EtherSoul: Misterios de Akuaris - Capítulo 17
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17: EN LA PRACTICA…
17: EN LA PRACTICA…
Omar sintió electricidad recorriendo su columna.
Lucas cuando se lo proponía podía llegar a ser intimidante.
— Ugh, loco, cálmate.
La sonrisa de Lucas regresó, alzó las manos y se echó para atrás, apoyándose contra el espaldar de la silla.
— Esto es un tema serio, Omar… Je.
— Bajó las manos.
Omar se puso una mano en el puente de la nariz y cerró los ojos, mientras apoyaba el codo del mismo brazo en la mesa.
— Es el patrón de Los Reyes, parece que ha estado aprovechando que hemos estado ocupados con… — Miró por un momento a Lucas.
— Otras cosas… y está robando cosas de los cargamentos.
Lucas chasqueó la lengua.
— Si era urgente.
— Respiró profundamente.
— Ya qué.
Matarlo así nomás no es opción, habrá que idear una coartada.
Omar se sacó la mano de la nariz y la dejó caer sobre la mesa, arqueó la ceja y se bajó levemente las gafas de sol.
— ¿Matarlo?
— Tragó saliva.
Lucas apretó los dientes y miró hacia Zero.
— Sí, tu sabes com… — Relajó su mandíbula y se quedó en silencio unos segundos.
— ¿Estás bien, Zero?
Zero tenía el ceño fruncido y estaba golpeando repetidamente su dedo índice contra la pared con la que se estaba apoyando.
Un flujo de un fluido metálico bajaba por la pared desde su dedo, que estaba gris.
El tenue sonido de una flauta metálica comenzaba a escucharse.
— Hay alguien aquí que no debería estar.
Afuera de la habitación, Rainer, que estaba al lado de la puerta de la sala de juntas, husmeando lo que decían, se quedó helado del susto.
¿Qué?
¿Cómo?
Pensó, hasta que miró al suelo.
El suelo en el que estaba parado tenía una ligera cobertura de no más de medio milímetro de un líquido metálico, y aunque él era invisible completamente, sus pies en el suelo interfieren con el flujo del líquido, vendiendo su posición.
Esto se sale de cualquier… Cuando Rainer se quiso mover, una estructura tentacular amorfa hecha del fluido metálico se enrolló alrededor de él.
Mierda.
[Duelo] Sofía, que estaba del otro lado de la habitación, rápidamente se lanzó contra aquella estructura tentacular que se había enrollado sobre el invisible Rainer.
Al usar su habilidad [Duelo] se atrae magnéticamente a gran velocidad hacia su enemigo, alrededor de su movimiento el aire parecía distorsionarse y tornarse rojo, emitiendo un ruido grave y saturado, como un bajo eléctrico muy profundo.
El impacto deshizo momentáneamente los tentáculos convocados, Rainer activó rápidamente [Crimen Perfecto] en todo el edificio de administración, e hizo desaparecer absolutamente todo… excepto el mercurio que mostraba dónde quedaba el suelo.
El chico se llevó la mano rápidamente al intercomunicador y lo activó, mientras bajaba corriendo las escaleras.
— ¡No me importa como tenga que ser pero ENTREN A LA FÁBRICA!
— Mientras corría, el charco de mercurio en el suelo le hizo tropezar, haciendo que se caiga completamente por las escaleras.
Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda.
Se levantó como pudo y siguió corriendo.
[Crimen Perfecto] se contrajo mientras salía del edificio.
Arriba, en la sala de juntas, todos los que estaban ahí, excepto Zero, estaban totalmente aturdidos por la oscuridad absoluta de [Crimen Perfecto], hasta que simplemente todo les volvió a la normalidad.
— Peligroso.
— dijo Lucas, sereno, mientras se levantaba de su silla y caminaba hacia donde estaba Omar.
Al joven Dannvar se le notaba afectado, pero sacudió el rostro y apretó su expresión facial.
Se acomodó las gafas.
— ¿En otro momento?
— Si alguien se enteró de esta reunión se enterará de la siguiente.
— Lucas observó el maletín de Omar.
