¿Exesposa abandonada? ¡Heredera multimillonaria! - Capítulo 87
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87: Capítulo 87 Expuesto 87: Capítulo 87 Expuesto Darya agitó su teléfono y le dedicó una sonrisa pícara a Douglas.
—Las maravillas de la tecnología moderna.
Tomó nota mentalmente para agradecerle a Glen más tarde.
A pesar de su tendencia a sermonear, el hombre era uno de los mejores asistentes con los que había trabajado.
Él respetó su decisión de manejar la situación por sí misma, pero le ofreció su ayuda de formas más sutiles, como averiguar y contarle en qué andaba metido Douglas.
Douglas apareció en el bar tan rápido después de que Darya lo llamara porque de casualidad estaba en el mismo vecindario, celebrando el cumpleaños de su hija en un restaurante a dos calles del Crepúsculo.
—¡Zorra!
Darya agarró a Timothy y retrocedió para apartarse del peligro, justo cuando una joven se abrió paso entre la multitud, gritando mientras le daba una fuerte bofetada a Sharon en la cara.
—¡Edna!
—Douglas se quedó clavado en el sitio, boquiabierto.
—¡No!
—se revolvió la chica.
Las lágrimas le corrían por las mejillas y le emborronaban el maquillaje.
—¡N-no es lo que crees!
—tartamudeó Douglas.
—¿Estás teniendo una aventura con esta mujer?
—preguntó la chica llamada Edna—.
¡No me mientas!
¡Lo he oído todo!
Douglas intentó agarrarle la mano.
—Edna, salgamos de aquí.
Te lo explicaré cuando….
—¡Dímelo!
—Edna se zafó de su mano—.
Sí o no.
Es una pregunta sencilla.
El silencio de Douglas sirvió de confirmación.
Edna respiró hondo.
—¡Te odio!
¿Cómo puedes hacerme esto a mí?
¿A mamá?
Empezó a moverse hacia la salida.
—Se lo voy a contar a mamá.
—¡Espera, Edna!
¡Por favor, no se lo digas a tu madre!
—Douglas corrió tras su hija—.
¡No estoy teniendo una aventura, te lo juro!
—¡Doug!
—Sharon se aferró a su cintura—.
¡Ayúdame!
Creo que me he torcido el tobillo.
—¡Oh, por el amor de Dios, déjame en paz!
—Douglas forcejeó para liberarse—.
¡Ya estoy en suficientes problemas!
Sharon fingió que no lo oía.
Esta era su única oportunidad de romper el matrimonio de Douglas y hacer que se casara con ella.
Sería una tonta si no la aprovechara.
Edna se dio la vuelta y estalló en furia de nuevo cuando vio a la mujer con los brazos aferrados a la cintura de Douglas.
—¡Zorra!
Con las manos temblorosas, tomó fotos de la escena con la cámara de su teléfono.
—¡Se lo voy a decir a mamá!
—¡No, no lo hagas!
—Douglas luchó en vano por liberarse del agarre de Sharon.
Se había casado con Rosalind por su dinero.
No había duda, desde el principio, de quién llevaba los pantalones en casa.
Si Rosalind descubría la aventura, especialmente con las pruebas proporcionadas por Edna, lo iban a dejar en la calle.
—Edna, cariño, ¿quieres escucharme, por favor?
—le suplicó Douglas a su hija.
—¡Es mi cumpleaños!
—chilló Edna—.
¿Cómo puedes hacerme esto?
—Doug —gimoteó Sharon con los ojos cerrados—.
Me duele la cabeza.
—¿Tú organizaste esto?
—le susurró Timothy al oído a Darya.
—Lo único que hice fue un par de llamadas —se encogió de hombros Darya—.
No obligué al hombre a tener una aventura.
Al parecer, Edna compartía la opinión de Darya.
Le arrebató la mano a Douglas y se secó las lágrimas.
—No quiero volver a ver tu cara por casa.
Mamá no querrá verte.
—¿Me estás echando?
—Douglas miró a su hija con incredulidad—.
¡Pero si es mi casa!
—¡Es la casa de mamá!
—gritó Edna—.
¡Ella la pagó!
Le lanzó una mirada venenosa a Sharon.
—¿Si tanto te gusta esta mujer, por qué no te vas a vivir con ella?
Para lograr el máximo impacto, Darya eligió ese momento para soltar la segunda bomba.
—Director Kay, si no recuerdo mal, hay una cláusula de moralidad en su contrato con Paragon.
Me temo que tendré que informar a la junta de lo que ha ocurrido aquí esta noche.
Tendrán que celebrar una reunión para decidir si usted ha incumplido la cláusula y, en caso afirmativo, si deben despedirlo de la empresa.
Timothy le chocó los cinco cuando pensó que nadie miraba.
—Bien hecho, Dolly.
Douglas miraba alternativamente a su hija y a Darya, dividido por la indecisión.
Al final, decidió intentar salvar primero su trabajo.
—Señorita Miller, ¡no es lo que parece!
Darya agitó su teléfono.
—Mi opinión no importa.
La verdad sí.
La junta revisará una grabación de los acontecimientos de esta noche y sacará sus propias conclusiones.
Douglas se llevó ambas manos a la cabeza, frustrado.
—¡No tiene por qué hacer eso!
No es como si yo estuviera…
Su mirada se posó en Sharon.
La apartó de un empujón.
—¡Es ella!
¡Fue ella la que se me insinuó!
¡Como lo que intentó hacer con ese otro tipo esta noche!
¡A ella es a quien deberían despedir!
Darya no dijo nada.
Douglas era más ingenuo de lo que ella pensaba.
Creía que si podía culpar de todo a Sharon, entonces él se libraría.
Pero parecía haber olvidado el dicho: hacen falta dos para bailar un tango.
Además, ¿qué le hacía creer que la junta solo iba a despedir a una persona?
Sharon sorbió por la nariz.
—Doug, sabes que te quiero.
No te preocupes, hablaré con la junta, me aseguraré de que sepan que no tienes la culpa.
Le cogió la mano y lo miró fijamente a los ojos.
—Si tienen que despedirme, que así sea.
Merece la pena si eso significa que puedo protegerte.
De hecho, no podría haber salido mejor.
Si la despedían de Paragon, ya no tendría que hacer esas jornadas tan largas.
Y Douglas estaría en deuda con ella.
Tendría que casarse con ella.
Entonces, por fin llevaría el estilo de vida al que aspiraba: ociosa y rica.
Douglas, por otro lado, no parecía compartir el optimismo de Sharon.
La apartó.
—¡No me toques!
Edna colgó el teléfono.
—Acabo de llamar a mamá.
Ya viene en camino.
—¡No!
—Douglas levantó ambas manos, desesperado—.
¡Por favor, no hagas esto!
Soy tu padre, Edna.
¿Por qué tienes tantas ganas de vernos divorciados a tu madre y a mí?
—Porque eres un mentiroso y un tramposo, y de todos modos nunca te hemos importado —Edna se cruzó de brazos—.
Mamá se merece a alguien mejor.
Llevo años diciéndoselo.
Miró a Sharon y levantó la barbilla.
—Sé lo que estás planeando.
¿Crees que mi padre se va a divorciar de mi madre para casarse contigo?
¿Crees que vas a ser la esposa de un hombre rico?
¡Sigue soñando!
Mi padre no tiene dinero.
Es una sanguijuela que vive de la generosidad de mi madre.
Sin ella, ni siquiera tendría el trabajo en Paragon.
Esbozó una sonrisa de suficiencia.
—Si ustedes dos se casan, se estarán chupando la sangre el uno al otro.
Que se diviertan.
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