[Fútbol] Me retirare a los 21 - Capítulo 23
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23: Capítulo 23 23: Capítulo 23 —¡Qué tal, amigos!
¡Muy buenas tardes!
¡La adrenalina está a tope, la emoción se desborda y el fútbol no se detiene!
¡Bienvenidos a la Jornada 2 de este apasionante Torneo Clausura 2016 de la categoría Sub-20!
¡Estamos transmitiendo totalmente en vivo desde El Barrial, la casa de los Rayados de Monterrey, donde el aire se siente diferente, Paco!
¡Aquí el fútbol es de choque, es de fuerza, es de hombres que no perdonan!
—¡Hola, qué tal!
Un saludo afectuoso.
Tienes toda la razón.
Si el debut de Carlos Vela la semana pasada contra Cruz Azul fue una sorpresa para muchos, lo de hoy es una prueba de fuego.
Monterrey tiene una de las plantillas más potentes físicamente.
Han puesto a dos centrales que parecen sacados de una liga de fútbol americano solo para detener al número 42 de las Chivas.
La pregunta es: ¿podrá el ‘oficinista’ tapatío mantener su rentabilidad en este territorio tan hostil?
—¡Vámonos con las acciones!
¡El árbitro central dice que el tiempo es oro, suena el silbato y aaaaaarrrrrrrancan los primeros cuarenta y cinco minutos!
¡Mueve la pelota el equipo regiomontano!
»Desde el primer segundo, Rayados deja claro que no va a permitir que Vela camine.
¡Atención!
¡Primera pelota que busca a Vela en el círculo central y le llega por detrás el capitán de Monterrey!
¡Un empujón descarado, lo manda a volar un par de metros!
El árbitro marca la falta, pero no saca tarjeta.
¡Y miren la cara de Vela, Paco!
¡Parece que le acaban de decir que la fotocopiadora se quedó sin tóner!
Ni una queja, ni un gesto de dolor.
Se levanta, se limpia las rodillas y sigue en lo suyo.
—Es que eso es lo que más desespera al rival.
No hay reacción emocional.
Vela no está aquí para pelear, está aquí para ejecutar un plan.
Y fíjate cómo se coloca en la cancha; está buscando constantemente la espalda de los contenciones.
Está analizando el sistema defensivo de Rayados como quien revisa un balance contable.
—¡Minuto quince del encuentro!
El partido es una batalla de trincheras.
Monterrey domina el físico, pero Chivas tiene el control de la pelota.
¡Ahí la tiene Vela!
¡Recibe pegado a la banda derecha!
¡Le salen dos marcadores!
¡Lo tienen contra la línea de cal!
¡Vela pisa el balón, hace una finta de hombro hacia afuera, el lateral se va con la finta y Vela sale por dentro con una elegancia suprema!
»¡Cruza la media cancha!
¡El central de Rayados, un tipo de casi un metro noventa, viene al cruce!
¡Vela lo ve venir!
¡No intenta chocar!
¡Hace una pausa de un segundo, detiene el mundo por un instante!
¡Y justo cuando el defensa planta el pie para la barrida, Vela le tira un pase de “taconazo” por entre las piernas!
¡Un túnel de espaldas!
¡Qué barbaridad!
¡El balón le queda a Sánchez que arranca solo!
—¡Es un insulto a la lógica defensiva!
Paco, hizo ver al central de Monterrey como un novato.
Usó la propia inercia del defensor para humillarlo con un recurso técnico que no debería existir a esa velocidad.
Y fíjate que Vela no sigue la jugada a fondo, se queda trotando, observando cómo su pase generó el caos.
—¡Minuto treinta y dos!
Monterrey ha subido la intensidad.
El partido se ha vuelto “sucio”.
Ya hubo tres amonestados por parte de los locales, todos por llegar tarde a los cruces con Vela.
¡Tiro libre para Chivas!
Unos veinticinco metros, un poco cargado a la izquierda.
»Vela acomoda el esférico.
Se toma su tiempo.
Mira la barrera, mira al portero.
¡El estadio de El Barrial le grita de todo!
¡Hay una presión ensordecedora!
