EtherSoul: Misterios de Akuaris - Capítulo 21
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Capítulo 21: DES-APRENDER
— Para poder manejar el ether se necesita un conocimiento completo del cuerpo de uno mismo, un conocimiento interno y una sensación externa. Aquellos que simplemente lanzan sus habilidades como si fueran proyectiles, que convocan sus capacidades como algo externo, que tratan el ether como un arma, en lugar de una extensión del cuerpo. Aquellos es de los que nos diferenciamos los estudiosos, los que seguimos una carrera. — Gabriela dijo con ímpetu, señalando a los presentes. Se había cambiado de ropa, llevaba una camiseta negra y un calentador holgado del mismo color, estaba descalza. Todos se encontraban en un salón similar al que hay en las escuelas de artes marciales, uno espacioso y con colchonetas negras, un salón que usualmente huele a sudor.
— Eh… ¿Y el que hace aquí? — Ramón susurró a Martín y señaló a Ricardo, que estaba al lado de él, con su pantalón de vestir, descalzo y vistiendo una bividí blanca como prenda superior.
Ricardo le escuchó.
— Estoy aquí porque me interesa mejorar mis habilidades mágicas obviamente. Todo lo que se pueda aprovechar se aprovechará.
Gabriela se cruzó de brazos y dio un par de pasos atrás.
— Dejen la habladera… Y abstente de decirle magia, chico Giacalone, por favor.
Martín sonrió. Estaba sentado atrás del grupo, debido a sus heridas, no podría ser parte del entrenamiento físico de forma tan activa.
El grupo tuvo seis sesiones de entrenamiento durante las siguientes dos semanas.
SESIÓN 1.- RESPIRACIÓN
“Muchos piensan que saben respirar, la mayoría están equivocados. Es una de las primeras paredes que se topa cualquier persona que entra a un entrenamiento militar o que empieza a querer mejorar su uso del ether y sigue un entrenamiento similar a este. El aire que respiramos contiene todo lo que necesitamos para vivir y mucho más, sin embargo, desechamos y usamos mal la mayoría de este material. No tiene sentido quedarse sin ether a menos que tengas una atrofia severa, que te estén afectando con un cristal de etherita o que hayas canalizado varios efectos de demasiada potencia en un corto periodo de tiempo.
Respira profundamente, como en el colegio, cuando lo enseñaron, entiende tu flujo interno de ether como un fluido que está en conexión contigo y que pasa a través de tu cuerpo. El instinto es cómodo, sí, y es una salida fácil, pero también es engañoso, ilógico y derrochador. El instinto ha permitido locuras en el mundo de la etherlogía, pero también ha limitado el techo de las capacidades de muchos. Tus habilidades con el Ether no son una piedra que arrojas a tu enemigo, son una extensión de tu voluntad y de tu propio cuerpo, una extensión que se manifiesta desde el flujo interno. Solamente así se puede empezar a dominar este arte, y alcanzar cosas como las técnicas de ‘overcharge’ o el uso fluido de los principios de logos. Solo así puedes entrar en la materia de que es lo que realmente estás haciendo, y extender el techo de tu técnica personal, o extender su área de posibilidades.
Por ahora solo respira.”
Todo esto fue dicho a lo largo de la sesión, donde se practicó únicamente respiración diafragmática y manejo del flujo interno.
SESIÓN 2.- LOGOS
“¿Recuerdan lo místico que parecía todo la clase pasada? olvídense de eso. El ether es una cosa de lógica, lógica y cálculos. El flujo del que se habla no es más que tu corriente sanguínea, porque el alkhis así funciona, al entrar a tu cuerpo, reacciona con tu sangre y el oxígeno, creando un ferroxido de alkhis que deja de ser inerte, de hecho, el alkhis como elemento es extrañamente inerte. Teniendo en cuenta el perfil estudiantil de Ramón, imagino que le faltará reforzar esto: El ether no flota en el ambiente, no es una ‘energía’ que nos rodea y nos da ‘poder’, el ether es el nombre común del compuesto conocido como ferroxido de alkhis. Este elemento, en el ambiente y en solitario se comporta similar a un gas noble, y solo es a través de la combustión del metabolismo u otros procesos químicos, que es capaz de volverse inestable y liberar toda su energía de alta eficiencia, y aún así, esa inestabilidad solo se aplica a un patrón específico de movimiento o vibración de las partículas de alkhis dentro de la molécula del ether, un patrón que los humanos y sus derivados podemos producir de forma automática, convirtiendo el ether en energía y esa energía en un fenómeno físico determinado según el patrón de vibración/movimiento. Nosotros no somos ‘magos’, somos centrales de energía que producen efectos físicos que manifiestan nuestro conocimiento de la realidad.
