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Forzado a salvar a las princesas de Disney - Capítulo 30

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Capítulo 30: Capitulo 30

Minutos después…

León había llegado a la casa de Bella.

Estaba parado frente a la puerta.

—Tok… tok…

—¿Hay alguien ahí?

Pregunté, pero nadie contestó.

Estuve un buen rato esperando a que abrieran la puerta.

En ese momento…

ALERTA…

ALERTA

—¿Eh? ¿Y ahora qué pasó?

Pregunté al sistema, que se había manifestado en forma de holograma.

El sistema me mostró el mapa.

Alerta: las princesas de Disney se dirigen hacia una muerte segura.

—¿Es en serio?

Dije al ver el mapa.

Ahí me mostraba dos íconos que se dirigían directamente hacia el castillo de la Bestia.

En la historia original…

Únicamente fue Bella al castillo para salvar a su padre.

Y, por alguna extraña razón, ella se enamoró de un… ¿furro?

Bueno… son sus gustos extraños.

—Bien, esto podría ser muy beneficioso para mí.

Raspunzel se está dirigiendo hacia el castillo.

Eso ya me ahorra un poco de trabajo.

Ahora solo queda ir al castillo de la Bestia.

Pensó León mientras veía la dirección en el mapa.

—Solo seguiré el camino recto…

Y, en un momento…

León salió corriendo a gran velocidad.

Aunque aún no era tan veloz como el Príncipe del Rayo…

Esta velocidad será suficiente.

___

Diez minutos después…

Ya había llegado al castillo de la Bestia.

Este se veía muy oscuro e imponente.

—Mmmmm…

Ahora que lo pienso…

¿Por qué el sistema detectó este lugar como una muerte segura?

Bueno… lo averiguaré ahora mismo.

Al abrir la puerta del castillo…

El lugar se mostraba muy tétrico.

Parecía como la casa del terror de mi vida pasada.

Miré a mi alrededor.

Solo había una gran escalera, y alrededor… muchas cosas.

—Mmmm… si no me equivoco… estas eran personas, ¿no?

Esas cosas empezaron a moverse, una por una.

Sus movimientos eran… retorcidos.

—Mira, es un nuevo humano.

—Sí… ya lo veo…

Hablaron un reloj y una vela.

—¿Eh?

—Sí… hay que ayudarlo, ¿no lo crees?

—Jejeje… sí… hay que hacerlo…

Se acercaron a mí con movimientos que parecían dolorosos.

La vela se arrastraba, mientras sangre negra brotaba de sus ojos.

El reloj tenía varios agujeros negros en la cara.

—Hola, humano…

Habló la pequeña vela.

—¿Estás buscando a alguien en especial?

Dijo entre risas siniestras.

—Sí… si estás buscando a alguien, nosotros podemos ayudarte…

Habló el reloj, quien empezó a sangrar por la boca.

—Mierda… creo que me metí en una casa de locos…

Dije mientras observaba a los demás objetos que se acercaban a mí.

Todos ellos tenían ojos negros y una sonrisa siniestra.

Una escoba, algunas teteras, vasos, un trapeador y muchas otras cosas…

Y, de un momento a otro…

Empezaron a atacarme.

Acumularon una especie de magia negra viscosa… y la lanzaron.

León, al ver eso, rápidamente dio un salto.

Llegó al segundo piso.

La magia negra, al impactar el lugar donde estaba León, empezó a derretirse.

Al parecer, estos objetos lanzaban un fuerte ácido corrosivo.

—Humano… ven aquí… solo queremos que te conviertas en uno de los nuestros…

—Mmm… eso nunca va a pasar.

Le dije mientras sacaba algo de mi inventario.

Ahora ya entiendo por qué el sistema decía que las princesas iban a morir.

Primero tengo que bloquear la puerta principal para que no entren las princesas…

Y tengo que encerrar a estos bichos raros en un lugar, para que no molesten en mi pelea contra el jefe final… o asesinen a las princesas.