El árbitro pita.
¡Vela toma carrera, pero se detiene!
¡Finge que va a cobrar y le da un pase lateral a Valdés!
¡Valdés se la devuelve de pared!
¡Vela entra al área!
¡Le sale el portero!
¡Vela no tira!
¡Hace una finta de disparo, el portero se lanza al suelo y Vela simplemente camina alrededor de él con el balón pegado al pie!
¡Entra con la pelota hasta la línea de gol y la empuja suavemente!
»¡Goooooooooooooooooooooool!
¡Gooooooool de las Chivas!
¡Goooool de Carlos Vela!
¡Pero qué sangre fría!
¡Se burló de la barrera, se burló del portero y entró caminando a la portería!
¡Cero a uno lo gana el Rebaño en la Sultana del Norte!
—¡Es un descarado!
No hay otra palabra.
Cualquiera hubiera reventado el arco, pero él prefiere la humillación técnica, la optimización del recurso.
Engañó a toda la defensa con esa jugada de laboratorio improvisada.
Y mira su festejo…
bueno, si es que se le puede llamar festejo.
Solo levanta la mano, señala a Valdés agradeciendo la pared y se regresa a su campo mirando su reloj.
¡Es desesperante para el rival!
—¡Reacciona Monterrey!
¡Minuto cuarenta!
Los Rayados están heridos en su orgullo.
Se van todos al frente.
¡Centro peligroso al área de Chivas!
¡Valdés despeja con todo!
El rebote queda vivo.
¡La toma el delantero de Rayados!
¡Dispara de fuera del área!
¡Atajadón del portero de Chivas!
¡La pelota queda ahí!
¡Llega el remate de Monterrey y…!
¡Goooool!
¡Gol de Monterrey!
¡Se empata el partido al minuto cuarenta y dos!
¡Explota El Barrial!
—Era mucha la presión, Paco.
Chivas se confió un poco tras el gol y Monterrey aprovechó ese momento de distracción.
Pero fíjate en Vela…
está hablando con Valdés en el círculo central.
Le está señalando algo en la defensa de Monterrey.
No parece afectado por el gol en contra, parece que está dando instrucciones para corregir el error.
—¡Llegamos al final del primer tiempo, minuto cuarenta y cinco!
El árbitro agrega dos minutos.
Monterrey quiere el segundo antes del descanso.
¡Presionan la salida de Chivas!
¡Vela recibe presionado por tres hombres cerca de su propia área!
¡Parece que la va a perder!
¡Lo tienen acorralado!
»¡Pero qué movimiento!
¡Hace un giro de 360 grados sobre el balón, la famosa ruleta, pero a una velocidad de vértigo!
¡Sale limpio de la marca!
¡Arranca Vela!
¡Cruza el medio campo como un rayo!
¡Tiene a toda la defensa de Monterrey retrocediendo en pánico!
¡Vela llega a la frontal del área!
¡Todos esperan el pase a Sánchez!
»¡Vela amaga con el pase, el central se abre para cubrir la línea y Vela saca un zapatazo de zurda, potente, violento, directo al ángulo superior!
¡El portero vuela pero es solo para la foto!
»¡Goooooooooooooooooooooool!
¡Goooooooolazo de Carlos Vela!
¡En el último suspiro de la primera parte!
¡Recuperó, eludió a tres, recorrió sesenta metros y la puso donde las arañas tejen su nido!
¡Dos a uno lo gana el Guadalajara!
—¡No tengo palabras!
Es un espectáculo ver a este chico.
Hace un minuto estaba caminando y en diez segundos liquidó a todo un equipo profesional.
La potencia que le metió a ese balón…
parece que descargó toda su frustración por haber tenido que correr tanto.
Es el jugador más determinante que he visto en esta categoría en décadas.
—¡El árbitro dice que no hay tiempo para más!
¡Pita el final de los primeros cuarenta y cinco minutos!
¡Los jugadores de Monterrey se van al vestidor con la mirada perdida, no entienden cómo un muchacho de dieciséis años les está ganando el partido con tanta facilidad y tan poco esfuerzo aparente!