De los patrones de vibración que mencioné surgen los siete principios principales de logos: Combustión, Fricción, Transición, Polarización, Ionización, Fotón y Sonido. Sonido y fricción son dos principios extraños por que en teoría, el sonido es solo la propagación de una fuerza a través de un medio, pero el principio de sonido manipula esa propagación, es… Me estoy desviando del tema. El punto es que, lo que sea que hagan, viene de alguno de estos siete principios, también puede venir incluso de un principio más extraño, cómo manipular la fuerza nuclear débil o la fuerte, o incluso la gravedad y el espacio-tiempo, pero nunca será algo físicamente imposible, la ‘magia’ no es magia, por que no hay nada sobrenatural ocurriendo, no estamos regresando en el tiempo, ni creando materia. Al menos a lo que compete el uso básico del ether y el de la mayoría de la humanidad, hay límites.”
Durante esta clase, Gabriela obligó a los tres a hacer “magia” común, sin usar sus habilidades principales, sólo los principios. Martín fue el único que pese a intentarlo, no podía hacerlo sin su margen de un minuto entre cada uso. Al salir de la clase, Ramón sentía en el fondo que no podía usar su aliento elemental “Dragón”, el descargue y el entrenamiento había sido tan metódico que se sentía atrapado en una caja.
SESIÓN 3.- PATHOS
Gabriela recibió al grupo con velas en algunos de los lugares del salón y varios inciensos aromatizando el lugar. Había música tranquila de fondo y la temperatura de la habitación estaba fresca.
“Olviden toda lógica presentada ayer, el uso del ether, como comenté el primer día, es una extensión de la voluntad del usuario. Esto es algo que usualmente no explican en los colegios de acá en Novaroma, por que no es un concepto tan profundizado en nuestra cultura, pero en Aurum, el ether no es un ‘arma’, ni un ‘medio’, si no una herramienta de trabajo, un apoyo personal y algo como una extensión del ‘yo’, es algo cultural.
Casi siempre es verdad lo que dije: el ether no rompe la realidad. Pero hay excepciones, excepciones que no se pueden explicar. Excepciones que solo lo son en la matemática, por que en la realidad es una normalidad para demasiada gente. Los cálculos no dan, el ether no debería liberar suficiente energía para permitir ciertas cosas, pero lo hace. Al final, este arte termina siendo una combinación entre la mística de la voluntad humana y la precisión de la ciencia. El punto de todos estos arreglos y los ejercicios que hacen en este momento, es que exploren su perspectiva física desde otro ángulo, cuando se trata de la técnica principal de uno, lo que vale es el área de influencia del ser. Esto usualmente se manifiesta como la barrera; un estudio de observación sobre las unidades educativas básicas, hecho por esta universidad, las 9 Musas, en conjunto con Orphica Ambidextra, fundación médica, madre de la universidad 9M, demuestra que, al desarrollar por primera vez una barrera, los niños de primer año de secundaria manifiestan formas de barrera totalmente distintas, si se las analiza desde un punto estructural, y en algunos casos, de forma directa. Lo que sea que nosotros hagamos tiene que ver con quienes somos, con las cosas que nos guían en el mundo. Y no sabemos mucho de esto, pero hay evidencia circunstancial de que los mejores usuarios del ether, son aquellos que se conocen y se entienden perfectamente a sí mismos.”
Los ejercicios hechos aquel día consistían en atravesar la sala de entrenamiento desde distintos puntos de vista, en la exploración de la kinesfera y aprender a deshacer la barrera para poder percibir la realidad sin necesidad de dividirse de la misma. Esto permitirá, con el tiempo, un entendimiento mucho más extenso del mundo que rodea al usuario, y este entendimiento luego también se podrá volver una meditación que llevará al mapa psicológico e interno del usuario.
Ramón sintió que ya podía usar sus alientos normalmente.
SESIÓN 4.- FLUJO
Esta sesión ya entró en el terreno del entrenamiento, desde el principio se pidió a todos que mantengan sus barreras constantemente desactivadas, se retiraron las colchonetas del piso. Entrenamiento físico sobre losas frías y uso controlado de las técnicas de los presentes. Justo para el estilo de técnica de los tres, que eran emisoras, no provenientes de la barrera, este entrenamiento sirvió, al estar más en contacto con la realidad, Martín, Ricardo y Ramón obtuvieron las herramientas para, con entrenamiento autónomo, continuar ascendiendo en su consciencia. Esto también les hizo conocer su verdadera kinesfera.
Además de esto, Gabriela usó su técnica, capaz de manipular el flujo de ether incluso del ambiente, para controlar el flujo de sus alumnos, ya que sin su barrera, que de alguna forma ejerce una protección a que la magia sea ejecutada directamente sobre ti, esta podría examinarlos de forma correcta.
