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Forzado a salvar a las princesas de Disney - Capítulo 31

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Capítulo 31: Capitulo 31

Unos momentos antes…

Fuera del castillo,

Belle observaba la enorme puerta cerrada.

Frunció el ceño.

—Está bloqueada…

Dijo mientras miraba a su alrededor.

Buscaba otra forma de entrar.

Por lo que podía ver,

todo el castillo estaba reforzado con magia.

Era imposible entrar…

a menos que alguien tuviera una desbordante cantidad de energía.

Pero eso, ahora mismo, era imposible.

En ese momento—

¡Crash!

Se escuchó una ventana rompiéndose.

Bella se giró de inmediato.

—Vamos a entrar —dijo Rapunzel con una sonrisa.

Bella la miró, incrédula.

—¿Qué? ¿Pero cómo?

Se suponía que incluso las ventanas estaban reforzadas.

¿Cómo pudo Rapunzel romperla?

—¿Qué pasa? —preguntó Rapunzel, balanceando su sartén.

—Lo que acabas de hacer… es imposible.

—¿En serio? Pues para mi sartén no hay nada imposible.

La levantó con orgullo.

—Con esto incluso puedo hacer que alguien recupere recuerdos perdidos… o destruir rocas y lanzarlas muy lejos.

Bella parpadeó.

—Vaya… tu sartén sí que es impresionante.

—Sí, es asombroso.

—Bueno… será mejor entrar.

—¡Sí, vamos!

___

Dentro del castillo,

ambas entraron.

El ambiente era frío.

Tanto Pascal como Bella estaban tensos.

En especial Bella…

sentía un escalofrío recorrer su espalda.

Todo el lugar estaba extrañamente…

¿vacío?

—¿Hola? ¿Hay alguien aquí? —preguntó Rapunzel al aire.

Nadie respondió.

Solo el eco de su voz.

Aunque era un castillo…

no parecía haber nadie dentro.

Rapunzel, en cambio, sonrió.

—Vaya, qué bonito lugar.

—¿En serio piensas eso? —preguntó Bella.

—Sí. ¿Acaso tienen miedo?

Pascal y Bella se miraron.

Ambos negaron con la cabeza.

—No… no tenemos miedo, es solo que—

Pero fueron interrumpidos.

Una extraña melodía comenzó a sonar en el aire.

Y entonces…

Rapunzel empezó a cantar.

De forma extraña,

el lugar, que antes parecía tétrico,

comenzó a verse más… vivo.

Más cálido.

Con su hermosa voz,

Rapunzel tomó a Pascal y lo colocó en su hombro.

Luego, comenzó a avanzar.

Bailando.

Y, poco a poco,

el castillo parecía recuperar color.

Pasillo tras pasillo…

hasta llegar a unas celdas.

Y allí,

la canción se detuvo.

—¿Eh?

—¿Dónde estamos? —preguntó Bella.

Rapunzel se rascó la cabeza.

—Eh… no lo sé… solo me dejé llevar por la canción.

Bella y Pascal se miraron…

y soltaron una pequeña risa.

—¿Qué? ¿Por qué te ríes? —preguntó Rapunzel, confundida.

—Pensé que sabías a dónde íbamos —respondió Bella—, pero al final nos perdimos.

Rapunzel hizo un puchero.

—¡Oye, no se rían!

En ese momento…

desde una de las celdas,

se escuchó una voz débil.

—¿Bella… eres tú?

Bella se quedó paralizada.

—¡Padre!

Sin dudarlo, corrió hacia la voz.

Rapunzel y Pascal se miraron confundidos,

pero la siguieron.

Al acercarse a una celda…

lo vio.

Su padre.

Encerrado.

—¡Bella! —respondió él, alarmado—. ¿Qué haces aquí?

—¡Vine a sacarte!

Bella examinó la celda.

Debe haber una forma…

—¡No! ¡Debes irte! Este lugar es peligroso.

—No me iré sin ti.

Y en ese momento—

¡¡¡BOOOOOM!!!

Una enorme explosión sacudió todo el castillo.

Todo el castillo tembló.

Las paredes vibraron.

El suelo crujió.

Todos, inmediatamente, se sujetaron de lo que pudieron.

Belle y su padre se aferraron con fuerza a los barrotes de hierro.