»¡Señoras y señores, lo de Carlos Vela no es fútbol, es una auditoría técnica en vivo!
¡Dos a uno a favor de Chivas!
¡Quédense con nosotros, porque la segunda mitad promete ser una carnicería táctica!
¡Regresamos!
—¡Señoras y señores, estamos de regreso!
¡El calor aquí en El Barrial es absolutamente sofocante, el sol de la Sultana del Norte no da tregua y la humedad se puede cortar con un cuchillo!
¡Pero la temperatura en la cancha está mil veces más alta!
¡Vámonos rápidamente con los segundos cuarenta y cinco minutos de este tremendo partido de la Jornada 2!
»Chivas lo gana dos a uno con una actuación que desafía la lógica por parte de su joven número 42, Carlos Vela.
¡El árbitro central hace sonar su ocarina y aaaaaarrrrrrrancan las acciones de la parte complementaria!
¡Mueve la pelota el Guadalajara!
—Paco, me pasaron el reporte del vestidor de Rayados.
El técnico local pegó unos gritos que se escucharon hasta el cerro de La Silla.
Hizo dos cambios: sacó a un creativo y metió a otro contención de corte puramente destructivo.
Monterrey va a salir a morder en toda la cancha.
Quieren ahogar a Vela físicamente.
Quieren que sienta que tiene dieciséis años.
—¡Y vaya que lo están intentando!
¡Primer minuto del segundo tiempo y ya le dejaron los tacos marcados en el tobillo a nuestro muchacho!
¡El árbitro marca la falta pero dice que no hay tarjeta!
»Vela se levanta.
Ni siquiera se soba.
Acomoda el balón.
Cobra rápido para Valdés.
¡Chivas le pone hielo al partido!
Vela empieza a caminar por el círculo central.
Literalmente caminando, Paco.
Mientras los jugadores del Monterrey corren como desquiciados persiguiendo la pelota bajo este calor infernal, Vela parece que está esperando el camión en la sombra.
—Esa es la gestión de recursos de la que hablábamos en la primera mitad.
Vela sabe que si se pone a correr al ritmo de Rayados, se va a fundir para el minuto setenta.
Así que hace que la pelota corra por él.
Sus pases son de primera intención.
Toca y se mueve al espacio ciego del rival.
Es como jugar contra un fantasma.
—¡Avanza el reloj!
¡Llegamos al minuto sesenta!
El partido se ha vuelto un auténtico campo de batalla.
Rayados no deja de presionar, empujados por su gente.
¡Viene Monterrey por la banda izquierda!
¡Desborda el lateral rayado, mete un centro envenenado al corazón del área!
»¡Valdés se resbala!
¡El delantero regiomontano, un tanque de un metro ochenta y cinco, se levanta sin marca!
¡Mete un fierrazo con la cabeza!
¡El portero de Chivas vuela, la toca con la punta de los dedos, pero el remate lleva dinamita pura!
»¡Goooooooooooooooooooooool!
¡Gooooooool del Club de Fútbol Monterrey!
¡La Pandilla empata el partido!
¡El esfuerzo físico rinde frutos!
¡El estadio explota en júbilo!
¡Dos a dos el marcador al minuto sesenta y dos!
—¡Era demasiada presión, mi estimado!
Chivas se echó muy atrás, le cedió la iniciativa a un equipo que te mata por arriba.
Y ahora Monterrey tiene el momento anímico.
Van a querer ir por la victoria.
Pero, por favor, ponle la cámara al número 42 de Chivas.
—¡Lo estoy viendo, Paco!
¡Es de no creerse!
Mientras sus compañeros se lamentan y el portero patea el poste de coraje, Vela simplemente cruza los brazos, mira el marcador electrónico y niega con la cabeza levemente, casi como si estuviera decepcionado de un mal reporte de ventas.
¡Ni un grito, ni un aplauso de ánimo!
¡Camina hacia el centro para reanudar el partido!
»¡Mueve Chivas!
Minuto sesenta y cinco.
Y atención, porque el lenguaje corporal de Carlos Vela acaba de cambiar.
