Forzado a salvar a las princesas de Disney - Capítulo 16
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16: Capitulo 16 16: Capitulo 16 —¿Quién eres tú?
—preguntó Flynn Rider al chico misterioso.
—Eso no te interesa, ¿cierto?
—respondió León, mostrando la corona en su mano.
—¿Qué?
¿Cómo es que…?
—Si la quieres, tendrás que hacer unos pequeños trabajitos.
Si me obedeces, te la daré.
—Oh, qué gran oferta…
pero paso.
¿Sabes?
Soy un tipo muy ocupado —dijo mientras comenzaba a caminar disimuladamente hacia un lado.
Y, de un momento a otro…
Flynn lanzó una patada directa al lugar donde estaba León.
Un gran temblor sacudió el área.
Los árboles alrededor fueron arrancados por la fuerte presión del viento.
—Vaya…
lo esquivaste.
Eres muy bueno —comentó Flynn mientras se sacudía algo de tierra del hombro.
En el suelo había un gigantesco cráter.
Sobre la rama de un árbol cercano, León observaba con una sonrisa tranquila.
—Creo que te enseñaré a respetar a tus superiores.
—¿En serio crees que me vencerás?
Vamos…
quiero ver eso.
Flynn se impulsó nuevamente al ataque.
—Cuando te derrote, recuperaré la corona y…
cinco minutos después…
—Ya, ok…
me rindo, me rindo —dijo Flynn apenas logrando recuperar el aliento.
Estaba tirado en el suelo, cubierto de polvo.
León cayó frente a él con calma.
—Bien…
ahora me obedecerás, ¿no?
—Sí…
lo haré.—respondió Flynn con dificultad.
—Perfecto.
Entonces quiero que me hagas un pequeño favor.
León sacó un paquete de la nada.
—¿Qué?
¿Cómo es que…?
—No preguntes.
Solo tómalo.
Quiero que seas mi recadero por un tiempo.
—Yupi…
qué emoción —murmuró Flynn con evidente sarcasmo.
—Hazme unos cuantos encargos y te prometo que esta corona será tuya.
León levantó ligeramente la corona, haciéndola brillar con la luz.
—¿Tenemos un trato?
Preguntó con una mirada afilada y dominante.
Flynn sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
«¿Por qué siento que estoy negociando con un demonio?», pensó.
Aun así, extendió la mano.
León la estrechó con una sonrisa tranquila…
Después de eso, León desapareció de la vista de Flynn, quien no perdió tiempo y comenzó a correr en la dirección que él le había señalado.
___ —Bien…
es hora de comenzar.
Habló León mientras se estiraba con un poco de dolor.
Supongo que lo fingí muy bien.
al ver sus manos, estas aun temblaban.
El protagonista de esta historia era muy fuerte.
me dio algunos problemas.
su velocidad destreza en combate son únicamente de un prodigio.
a diferencia de otros protagonistas de las otras historias de princesas.
este, por suerte, es un ladrón de poca monta que no recibió entrenamiento.
no se compara con el príncipe que me ataco apenas saliendo del reino.
El de verdad esta muy roto.
y…
para vencerlo, necesito una pieza clave Y esta es Raspunzel.
La única princesa que vale la pena rescatar.
Al mirar al frente.
A lo lejos, ahí estaba su objetivo.
En cima de una torre, un largo cabello dorado se había extendido hacia el exterior.
al parecer, su madre ya estaba saliendo de la torre.
Perfecto.
la capacidad de sanar enfermedades y heridas mortales.
Ella es mi caballo ganador…
junto a otra princesa que, definitivamente, tenía el potencial de convertirse en la más poderosa de ese mundo.
Pero, por ahora, me conformare con ella.
León observó el lugar.
Luego tomó uno de los árboles que habían sido destrozados durante la pelea anterior.
Lo acomodó contra la torre, usándolo como una estaca improvisada, y comenzó a trepar.
Hace unos momentos antes…
—Estoy lista…
Rapunzel respiró hondo.
—Hoy será muy especial, Pascal.
Soltó una risita nerviosa mientras caminaba de un lado a otro.
—Al fin hoy se lo diré…
le preguntaré…
—¡Rapunzel, deja caer tu cabello!
Se escuchó la voz de una señora desde el exterior de la torre.
Rapunzel se quedó quieta…
y luego sonrió emocionada.
—Ya es tiempo —murmuró tímidamente.
Pascal irguió el pecho, inflándolo con orgullo, indicándole que esta vez no retrocediera como en ocasiones anteriores, cuando se había acobardado.
—Ya sé, ya sé…
—dijo Rapunzel entendiendo la indirecta—.
Vamos, no permitas que te vea.
Lo tomó con cuidado y lo escondió entre unas cortinas.
—¡Rapunzel, apresúrate, querida!
—¡Ya voy, madre!
Lanzó su largo cabello por la ventana de la torre.
El cabello llego hasta el suelo, donde, su supuesta madre….
Ella enrollo el cabello de razpuncel en su pies para despues tirar del cabello Eso indicaba que ahora Raspunzel tenia que tirar de su cabello y alzarla hasta que llegue a la ventana.