SESIÓN 5.- TÉCNICA
Durante esta sesión, Ramón y Ricardo tuvieron una actividad de entrenamiento específica, su objetivo era tocar al otro. Podían usar sus técnicas, pero no podían usarlas para atacar, solo para huir o acercarse.
Ramón usaba sus alientos elementales de forma fluida, moviéndose casi volando entre las paredes del lugar, mientras tanto, Ricardo, aún en el piso, no tenía forma de alcanzarlo.
— No me parece muy justo, mi técnica no es tan versátil ni tiene tanta movilidad. — dijo Ricardo, mientras esquivaba muy apenas un ataque de Ramón, que apenas fallaba se retiraba a gran velocidad, imposibilitando aprovechar el fallo de forma sencilla.
— Eso es porque te has construido de esa forma. En este ejercicio o mejorarás tu técnica, o al menos lo intentarás. — contestó Gabriela.
Ramón volvió a impulsarse hacia Ricardo, casi siendo capaz de tocarlo. Ricardo respondió deslizándose hacia atrás. Podría derivarlo de esta forma… es complicadísimo, directamente no sé cómo hacerlo. Aún. Intentó manipular su entendimiento de la técnica, quería deslizarse usando sus capacidades de ionización, generando una subtecnica que le permite patinar sobre las superficies. Esto falló, pero la idea había aparecido.
Al final, Ricardo perdió.
Ramón había mejorado bastante durante el entrenamiento, había aprendido a activar su aliento elemental de una nueva forma más sutil, pero con la misma potencia: Inhalando y exhalando con la boca. Esto permitía que parezca no estar usando ninguna habilidad. Eso sí, por la propiedad de su modo usual de casteo, los usos de la habilidad con simples respiraciones rutinarias eran más débiles que si de verdad tomase aire para soplar.
SESIÓN 6.- CIERRE
Después de cada sesión, el grupo siempre salía a comer algo o a hacer alguna actividad, acompañados de Gabriela.
En la tarde posterior a la sesión 4, Ramón y Ricardo fueron directos a sus respectivos alojamientos y se echaron a dormir. Martín y Gabriela fueron a un bar (en el día).
Esto fue lo que sucedió:
— Supongo que si me estás pidiendo que haga todo esto es porque te estás metiendo en terreno pantanoso con alguna investigación. — preguntó Gabriela, después de darle un sorbo a su cóctel.
— Eso es bastante obvio. ¿Cuál es tu punto? — contestó Martín, acabando su botella de cerveza y haciendo un gesto para pedir otra.
— No quiero juzgarte, y definitivamente no soy quién… — Gabriela dio otro sorbo a su bebida.
— Pero ese niño ¿Por qué cosas ha pasado ya? ¿De verdad crees que está bien trabajar con alguien tan joven?
— Tiene más talento y habilidad que gente más adulta que él, a veces, por su altura, me olvido incluso de que recién va a cumplir 17 años.
— Eso es una excusa de mierda, y es algo que solo tú percibes. Es verdad que tiene esos ojitos desesperanzados, pero sigue viéndose como un niño. Me recuerda a los que veía en Bolívar…
— No importa lo que yo haga, no podré detenerlo, ya tomó este camino. Esta es su segunda oportunidad en la vida.
— Es tu responsabilidad como adulto, pese a no poder detener a un niño de hacer algo horrible, intentarlo de todas formas.
— Me es demasiado útil. Mira como estoy con la pierna, sin él yo estaría muerto.
— Podrías contratar a alguien del SAII, o del Corpus.
— ¿Y pagar tanta plata? Este niño no me cuesta ni un centavo, a parte no podría confiar en ellos.
— Tu ya le pagas a Ramón, no te hagas el cruel ahorita.
— ¿Vinimos a tomar o…? — Martín se acabó otra botella.
— No voy a cambiar de opinión, Gabriela.
Gabriela suspiró, entristecida, y dio otro sorbo a su cóctel.
— Hablando de cosas más positivas… Te sienta bien estar acompañado nuevamente, no te veía así desde que nos conocimos y estabas con tu grupo. Todo esto hace que la imagen de viejo verde que das se desvanezca eh.
Martín mantuvo unos segundos de silencio, recordar a sus amigos era complicado, le temblaba el labio inferior, y ligeramente las manos. Luego sonrió levemente y miró de reojo a Gabriela.
— ¿Me estás coqueteando? Por acá hay un motel…
La mujer golpeó levemente a Martín usando su dedo índice. El golpe fue en la mejilla del pelirrojo, sin embargo sus lentes se cuartearon y se le formó un hematoma rápidamente. Gabriela había usado su técnica, lo que no sólo cortó el flujo de ether de Martín a su cara, si no que de la onda expansiva controlada dejó quebradas las lunas del lente.
— Estás borracho ya. Yo no lidio con viejos borrachos. Ahí te veo mañana. — Gabriela se fue del bar dando la espalda a Martín, pero con una preocupación intensa por él y Ramón.
Volviendo a la sesión 6, el grupo hizo más entrenamiento, finalmente, el que parecía haber aprendido más era Ramón. Ricardo le seguía muy de cerca, en un inicio inspirado por la presencia de Gabriela, pero ahora centrado en su mejora personal.
Miércoles 12 de julio de 2084. 4:00 pm.
— Fue un gusto haberles podido impartir algo de mi conocimiento. Si en algún momento quieren iniciar una carrera de Etherlogía en 9M no duden en contactarme. — Gabriela se había cambiado de ropa a su bata blanca y el vestido negro, estaban sentados en unas mesas comunes de una de las tantas areas de descanso de la universidad.
— Fue un honor, Gabriela, ojalá en algún momento poder volver a recibir clases tuyas. — contestó Ricardo, con una sonrisa de tonto dibujada en su rostro que no se le quitaba ni con borrador.
— Siempre y cuando tengas para pagar los cursos que doy, te puedes unir. Estaré publicando en mi página de intranet las fechas de la próxima. — respondió Gabriela a Ricardo, sonriente.
— Si… je…. — Ricardo solo podía pensar en “tengas para pagar”. No tenía para pagar.
— Gracias, Doctora Gabriela. — dijo Ramón, con un tono algo seco, pero con una expresión reflexiva que expresaba agradecimiento real.
— Jajaja, puedes decirme Gabriela si quieres. — contestó la mujer, soltando una pequeña risa.
— Está bien, Gabi. — contestó Ramón, desviando su mirada al resto del área donde se encontraban.
— Te llamaré cualquier cosa, Gabriela. — dijo Martín, sonriendo.
— Siempre y cuando sea para algo serio. A menos que quieras llevar otro parche en la cara. — contestó Gabriela, entre risas.
Antes de que pudieran seguir hablando, un hombre vestido con una armadura completa de placas, con ropajes de un verde oscuro debajo, acompañado de una capa de color rojo chillón, se acercó a ellos. Portaba una espada enfundada y su cabello le llegaba hasta los hombros, terminando en las puntas con un tono rojizo muy similar al de Gabriela. Su frente estaba cubierta por un flequillo.
— Buenas tardes señorita Grecco. La noble señora Daniela está en el cuartel principal de la guardia civil acá en Paloma, me pidió que le llame a usted para una cena en la residencia Dannvar con la noble señora Cristina.
Ricardo y Ramón se quedaron helados, en especial Ramón, sus brazos se tensaron, y su mirada se frunció. ¿Es una noble? pero si dijo que su apellido era Rojas.
— Geo ¿Cuántas veces tengo que decir que no me digas Grecco en frente de los demás? Aún menos en la universidad. — Gabriela se pasó la mano por el rostro y se levantó de la silla, mirando al grupo que había entrenado.
— Aquí me despido muchachos. Disculpen toda la conmoción con la nobleza y eso. Imagino que Martín les habrá contado antes, pero igual detesto este tipo de cosas… — Gabriela volvió a mirar a “Geo” y asintió. Empezaron a alejarse caminando juntos, Geo ni siquiera colocó su mirada sobre Martín, Ramón o Ricardo, solo fingió saludarlos cerrando los ojos y dedicándoles una pequeña sonrisa.
Tanto Ramón como Ricardo se quedaron viendo con incomodidad a Martín.
— Oye gran hijueputa, ¿Cuándo es que nos ibas a decir que es una noble? — dijo Ramón primero, visiblemente irritado por la información que Martín escondió.
— Cuando ella lo mencionara, sapo. Siempre ha sido muy vocal en que no quiere aprovecharse de su posición, por lo que nunca menciona su segundo apellido, pero eso es algo que no estás supuesto a saber. — contestó Martín.
Ricardo se levantó de la mesa.
— Bueno muchachos, creo que es tiempo de que vayan regresando a Akuaris. Yo haré un poco de investigación sobre todo el caso y les estaré informando cualquier cosa. Llámenme por cualquier consulta que tengan. Y tengan cuidado allá a donde van.
— Con gusto. Nos vemos, abogado. — contestó Martín, dándole la mano a Ricardo.
— Nos vemos, Ricardo. — contestó Ramón, chocando su puño con el rubio.
Ricardo se retiró.
Martín y Ramón se quedaron viéndose las caras en incomodidad por al menos diez minutos más, hasta que decidieron irse en silencio.
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