De mi inventario, saqué una poción.

Esta tenía la capacidad de hacer dormir a quien inhale su aroma.

—Perfecto…

De un salto, bajé al primer piso.

—Oigan… este… mmm… ¿cara de mierda?

Los objetos, al escucharme, solo me miraron confundidos.

—Bueno… no sé… nunca he insultado a un objeto.

Esto es nuevo para mí.

—Solo síganme, sea lo que sean.

Los objetos ahora sí me miraron con cara de que querían atacarme.

Solté un suspiro de cansancio.

—Disney tenía que ser…

No se ofenden de manera normal.

Rápidamente, salí corriendo del lugar.

Los objetos empezaron a seguirme… como si fueran zombis.

Eran muy lentos.

Me detuve.

—¿Es en serio?

Hasta mi abuelito era más veloz…

Dije mientras veía cómo se les dificultaba seguirme.

—Esto va a tardar un tiempo…

____

Media hora después…

—Al fin pude encerrarlos en una habitación…

—Uf…

Fue muy agotador encerrar a todos en una sola habitación.

Tuve que recorrer todo el castillo para atrapar a cada uno de los objetos.

Pero al fin… ya tenía el camino libre.

Además, bloqueé la puerta principal con uno de esos objetos humanos.

Según la historia, la habitación de la Bestia estaba en el ala oeste.

—Bien… es hora de una gran pelea.

—Este enfrentamiento va a ser legendario…

Dije mientras empezaba a estirarme.

Necesitaba estar en forma para el combate.

En ese momento…

Vi una espada en el suelo.

Seguramente se le cayó a un caballero de metal cuando los estaba encerrando.

Tomé la espada oxidada.

—Genial…

—Si no logro ganarle… mínimo le daré una infección.

Y, después de eso, me dirigí a su habitación.

La puerta estaba entreabierta.

Al entrar…

Vi que, como en la película, toda la habitación estaba destrozada.

—Vaya… me recuerda a la habitación de un otaku.

—No… no es para tanto.

Si lo comparo… la habitación de la Bestia es más aceptable.

Al mirar al frente…

Ahí estaba la rosa, perdiendo lentamente sus pétalos.

Encerrada en una cúpula de cristal.

Se escuchó un sonido.

Sonreí mientras alistaba mi espada.

Ya que, al parecer…

La Bestia estaba detrás de mí.

—¿Quién eres tú? ¿Otro intruso que solo quería ver a la Bestia?

Preguntó con su voz ronca, casi animal.

—No… no solo quería verte.

Dije mientras me volteaba lentamente.

—Peleemos, grandísimo animal.

Y no lo digo por insulto… literalmente es un gran animal.

La Bestia, al escucharme, soltó un fuerte rugido.

Todo el castillo tembló.

Y, de un momento a otro… desapareció.

Empezó a moverse entre las sombras.

Su velocidad era demasiado superior a la mía.

Ni siquiera multiplicando cinco veces mis estadísticas podría verlo.

Sería genial poder usar mi segundo don ahora mismo…

Pero aún no puedo.

Ya lo intenté varias veces… pero parece que necesita algún requisito.

En ese momento…

La Bestia apareció frente a mí.

Con sus garras, atacó brutalmente mi abdomen.

Gracias a la espada, pude bloquear el ataque…

Pero esta se rompió.

—Mierda…

Intenté alejarme rápidamente.

Pero la Bestia lanzó un segundo ataque que no pude esquivar.

El golpe fue directo.

¡BOOM!

Fue el sonido de las paredes rompiéndose contra mi espalda.

Atravesé varias paredes hasta llegar a una habitación oscura.

Intenté incorporarme rápidamente…

Pero la Bestia ya estaba frente a mí.

Lancé un golpe a su abdomen.

Pero…

No pasó nada.

Más bien, lo que se rompió fueron mis nudillos.

—¿Eh…?

Volví a golpear.

Nada.

La Bestia solo me miraba con una molestia profunda.

