Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

FALLEN GODS (DIOSES CAIDOS) - Capítulo 17

  1. Inicio
  2. FALLEN GODS (DIOSES CAIDOS)
  3. Capítulo 17 - 17 CAPITULO 5 PARTE 3 Dos Frentes
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

17: CAPITULO #5 PARTE 3: Dos Frentes.

Un Destino 17: CAPITULO #5 PARTE 3: Dos Frentes.

Un Destino Eirik ya estaba en posición de combate, con la espada levantada.

—¡Tyr, mantén la presión!

¡No le des respiro!

Tyr gruñó, levantando sus hachas mientras ambos avanzaban una vez más, decididos a no dejarse intimidar por la fuerza abrumadora de su enemigo.

El ser, con una velocidad impresionante, se lanzó hacia Tyr, apareciendo justo frente a él antes de que este pudiera reaccionar.

En un movimiento rápido y mortal, le asestó un golpe devastador con su enorme martillo de guerra, enviando a Tyr volando por los aires.

El impacto resonó con fuerza en el aire, y el guerrero de Asgard se estrelló contra el suelo, causando una vibración en todo el campo de batalla.

—¡Tyr!

—gritó Eirik, viendo cómo su compañero era lanzado como una muñeca de trapo, pero su respuesta fue inmediata.

Rápidamente, Eirik corrió hacia el ser, aprovechando su distracción momentánea para propinarle un golpe certero.

Con su martillo en alto, el ser intentó bloquear el ataque, pero Eirik le asestó un golpe en la costilla con su propio martillo de guerra.

Aunque el ser no retrocedió tanto como Eirik deseaba, el golpe fue suficiente para que el enemigo apartara su atención por un instante.

—¿Subestimándonos?

—dijo Eirik, con una sonrisa desafiante mientras tomaba una postura de combate—.

Ese es tu primer error.

El ser lo observó, su expresión de indiferencia transformándose en una pequeña mueca de diversión.

Con un giro rápido de su muñeca, levantó su martillo para responder.

—No los subestimo —dijo con frialdad—.

Solo estoy disfrutando del espectáculo.

Eirik apretó los dientes ante la arrogancia de su oponente.

—No estás tan seguro de ti mismo como crees —dijo Eirik con firmeza, sin apartar los ojos del ser.

Detrás de ellos, Tyr se levantó, jadeando, pero con el brillo de la furia en sus ojos.

A pesar de la fuerza del golpe recibido, la rabia y el deseo de venganza lo mantenían en pie, su martillo de guerra resonando en sus manos.

—¡No lo dejes respirar, Eirik!

—rugió Tyr, dispuesto a seguir luchando.

Con un grito de guerra, Eirik se lanzó nuevamente al ataque, mientras el ser, con una sonrisa burlona, se preparaba para el siguiente choque.

La batalla entre Loki y Furcas seguía con una intensidad casi palpable.

Loki, alimentado por la energía que invocó de la naturaleza, se movía más rápido, sus ataques más certeros y fulminantes, dejando a Furcas en una constante defensa.

Cada choque de armas resonaba con fuerza en el aire, y el ritmo frenético de la pelea parecía no darles tregua a ninguno de los dos.

Pero de repente, en medio de la agitada lucha, una sombra se deslizaba detrás de ellos, como un espectro de la misma naturaleza que Loki había invocado.

Con un gesto de la mano, la figura conjuró ráfagas de agua helada, que se materializaron como cuchillas afiladas de hielo, cortando el aire con una precisión mortal.

Las lanzas de hielo fueron lanzadas hacia Furcas en un movimiento vertiginoso.

Furcas, sorprendió momentáneamente, giró su lanza para desviar las ráfagas de agua, pero no pudo evitar que algunas lo golpearan de lleno.

El hielo rasgó su armadura, dañando su arma, que quedó con varias muescas profundas.

La ira en sus ojos brilló con intensidad.

—¡Dos contra uno!

—gritó Furcas, su voz llena de indignación y furia—.

No me parece justo.

Loki, sin detener su ataque, esbozó una sonrisa desafiante.

—No me importa lo que pienses —respondió con frialdad—.

Ya no me ando con juegos estúpidos.

Esto terminará ahora.

Furcas miró a su alrededor, y luego al clon de Loki, que apareció al lado del original, ambos enfrentándolo con determinación.

—En eso estamos de acuerdo —dijo Furcas, su tono cambiando a una amenaza más peligrosa, una que no prometía ceder ante ellos.

Con una rápida sacudida, Loki y su clon se lanzaron al ataque al mismo tiempo, desbordando a Furcas con una serie de movimientos sincronizados.

Furcas, sin embargo, no iba a ser tan fácil de vencer.