Ya no está trotando por la periferia.
¡Se mete al tráfico pesado!
Pide la pelota.
¡La recibe de espaldas y tres jugadores de Rayados se le van encima como pirañas!
»¡Vela no suelta el balón!
¡Empieza a botarla…
perdón, a pisarla con la suela!
¡Los atrae!
¡Los tiene a los tres a un metro de distancia!
¡El contención tira la patada asesina!
¡Vela jala la pelota un milímetro, el rayado patea el aire y se va de bruces!
»¡Vela sale por el callejón de la derecha!
¡Acelera!
¡Qué cambio de ritmo!
Parecía que no tenía gasolina y de pronto activó el turbo.
¡Cruza la línea divisoria!
¡Se le cierra el central!
¡Vela hace una finta de disparo, el central se tapa la cara, y Vela le tira una croqueta magistral, pasando la pelota de la zurda a la derecha a una velocidad enfermiza!
»¡Entra al área!
¡Tiene el disparo!
¡Pero no!
¡Pisa la pelota en el manchón penal!
¡Se detiene por completo!
¡Toda la defensa de Monterrey se pasa de largo resbalando en el pasto!
¡Vela levanta la cabeza, ve a Sánchez entrar por el segundo poste y le pone un bombón, un pase picadito por encima de las piernas del portero que ya estaba vencido!
»¡Sánchez remata de volea!
¡Al travesaño!
¡No me lo puedo creer!
¡El balón pega en el larguero y sale para afuera!
¡Sánchez se agarra la cabeza, no se lo puede perdonar!
—¡Qué jugada había inventado el maestro!
¡Les rompió la cintura a cuatro jugadores de Monterrey él solo!
¡Armó toda la jugada en una cabina telefónica, atrajo la marca y le dejó el gol hecho a Sánchez!
Y mira la reacción de Vela…
no le recrimina a Sánchez.
Solo se da la vuelta y regresa a su posición.
—¡Minuto setenta y ocho!
El empate a dos sigue en el marcador, pero el partido está roto.
Monterrey ataca con todo el corazón, Chivas responde con la inteligencia clínica de su mediapunta.
»¡Falta sobre Vela a treinta metros de la portería!
El árbitro le saca la tarjeta amarilla al infractor.
Es la sexta amarilla para Monterrey en el partido.
»Vela toma la pelota.
Otra vez.
La acomoda con cuidado.
Paco, desde aquí no hay ángulo para tirar a gol.
Está muy esquinado.
Todos esperan el centro al área.
Sube Valdés, suben los centrales de Chivas.
»El árbitro pita.
¡Vela corre hacia la pelota!
¡No manda el centro!
¡Toca raso, cortito, hacia el centro del campo para su contención, y Vela arranca a toda velocidad hacia la media luna del área grande!
»¡El contención le devuelve la pared de primera intención!
¡Es una jugada de “Pick and Pop” sacada de las duelas!
¡Vela recibe la pelota en la media luna, de frente al arco!
¡La defensa de Monterrey, que estaba esperando el centro aéreo, sale desesperada a tapar el disparo!
»¡Vela no dispara de primera!
¡Hace un amague con el cuerpo!
¡El primer defensa se va volando!
¡Hace otro amague!
¡El segundo defensa se resbala!
¡Tiene el marco abierto!
¡Le pega de parte interna, colocadita, con un efecto precioso hacia el rincón derecho!
»¡El portero se lanza, se estira, vuela…
pero no llega!
»¡Goooooooooooooooooooooool!
¡Goooooooolazo de las Chivas Rayadas del Guadalajara!
¡Goooool del ingeniero de la cancha, Carlos Vela!
¡Qué poema de jugada prefabricada!
¡Engañó a todo el estadio, a ti, a mí y a los once de Monterrey!
¡Al minuto ochenta, Chivas recupera la ventaja, tres goles a dos!
—¡Es un manual de cómo destrozar sistemas defensivos!
Paco, los volvió locos.
La jugada prefabricada en el tiro libre es de una inteligencia superior.
Los atrajo a todos pensando en el centro, y de repente apareció solo en la frontal del área.