—Mierda… esto va a doler.

La Bestia alzó su brazo.

Formó un puño…

Y con un golpe en la cabeza…

Atravesé el suelo.

Otra vez atravesé varias capas de… ¿cemento?

—Ah… mierda…

—Eso sí me dolió…

Dije mientras observaba desde el suelo.

La Bestia empezaba a acercarse.

En ese momento…

Sentí algo extraño en mi cuerpo.

Me sentía… más fuerte.

La Bestia ya estaba nuevamente frente a mí.

—Oye, humano… eres muy débil. ¿En serio pensaste que podías ganarme?

¿Ganarme a mi, a la Bestia? No seas ridículo.

Habló con total confianza mientras yo me levantaba.

—¿Eso crees, grandísimo animal?

Esta vez… lo dije con toda la intención de insultar.

Lancé un golpe.

Esta vez…

Pude mover un poco a la Bestia.

—Hugh…

—¿Qué… qué fue eso?

Preguntó algo aturdido mientras se tocaba el abdomen.

—Estoy seguro de que no te esperabas eso, ¿verdad?

Una vena se marcó en su frente.

Estaba enojado.

—¡¡¡Maldito humano!!!

Gritó con furia.

—Vaya… al parecer, la Bestia ahora tiene miedo.

La Bestia atacó nuevamente.

Esta vez expulsando magia.

—Ah, mierda…

León se apartó rápidamente del ataque.

El impacto retumbó por todo el lugar.

Y nuevamente…

León contraatacó.

Una patada directa a la cabeza.

La Bestia besó el suelo.

—Oye… ¿qué pasó?

Pregunté mientras la Bestia había atravesado el suelo con la cara.

Se levantó, aún más furioso.

Y lanzó más ataques.

Aunque decir “golpes” es poco…

Eran garras salvajes.

Gracias a mi adaptación, logré esquivarlos.

Si seguía así…

Muy pronto alcanzaría el nivel de uno de los príncipes.

La batalla, a partir de ese momento…

Fue tranquila.

Demasiado tranquila.

Él atacaba…

Yo esquivaba con facilidad…

Y luego le devolvía un golpe en la cara.

Pero esa “paz” se rompió.

De pronto…

Se escuchó a lo lejos una ventana rompiéndose.

—¿Eh…? No me digas que…

Y entonces, una voz femenina resonó:

—Hola… ¿hay alguien aquí?

—¿Las princesas ya llegaron al castillo?

La Bestia se detuvo.

Giró ligeramente la cabeza.

—Esa voz… es de una… ¿mujer?

Su expresión se torció.

—Oh, mierda…

Este enfermito puso una expresión muy rara.

Se nota que le falta afecto femenino.

De pronto, me miró con molestia.

—Ya me cansé de jugar.

Y, antes de que pudiera reaccionar…

Me tomó de la pierna.

Con un movimiento brutal…

Empezó a balancearme.

Me estrelló contra el suelo, los muros y todo lo que había alrededor.

—Esto termina aquí.

Dijo mientras me lanzaba contra una ventana.

Y de su boca comenzó a formarse una esfera de energía.

La disparó.

Un rayo masivo cruzó el cielo.

—Ah, mierda…

—¡Inventario!

Grité mientras veía la energía acercarse directamente hacia mí.

¡¡¡BOOOOOOOOOOM!!!

El impacto fue tan potente…

Que hizo temblar todo el bosque.

Una onda expansiva recorrió todo el lugar.

Unos momentos antes…

Fuera del castillo,

Belle observaba la enorme puerta cerrada.

Frunció el ceño.

—Está bloqueada…

Dijo mientras miraba a su alrededor.

Buscaba otra forma de entrar.

Por lo que podía ver,

todo el castillo estaba reforzado con magia.

Era imposible entrar…

a menos que alguien tuviera una desbordante cantidad de energía.

Pero eso, ahora mismo, era imposible.

En ese momento—

¡Crash!

Se escuchó una ventana rompiéndose.

