Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC - Capítulo 419
- Inicio
- Fusión Omniversal: Un Saiyajin entre Marvel y DC
- Capítulo 419 - Capítulo 419: El guardián del Camino Antiguo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 419: El guardián del Camino Antiguo
El plano donde estaban no tenía arriba ni abajo.
No tenía tiempo ni distancia.
Era un lugar que solo existía porque una voluntad inmensa lo sostenía.
La tortuga gigantesca los miraba con ojos llenos de historia.
Ojos que parecían observarlos desde antes de que el universo tuviera nombre.
Sholan reconoció el peso de esa mirada.
Hela sintió incomodidad por primera vez.
La tortuga habló.
— Mi nombre es Maturin.
El nombre resonó como si hubiera sido pronunciado por el propio tejido del cosmos.
—He visto nacer mundos, morir estrellas, y he observado cómo las fuerzas del Todash respiran entre los huecos de la realidad —continuó—. Pero últimamente… algo ha cambiado.
Hela entrecerró los ojos, impaciente.
—¿Qué universo es este?
Maturin giró ligeramente su enorme cabeza.
—Este no es tu universo, ni el tuyo, Joven guerrero. Este es un reflejo. Un universo que creé cuando soñé por primera vez. Un mundo que surgió de mi respiración inicial. Su equilibrio natural siempre ha sido frágil… pero estable.
Un suspiro cósmico recorrió el plano.
—Hasta que una infección llegó. Una fuerza oscura que no debería existir. Algo que se filtró al Todash, ese caos primigenio que vive en el vacío entre todas las realidades.
Sholan frunció el ceño.
—¿El Todash se está corrompiendo?
—Sí —respondió Maturin—. Y lo peor es que esta corrupción ha debilitado este universo y fortalecido a las criaturas del Todash. En especial… a eso.
Hela arqueó una ceja.
—¿“Eso”? Qué nombre tan ridículo.
Los ojos de Maturin brillaron con gravedad.
—No es un nombre. Es una naturaleza. Una forma que cambia según a quién devora. Y en este mundo… ha adoptado una máscara preferida.
Pero antes de hablar de él… debo explicar por qué vine a ustedes.
Dirigió la mirada primero a Sholan.
—Sentí una voluntad inmensa cuando tú y ella pelearon. Hay algo… foráneo en tu voluntad, algo que no es familiar con este universo. Una intención que provocó ondas en mis caminos, una variable que podría ser de gran ayuda. Por eso me presenté.
Hela bufó con molestia.
—¿Y qué tiene que ver todo esto conmigo?
Maturin la miró, paciente.
—Tu poder proviene de un sistema extraño. Una estructura diferente a este plano. Ese poder… se conectó accidentalmente al Todash. Y la corrupción está intentando entrar en ti a través de ese canal.
Hela sonrió con soberbia.
—¿Y? Si mi poder aumenta, me parece perfecto.
—No lo hará —dijo Maturin con un tono tan suave que resultó aterrador—. No aumentará. Serás corrompida. Y al final… te convertirás en una marioneta.
—Eso es inaceptable —dijo Hela—. Nadie puede estar por encima de la diosa de la muerte, ¡nadie!
El silencio que siguió fue espeso.
La sonrisa de Hela desapareció.
La sombra de la furia cruzó su rostro.
Sholan lo notó.
Maturin continuó, cambiando su mirada hacia él.
—Hay una forma de restaurar algo del equilibrio, frenar la propagación de esta corrupción. Para lograrlo, deben derrotar a la entidad que se ha convertido en el foco principal del problema.
Sholan susurró:
—Pennywise.
Los ojos de Maturin parpadearon lentamente.
—Exactamente. En este universo, ciertos niños de Derry están destinados a enfrentarse a su avatar. Pero con el reciente fortalecimiento de Eso, no estoy seguro de que puedan lograrlo solos.
Sholan respiró hondo.
—Y… ¿Quieres que yo intervenga?
—Tú puedes manipular tu voluntad. Tu voluntad es tan fuerte que resiste la influencia del Todash.
Y la mía ya no basta para proteger este mundo.
Hela abrió la boca para protestar, pero Maturin se elevó ligeramente.
—No puedo quedarme más tiempo. Deben actuar rápido. Y tú… si deseas resistir a la corrupción, síguelo a él.
Y antes de que nadie pudiera decir nada…
Maturin desapareció.
Sin luz.
Sin sonido.
Simplemente dejó de estar.
El plano comenzó a deshacerse, devolviéndolos lentamente al mundo físico.
Hela lo miró con disgusto.
—Explícame por qué debería escucharte.
Sholan se cruzó de brazos.
—Porque gané nuestro enfrentamiento. Y cuando dos guerreros luchan… el perdedor debe seguir al ganador.
Así funcionan las reglas antiguas.
Hela apretó los dientes.
—No me gusta obedecer a nadie.
—No quiero que me obedezcas —respondió Sholan, tranquilo—. Quiero que seas mi amiga. Que tengamos una relación de iguales.
Hela lo miró con sorpresa genuina.
—¿Una amistad… conmigo?, Acaso ¿Quieres meterte dentro de los pantalones de la diosa de la muerte?
—Claro que no, mi esposa me mataría, como te dije quiero que tengamos una relación de iguales y si es posible forjar una amistad.
—Tendrás que demostrar que eres digno de eso.
—Si me sigues —añadió Sholan— lo verás con tus propios ojos.
Y abrió su mano.
La energía espacial se partió como si fuera un papel rasgado, y una puerta rectangular surgió en el aire.
El espacio detrás de ella era oscuro, ondulante, lleno de posibilidades.
La puerta se cerró sola alrededor de un marco invisible, igual que la técnica de Blueno… ahora absorbida por la carta de Roger.
Hela lo estudió por un segundo.
Luego sonrió.
—Muy bien. Te seguiré.
Pero más te vale no aburrirme.
Sholan asintió y atravesó la puerta.
Hela lo siguió sin dudar.
Apenas cruzaron, la puerta se cerró detrás de ellos…
y el aire volvió a la normalidad, como si nunca hubiera existido.
El camino hacia Derry acababa de comenzar.
Y con él, el primer choque directo entre un Saiyan omniversal, la diosa de la muerte… y el monstruo del Todash.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com