Haciendo que el segundo protagonista masculino se enamore de mí, la villana - Capítulo 97
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- Capítulo 97 - 97 Capítulo 97 El baile VIII
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97: Capítulo 97: El baile VIII 97: Capítulo 97: El baile VIII Al volver a entrar, vio un carné de baile tirado en el suelo.
Curioso, lo recogió.
«¿Quién podría haber venido hasta aquí y haber dejado caer su carné de baile?», se preguntó.
Con suerte, solo era una chica cualquiera.
Puede que hubiera visto a Emily besarlo y se sorprendió tanto que huyó.
Ni siquiera se molestó en recoger su carné.
En fin, como sentía curiosidad, lo abrió.
Lo primero que vio fue el nombre de Leonard, seguido por el de Geoffrey.
Sintió que el corazón le latía deprisa.
¿Quién más podría ser la dueña de este carné?
Vio que al final, en los dos últimos bailes, estaba escrito su nombre con la propia letra de ella.
Sintió que le temblaba la mano.
¿Lo había visto ella?
Obviamente, sí.
Si hubiera sabido que estaba allí, habría apartado a Emily, al diablo con que ella saliera herida.
Sin embargo, no tenía tiempo para pensar en los «y si…».
Solo quería llegar hasta ella y explicárselo.
Mientras se disponía a bajar las escaleras, oyó la última nota de una canción concreta, que indicaba su final.
Entonces, comenzó a sonar la introducción del Segundo Vals.
¿Dónde estaba ella?
Miró a su alrededor hasta que por fin la vio bailando en brazos de Geoffrey.
A diferencia de la primera vez que la vio bailar con él, esta vez le estaba mostrando a Geoffrey su sonrisa coqueta, con hoyuelos y todo.
Bailaba muy pegada a él y coqueteaba abiertamente con la mirada.
Conocía esa mirada porque la había usado con él más de cien veces.
Sus miradas se encontraron y él vio la ira en los ojos de ella.
Quiso suplicarle con la mirada, pero ella le apartó la vista.
Cuando la canción terminó, atenuaron las luces.
La tela que cubría el techo fue descorrida para revelar la cúpula de cristal.
Entonces, el primer fuego artificial iluminó el cielo nocturno.
Todos se giraron para mirar hacia arriba, pero Charlton siguió mirándola a ella.
Él sabía que ella sabía que la estaba mirando fijamente, pero ella decidió ignorarlo.
Lo vio todo como a cámara lenta.
Serena todavía miraba hacia arriba cuando Geoffrey bajó la vista para encontrarse con la de ella.
Él le sonrió y ella le devolvió la sonrisa.
Entonces, ella se acercó poco a poco hasta que su rostro quedó justo frente al de él.
—
Serena no podía dar crédito a sus oídos, y menos aún a sus ojos.
Oyó a Charlton decir que Emily era un buen partido e incluso que la consideraba bonita.
Luego vio a Emily besarlo y a él ni siquiera intentar apartarla.
¿Qué más podía decir en su defensa?
Aquella era la prueba concluyente de su infidelidad.
Todo este tiempo, había estado indecisa sobre qué hacer con Geoffrey y cómo escapar de su compromiso con él.
Había estado pensando en cómo vivir su futuro con Charlton.
Incluso estaba dispuesta a dejarlo todo por él.
Pero, hete aquí.
En lugar de que el protagonista masculino viera a la protagonista femenina, resultó ser su amante el que fue descubierto.
La primera lágrima cayó mientras sentía un escozor en la nariz.
Se la secó rápidamente.
¿Cómo se atrevía?
¿Cómo se atrevía a hacerle esto?
Decidió no enfrentarse a ellos, pues ese no era su estilo.
Si Charlton quería jugar con ella, entonces ella también podía seguirle el juego.
Así que, a propósito, se quitó el carné de baile que llevaba atado al vestido y lo dejó caer al suelo.
Que lo viera y que la buscara.
Sin duda, le daría un buen espectáculo.
En cualquier otro momento, Serena podría haber reflexionado y visto las cosas desde una perspectiva diferente.
Pero las palabras de Leonard la tenían desconcertada desde que Geoffrey la invitó al baile, a lo que se sumaban las palabras del propio Geoffrey de antes.
También había bebido dos copas de champán.
Así que se movió como si tuviera una misión.
—
Geoffrey, para ser justos, solo estaba de pie a un lado, inocentemente.
No le había pedido a ninguna otra chica que bailara con él durante las últimas tres canciones porque sabía que el carné de Serena estaba libre para esas.
Se mantuvo disponible por si acaso.
En fin, hablando de su prometida, ¿dónde podría estar?
No llegó a verla en su último baile, ya que aún tenía que llevar a su pareja, Joan, con su siguiente compañero de baile.
Sintió que Serena lo estaba evitando desde que se le había confesado antes.
Le daban ganas de golpearse la cabeza contra la pared.
¿Por qué siempre elegía el momento equivocado?
Quizá debería haber esperado un momento mejor para decirle aquellas palabras en lugar de soltarlas sin más durante el interludio antes de su siguiente baile.
¿Podía la confesión de alguien ser menos romántica que la suya?
Cuando el Segundo Vals de Shostakovich estaba a punto de empezar, la vio acercarse a él.
Entonces sus miradas se encontraron.
Sin mediar palabra, comprendió al instante lo que ella quería decir con la sonrisa pícara que le dedicó.
Esperaba no estar malinterpretándola, pero ella caminaba hacia él, así que se movió rápidamente para alcanzarla.
Antes de que ella pudiera decir nada, él se le adelantó: —¿Me concedería el honor de este baile?
—dijo, y luego inclinó la cabeza y le ofreció la mano.
Serena le dedicó una sonrisa como nunca antes le había dado, y eso hizo que su corazón se acelerara.
Ya había sentido algo parecido antes, pero nunca con tanta intensidad.
—Por supuesto —respondió ella mientras ponía su mano sobre la de él.
La llevó a la pista de baile, situándose entre los demás.
Sintió las miradas sobre ellos mientras bailaban por cuarta vez esa noche.
No le importó.
Ella era suya por derecho, así que podían mirar todo lo que quisieran.
—
En el fondo de su mente, una parte de Serena le decía que lo que estaba haciendo estaba mal.
Sin embargo, no podía, no quería, parar.
No pensó en las consecuencias que sus actos podrían acarrear en el futuro.
Solo tenía una cosa en mente: infligirle a Charlton tanto dolor como él le había causado a ella.
—
Continuará
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