— Aferrate a eso, nos vamos.
— Empujó la silla de Omar y lo tomó del cuello de su buzo para ponerlo de pie.
Una explosión sonó a lo lejos, desde la entrada a la facilidad de la fábrica.
Si son ellos, entonces toda esa operación del 24 valió pa’ pura mierda.
Dirigió su mirada a Zero.
— Zero, bajaré al subsuelo.
Tienes tres minutos para matar a los invasores… si no alcanzas da igual, en tres minutos baja tu también al subsuelo, a los túneles.
Necesitamos escolta.
— ¿Y mis guardias?
— preguntó Omar, algo incómodo del agarre de Lucas.
— Ellos se quedan.
Con el tiempo que estará acá Zero es suficiente como para que o los intrusos mueran o queden listos para que los Homúnculos los maten… — Lucas alzó su saco del lado derecho, mostrando que tenía un stiletto enfundado atado a su cintura, casi por la espalda, este estaba conectado a su cinturón con una cadena.
Lo desenvainó.
— No hay que escatimar.
— Frunció el ceño.
[ACM] Lucas dió un pisotón y un área debajo de él empezó a tornarse grumosa, el suelo finalmente se desprendió y ambos cayeron a la planta baja, amortiguados por el material suave que había quedado desprendido.
Rápidamente corrió, sin soltar al joven, hacia la trampilla oculta que una vez abrió, daba acceso al subsuelo 1 de la instalación.
Soltó el agarre a Omar y empezó a bajar.
No entiendo por qué esta escalera sí y la otra no.
Pensó Omar mientras le seguía.
Rainer corría por la zona entre los edificios de la instalación, desesperado por llegar a la salida provocada por la explosión que Martin, que estaba entrando al lugar junto a Ramón, había ocasionado.
La esperanza no alcanzó a arraigarse en Rainer cuando sintió un dolor punzante en su muslo derecho, prácticamente de la nada, una larga púa de metal se había manifestado en su pierna, atravesándolo.
De una de las ventanas del primer piso del edificio administrativo, salió algo que solo podría ser descrito por un tsunami de líquido metálico.
Abordando este maremoto, estaba Zero.
El cuerpo metálico empezó a tornarse puntiagudo en su punta, y a adoptar una viscosidad mayor, mientras se acercaba rápidamente a Rainer.
— Me sorprende que no se haya deshecho tu invisibilidad.
— dijo Zero.
[Aliento Elemental: Impulso de Huracan] Ramón avanzó a altísima velocidad en dirección a Rainer, mucho más rápido que Zero, apenas pudo detenerse, tropezando ligeramente sobre su propio tobillo y cayendo al suelo, pero con la pistola en alto, disparó hacia la cabeza del enemigo.
Zero cayó del torrente cada vez más sólido que surfeaba, pero la ola puntiaguda que había convocado no se detuvo ni se deshizo.
[Aliento Elemental: Cero Absoluto] Los labios de Ramón se secaron, incluso partiéndose levemente, un aire extremadamente frío salió de su boca, congelando en seco al instante el torrente de metal, e incluso ligeramente el aire alrededor.
Un hincón de dolor hizo que Ramón se tapara la boca, pero no pudo evitar sonreír levemente al mismo tiempo.
Tengo que ser más cuidadoso con los conceptos que estoy usando… Casi me reviento el pie hace un rato también.
Pensó.
Rainer extendió su barrera con una estructura deforme hacia Ramón, encendió su intercomunicador.
Estaba bastante afectado, solo había logrado evitar el ataque de Zero por la intervención de Ramón, su muslo atravesado no era el único problema, sentía que su pierna se empezaba a quedar dormida.
— Está usando Mercurio.
— dijo, mientras se arrancaba la espina clavada en su pierna.
Pudo notar al sostenerla como se estaba derritiendo.
Mierda.
La soltó.
La estructura de Mercurio congelado empezó a derramar líquido del mismo material como si se hubiese vuelto una cascada.
Zero se encontraba de pie sobre la estructura metálica, sosteniendo dos espadas hechas totalmente de metal.
Dirigió su mirada a Ramón.