Minutos después…
—Hola, madre.
Bienvenida —dijo algo agitada por el esfuerzo de sostenerla.
—Oh, Rapunzel…
Yo no podría hacer esto cada día de cada semana.
Cariño, esto debe de ser agotador para ti.
—Ah, no es nada.
—Entonces no sé qué te hace tardar tanto en subirme, si yo tengo el peso pluma.
—Jeje…
lo siento, madre.
Sonrio Raspunzel para despues tomar aire.
—Escucha, madre…
solo faltan cuatro días para algo especial y me preguntaba si…
—Rapunzel, acércate al espejo —la interrumpió, ignorando por completo lo que decía.
Rapunzel obedeció.
—¿Sabes qué veo ahí?
—preguntó la mujer.
—Una chica fuerte, joven, muy hermosa y segura de sí misma…
Una sonrisa escapó de los labios de Rapunzel.
—Oh, y ahí estás tú —dijo ella con una risa suave—.
No, no hablo en serio, eres adorable.
—¿Ah…
sí…?
Pregunto raspunzel algo confundida, —yo hablaba de que si…
—Rapunzel, tu madre se siente algo cansada.
¿Cantarías para mí, querida?
Luego te escucho.
Hablo ella nuevamente interrumpienso a su hija —¡Oh, claro, madre!
Rapunzel se movió rápidamente.
Preparó la silla, tomó el peine y ayudó a su madre a sentarse.
Comenzó a peinarla mientras cantaba…
pero esta vez lo hacía más rápido de lo habitual.
—Rapunzel, espera…
¿qué haces?
Ella seguía cantando apresuradamente.
—Rapunzel —repitió esta vez con severidad.
Finalmente, Rapunzel se detuvo.
—Bien, madre…
te decía que dentro de cinco días es un día especial y creo que no lo recuerdas, así que voy a decirlo…
Sonrió con nerviosismo.
—Es mi cumpleaños.
Hizo un pequeño gesto teatral con las manos.
—¡Tarán!
—No, no, no…
eso no puede ser.
Lo recuerdo muy bien.
Tu cumpleaños fue hace un año.
—Eso es lo bueno de los cumpleaños…
se repiten cada año, ¿no?
Gothel suspiró con impaciencia.
—Madre, cumplo dieciocho y quería decirte cuál es mi deseo.
Lo he deseado durante varios cumpleaños, de hecho…
—Por favor, Rapunzel, basta.
No más balbuceo.
Detesto cuando empiezas con “bla, bla, bla”.
—¿He…?
¿Enserio?
—No hablaba en serio…
eres adorable, ya sabes que te amo, cariño.
Hablo para despues levantarce de su asiento, ella Tomó una fruta distraídamente.
Desde las cortinas, Pascal asomó la cabeza y le hizo señas insistentes a Rapunzel.
Habla.
Rapunzel respiró profundo.
—Quiero ver las luces flotantes…
Lo dijo con una mezcla de emoción y resignación.
—¿Qué?
—Bueno…
esperaba que me llevaras a ver las luces flotantes.
—Oh, hablas de las estrellas.
—No es así.
He estudiado las estrellas.
Son constantes…
siempre están ahí.
Pero esas luces solo aparecen en mis cumpleaños.
Gothel la miró fijamente.
—¿Quieres salir de la torre?
Ay, Rapunzel…
Se acercó y tomó su rostro entre las manos.
—Mírate…
eres tan frágil como un brote.
No sobrevivirias alla afuera tu sola En ese momento, una especie de melodia empezo a sonar.
Ella empezo a cantar sobre como es el mundo exterior.
Era aterrador, habia hierva venenosa, hombre de grandes colmillos y muchos bandidos malvados…
Todo para bajarle la moralidad a Raspunzel de salir.
Aqui, en la torre, ella estaba segura, y siempre lo estaria gracias a su Madre.
Raspunzel, tan sabia es tu Madre, creeme que hago todo esto para protegerte.
Raspunzel solo se limito a asentir.
—Lo se madre Gothel al ver a Raspunzel en ese estado de animo, sonrio.
Al parecer, estaba funcionando su control.
Ella jamas la dejaria irse.
—Bien hija, ya me tengo que ir, hablo con una voz baja Ella estaba finjiendo ser una Madre preocupada.
Raspunzel quien estaba algo depresiba, solo asintio.
Ella camino hacia la ventana para despues arrojar su cabello —Te veré más tarde, mi florecilla.
Hablo Gothel mientras bajaba de la torre.
Rapunzel forzó una sonrisa.
—Te estaré esperando aquí.
Habló despidiéndose Después de que su madre se fue, Rapunzel se sentó en un rincón de la torre, mirando las linternas que había dibujado en la pared.
Estaba frustrada.
¿En serio era tan malo salir al exterior?
Pasó un buen rato pensando en eso hasta que, de repente, escuchó ruidos extraños provenientes de afuera.
Sonaban como si algo estuviera clavando estacas contra la pared de la torre.
Ese ruido se hacia mas fuerte, en cualquier momento, lo que sea que este produciendo ese sonido.
Llegaria en la ventana —¿Qué está pasando?
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