotros, pero creo que es mujer, por la voz que le escuché, parece ser el cerebro detrás de la operación, o al menos una organizadora importante.

Al que más pude ver fue a Bastos, el fue el encargado de interrogarme, es un hombre de cabello corto y negro, piel blanca y que lleva gafas.

Su técnica parece tener que ver con ser capaz de moldear su barrera a su antojo, siendo capaz incluso de imitar barreras de otras personas.

Martin apoyó su mentón sobre su mano.

— Voy a solicitar un informe de parte de Haakon.

— Se aclaró la voz y bajó la mirada.

— Sobre el tipo que te interrogó, Bastos.

Su nombre es la versión de la baraja española de naipes del trébol de la baraja inglesa.

Teniendo en cuenta que la líder se hace llamar As, y que el otro se llama Brimstone, es posible que “Bastos” sea un subordinado directo de la primera, mientras que el otro sea una unidad a parte, ya sea como miembro de la misma organización o como un aliado cercano.

— ¿Cómo sabes tanto de juegos de cartas?

— preguntó Ramón.

— Santería y apuestas.

— contestó Martín.

Alzó la cabeza observando a Ramses.

— Ramses ¿Tienes alguna información importante?

Ramses volteó a ver a Martín y asintió.

— Iba a escribir un informe para Ryan, pero si quieres te puedo hacer un adelanto.

— Adelante.

— Martín apretó los labios y asintió.

Movió su taburete hacia enfrente de la cama de Ramses.

— Es más extenso de lo que parece, me refiero a la instalación, no es solo el lugar en sí, mientras avanzaba me tuve que desviar y seguir de largo por que me fije que me estaban vigilando.

Parecen tener pequeñas unidades de avanzada regadas a lo largo de la carretera.

Me infiltré a pie, dejé mi moto escondida entre la arena un par de kilómetros más adelante.

Parecen tener dos tipos de guardias, unos que son personas comunes y corrientes, y otros que son increíblemente duros de matar, pero sin autonomía, como marionetas, sin embargo no me fueron demasiado problema, logré entrar un poco hasta que finalmente sonaron las alarmas, y luego pasó nuestro altercado con ese tal Bastos.

Algo que me tiene pensando es el por qué no entraron a ayudar a Bastos, tal vez confiaban demasiado en él, o tal vez vieron a Haakon en camino y se centraron en frenarlo.

De todas formas la confianza no parece infundamentada, Martín, ese tal Bastos y ese tal Brimstone son fuertes de verdad, y por lo que parece por como vi a Haakon antes de que me disparasen, el segundo es aún más peligroso.

Aún así, Ryan parece ser una razón de temer para ellos.

— Mientras contaba lo que había ocurrido, la expresión de Ramses se volvió más preocupada.

— Es posible que hayan identificado a Haakon como una amenaza mayor…

— Martin se quitó las gafas y las limpió.

— No, no es eso, yo creo que tu ataque los alertó y decidieron evacuar el punto, por eso cuando Ryan llegó ya todos los niños habían sido trasladados.

Era más importante la mercancía que la vida de Bastos…

Sobre las marionetas que comentas, ya nos hemos enfrentado a algo parecido.

— Tráfico infantil y experimentación biológica, ¿Cuánta o cuantas infraestructuras hay involucradas en todo este mierdero?

Pensó.

— Ah, cierto, encontré esto.

— Ramses se inclinó hacia su bolso y sacó de él una funda de plástico sellada que adentro contenía una gargantilla de metal delgada y de acabado simplista, moderno, una pieza de tecnología de propósito desconocido.

— Todos los soldados “normales” tenían uno de estos alrededor de su cuello, excepto Bastos, cuando revisé el cuello del tipo al que le quité este de acá, tenía unas marcas extrañas como de raíces violetas.

¿Torturas a tus propios elementos?

Pensó Martin, mientras observaba el dispositivo.

— Qué Bastos no lleve uno quizá desafía mi conclusión anterior, pero no creo que sea un líder y que simplemente lo dejen a su suerte.

— Aunque luego apareció ese tal Brimstone…

Agregó a su conclusión, aunque sin vocalizarlo.

Ramses guardó el collar.

— Lo incluiré en el reporte para Ryan.

Esa gente es peligrosa, no creo aceptar un trabajo relacionado con esto en un rato.

Lo que hacen es definitivamente terrible…

— Esto último lo dijo con bastante pesadez.

— Pero no puedo arriesgar mi vida de esa forma.

— ladeó la cabeza negando.

Ramón al escuchar eso último, miró al techo.

— Martin.

Martín volteó a verle.

— ¿Sí?