— Eres muy joven.
Lo siento.
— dijo solemnemente, acompañado de la musicalidad del sonido de flauta metálica que parecía provenir de la cascada de mercurio.
Ramón se levantó, apuntando a Zero.
— No necesito— Zero estaba frente a Ramón, se había movido muchísimo más rápido de lo que Ramón había podido pensar.
¿Eh?
Un chasquido de dedos distante y Zero explotó y salió despedido por los aires, impactando contra el edificio administrativo, del cual salieron dos Homúnculos.
El impacto ígneo dejó un calor en la zona frente a Ramón.
— Eso te pudo haber pasado cuando nos conocimos, Ramón.
— Había sido Martín.
Mierda, apenas armo uno y ya lo tengo que gastar… Pensó.
[Consilium]: La habilidad de Martín le dota de la capacidad de crear de forma organizada y sistemática cualquier estructura mágica, ya sea una ofensiva, defensiva, ilusoria, o de cualquier tipo.
Esto viene con tres limitantes: 1.- Debe crear las estructuras en el momento, gastando tiempo en diseñarlas.
2.- Para cualquier cosa, por mas simple que sea, demora como mínimo un minuto en crear.
3.- Solo puede tener dos estructuras almacenadas y dos activas al mismo tiempo.
Zero se levantó rápidamente.
Sus heridas habían sido cubiertas por mercurio.
De las ventanas del primer piso del edificio de empaque, saltó Raimundo, junto a un Homúnculo que estaba vigilando el pasaje elevado, ambos se abalanzaron hacia Martín.
De las ventanas del edificio administrativo, saltó Sofía, que aceleró rápidamente con su técnica hacia la estructura de mercurio congelado.
Puff, que fría esta mierda.
Pensó ella.
A la chica le siguieron, con mucha menos velocidad, otros dos Homúnculos.
Ramón también prendió su comunicador.
— El plan de acción es correr.
— Advirtió.
— No creo poder correr demasiado.
Siento la pierna dormida, y honestamente me está costando respirar.
— contestó Rainer, con el cuerpo decaído.
— ¡Yo estoy ocupado!
— Gritó Martín, mientras se concentraba en evadir los veloces ataques de Raimundo y el Homúnculo que le perseguían.
Mierda, apenas me puedo concentrar, el bicho de mierda este es rápido, y el “cabeza de cobre” ese lo es aún más.
Ya no podía solo evadir, también tenía que bloquear.
Los golpes de Raimundo pesaban, no hacían casi daño, debido a la densidad de la estructura de la barrera de Martín, pero eran peligrosos.
Rainer se movió, intentando no tropezar con el río de mercurio que se estaba formando.
Zero avanzó rápidamente, los Homúnculos le siguieron.
De nuevo enredó a Rainer en metal, haciéndolo tropezar.
La barrera de Rainer se contrajo, ya solo podía mantenerla sobre el mismo, pero su invisibilidad era inútil, así que se volvió solamente irreconocible, para ahorrar ether.
Sofía sacó un clavo de uno de sus bolsillos y lo lanzó a los pies de Ramón, que se movió rápidamente hacia atrás, apuntando hacia la chica.
[Duelo] Fue activada y se aceleró hacia el clavo a gran velocidad, Ramón apenas pudo seguirla con la mira, cuando recibió una patada en el pecho por parte de Sofía.
Rápidamente, por los lados, los dos Homúnculos que la seguían, desplegaron sus garras y fueron a atacar a Ramón.
Rainer, Ramón y Martín estaban en situaciones límite, abrumados con enemigos, sin saber, pero con la sensación de que habían aún más.
La operación había sido un desastre.
Todos estaban a merced de los enemigos, en especial Rainer, que realmente podía morir en cualquier momento.
Un pensamiento recorrió la mente de los tres, el grupo temporalmente formado se había decidido entre las reacciones del miedo: parálisis, correr, o atacar.
No voy a morir aquí… me tengo que concentrar.
Ramón dio un leve soplido usando su aliento elemental de la forma más básica, bajando su cuerpo para esquivar las garras de sus enemigos, sin embargo, lo estaba esperando un ataque directo de Sofía.
