¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 174
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174: Capítulo 174 Cita para cenar 174: Capítulo 174 Cita para cenar —Darya querida, te estás forrando con este nuevo perfume —dijo Bianca con entusiasmo—.
Déjame que te invite a comer para celebrarlo.
—Gracias, pero esta noche no —sonrió Darya—.
He quedado con Oliver.
Se levantó de su asiento y se colgó el bolso al hombro.
A Bianca le subió la voz una octava por la sorpresa.
—¿Tú y Oliver?
¿En serio te interesa ese cachorrito?
—No es un cachorrito.
—Pero tiene ojos de cachorrito.
Todos sus fans lo saben.
Y no intentes cambiar de tema.
Suéltalo, ¿hasta dónde habéis llegado?
Darya soltó un suspiro, algo exasperada.
—¿Pero qué demonios estás pensando?
Oliver solo quiere agradecerme el contrato de patrocinio e invitarme a comer.
Y Callan también vendrá con nosotros.
Pero Bianca no pudo resistirse a cotillear un poco.
—Eso no significa que no le intereses.
Vi la rueda de prensa, ¿sabes?
La forma en que te miraba…
Vaya, vaya.
—Para que lo sepas, fue él quien sugirió que trajera a Callan, mi querido hermano.
Así que, definitivamente, no es una cita.
—Ay, Darya, querida, ¿cómo puedes ser tan ingenua?
Quizá tu hermano solo sea una cortina de humo.
A lo mejor Oliver pensó que no aceptarías cenar con él si solo erais vosotros dos.
Poniendo los ojos en blanco en broma, Darya defendió a Oliver.
—Él no es así.
Además, no lo veo más que como un hermano pequeño.
Sabes que no me van los chicos más jóvenes que yo.
—Mmm, sigo pensando que ahí hay algo.
—Adiós.
—¡Espera, no cuelgues!
Hay otra cosa que tengo que decirte.
—¿Qué es?
Bianca bajó la voz, añadiendo un toque de intriga.
—¿A que no sabes qué?
Genevieve viene a Hagen.
—Ah.
—A Darya le sorprendió la noticia.
Genevieve Sinclair se había hecho un nombre como la CEO más joven en la historia de Belle-Monde Holdings.
El conglomerado multinacional tenía su sede en la bulliciosa ciudad de Avalonshire, vecina de Hagen.
La actividad principal de la empresa abarcaba diversas industrias, como la moda, los artículos de lujo y la hostelería.
Darya sentía un gran respeto por la joven, cuyo liderazgo visionario, combinado con su sentido innato del estilo y la elegancia, había impulsado a Belle-Monde Holdings a la vanguardia del sector.
Como CEO, las capacidades de Genevieve eran poco menos que extraordinarias.
Pero lo que la mayoría de la gente no sabía era que Genevieve albergaba sentimientos por Timothy desde hacía años.
—¿Crees que la venida de Genevieve tiene algo que ver con Timothy?
—no pudo evitar preguntarse Darya.
—Oficialmente, está aquí para abrir una sucursal de Belle-Monde —respondió Bianca con indiferencia, con la respuesta implícita en su tono—.
Pero ¿quién dice que no tiene otra cosa en mente?
—¡Eso es genial!
—dijo Darya.
Por fin habría alguien más para distraer a Timothy.
La idea del creciente apego de Timothy hizo que Darya deseara la llegada de Genevieve.
—Pero tienes que tener cuidado —le advirtió Bianca—.
Timothy siempre está revoloteando a tu alrededor y soltando indirectas.
Genevieve podría verte como una rival.
—No te preocupes, lo tengo bajo control.
—Darya estaba acostumbrada a ser un objetivo constante.
En el pasado, había soportado los celos y la animosidad de las mujeres que deseaban el afecto de Micah.
Aunque Genevieve representaba un desafío formidable, Darya se negaba a echarse atrás.
Ya no era la misma Darya vulnerable, pues había superado las pruebas de un matrimonio fallido.
—Bueno, basta de cháchara.
Me voy a disfrutar de mi cita con un joven y apuesto galán —declaró Darya con una sonrisa juguetona, caminando hacia su coche, terminando la llamada y marchándose.
Oliver había elegido un lujoso restaurante giratorio de cinco estrellas, encaramado en lo alto, para invitar a Darya y a Callan a cenar.
El restaurante presumía de ventanales de cristal del suelo al techo por todos lados, que ofrecían una impresionante vista panorámica del horizonte nocturno de la ciudad.
Oliver esperaba a Darya en el aparcamiento, con un aspecto bastante de incógnito con sus gafas de sol y su gorra.
Cuando Darya se acercó, no pudo resistirse a tomarle el pelo.
—Vaya, cenar con una celebridad es todo un reto.
Ni siquiera puedo verte la cara.
—Yo…
solo intento evitar a los paparazzi y cualquier problema que puedan causarte —respondió Oliver con una sonrisa tímida.
Darya sintió una oleada de calidez ante la consideración de Oliver por su reputación.
—No tienes que preocuparte por ellos.
No pueden hacerme daño.
Se había vuelto más fuerte y ya no le preocupaban los cotilleos y rumores que la rodeaban.
—¿Dónde está Callan?
—preguntó Oliver.
—Se ha retrasado.
Pero ha dicho que vendrá.
—De acuerdo.
¿Vamos?
—Oliver le ofreció el brazo.
Al entrar juntos en el restaurante, Darya y Oliver se cruzaron por casualidad con Micah y Norris, que casualmente tenían allí una reunión de negocios.
Micah se quedó de piedra al ver a Darya, y su alegría se desvaneció rápidamente al percatarse de que Oliver estaba a su lado.
Al reconocer la expresión de Micah, Norris sintió una sensación de desasosiego.
El asistente gimió para sus adentros.
Su jefe parecía actuar de forma extraña cada vez que se encontraba con la señorita McAllister.
Sin dudarlo, Micah avanzó y agarró con fuerza la mano de Darya.
Pillada por sorpresa, Darya se giró para encarar a Micah, con una expresión que era una mezcla de sorpresa y confusión.
—Sr.
Cavanaugh, ¿qué demonios se cree que está haciendo?
—Darya se sacudió con fuerza la mano de Micah de su muñeca, aunque sintió una leve punzada de dolor.
Intentó apartarse, pero algo la mantuvo clavada en el sitio.
El agarre de Micah en su muñeca se hizo más fuerte, y sus ojos se llenaron de una intensidad que incomodó a Darya.
—Dime, ¿cuál es tu relación con Oliver?
—exigió, con la voz cargada de unos celos inesperados.
Darya casi se echó a reír ante lo absurdo de la pregunta, e incluso Oliver pareció desconcertado.
—Sr.
Cavanaugh, ¿qué tiene que ver mi relación con Oliver con usted?
—replicó ella, con la voz teñida de una mezcla de fastidio y diversión.
Cuando la mano de Micah se quedó inmóvil, ella aprovechó para apartársela de un manotazo.
—¿No somos amigos, recuerda?
Entonces, ¿a qué viene ese repentino interés por mi vida privada?
Ya no quería malgastar sus energías en Micah.
—Vamos —le dijo a Oliver, sonriéndole.
Ambos se dieron la vuelta y se dirigieron al reservado que habían contratado, dejando a Micah echando humo a sus espaldas.
Micah apretó los puños, observando cómo se alejaban sus siluetas.
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