Bella se giró de inmediato.

—Vamos a entrar —dijo Rapunzel con una sonrisa.

Bella la miró, incrédula.

—¿Qué? ¿Pero cómo?

Se suponía que incluso las ventanas estaban reforzadas.

¿Cómo pudo Rapunzel romperla?

—¿Qué pasa? —preguntó Rapunzel, balanceando su sartén.

—Lo que acabas de hacer… es imposible.

—¿En serio? Pues para mi sartén no hay nada imposible.

La levantó con orgullo.

—Con esto incluso puedo hacer que alguien recupere recuerdos perdidos… o destruir rocas y lanzarlas muy lejos.

Bella parpadeó.

—Vaya… tu sartén sí que es impresionante.

—Sí, es asombroso.

—Bueno… será mejor entrar.

—¡Sí, vamos!

___

Dentro del castillo,

ambas entraron.

El ambiente era frío.

Tanto Pascal como Bella estaban tensos.

En especial Bella…

sentía un escalofrío recorrer su espalda.

Todo el lugar estaba extrañamente…

¿vacío?

—¿Hola? ¿Hay alguien aquí? —preguntó Rapunzel al aire.

Nadie respondió.

Solo el eco de su voz.

Aunque era un castillo…

no parecía haber nadie dentro.

Rapunzel, en cambio, sonrió.

—Vaya, qué bonito lugar.

—¿En serio piensas eso? —preguntó Bella.

—Sí. ¿Acaso tienen miedo?

Pascal y Bella se miraron.

Ambos negaron con la cabeza.

—No… no tenemos miedo, es solo que—

Pero fueron interrumpidos.

Una extraña melodía comenzó a sonar en el aire.

Y entonces…

Rapunzel empezó a cantar.

De forma extraña,

el lugar, que antes parecía tétrico,

comenzó a verse más… vivo.

Más cálido.

Con su hermosa voz,

Rapunzel tomó a Pascal y lo colocó en su hombro.

Luego, comenzó a avanzar.

Bailando.

Y, poco a poco,

el castillo parecía recuperar color.

Pasillo tras pasillo…

hasta llegar a unas celdas.

Y allí,

la canción se detuvo.

—¿Eh?

—¿Dónde estamos? —preguntó Bella.

Rapunzel se rascó la cabeza.

—Eh… no lo sé… solo me dejé llevar por la canción.

Bella y Pascal se miraron…

y soltaron una pequeña risa.

—¿Qué? ¿Por qué te ríes? —preguntó Rapunzel, confundida.

—Pensé que sabías a dónde íbamos —respondió Bella—, pero al final nos perdimos.

Rapunzel hizo un puchero.

—¡Oye, no se rían!

En ese momento…

desde una de las celdas,

se escuchó una voz débil.

—¿Bella… eres tú?

Bella se quedó paralizada.

—¡Padre!

Sin dudarlo, corrió hacia la voz.

Rapunzel y Pascal se miraron confundidos,

pero la siguieron.

Al acercarse a una celda…

lo vio.

Su padre.

Encerrado.

—¡Bella! —respondió él, alarmado—. ¿Qué haces aquí?

—¡Vine a sacarte!

Bella examinó la celda.

Debe haber una forma…

—¡No! ¡Debes irte! Este lugar es peligroso.

—No me iré sin ti.

Y en ese momento—

¡¡¡BOOOOOM!!!

Una enorme explosión sacudió todo el castillo.

Todo el castillo tembló.

Las paredes vibraron.

El suelo crujió.

Todos, inmediatamente, se sujetaron de lo que pudieron.

Belle y su padre se aferraron con fuerza a los barrotes de hierro.

Rapunzel apenas logró sostenerse de una pared.

Cuando el temblor cesó…

un silencio pesado llenó el lugar.

—¿Qué fue eso…? —preguntó Rapunzel, rompiendo el silencio.

Todo había quedado agrietado.

El castillo parecía a punto de derrumbarse.