Ramses… esta vez sí.
Su barrera empezó a rotar.
[Turbulencia de barrera: Grito] Su barrera giró violentamente y explotó, sonando como el disparo de una bala.
La onda expansiva expulsó a Sofía y a los dos Homúnculos hacia atrás.
La barrera de Ramón se regeneró al instante, en un sonido similar al anterior, pero menos intenso, con una intención más firme.
Rainer cerró los ojos momentáneamente, recordó cuando le empezaron a enseñar el uso de ether, cuando todavía iba a clases, las técnicas básicas que todo el mundo sabe hacer, chispa, cauterizar, aumentos de calor corporal, control del flujo interno, barreras básicas, bullet deflection, impulso de fricción… Transición, Fricción, Polarización y Combustión básicas.
Podía usar el principio de bullet deflection y amplificarlo con combustión, una explosión aumentada en todo su cuerpo le haría demasiado daño, quizá focalizar con una barrera básica en sus brazos, expulsar calor con transición y enfriarse por dentro, evitando que las quemaduras lleguen hasta ahí.
No había otra manera, su habilidad desarrollada era puramente sigilo e ilusión, si quería defenderse o atacar, tendría que llevar su cuerpo al máximo.
Los brazos de Rainer se encendieron en un brillo rojizo y amarillo que debilitó rápidamente el material que lo envolvía, para luego generar una explosión que lo repelería con fuerza.
Su rostro se arrugó del dolor, pero rápidamente usó un impulso de fricción para alejarse del río de mercurio que se extendía por el área.
La piel de sus brazos había quedado completamente chamuscada, sin embargo, el dolor había de alguna manera hecho que la adrenalina se activase, y aunque sentía un ardor inhumano, este mismo ardor le había “despertado” del entumecimiento producido por el envenenamiento por mercurio.
Rápidamente puso en efecto la reducción de temperatura interna que había planeado con el objetivo de combatir la efectividad del veneno, reduciendo su ritmo cardiaco y encogiendo sus venas, así evitando la circulación efectiva del mismo.
Seguía, aún con todo, viéndose con ese aspecto irreconocible.
Aunque para Rainer no ser reconocible y no existir en el mundo de forma usual era lo que definía su libertad, en este momento tenía que luchar por ella.
Finalmente, deshizo la propiedad irreconocible en todo su cuerpo, menos en su rostro.
Tengo que ahorrar todo el ether posible.
Cerró los puños, esto le provocó un dolor intenso, pero aguantó.
— Ramón, tranquilo, no me tienes que salvar el culo esta vez.
Ahora es distinto.
— Esta vez Rainer habló con su voz.
Martín le detuvo un golpe en seco a Raimundo, sintió como todo su brazo reverberó por dentro, sin embargo apretó y le bajó la mano, cuando Raimundo quiso contestar con otro golpe, Martín desenvainó el esfero que usa para escribir en su cuaderno y lo aceleró rápidamente al cuello de Raimundo, el cual esquivó haciéndose hacia atrás, Martín también tuvo que esquivar, puesto que venía un impacto de las garras desplegadas del Homúnculo que acompañaba a su enemigo.
Esquivó agachándose.
— ¡Ay!
la rodilla, mierda.
— Exclamó, cerrando los ojos con fuerza.
— ¡JA!
— Raimundo se acercó a gran velocidad y alzó la pierna sobre Martín para propinarle una patada descendente.
Martín sonrió mientras aplaudía poniendo las manos en horizontal.
[Consilium: Sobrecompactación: filo expansivo de mil capas] Una onda expansiva extremadamente cortante se extendió desde las palmas de Martín.
Raimundo reaccionó al aplauso como un perro entrenado y saltó al instante, deteniendo la patada descendente, pero el Homúnculo no tuvo la misma suerte, siendo cortado a la mitad como si su cuerpo fuese mantequilla.
— ¡Veo que no eres solo un niño rico, ¿verdad Raimundo Alvarez?!
— Exclamó Martín, sin perder la sonrisa de su rostro, mientras se levantaba con un poco de dificultad.
