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EtherSoul: Misterios de Akuaris - Capítulo 9

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  3. Capítulo 9 - 9 EL PRISIONERO INCAPTURABLE
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9: EL PRISIONERO INCAPTURABLE 9: EL PRISIONERO INCAPTURABLE 10 de Mayo del 2084 — ¿Y tú qué?

¿no tienes miedo?

Ramón se encontraba en penumbra, en el interior de un contenedor de metal.

Las únicas dos luces que le permitían ver eran los rayos de sol que se colaban por los huecos mandatorios del contenedor para poder respirar, y el brillo de los focos de la máquina que neutralizaba la magia a todos los que estaban ahí, un Jammer.

El que había preguntado esto era un chico, rapado como todos los presentes, de unos catorce años, pero con una actitud muy agrandada y una apariencia ruda.

Ramón colocó su mirada en el chico, abrió bien los ojos y sacudió la cabeza, agarrándose las piernas para abrazarlas.

— Estoy muerto de miedo, de verdad.

— Contestó, desinteresado.

Realmente si que estoy cagado, de todas formas.

Supuestamente me están siguiendo con un rastreador, pero literalmente estoy en la boca del lobo…

no, creo que es una boca peor.

Pensó, mientras se pasaba la mano por la “calva”.

El resto de jóvenes que se encontraban ahí mantenían un murmullo constante, los más pequeños tenían tan solo cinco años.

De hecho Ramón era el mayor, siendo el niño que le habló el segundo en mayoría de edad.

Todos habían sido rapados, puesto que de hecho eran los que tenían suerte, dentro de la red de tráfico, eran los que iban a ser usados para venta de órganos.

Niños de otros camiones no corren tanta suerte.

— Hay dos opciones.

— Aquel chico, de metro setenta, volvió a hablar, pero esta vez a todos los chicos presentes.

— Es simple, o morimos, o nos vamos.

— Intentaba alentar al resto, pero no obtuvo respuesta, todos los niños se mantuvieron en silencio.

No puedo decir nada, claramente nos están escuchando.

Un problema así a mitad de camino podría estropear la operación.

Pensó, Ramón, observando al joven entusiasta.

Justo tenía que tocar en este convoy un pelado valiente…

— Somos traficados por nuestros órganos, si nos revelamos solo nos matarán mas rápido…

Es muchísimo más eficiente rezar que alguien nos rescate…

o algo.

— Ramón se puso ambas manos sobre la nuca y bajó la cabeza.

Los ojos del agitador se humedecieron mientras miraba desesperadamente a todos los presentes.

— ¿Esa es la mejor opción?

¿Realmente eso crees?

— Su voz intentaba mantenerse en un tono grave que claramente forzaba, pero empezaba a romperse.

— ¿Tan fácil?

— Las piernas del chico se vencieron y cayó de rodillas.

Golpeó el suelo.

Ramón no pudo hacer más que verlo de reojo y suspirar, fingiendo pesar.

— Así de simple.

Había dejado de entrar luz de sol, la noche cayó y solo ocasionalmente podían ver entrar por los huecos del contenedor los rayos de luz de algún ocasional farol que se encontrara en la ruta.

Los murmullos de los niños se convirtieron en llantos silenciosos, que luego pasaron a ser silencio.

Empezaba a entrar una luz intensa y blanca, poco después el camión se detuvo.

— ¿Están los diez?

— Se escuchó desde afuera, era una voz femenina.

— Sí.

— Contestó secamente la voz de un hombre.

— Sigo sin poder creer que solo diez.

La demanda últimamente es altísima.

— Contestó la mujer.

— Brimstone.

Se escucharon pasos cada vez más cercanos al camión.

Unos tubos entraron por las ventilaciones.

Se empezó a suministrar un gas al interior del contenedor.

Ramón perdió el conocimiento repentinamente.

— Llevaba mucho tiempo que no visitaba Arenar.

— Un hombre alto, de cabello negro, corto y liso, vestido muy elegantemente, entró a la oficina donde se encontraban Martín y Ryan.

Iba acompañado de un joven de cabello rubio ondulado y ojos verdes, de estatura un poco más modesta.

— Yo nunca había venido, tío.

— Dijo el chico rubio.

Martín volteó a ver a los recién llegados y se levantó rápidamente con una sonrisa.

— Pero que honor que la nobleza Novaromana me visite en mi trabajo.

¿Podría saberse la razón?

Ryan cerró los ojos un momento y junto sus palmas, entrelazando sus dedos.

Luego se levantó con una sonrisa y empezó a acercarse hacia los nobles.

— Buenas tardes, Aracelio, Buenas tardes, Haakon.

Finalmente están aquí.

Haakon dio un paso adelante.

— Disculpe por llegar tarde a la misión.

— Le ofreció la mano.

Ryan le contestó el apretón Aracelio se ajustó la corbata y sonrió amablemente.

— Usted sabe lo complicado que es todo este tema del intercambio de soldados, en especial cuando se trata de un caballero noble como el joven Haakon.

— También ofreció su mano.

Ryan contestó el apretón.

