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Harén Esper en el Apocalipsis - Capítulo 558

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  3. Capítulo 558 - Capítulo 558: Cómo besar a un vampiro
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Capítulo 558: Cómo besar a un vampiro

—Tú… me besaste… —preguntó Rias, llevándose la mano a los labios con el rostro sonrojado.

—Lo hice. ¿Quieres otro? —dijo Rudy en broma, para que el humor de Rias pasara rápidamente de la vergüenza a la altivez.

—Mmm —asintió Rias.

Sin embargo, Rudy fracasó estrepitosamente. Para él fue una de esas situaciones de «misión fallida con éxito».

«En serio. Ya se me ha puesto dura solo con besarla. ¡Querida mamá, por favor, ayúdame con esta tentadora prueba!».

Rias frunció los labios y esperó el beso, y Rudy supo que tenía que hacerlo, o su imagen a ojos de Rias sería la de un «HombreSinPelotas». Tenía que demostrar que tenía pelotas de oro y no era pura palabrería.

Rudy se acercó lentamente a Rias y la besó una vez más.

—¡…! —El rostro de Rias se sonrojó un poco más tras el beso y se lamió los labios. Luego, abrió lentamente los ojos y dijo—: Estoy enfadada.

—¡Pero qué…! Tú eres la que me pidió que te besara otra vez.

—No, no es eso —dijo Rias, negando con la cabeza—. Estoy enfadada porque me hiciste esperar y llegaste tarde.

—Ah, ya veo que sigues dándole vueltas a eso.

—¡Estaba tan ansiosa! ¡Sentí que iba a morir de soledad!

—Entiendo. Entonces, ¿qué tengo que hacer o qué quieres que haga para que me perdones? —preguntó Rudy con calma.

—Bésame —dijo Rias, removiéndose un poco inquieta.

—Eh… debería haberlo visto venir.

Rudy no perdió el tiempo y besó inmediatamente a Rias en los labios.

—¿Estás contenta?

—No me dejaste terminar. Iba a decir «Bésame diez veces». Y los tres besos de antes no cuentan —declaró Rias, desviando la mirada.

«¿Qué es esto? En serio, apenas puedo controlarme para no saltarle encima, ¿y quiere que la bese diez veces? Besarla fue una mala idea, pero ¿cómo iba a contenerme después de ver esa cara tan adorable?».

Rudy respiró hondo y atrajo a Rias hacia él.

—¿Estás lista? —preguntó él.

—¿Quién los cuenta?

—Tú.

—Yo… puede que se me dé mal contar —dijo Rias con una sonrisa pícara.

«Ahí está. La Rias que conozco, la que siempre sabe cómo sacarme de quicio en el momento justo. ¡Maldita sea! ¿Por qué es tan adorable?».

—¿Sigues queriendo que cuente yo? —preguntó ella con la misma sonrisa pícara en el rostro, pero más amplia.

—Contaré yo, muchas gracias.

Rias rodeó el cuello de Rudy con sus brazos y lo miró fijamente a los ojos.

—Nunca me había fijado en lo hermosos que son tus ojos.

—Tengo los ojos entre negros y marrones, y literalmente la mayoría de los humanos del mundo humano los tienen iguales —comentó Rudy.

—No me refería a los colores. Hablo de lo hermosos que son tus ojos. No sé por qué, pero puedo notar que han visto muchas cosas, tanto felices como tristes. Su color es tan profundo que siento que caería en un abismo si los mirara durante demasiado tiempo. ¿Cómo puede alguien con unos ojos tan tristes sonreír como tú?

Rias soltó todo eso de una vez, sin ni siquiera hacer una pausa para respirar.

—… —Rudy le sonrió a Rias y la besó en los labios. La besó una, dos veces, y le pasó la mano por la cintura.

Podía sentir el cuerpo y el pecho de ella rozando contra el suyo. Aun así, siguió besándola. Con cada beso, el intervalo entre ellos se alargaba. Pasaron de besos simples y cortos a besos largos y profundos.

Rias nunca antes había sentido el placer de un beso, y todos y cada uno de ellos se sentían diferentes al anterior. Por alguna razón, Rias tuvo la sensación de que besar más a Rudy lo haría feliz, así que empezó a devolverle los besos.

Una vez completados los diez besos, Rudy puso algo de distancia entre ellos y dijo:

—¿Nos vamos ya?

—Sí —dijo Rias, asintiendo a regañadientes.

Quería besarlo más, pero no se atrevía a pedirlo.

—Vamos —dijo Rudy, tomando la mano de Rias.

—¿Adónde vamos?

—A casa —respondió Rudy tras un breve silencio.

Salieron de la casa y Rudy le preguntó a Rias si prefería teletransportarse o volar, y Rias eligió volar.

Volaron por encima de las nubes, y Rias no podía dejar de mirar a Rudy con una expresión confusa y a la vez curiosa.

—Debería haber preguntado esto hace mucho tiempo, pero… ¿cómo es que estás volando sin alas?

—Magia.

Rias intentó sobrepasar a Rudy, pero por muy rápido que volara, Rudy la alcanzaba en un instante y no dejaba que se le adelantara. Al final, ella se cansó y dejó de competir con él.

Aterrizaron frente a la casa, pero Rias seguía preguntándose por qué la había llevado a una casa si ella ya tenía una.

Era por la mañana y era domingo, así que Jessica y Rebecca estaban en casa.

—Sé que tienes muchas preguntas, pero pronto obtendrás tus respuestas.

Rudy tomó de la mano a Rias y caminó hacia la puerta principal, que abrió usando sus poderes sin tocarla.

—¡…!

Rias nunca había estado tan confundida. Y era lógico, ya que era la primera vez que veía a Rudy usar sus otros poderes.

Rudy entró en la casa, pero Rias se detuvo en el umbral de la puerta.

—¿Qué pasa?

—No puedo entrar en la casa de otra persona sin permiso.

—¿Mmm? No tienes por qué ser tan formal. Te estoy invitando a entrar.

—Ahora puedo entrar, porque me has dado permiso.

Rias puso un pie dentro, pero una fuerza invisible la detuvo.

—Yo… sigo sin poder entrar.

«¡Ah! ¿Será esto cosa de vampiros?».

—Sí.

—Pero tú entraste… ah, claro —suspiró Rudy, y pensó para sus adentros—: «Ella debió de haber estado en nuestra casa antes, en 2008, y por eso entró sin permiso. Y ese “antes” es ahora».

—Pero ¿por qué no puedo entrar? —se preguntó Rias—. ¿Esta casa es tuya?

—Bueno… no.

—Entonces llama a quien sea el dueño de esta casa.

—Ese sería nuestro casero, y no tengo ni idea de dónde vive.

Al oír voces, Rebecca fue a ver qué pasaba y vio a Rudy y a Rias en la puerta.

—¿Esta es la chica que querías traer? —preguntó Rebecca con una mirada crítica en su rostro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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