Rapunzel apenas logró sostenerse de una pared.

Cuando el temblor cesó…

un silencio pesado llenó el lugar.

—¿Qué fue eso…? —preguntó Rapunzel, rompiendo el silencio.

Todo había quedado agrietado.

El castillo parecía a punto de derrumbarse.

Y entonces—

los barrotes de la celda del anciano cedieron y cayeron al suelo.

—¿Eh…?

Al parecer, el temblor había debilitado la estructura lo suficiente como para que colapsaran.

—¡Padre! —dijo Bella entre lágrimas, abrazándolo.

Él la miró, aún sorprendido.

—Hija… no hay tiempo que perder. Tenemos que huir antes de que—

En ese momento—

desde las sombras…

se escuchó una voz grave.

—¿Quiénes son ustedes…?

Todos se tensaron.

—¿Qué hacen en mi castillo?

Rapunzel reaccionó de inmediato.

Levantó su sartén y apuntó hacia la oscuridad.

Una figura emergió lentamente.

Era una Bestia.

El padre de Bella, al verlo, cayó de rodillas.

—¡No, espera, por favor! Permite que mi hija y su amiga se vayan… yo me quedaré. ¡Por favor, no les hagas daño!

Bella, aunque asustada, habló.

—¿Por qué encerraste a mi padre?

Su voz temblaba.

—Por favor… déjalo libre.

La Bestia la observó.

Y luego… sonrió levemente.

—No.

—Él es mi prisionero… y no irá a ningún lado.

Hizo una pausa.

—A menos que…

Su mirada se deslizó entre ambas.

—Una de ustedes se quede en su lugar.

Silencio.

Bella apretó los puños.

—Yo me quedaré…

dijo, temblando.

Rapunzel giró de inmediato.

—¡¿Qué?!

—Libera a mi padre.

—¡No hagas eso! —gritó Rapunzel.

Bella ya estaba arrodillada.

Sus piernas habían cedido por el miedo.

La Bestia asintió lentamente.

Sonrió con malicia.

Con ella… podría volver a ser humano.

—No… no lo permitiré.

Rapunzel dio un paso al frente, apuntando con su sartén.

—Tú… tú, bestia enorme… te reto.

—¿Qué…? ¿Tú me retas?

—S-sí. Si yo gano, nos dejarás ir…

Tragó saliva.

—Y si tú ganas… yo me quedaré aquí… y dejarás ir a Bella y a su padre.

La Bestia soltó una carcajada.

en realidad, no importaba que chica se quedara aqui

la mujer de cabello castaño ya era mas que suficiente

pero si obtenía a esa chica rubia, era mucho mejor

después de todo, era mucho mas hermosa que la de castaño

—Con gusto acepto.

—Bien… te dejaré dar el primer golpe.

—¿Qué?

—Así es. No me lo agradezcas, hermosura.

Cerró los ojos y señaló su rostro.

—Ataca aquí… es donde más duele.

Rapunzel lo miró, confundida.

Luego…

su expresión cambió.

Se volvió seria.

—Espera, Rapunzel… no lo hagas —dijo Bella.

Pero Rapunzel sonrió.

—No te preocupes por mi…

Luego susurró:

—Cuando pierda… corre lo más lejos posible.

Se giró hacia la Bestia.

Su cabello comenzó a brillar.

Una tenue aura dorada envolvió su cuerpo.

La energía fluía…

directo hacia su sartén.

En serio… me hubiera gustado ver las linternas…

Y… ver a mi madre…

Lo siento, amigo… tal vez ya no pueda protegerte…

Pensó en Leon.

si el hubiera estado aquí, Segurarmente habría salido corriendo de aquí…

Y entonces—

cargó todo su poder.

Y se lanzó.

Pero en ese preciso instante—

una ráfaga de aire cruzó la sala.

Algo pasó a su lado…

tan rápido que fue casi imperceptible.

¡¡¡GOLPE!!!

Un impacto brutal lanzó a la Bestia varios metros, estrellándola contra el suelo.

El lugar quedó en silencio.

Una cortina de polvo se elevó.

Y de entre ella…

apareció Leon.

Cubierto de suciedad.

Respirando con dificultad.

Su ropa estaba desgarrada.

—Aún no hemos terminado…

____

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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