— En especial teniendo en cuenta que pocas facciones en la nobleza están interesadas en estos intercambios.

— No hay problema señor Arorle…

— Ryan volteó a ver a Martín.

— Disculpa por no avisarte, Martín, pero Novaroma está interesada en el entrenamiento de uno de sus caballeros nobles, este chico llamado Haakon.

Aracelio se movió para recomendarlo a esta misión.

Parece importante para la paz entre Akuaris y Novaroma que un caballero noble Novaromano forme parte de una misión tan importante.

Martín miró de arriba a abajo a Haakon y a Aracelio.

— Por supuesto, como buen freelancer estoy encantado de trabajar para el mítico Aracelio Arorle.

¿Cómo va el negocio?

Aracelio mostró una expresión sorprendida y se puso la mano en el pecho, luego sonrió, intentando contener la risa.

— Ja, es la primera vez que me preguntan de mi empresa de forma tan casual.

Todo va bien — El hombre se relajó.

— La verdad es que también he oído de ti Martín.

Akuaris es para mí, mi segunda nación, y tú has sido muy importante para la gente de aquí con tu trabajo.

Martín volvió a ver las pantallas que observaba antes de ser interrumpido.

— Ja, si eso fuese cierto sería famoso y me pararian todo el rato en la calle.

— No todo el mundo está metido en el mundo profesional.

Ahí es donde usted brilla, Marlowe.

— Aracelio se acercó a Martín y observó las pantallas que veía.

— ¿Cómo va la operación?

Haakon y Ryan también se acercaron a las pantallas.

— Pues todo está en orden.

Dentro del convoy de tráfico está uno de nuestros agentes, un joven que he adoptado para ser mi pupilo.

Esta es su misión más peligrosa hasta ahora.

— Contestó Martín.

— ¿Está infiltrado como traficante?

— preguntó Haakon.

— No, está infiltrado como uno de los niños traficados.

— Contestó.

Aracelio casi pierde el equilibrio.

— ¿No crees que es un poco drástico para el primer trabajo de un chico tan joven?

— No es su primer trabajo, y él es muy capaz.

— En la voz de Martín había confianza.

Aracelio se reincorporó.

Alzó su brazo para revisar el reloj en su muñeca, al ver la hora se alejó de las pantallas.

— Señores, tengo que ir a preparar la rueda de prensa para el futuro éxito de esta misión.

— Aún no hemos tenido éxito.

— Dijo Ryan, sin quitar la mirada de las pantallas.

— El mejor detective del mundo, un joven promesa, un caballero noble con tecnología puntera y sobre todo, un caballero de la sagrada arboleda, esto ya está ganado.

— Contestó Aracelio acercándose a la puerta del lugar.

— Ahora sí, hablando en serio.

Estas ruedas de prensa se ensayan y se preparan con antelación.

Es importante que salga en ella, como empresario con sede en ambos países, y como noble de novaroma.

Les dejo a cargo a mi sobrino, hagan buen uso del regalo que le hice.

— Abrió la puerta y empezó a caminar fuera de la habitación, pero se detuvo un segundo antes de cerrar.

— Cierto, Marlowe.

¿Cómo estás rastreando a tu pupilo?

Martín sonrió confiadamente y volteó a ver a Aracelio.

Ramón despertó, al abrir los ojos una luz blanca e intensa le cegó, obligándolo a cerrarlos nuevamente.

Mierda.

Ramón estaba atado a una silla de metal, tenía dos grilletes con Jammers portátiles en sus manos.

Pudo sentir su cabello rozando su frente.

Me quitaron la calva falsa ¿Cómo descubrieron el rastreador?

Había un hombre sentado frente a él, con su codo apoyado sobre la mesa y su cabeza apoyada sobre su palma.

El sujeto tenia el cabello negro y corto, con el corte de libro, también pudo distinguir que su espalda era ancha, y que tenia lentes.

Sin embargo, reconocer sus facciones era imposible, ya que estaba a contraluz, y el foco que apuntaba al rostro de Ramón le hacía imposible ver bien lo que tenía enfrente.

— Despertaste.

— dijo aquel hombre.

— No hagamos esto un drama más grande, Ismael.

¿Quién te envía?

Ramón sonrió.

— ¿Así que se saben nuestros nombres?

que considerad— Ramón recibió un puñetazo en la mejilla, tan fuerte que quiso tumbarlo de la silla, pero esta estaba adherida al suelo.

— Contesta la pregunta que te hice.

— El hombre tomó un pañuelo y se limpió los nudillos.

— Pegas muy suav— Ramón recibió una patada en todo el pecho, que le hizo apachurrarse contra la silla en la que estaba sentado, que no cedió a la fuerza.

El hombre recogió su pierna y volvió a una postura normal.

— No intentes hacerte el fuerte, no puedes manifestar tu barrera.

Preguntaré por tercera vez.

— El hombre metió su mano en su saco y sacó de este una navaja, la cual apuntó al cuello de Ramón.

— ¿Quién te envía, Ramón?

Ramón se quedó petrificado.

