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¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 175

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175: Capítulo 175 Nuevo socio 175: Capítulo 175 Nuevo socio Desde su divorcio, Micah nunca había tenido la oportunidad de comer con Darya, solo ellos dos.

Los rumores que circulaban por internet sobre ella y Oliver eran un trago amargo.

De pie en la entrada del gran restaurante, Micah se sentía fuera de lugar entre los sonrientes comensales.

—Jefe, la Srta.

Sinclair ha llegado —le recordó suavemente Norris, que estaba a su lado, al notar la distracción de Micah.

Fue entonces cuando Micah volvió en sí y se dirigió al salón privado reservado.

Al entrar, vio a Genevieve levantarse de su asiento, con una cálida sonrisa en el rostro mientras le tendía la mano para saludarlo.

—Sr.

Cavanaugh —lo saludó Genevieve con voz elegante—.

Encantada de conocerlo por fin.

Una vez terminadas las formalidades de rigor, Micah preguntó: —¿Srta.

Sinclair, a qué se debe su repentino interés por expandir su negocio aquí?

Micah observó a la mujer elegante y segura de sí misma que tenía ante él.

Irradiaba audacia en cada uno de sus movimientos, algo propio de su estatus de famosa y temida CEO.

Pero a pesar de su presencia, Micah no podía evitar pensar en Darya.

—Bueno, como las cosas van bien en casa, pensé que era hora de expandirme a otros lugares —respondió Genevieve.

Sonrió con amabilidad, ocultando sus verdaderas intenciones.

No iba a revelar que su presencia en Hagen era, en realidad, por Timothy.

—He oído que en unos días saldrá a licitación un proyecto del gobierno.

¿Qué tal si unimos fuerzas?

—propuso Genevieve, que había investigado el asunto a fondo.

Esta vez necesitaba un socio, y Micah parecía la elección perfecta.

Zenith se había enfrentado a dificultades recientemente debido a las acciones del Grupo Paragon, incluida la pérdida del proyecto inmobiliario de la Costa Oeste, y el Sr.

Cavanaugh debía de estar ansioso por encontrar un socio que pudiera ayudarlos a capear el temporal.

Micah sopesó la oferta de Genevieve por un momento antes de aceptar sin reparos.

—De acuerdo.

Sus miradas se cruzaron e intercambiaron sonrisas, sellando su decisión de trabajar juntos.

Mientras tanto, en el reservado de al lado, Oliver le entregó el menú a Darya, con evidente preocupación en la mirada.

—¿Estás bien?

Conocía la historia de Darya con Micah y le preocupaba que ese encuentro le hubiera bajado el ánimo.

Darya le sostuvo la mirada a Oliver con una sonrisa tranquilizadora.

—Claro que estoy bien, no te preocupes.

—Lo siento, no esperaba encontrarme aquí al Sr.

Cavanaugh, y no quería que se llevara una idea equivocada… —la voz de Oliver se fue apagando, con un matiz de culpa en sus palabras.

Darya soltó una risita; el nerviosismo de Oliver le pareció adorable.

—¿Por qué le tienes miedo?

Hace mucho tiempo que no tengo nada que ver con él.

No tienes que preocuparte.

Oliver dejó escapar un suspiro de alivio.

—Menos mal.

La tensión de sus hombros disminuyó.

Justo cuando terminaban de pedir, oyeron el sonido de unos pasos que se acercaban.

Callan abrió la puerta y entró, con un aire de disculpa.

—Siento llegar tarde.

No perdió el tiempo en formalidades; cogió una silla, la puso al lado de Darya y se dejó caer en ella.

—Ah, por cierto, Darya querida, el Jefe vuelve mañana.

Ya puedes tomarte un descanso.

—¿En serio?

—A Darya se le iluminaron los ojos ante la noticia del regreso de su hermano mayor, Avery.

—En serio.

Acabo de recibir un mensaje suyo —dijo Callan, y luego añadió—: Malvavisco quiere ir al parque de atracciones.

Darya querida, ven con nosotros.

Darya se negó en rotundo, sin dudarlo un instante.

—No.

A Callan se le ensombreció el rostro y curvó los labios en un puchero.

—Está bien.

Oliver observó la interacción entre Darya y Callan, sintiendo una punzada de envidia.

Como hijo único, nunca había experimentado la alegría de la compañía fraternal en casa.

Pero ahora, a medida que se hacía más cercano a Darya y a Callan, sentía una cierta satisfacción.

—Sr.

McAllister, ¿quiere pedir?

—dijo Oliver mientras le pasaba el menú a Callan.

***
A primera hora de la mañana, Darya escogió un vestido elegante y lo combinó con un abrigo estiloso que la hacía irradiar luz y vitalidad.

Al llegar a la oficina, Glen le entregó los últimos informes para que los revisara.

—Esta tarde tienes programado asistir a un evento de licitación por una parcela de terreno destinada a la reurbanización.

Es probable que la cosa se decida entre nosotros y Zenith.

Darya asintió, sin sorprenderse por la noticia.

Era de esperar que Zenith no renunciara a una oportunidad de oro como esa.

Abrió la primera página del documento, recorriendo las cifras con la mirada.

—¿Este es nuestro límite de oferta?

La cifra era bastante considerable, lo que hizo que Darya enarcara una ceja como respuesta.

Glen asintió para confirmar.

—Efectivamente.

—Entendido.

El lugar de la licitación era un gran salón de banquetes, adornado con deslumbrantes candelabros de cristal que proyectaban un brillo hipnótico, creando una atmósfera de opulencia y encanto.

La gente se movía por el lugar, entablando conversaciones educadas mientras intentaban averiguar discretamente las ofertas de los demás.

En cuanto Darya entró en el salón, su mirada se posó inmediatamente en Micah.

Lucía muy apuesto con un traje a medida, absorto en la conversación con la gente que lo rodeaba.

Junto a Micah había una mujer extraordinaria, cuya apariencia juvenil, unida a un aire de elegancia y aplomo, acaparaba la atención.

Cada uno de sus gestos irradiaba una férrea determinación y un gran olfato para los negocios.

Darya no pudo evitar fijarse en ella casi al instante.

Había algo en ella extrañamente familiar y, a la vez, intrigantemente misterioso.

Cuando sus miradas se cruzaron en un momento breve pero intenso, ninguna de las dos rehuyó la conexión.

Darya, manteniendo la compostura, sonrió con elegancia, y la mujer se le acercó con seguridad, tendiéndole la mano a modo de presentación.

—¿Señorita McAllister?

Soy Genevieve Sinclair.

Encantada de conocerla por fin —dijo, con la voz cargada de confianza.

Darya hizo una breve pausa antes de corresponder al firme apretón de manos de Genevieve.

—Su reputación la precede —respondió Darya, con una sonrisa que revelaba un atisbo de curiosidad.

Genevieve, ataviada con un sofisticado y caro traje de chaqueta, transmitía una sensación de poder y ambición que intrigó a Darya.

Por el contrario, la preferencia de Darya por los vestidos elegantes añadía un toque de delicadeza y encanto a su imagen general, haciéndola destacar aún más.

La mirada de Micah permaneció fija en Darya, incluso con Genevieve a su lado.

Aunque Genevieve era innegablemente capaz y hermosa, a los ojos de Micah, el resplandor de Darya era incomparable.

Mientras Darya mantenía una conversación trivial con Genevieve, se dio cuenta de que sus sospechas eran ciertas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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