Y entonces—

los barrotes de la celda del anciano cedieron y cayeron al suelo.

—¿Eh…?

Al parecer, el temblor había debilitado la estructura lo suficiente como para que colapsaran.

—¡Padre! —dijo Bella entre lágrimas, abrazándolo.

Él la miró, aún sorprendido.

—Hija… no hay tiempo que perder. Tenemos que huir antes de que—

En ese momento—

desde las sombras…

se escuchó una voz grave.

—¿Quiénes son ustedes…?

Todos se tensaron.

—¿Qué hacen en mi castillo?

Rapunzel reaccionó de inmediato.

Levantó su sartén y apuntó hacia la oscuridad.

Una figura emergió lentamente.

Era una Bestia.

El padre de Bella, al verlo, cayó de rodillas.

—¡No, espera, por favor! Permite que mi hija y su amiga se vayan… yo me quedaré. ¡Por favor, no les hagas daño!

Bella, aunque asustada, habló.

—¿Por qué encerraste a mi padre?

Su voz temblaba.

—Por favor… déjalo libre.

La Bestia la observó.

Y luego… sonrió levemente.

—No.

—Él es mi prisionero… y no irá a ningún lado.

Hizo una pausa.

—A menos que…

Su mirada se deslizó entre ambas.

—Una de ustedes se quede en su lugar.

Silencio.

Bella apretó los puños.

—Yo me quedaré…

dijo, temblando.

Rapunzel giró de inmediato.

—¡¿Qué?!

—Libera a mi padre.

—¡No hagas eso! —gritó Rapunzel.

Bella ya estaba arrodillada.

Sus piernas habían cedido por el miedo.

La Bestia asintió lentamente.

Sonrió con malicia.

Con ella… podría volver a ser humano.

—No… no lo permitiré.

Rapunzel dio un paso al frente, apuntando con su sartén.

—Tú… tú, bestia enorme… te reto.

—¿Qué…? ¿Tú me retas?

—S-sí. Si yo gano, nos dejarás ir…

Tragó saliva.

—Y si tú ganas… yo me quedaré aquí… y dejarás ir a Bella y a su padre.

La Bestia soltó una carcajada.

en realidad, no importaba que chica se quedara aqui

la mujer de cabello castaño ya era mas que suficiente

pero si obtenía a esa chica rubia, era mucho mejor

después de todo, era mucho mas hermosa que la de castaño

—Con gusto acepto.

—Bien… te dejaré dar el primer golpe.

—¿Qué?

—Así es. No me lo agradezcas, hermosura.

Cerró los ojos y señaló su rostro.

—Ataca aquí… es donde más duele.

Rapunzel lo miró, confundida.

Luego…

su expresión cambió.

Se volvió seria.

—Espera, Rapunzel… no lo hagas —dijo Bella.

Pero Rapunzel sonrió.

—No te preocupes por mi…

Luego susurró:

—Cuando pierda… corre lo más lejos posible.

Se giró hacia la Bestia.

Su cabello comenzó a brillar.

Una tenue aura dorada envolvió su cuerpo.

La energía fluía…

directo hacia su sartén.

En serio… me hubiera gustado ver las linternas…

Y… ver a mi madre…

Lo siento, amigo… tal vez ya no pueda protegerte…

Pensó en Leon.

si el hubiera estado aquí, Segurarmente habría salido corriendo de aquí…

Y entonces—

cargó todo su poder.

Y se lanzó.

Pero en ese preciso instante—

una ráfaga de aire cruzó la sala.

Algo pasó a su lado…

tan rápido que fue casi imperceptible.

¡¡¡GOLPE!!!

Un impacto brutal lanzó a la Bestia varios metros, estrellándola contra el suelo.

El lugar quedó en silencio.

Una cortina de polvo se elevó.

Y de entre ella…

apareció Leon.

Cubierto de suciedad.

Respirando con dificultad.

Su ropa estaba desgarrada.

—Aún no hemos terminado…

____

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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