¿Cómo sabe mi nombre real?

No hay forma de que se hayan enterado, a no ser que ya me tuviesen visto desde el inicio…

— Solo con saber lo que sabemos, ya podríamos haberte matado, pero se ha decidido ponerte a prueba.

Podrías cooperar, y tal vez tu futuro no sea como el del resto de niños.

En este momento corre peligro toda la operación.

Pero sobre todo corre peligro mi vida.

¿Quizá es esta la oportunidad de librarme de Martin?.

Ramón relajó su rostro y miró al interrogador directamente, intentando reconocer algo de su rostro.

Pudo ver que tenia un comunicador acoplado al oído derecho.

¿En qué estoy pensando?

esta gente trafica con niños.

Ramón sonrió y empezó a reírse.

— Estoy aquí para vengarme, por eso el nombre Ismael, es el nombre de mi amigo que ustedes secuestraron.

El hombre alzó su puño y luego lo bajó.

Guardó la navaja y sacó su pistola, apuntando a Ramón.

— Insistes en mentir, interrogarte ahora es inútil.

Cuando estaba a punto de jalar el gatillo, un mensaje le llegó por el intercomunicador.

— ¿Un intruso?

Si el traslado del D-5 no es seguro, procederé con ejecución inm— Una corriente de viento perforante golpeó el intercomunicador del hombre, tumbándolo de su oído.

[Aliento Elemental: Aguja de aire] — ¿Magia?

— El hombre disparó hacia donde estaba Ramón, pero este ya se había movido.

30 de abril del 2084 — Ramón ¿Cuál es la diferencia entre un Jammer portátil y un extensor?

— Martín y Ramón se encontraban en el parque interno de la urbanización donde reside Martín.

— La pureza del cristal de Etherita.

— Contestó Ramón, con seguridad.

— ¿Ya lo has hecho, verdad?

estando preso.

— ¿El qué?

— Usar un Jammer como catalizador para usar magia.

Ramón asintió.

— Algo en mí se sintió distinto después de estar tanto tiempo en contacto con esas cosas, casi como si fueran parte de mí, cuando me di cuenta, sentía que podía hacer “volar” el Ether dentro de los cristales.

— Ni siquiera yo puedo hacer eso, Ramón.

— Martín se veía entre sorprendido y decepcionado de sí mismo.

— El entrenamiento para poder usar así la Etherita pura tiene el riesgo de ocasionar atrofia, que es lo que usualmente pasa, y los resultados son mediocres, usualmente lo máximo que puedes hacer con un cristal puro es magia muy básica, aceptan “comandos” como explotar, calentar, enfriar, pero nada más allá.

— Pero yo no desarrollé atrofia.

— Contestó Ramón.

— Y por eso eres especialmente útil, Navas.

Esta habilidad no te pondrá al nivel de magia destructivo que puedo llegar yo, o a las habilidades de personas como Ryan o los más poderosos de la sagrada arboleda.

— Martín sonrió.

— Es una habilidad inútil, porque en un Jammer real, es prácticamente imposible de usar aun sabiendo hacerlo.

Sirve prácticamente solo en los portátiles o modelos muy antiguos.

— No te estoy entendiendo ¿es halago o…?

— Ese es el punto, Ramón.

Es tan situacional e ineficiente, que es un elemento sorpresa.

Más en un niño como tú.

Ramón sonrió, y soltó una corta risa.

— ¡Un prisionero incapturable!

10 de Mayo del 2084 Ramón se abalanzó sobre el interrogador y puso sus dos manos, aun conectadas por los grilletes, frente a él, mientras cogía aire.

[Aliento elemental: Supernova] Los que no pueden hacer cosas interesantes con los cristales puros serán ustedes, miedosos estudiosos.

Ramón sopló y los cristales de sus grilletes empezaron a brillar, para luego quemarse y quebrarse saliendo desperdigadas cientos de virutas oscurecidas de Etherita.

El aliento de Ramón se mezcló en un tornado ígneo que rápidamente se volvió un torrente de plasma de altísima temperatura que derritió la cadena que unía los grilletes, y luego impactó explotando directo contra el hombre que lo había estado interrogando.

Ramón sintió un intenso dolor en sus muñecas, pero lo ignoró.

¡Pero para mi libertad no existen limites!

La mano del interrogador tomó el cuello de Ramón y lo empujó con fuerza, haciéndolo estrellarse contra la mesa de interrogación.

— Odio tener que estarte tocando durante tanto tiempo pedazo de mierda.

El hombre estaba intacto, aunque había recibido un impacto directo de un rayo de plasma y luego una explosión en la cara.

— ¿Cómo es posible?

— Ramón apenas podía hablar, su garganta estaba presionada.

— Tu curiosidad me es indiferente.

— El hombre sacó una navaja y se preparó para atravesar la cabeza de Ramón de un solo golpe punzante, alzando el brazo.

Mierda ¿Subestimé a mi enemigo?

¿Dónde carajo están mis compañeros?

¿Me tocó afrontar todo yo solo de nuevo?

Mierda, no puedo respirar…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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