— Antes de que Ramón pudiera hablar, el celular de Martín comenzó a sonar.

Al ver su teléfono y comprobar quien le llamaba, alzó ambas cejas.

Muy bien, “espectro”, veamos que me tienes que decir.

Pensó.

— Es importante, hablamos más tarde, Ramón.

— Salió de la habitación con su teléfono en su oído.

20 de Mayo del 2084.

En las afueras de Arenar, donde ya comenzaba el desierto, un recuperado Ramses se encontraba estirándose, exponiendo su cuerpo al sol.

Estaba vestido de forma algo distinta, con una bividí en lugar de su atuendo elegante característico, de todas formas su pantalón si que era de tela.

— A ver si me bronceo un poco, jajaja.

— dijo dirigiéndose a Ramón, que también estaba ahí, con una visera para proteger sus ojos del sol.

— Bronceado y con ese color de pelo a lo mejor Martín comienza a llamarte primo.

— dijo Ramón, bromeando con el hecho de que usualmente los Auricos (etnia a la que Martín pertenece) son morenos y de cabello rojo.

— Que extraño que estés tirando un chiste.

— comentó Ramses, mientras lanzaba golpes al aire.

— Uno no puede estar todo el rato con cara de culo, supongo.

— contestó Ramón, esbozando una ligera sonrisa.

Ramses apuntó su índice a Ramón.

— Muy bien, basta de ocio, empieza la primera lección.

— Enterró sus pies en la arena y la función de su barrera se activó.

[Rotación de Barrera] La arena en el piso empezó a subir en un espiral que giraba a gran velocidad alrededor del cuerpo de Ramses, envolviéndolo en una estructura de arena giratoria.

— Tienes que ser capaz de hacer esto, o algo parecido.

— Honestamente apenas pienso en mi barrera…

— Ramón cerró los ojos e intentó imaginarse algo girando alrededor de él.

Nada pasó.

— Eso da igual, yo apenas pienso en mi cauterización, o en mis impulsos con magia de fricción.

Pero pienso mucho en mi barrera.

— Ramses sonrió y se agachó.

— Cada quien tiene sus prioridades a la hora de usar magia.

El punto es que entiendas la física de lo que vas a hacer y lo ejecutes.

Saca tu cabeza del automático.

Ramón asintió y abrió los ojos, se sacó los zapatos, enterró sus pies en la arena y empezó a racionalizar su barrera, recordó las pocas lecciones a las que asistió en el colegio, las que le interesaban, como manejar conscientemente el flujo del ether dentro del cuerpo.

Lo primero que sintió fue algo que usualmente daba por sentado, la cantidad de ether en su cuerpo, podía sentirlo como un flujo latiente atrapado en un contenedor con la forma de su cuerpo, no sabría describirlo con números, pero durante ese instante, sabía con exactitud cuánto ether le quedaba, y como cada que respiraba, esa esencia se hacia mas grande.

Partiendo desde ahí, Ramón apagó su barrera y empezó a pensar en un espiral alrededor de su cuerpo, a transformar la sensación del fluir del ether en el fluir del viento…

Una fuerte ventisca azotó la espalda de Ramón y la barrera giratoria que estaba empezando a formar se desvaneció, formando nuevamente su barrera básica, que apareció de golpe formándose desde su diafragma en una onda expansiva, que generó un sonido de impacto reverberado.

Su consciencia se redujo y se percató de que su visión había estado borrosa todo ese rato, volviendo a la normalidad.

Al mirar al suelo, se percató que sus pies ya no estaban enterrados en arena, y que la arena debajo de él tenía tallado algo parecido a un espiral (parecido, por que era bastante deforme) — Ugh, ¿Qué pasó?

Iba bien.

— Ramón no podía quitarse una sensación de cosquilleo en la columna.

— Estabas haciendo un buen trabajo, pero lo que tiene de malo aprender en este entorno es la volatilidad del ambiente.

La barrera cuando no se piensa tanto en ella es prácticamente un instinto.

Es tan instintiva, que incluso aunque no hubieses aprendido a usarla en el colegio, tendrías una.

— Ramses estaba sentado con las piernas cruzadas en el suelo.

— Tienes que superar el instinto para modificar tu barrera, y la verdad no te culpo si no puedes, porque yo apenas soy capaz.

— Es curiosa la forma en la que se formó su barrera…

por otro lado, se formó increíblemente rápido, tal vez más rápido de lo que yo podría generar la mía.

Pensó.

— Tal vez debería hacerlo en casa.

— dijo Ramón, mientras se cubría los pies con arena.

— Créeme que este es el mejor lugar para practicar si quieres aprender rápido.