El dolor de su rodilla había sido real, pero estaba exagerando.
— ¿Eh?
— El chico que había tenido un rostro confianzudo todo el rato se sintió por primera vez amenazado.
No solo por la potencia de las habilidades de Martín, que era algo que él ya sabía, sino por su identidad revelada.
— ¿Cómo?
— ¡Es sucia la nobleza de Novaroma ¿Verdad?!
— Martín empezó a caminar sutilmente en dirección a las puertas del edificio de producción.
Estoy seguro que deben haber guardias adentro, pero si me puedo llevar a todos encima… — ¡Deberías tener cuidado queriéndome matar!
lo que eres es iluso… sabiendo claramente quien soy… Raimundo no pudo contener su expresión de enojo.
Se abalanzó a máxima velocidad contra Martín.
— ¡Callate, los muertos no hablan, Marlowe!
— ¡Desactivaré mi barrera y me matarás entonces, estoy seguro que a tu jefe le encantarán los archivos revelados!
— Exclamó Martín, mientras alzaba los brazos.
Raimundo se detuvo en seco a milímetros de Martín.
Su rostro había pasado de rabia a miedo.
— ¿Sabes quien es?
— Su voz temblaba.
Martín sonrió de forma sádica.
Caíste.
Juntó las manos.
— No.
— Martín le encajó a Raimundo un golpe descendente con toda su fuerza directo a la cabeza, usando las manos juntas como martillo.
Aprovechando esto, corrió hacia la puerta de la sala de producción y la tocó.
Las puertas fueron abiertas rápidamente por Homúnculos que iban directo a atacar.
— ¡Bang!
— dijo, sonriendo.
[Consilium: Poder Bruto: Supernova] Un destello de luz enceguecedor y los siete Homúnculos que se encontraban dentro de la planta baja del edificio de producción quedaron carbonizados.
Quedaron los tres del primer piso, pero habían recibido una ceguera temporal por la luz intensa después de haber estado esperando en la oscuridad.
Martín corrió hacia el interior del lugar.
— Sofía.
— Dijo Zero, mientras empezaba a caminar hacia el edificio donde había entrado Martín.
— Encárgate de ese par… — Se detuvo un instante.
— La prioridad sigue siendo tu supervivencia, por Emma, por Ag-…
me entiendes.
Así que si tienes qué, huye.
Solo necesito tiempo.
— Los tres minutos terminaron.
Zero avanzó a gran velocidad hacia Martín.
De los presentes, solamente Sofía le podría seguir el ritmo en velocidad.
Al momento de pasar al lado de Martín, un torrente de mercurio salió de sus manos, uno violento y puntiagudo que lo abalanzó contra una pared del interior del lugar, luego de esto, avanzó rápidamente hacia una de las trampillas que llevan al subsuelo 1, la abrió de una patada y entró.
Usando a niños, no eres nada distinto de “el”…
y supongo que yo tampoco.
¿Así que por Agni, eh?
debe dejar de consentirlo.
Pensó Sofía, sonriendo, mientras se posicionaba para pelear contra Rainer y Ramón.
Los dos Homúnculos que la seguían se colocaron a su lado.
Dio un aplauso y la puerta del edificio de empaque se abrió de par en par, siete Homúnculos salieron del mismo, uno más bajó de la ventana que había roto Raimundo, desde el primer piso.
Así mismo, de las ventanas del primer piso del edificio de administración, saltaron cinco Homúnculos más, dos de estos vestidos como oficiales de la SPG.
Observó la ventana del primer piso del edificio de producción, sin embargo nada salió.
Seguro los inútiles quedaron aturdidos por la técnica del Áurico.
Pensó, mientras sus subordinados sin voluntad se formaban alrededor de ella.
— La verdad es que todo esto me está irritando bastante.
— Mientras su frente se arrugaba, los ojos de Sofía empezaban a emitir un leve brillo rojo.
— Lo mismo digo.
— Ramón disparó a uno de los Homúnculos en la cabeza, este cayó en seco.
— ¿Te parece si terminamos con esto?
— Ramón apuntó a la cabeza de Sofía.
Y disparó.
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