¡En el baloncesto eso es un triple sin marca desde el perímetro!
¡Nadie lo vio venir!
—¡El Barrial es un cementerio, señoras y señores!
¡Los aficionados rayados se agarran la cabeza!
¡Minuto ochenta y nueve!
El árbitro levanta el tablero.
¡Se van a jugar cuatro minutos más!
Monterrey está volcado.
¡A matar o morir!
Ya no hay defensas, ya no hay medio campo, todo es un ataque frontal y desesperado de los locales.
»¡Tiro de esquina para Monterrey al minuto noventa y tres!
¡Es la última jugada del partido!
¡Atención que sube el portero regiomontano!
¡Los once jugadores de Rayados están metidos en el área del Guadalajara!
¡Se va a cobrar el córner!
»¡Viene el centro, cerradísimo, peligroso!
¡Valdés salta por encima de todos!
¡Despeja con el puño…
perdón, con un cabezazo salvador!
¡El balón sale rebotado hacia la media luna de Chivas!
»¡Adivinen a quién le cae!
¡Sí, al número 42!
¡Vela controla la pelota de pecho!
¡Baja la esférica con una suavidad insultante en medio de la guerra!
»No hay portero en el arco de Monterrey.
¡El arco está vacío a sesenta metros de distancia!
»Cualquier jugador despejaría la pelota a la tribuna para acabar el partido.
¡Pero Carlos Vela no es cualquier jugador!
¡Vela levanta la vista, perfila el cuerpo en su propio campo, apenas tres metros fuera de su propia área!
»¡Y le mete un zurdazo largo, tenso, bombeado!
¡El balón sale como un misil tierra-aire!
¡Cruza el medio campo!
¡El estadio enmudece siguiendo la trayectoria de la esférica!
¡Parece que se va a ir por un lado!
¡Pero la bola lleva un efecto, un “backspin” calculado!
»¡Pica a diez metros de la portería rival!
¡El portero de Monterrey viene corriendo a toda velocidad desde atrás, desesperado, pero es inútil!
¡El balón da un bote, da otro, y cruza mansamente la línea de gol!
»¡Goooooooooooooooooooooool!
¡Gooooooool!
¡Goooooooolazo desde su propia cancha!
¡El gol de la jornada, el gol del torneo, el gol del año!
¡Qué locura, por el amor de Dios!
¡Carlos Vela acaba de liquidar el partido con un tiro desde sesenta metros a portería vacía!
—¡Buzzer beater!
¡Tiro sobre la chicharra!
¡Paco, esto es histórico!
La frialdad para no despejar, para medir la distancia, la fuerza del viento y la altura del pasto en una fracción de segundo.
Es un gol que cierra la persiana, que apaga la luz y que deja a los Rayados tendidos en el césped sin saber qué fue lo que los golpeó.
—¡El árbitro no deja sacar del centro!
¡Se lleva el silbato a la boca y levanta los brazos!
¡Se acabó!
¡Se acabó el partido en El Barrial!
»¡Las Chivas Rayadas del Guadalajara consiguen una victoria épica, de oro puro, por cuatro goles a dos frente a los Rayados de Monterrey!
¡Con un Hat-Trick monumental, histórico, inhumano de su figura, el jovencito Carlos Vela!
»¡La cámara lo busca de inmediato!
Los jugadores de Monterrey están tirados en el pasto, ahogados por el esfuerzo y el calor.
Sus compañeros de Chivas corren a abrazarlo, pero Vela, en un gesto que ya se le está haciendo costumbre, apenas si levanta un brazo.
Se acomoda la camiseta seca —porque el tipo casi ni ha sudado—, choca el puño con Valdés y se dirige al túnel de vestidores con paso firme.
»¡Señoras y señores, hemos sido testigos de una cátedra de eficiencia, de cálculo y de talento puro en la Sultana del Norte!
¡Carlos Vela no vino a jugar, vino a trabajar y acaba de cobrar horas extras!
¡Nos despedimos con esta imagen imborrable del genio tapatío!
¡Gracias por acompañarnos, y que tengan un excelente fin de semana!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com