La arena es una forma excelente de ver el flujo del aire, sobre todo comprobar la fuerza del flujo, si levantas tres granitos pendejos, tu barrera no te va a proteger ni del picar de un mosquito.

— comentó Ramses.

— A menos que quieras gastar una fortuna en agua y hacerlo mientras te duchas, o que tengas una piscina donde practicar…

— Sonrió.

— ¡O quieras llenar el piso de tu casa de arena!

Ramón sonrió.

Es extraño entablar una amistad con él, después de todo, el asesino a compañeros míos.

Tal vez Daemon era un idiota, pero Fausto era bastante buena gente.

¿Qué sentirá al respecto de eso?

Ahora que lo pienso, la verdad no he matado a nadie…

Bueno, sí, a esas cosas que nos atacaron en la biblioteca de Pradero y en el laboratorio extraño ese.

Pensó, mientras su sonrisa se perdía.

Entreabrió la boca para intentar decir algo, pero se arrepintió.

24 de Mayo del 2084.

11:30 pm Un barrio de Campo Naranja, una pequeña ciudad ubicada cerca de la frontera provincial entre Pradero y Lagos.

Una noche normal de una zona residencial alejada del centro o del suburbio, silencio total, el ruido del viento de la noche era suficiente para callar cualquier resquicio de voz de las personas que tenían alguna conversación nocturna.

Ocasionalmente podrás espiar en las vidas de algunas personas observando las ventanas de los segundos pisos de las casas, donde normalmente se encuentran las habitaciones.

La ocasional televisión prendida, y la búsqueda de compañía parasocial en ver si alguien está viendo algo que tu conoces.

Pero no era esa intención exploradora la de la camioneta que rondaba por la zona, el lugar estaba inusualmente más callado.

Varios vecinos habían denunciado su presencia, pero las autoridades no hacían nada, aunque para ser justos, la camioneta tampoco hacía nada, nada más que rodar, observar y asustar a la gente que llegaba tarde del trabajo a casa.

Ese día algo cambió, la camioneta se detuvo frente a un hogar que tenía casi todas sus luces apagadas, mañana había que trabajar.

Cuatro personas se bajaron de la camioneta, dos mujeres y dos hombres, una de ellas resaltaba ligeramente por el decolorado a blanco de su cabello.

Todos visiblemente armados con cortopunzantes, todos con el rostro cubierto hasta la nariz por una bandana negra.

El grupo avanzó firme pero silenciosamente hacia la puerta de la casa.

Varios vecinos apagaron sus luces.

Uno de los hombres, que parecía ser el mayor en edad del grupo, puso su mano en el pomo de la puerta, y la abrió como si estuviese sin seguro, la abrió por completo, y el grupo entró en silencio, todos ahora sacando un arma de sus cinturones: La mujer de cabello blanco, un cuchillo, la de cabello negro, una navaja, el hombre mayor una espada corta, y el otro, un stiletto.

En el techo de aquella vivienda, desde las sombras, se alzó una figura encapuchada con una máscara de madera.

“La leyenda del Espectro de Einhart” Desde poco después de la fundación de Akuaris y la Sagrada Arboleda, la gente alrededor de Valencia cuenta haber visto a una persona encapuchada que porta una máscara de madera.

Esta persona deambulaba en las noches con lentitud, dejando un olor a incienso por donde pasaba, e incluso la podrías llegar a ver en el día, a lo lejos, encaramada en el tejado de algunas casas o edificios.

Nunca mostraba una actitud hostil, algo en su caminar era nostálgico, conectado con las calles que pisaba.

Mujeres, hombres y niños han ido contando historias sobre veces en las que esta entidad se ha puesto encima la labor de justiciera, defendiendoles de asaltos nocturnos, siempre advirtiendo su llegada entre ladridos de caninos inexistentes y desapareciendo entre ceniza con el aroma de un incienso.

Su nombre proviene de sus apariciones iniciales en las calles de la zona residencial de sagrario, algunos piensan que es un emisario del gran árbol de Einhart, otros piensan que es la manifestación misma del árbol, tomando forma de humano.

[Ceniza Funeraria] El enmascarado bajó del tejado, tras de él serpenteaba una nube de ceniza.

Desenvainó su espada con su brazo derecho, una prótesis de madera blanca con trazas azules.

Apuntó el arma a la puerta de la vivienda.

Aquella nube serpenteante se extendió alrededor de la figura, abarcando un área que se expandía hasta el interior del inmueble, el enmascarado desapareció en medio de esta, volviéndose parte de ella.

[Ceniza Funeraria: Caza Coordinada δ] Se escuchó el ladrar de unos sabuesos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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