Él sabía cómo adaptarse, y aunque se encontraba fuera de su zona de confort, su habilidad y fuerza aún lo mantenían como un oponente formidable.

Pero el giro de la batalla estaba claro: Loki había decidido que esta pelea debía acabar rápido.

Angrboda, mirando con intensidad a su alrededor, sentía un peso en el aire.

Algo no estaba bien.

A pesar de estar ocupada guiando a los habitantes hacia un refugio seguro, la inquietud en su pecho no desaparecía.

La batalla, tan lejana y sin embargo tan cercana, no solo estaba siendo más dura de lo que habían anticipado, sino que la sensación de que algo se estaba desmoronando cada vez más era innegable.

El suelo temblaba bajo sus pies, y lo que había comenzado como un enfrentamiento entre fuerzas iguales ahora se sentía como una lucha desesperada.

—¡Thor!

¡Balder!

¡Fenrir!

—exclamó Angrboda, su voz rasposa por la tensión, mientras miraba a su alrededor, asegurándose de que todos estuvieran a salvo—.

¡Vayan a ayudarlos!

¡Yo me encargaré de sacar a estas personas de aquí!

No tenemos tiempo para perder.

¡Vayan ahora!

Thor y Balder se miraron rápidamente, sus rostros reflejando la misma preocupación, pero Angrboda ya no les dejó opción.

No tenían elección.

Necesitaban actuar rápidamente, pero cada segundo de retraso parecía más fatal.

—No está bien… —murmuró Angrboda, mirando al frente mientras las palabras se le atascaban en la garganta—.

Pueden estar luchando con todo lo que tienen, pero sus oponentes… no son como nada que hayamos visto.

Si no apresuramos las cosas, todos serán derrotados.

Fenrir, siempre al límite de su energía, alzó la mirada hacia ella, el brillo en sus ojos reflejaba la urgencia que había sentido en su pecho.

—¿Dónde está Loki?

—preguntó, su voz grave, pero llena de angustia.

Angrboda no lo pensó mucho antes de responder, pero su tono no logró ocultar la creciente desesperación.

—Un kilómetro al norte.

Pero no hay tiempo que perder.

Siento que… que todo está a punto de colapsar si no llegamos pronto.

Thor frunció el ceño, su expresión completamente seria.

Su mente ya había tomado una decisión, pero el peso de la situación caía sobre él como un yugo.

—Entonces debemos darnos prisa —dijo, su voz rota por la urgencia—.

No podemos esperar más.

Si no llegamos ahora… será demasiado tarde.

Fenrir no esperó ni un segundo más.

Con un rugido que hizo que el aire a su alrededor vibrara, se lanzó a toda velocidad hacia el norte, como si quisiera destrozar todo lo que se interpusiera en su camino.

—Ese lobo… —dijo Balder, con una sonrisa que no reflejaba ni un ápice de diversión, sino preocupación—.

Tiene poca paciencia, pero eso podría ser lo que nos salve.

Thor asintió, sin vacilar.

La amenaza era real, y su mente ya no se detenía en palabras.

—No tenemos tiempo para comentarios.

¡Vamos!

Angrboda los observó un momento más, el peso de su misión oprimiendo su pecho.

Sabía que, aunque sus pasos la llevaban lejos de la batalla, su corazón permanecía allí, con los suyos.

Pero su tarea era más urgente que nunca.

Si no actuaba rápido, lo que quedaba de su pueblo podría estar en juego.

—Vayan, ¡ahora!

—ordenó Angrboda, con firmeza, y sin mirar atrás, comenzó a mover a las personas con mayor rapidez, guiándolas hacia el refugio.

El viento soplaba con fuerza, como si la tierra misma respondiera al caos que se desataba al norte.

Angrboda apretó los dientes mientras su mirada se alzaba hacia el horizonte, hacia el lugar donde sus compañeros luchaban contra fuerzas que no comprendían por completo.

El rugido lejano de Fenrir retumbaba en sus oídos, pero lo que más la inquietaba era la sensación de que cada segundo que pasaba acercaba a todos a su perdición.

No sabía si la ayuda llegaría a tiempo, ni si aquellos que aún combatían podrían resistir.

Solo una cosa era clara: algo mucho más oscuro estaba por desatarse, y el destino de todos pendía de un hilo tan delgado que ni el más valiente de los guerreros se atrevía a tocarlo.

¿Quién caería primero?

¿Qué secretos traería consigo la oscuridad que se acercaba?

Angrboda apretó el puño, su corazón golpeando con fuerza en su pecho.

Lo único que sabía era que, sin importar qué pasara, esta batalla no era la última.

Y no había vuelta atrás.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo