¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 180
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- Capítulo 180 - 180 Capítulo 180 No lo hagas personal
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180: Capítulo 180 No lo hagas personal 180: Capítulo 180 No lo hagas personal Darya estaba más que tentada.
Estuvo a punto de decir que sí, pero se contuvo.
Zenith podría haberse asociado fácilmente con Belle-Monde Holdings.
Entonces, ¿por qué elegir a Paragon?
—¿Por qué demonios querrías asociarte conmigo?
—preguntó Darya después de tomarse un momento para ordenar sus pensamientos.
En su despacho, Micah miraba por la ventana, perdido en sus pensamientos.
En efecto, ¿por qué?
Se conocía lo suficientemente bien como para reconocer que sus motivos iban más allá de los negocios.
Lo único que sabía era que, después de que su anterior colaboración en Luna llegara a su fin, ansiaba volver a estar en contacto con ella, suplicarle su perdón.
De ahí que estuviera dispuesto a ofrecerle una participación en este proyecto.
El hecho de que también tuviera sentido desde el punto de vista empresarial era una agradable ventaja añadida.
—¿Por qué no?
—respondió Micah con calma—.
Paragon es una de las empresas más grandes de la ciudad y del país.
Sería un tonto si no compartiera el riesgo con una socia como tú.
Pero la decisión es tuya.
Darya no pudo evitar sentir que había algo más de lo que Micah estaba diciendo.
¿Intentaba enmendar su relación?
¿Ganarse su perdón?
Tras un breve silencio, Darya respondió con un tono totalmente profesional: —Gracias por la propuesta, Sr.
Cavanaugh.
Es una decisión importante.
Necesito consultar con mi junta directiva y después le daré una respuesta.
Adiós.
Dicho esto, colgó.
Bianca le entregó a Darya una taza de café helado, con una evidente curiosidad en su expresión.
—¿Qué trama Micah esta vez?
—Quiere que me una a él en ese proyecto de reurbanización —murmuró Darya, todavía asombrada.
—¿Reurbanización?
¿Tiene algo que ver con ese terreno que se vendió por un dineral?
—Así es.
Cincuenta mil millones de dólares.
Bianca silbó.
—He oído algo sobre eso.
—El proyecto es inmensamente prometedor, tanto en beneficios como en reputación.
No me explico por qué Micah ha decidido de repente elegir mi empresa —Darya hablaba más para sí misma que para Bianca.
Bianca frunció el ceño.
—¿No creerás que te está tendiendo una trampa, o sí?
Darya negó con la cabeza.
—No lo creo.
Yo también he investigado.
El proyecto tiene sentido empresarial.
De hecho, cualquier empresa estaría encantada de participar.
Si el plan de reurbanización del ayuntamiento para esa zona se hubiera filtrado antes, miles de personas se habrían presentado en esa subasta.
—Entonces, ¿qué?
¿Es una especie de gesto de buena voluntad?
—se preguntó Bianca en voz alta—.
No estará intentando reconquistarte, ¿verdad?
—No creo que sea del tipo que mezcla los negocios con los asuntos personales —dijo Darya, aunque ya no estaba tan segura.
—Bueno, entonces no le des más vueltas a lo personal —aconsejó Bianca—.
Si el proyecto es tan prometedor como crees, entonces yo digo que vayas a por ello.
Darya sonrió.
—Tienes razón.
Le estoy dando demasiadas vueltas.
Habría dicho que sí en el acto si la persona que llamaba hubiera sido cualquier otra que no fuera Micah.
Dejar pasar esta oportunidad tan lucrativa por su culpa sería un error.
Después de una encantadora tarde de compras con Bianca, Darya regresó a casa con los brazos llenos de bolsas y una decisión tomada.
Antes de que pudiera dejar las bolsas, Timothy la llamó.
—¡Darya, traidora!
—¿Qué he hecho?
—enarcó una ceja Darya.
—¡Le vendiste el terreno a Micah, un terreno que yo compré para ti!
¿Cómo pudiste hacerme eso?
—¿Tu abuelo por fin te ha dejado salir de tu habitación?
Creía que estabas castigado.
—¡No intentes cambiar de tema!
—rugió Timothy—.
Sigo castigado, pero tengo acceso a internet.
¡Zenith se ha convertido en el nuevo propietario de ese terreno!
¡Está en todas las noticias!
Darya sonrió.
—Ese terreno era una patata caliente para mí.
Como Micah quería comprarlo, se lo vendí.
Fue un trato cerrado.
Y aun así, aquí estás, todavía enfurruñado.
—¿No tengo derecho a estarlo?
¡Casi me da una tunda mi abuelo!
—se quejó Timothy.
Darya no pudo evitar tomarle el pelo: —En cierto modo te lo merecías.
—¿Cómo puedes decir eso?
—la voz de Timothy sonaba dolida—.
Sabes que lo hice por ti.
—Entonces deberías parar —suspiró Darya—.
He dejado mis sentimientos perfectamente claros, Timothy.
Genevieve ya la tenía en el punto de mira cuando ni siquiera era pareja de Timothy.
Darya no podía sino imaginar la que se le vendría encima si de verdad empezara a salir con él.
—Puedes decir que no, pero no puedes cambiar lo que siento por ti —dijo Timothy con terquedad.
Darya suspiró de nuevo.
—Timmy, no quiero poner en peligro nuestra amistad…
—Lo siento, tengo que irme —la interrumpió Timothy—.
El abuelo me está gritando que baje el culo.
¡Hablamos luego!
Colgó.
Darya se encogió de hombros.
No hay peor sordo que el que no quiere oír.
Subió al estudio con la intención de revisar su expediente sobre ese terreno.
Si Paragon iba a colaborar con Zenith, tenía que asegurarse de llevar la ventaja.
***
Al día siguiente, tuvo lugar una gran exposición de diseño, celebrada en el glamuroso Palacio Luminoso.
Como una de las filiales de Paragon era la organizadora del evento, Darya recibió una invitación exclusiva para asistir a la inauguración de la exposición.
Al atravesar la entrada palaciega, la recibieron imponentes columnas de mármol adornadas con intrincados detalles dorados, que creaban una atmósfera de encanto regio.
El amplio salón deslumbraba con candelabros de cristal suspendidos de techos altos, que proyectaban un suave y etéreo resplandor que iluminaba el espacio de la exposición.
La disposición de la exposición estaba meticulosamente organizada para mostrar las exquisitas creaciones de diseñadores de renombre.
La pieza central del salón consistía en una plataforma elevada adornada con cascadas de arreglos florales en tonos rosa pálido y marfil, que servía de punto central para el desfile de moda que tendría lugar más tarde.
A lo largo de la periferia, numerosos expositores mostraban una serie de vestidos deslumbrantes y decoraciones elegantes, cuidadosamente seleccionados para cautivar los ojos y los corazones de los invitados.
Los vestidos, meticulosamente confeccionados por diseñadores visionarios, rezumaban un aire de lujo y sofisticación.
Cada pieza parecía tener una historia que contar, ya fuera un vestido adornado con delicados encajes que recordaba a una princesa de cuento de hadas o un conjunto elegante y moderno que encarnaba la confianza y el poder.
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