Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

Gate: "El Tercer Reich Luchó Allí" - Capítulo 42

  1. Inicio
  2. Gate: "El Tercer Reich Luchó Allí"
  3. Capítulo 42 - Capítulo 42: capitulo 42: Pasiones en la Oficina
Anterior
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 42: capitulo 42: Pasiones en la Oficina

La tarde caía suavemente sobre Nueva Berlín. Hitler se encontraba en su oficina privada, sentado detrás del gran escritorio de roble, revisando documentos con su habitual concentración. La luz de los dos soles entraba por la ventana, iluminando la habitación con un tono cálido.

Piña Co Lada estaba sentada en un sofá cercano, revisando un álbum de fotos antiguas que Hitler le había mostrado. Imágenes de él cuando era más joven: un joven serio con bigote incipiente, en Viena, en mítines políticos, con expresión intensa y mirada ambiciosa.

—Eras muy guapo de joven —dijo Piña con una sonrisa suave, pasando las páginas—. Tan serio… pero con esa misma mirada que tienes ahora.

Hitler levantó la vista del documento y sonrió ligeramente.

—Los años pasan, princesa. Pero la voluntad sigue siendo la misma.

Piña se levantó del sofá y se acercó a él por detrás. Con delicadeza, rodeó su cuello con los brazos y se inclinó para besar suavemente la comisura de sus labios, justo al lado del bigote. Hitler se quedó quieto un segundo, sorprendido por la iniciativa, pero luego giró ligeramente la cabeza y correspondió el beso.

—Ven aquí —murmuró él con voz ronca.

Piña, sin dudarlo, rodeó el escritorio y se sentó sobre sus piernas, frente a él. Sus brazos volvieron a rodear su cuello mientras se besaban con creciente pasión. El beso se volvió más profundo, más urgente. Las manos de Hitler recorrieron su espalda, atrayéndola más cerca.

Durante horas, la oficina se convirtió en su mundo privado. Besos, caricias, susurros y una intimidad que ninguno de los dos había planeado pero que ambos deseaban. Piña se entregó con una mezcla de ternura y deseo, mientras Hitler la trataba con una pasión controlada pero intensa, como si en ese momento solo existieran ellos dos.

Al amanecer, Piña dormía placidamente entre sus brazos, acurrucada contra su pecho. Hitler la abrazaba con cuidado, acariciando su cabello rojizo con una suavidad que pocos conocían. Por un momento, el Führer del Reich parecía simplemente un hombre enamorado.

Por la tarde, Piña regresó a su suite con una sonrisa radiante y las mejillas aún ligeramente sonrojadas. Apenas cerró la puerta cuando sus Caballeras Rosa la rodearon como un enjambre.

Bozes fue la primera en atacar:

—Alteza… ¡llegáis con cara de quien no ha dormido! ¿Dónde estuviste toda la noche?

Panache cruzó los brazos, sonriendo con picardía.

—No disimuléis. Tenéis el cabello revuelto y esa mirada de “acabo de hacer algo que no debería contar”. ¿Fue con él?

Piña se puso roja al instante y se dejó caer en la cama.

—No… no es lo que pensáis…

Lene se tiró a su lado, riendo.

—Claro que es exactamente lo que pensamos. Os vimos salir con él ayer por la tarde y no volvisteis hasta ahora. ¡Contadnos todo!

Bozes se sentó al otro lado.

—Alteza, por favor. ¿Os besó? ¿Os abrazó? ¿Fue romántico o… más que romántico?

Piña se tapó la cara con las manos, avergonzada pero incapaz de parar de sonreír.

—Fue… intenso. Muy intenso. Me llevó a su oficina, hablamos, nos besamos… y una cosa llevó a la otra.

Panache soltó un grito ahogado de emoción.

—¡Lo sabía! ¿Y cómo fue? ¿Es tan serio como parece o…?

Piña se rio, aún roja como un tomate.

—Es… apasionado. Muy apasionado. Pero también tierno. Me abrazaba como si no quisiera soltarme nunca. Y por la mañana… desperté entre sus brazos. Fue… bonito.

Lene aplaudió.

—Nuestra princesa conquistando al Führer. ¿Ya os dijo que os ama?

Piña negó con la cabeza, todavía sonriendo.

—No con palabras… pero la forma en que me miraba… creo que sí.

Bozes fingió desmayarse dramáticamente sobre la cama.

—Estoy celosa. El hombre más poderoso de dos mundos y os trata como a una reina. ¿Qué se siente?

Piña suspiró, mirando al techo con una expresión soñadora.

—Se siente… como si el mundo entero desapareciera. Solo estamos él y yo. Aunque sé que es complicado… aunque sé quién es… cuando estoy con él, todo eso deja de importar.

Las Caballeras se miraron entre sí, entre divertidas y preocupadas.

Panache le tomó la mano.

—Alteza… tened cuidado. Es un hombre muy poderoso. Pero si os hace feliz… nosotras os apoyamos.

Piña sonrió con ternura.

—Gracias… sois las mejores.

La habitación se llenó de risas y bromas durante un buen rato más, mientras Piña, con el corazón lleno, recordaba cada momento de la noche anterior.

Escribi esto, mientras escuchaba : FIFTY FIFTY – Cupid ft. Sabrina Carpenter. xd

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas